Alina siempre creyó que su matrimonio era solo un contrato frío con el hombre más poderoso de la ciudad. Durante tres años vivió ignorada por su esposo, el misterioso empresario Adrián Valek.
La noche en que decide firmar el divorcio, un atentado cambia todo.
Adrián pierde la memoria… y lo único que recuerda es que Alina es la persona más importante de su vida.
Mientras él intenta enamorarla otra vez, enemigos ocultos del imperio empresarial de Adrián comienzan a atacar.
Pero hay un secreto que nadie conoce:
Alina no es una mujer común… ella lleva años investigando quién intentó destruir su vida.
Y ahora que Adrián cambió…
tal vez el amor que nunca existió pueda nacer de verdad.
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Asalto a la mansión Valek.
Días después de la muerte de Victor, la mansión Valek intentaba volver a la normalidad… pero la sensación de peligro nunca desapareció.
Las paredes aún guardaban el eco de la batalla, y aunque todo parecía tranquilo, Adrián no confiaba en esa calma.
—Está demasiado silencioso —dijo, observando por la ventana con la mirada fría—. No me gusta.
Alina, de pie a su lado, asintió lentamente. —El hombre de las sombras no ha terminado con nosotros. Lo sé.
Lucas entró apresurado en la sala principal, con el rostro tenso. —Recibimos señales extrañas en el perímetro… alguien está interfiriendo nuestros sistemas.
El aire se volvió pesado.
Adrián no dudó. —Prepárense. Va a atacar.
Y entonces ocurrió.
Las luces se apagaron de golpe.
Un estruendo sacudió toda la mansión.
BOOM.
Las puertas principales explotaron, y un grupo de hombres armados irrumpió como una ola de oscuridad. Disparos, gritos y caos llenaron el lugar en segundos.
—¡A sus posiciones! —gritó Adrián.
Los guardias de la familia Valek respondieron de inmediato, enfrentándose a los atacantes. La mansión se convirtió en un campo de batalla.
Alina se movía con determinación, cubriendo a Lucas mientras él intentaba recuperar el control de los sistemas de seguridad.
—¡No los dejes avanzar! —gritó ella.
—¡Lo intento! —respondió Lucas, tecleando con rapidez.
Adrián, en el frente, lideraba a sus hombres. Cada movimiento era preciso, cada decisión calculada. Pero los atacantes eran demasiados… y estaban mejor organizados de lo que esperaban.
—Esto no es un ataque cualquiera… —murmuró Adrián—. Él está aquí.
Y entonces lo vieron.
En medio del humo y el caos, una figura encapuchada observaba desde la distancia. Inmóvil. Silenciosa. Dominante.
El hombre de las sombras.
—¡Ahí está! —gritó Lucas.
Adrián avanzó, decidido a alcanzarlo, pero varios enemigos se interpusieron en su camino. La lucha se intensificó. Explosiones sacudían las paredes, ventanas estallaban en mil pedazos y el fuego comenzaba a extenderse por la mansión.
Alina corrió hacia Adrián, cubriéndolo justo a tiempo. —¡No puedes ir solo!
Él la miró, respirando con dificultad. —No pienso perderte.
—Entonces no me dejes atrás —respondió ella, firme.
Ambos avanzaron juntos, enfrentando a cada enemigo que se cruzaba en su camino. Pero el hombre de las sombras no luchaba… observaba. Como si todo fuera parte de un plan mayor.
Poco a poco, los atacantes comenzaron a retirarse.
El daño ya estaba hecho.
La mansión Valek ardía en llamas.
Los guardias caídos y los enemigos derrotados cubrían el suelo. El silencio regresaba… pero no era paz, era destrucción.
Adrián, Alina y Lucas salieron al exterior, observando cómo todo lo que habían reconstruido se desmoronaba frente a sus ojos.
—Perdimos la casa… —susurró Alina, con lágrimas en los ojos.
Adrián apretó los puños, mirando las llamas. —No… no perdimos. Esto solo fue una advertencia.
Lucas respiró hondo. —El hombre de las sombras… volvió a escapar.
A lo lejos, entre la oscuridad, la figura encapuchada desaparecía una vez más.
Intocable.
Inalcanzable.
Pero no invencible.
Adrián tomó la mano de Alina con fuerza. —Esto termina pronto. Lo encontraremos… y esta vez no escapará.
Alina lo miró, decidida. —Y cuando lo hagamos… todo acabará.
Pero en el fondo, ambos sabían la verdad:
El verdadero final aún no había comenzado.
Al verificar los daños se dieron cuenta que un equipo entró por la parte de atrás silenciosamente y robo mucho dinero.
Por qué robarian dinero dijo Lucas.
Yo creo que el hombre de las sombras sólo quiere dinero dijo Adrián.
Y ahora que aremos dijo Alina.