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Reencarne Como La Duquesa Libertina

Reencarne Como La Duquesa Libertina

Status: En proceso
Genre:Romance / Viaje En El Tiempo / Época / Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Duque
Popularitas:16.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jocelin Jara

Cuando Isabel muere debido a una enfermedad, su alma se transporta al mundo de la última novela que leyó: "La Duquesa Libertina". Ahora, con una segunda oportunidad, Isabel decide tomar control de su destino y cambiar el curso de la historia. Pero lo que no esperaba era que sus padres la obligaran a casarse con un duque sanguinario, misterioso y posesivo. Sin embargo, ella tratará de hacer la suya y no molestarlo, pero él desea otra cosa...
¿Podrá Isabel equilibrar su deseo de libertad con la pasión que la consume?
[Actualizaciones los Martes/Jueves/Sábados/Domingos]

NovelToon tiene autorización de Jocelin Jara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Al cabo de unos días Isabel seguía con su vida con normalidad, ya estaba nuevamente disfrutando de los placeres de la vida que no había podido disfrutar en su vida pasada.

Ella paseaba por todos los lugares del marquesado, explorando y disfrutando de las vistas, cuando se encontró con el entrenamiento de los guardias. Isabel se quedó quieta observándolos.

—¡Lady! – exclamó con sorpresa el jefe de guardias, notando a Isabel escondida entre abrigos observándolos.

—Buenos días, Capitán – saludó ella saliendo de su escondite.

—¿Qué la trae por estos lados, lady? – preguntó con respeto y curioso el capitán.

—Me encontraba paseando por los jardines y de casualidad me encontré con su entrenamiento, no quise distraerlos, por lo que me escondí – comenzó su explicación de forma sería, pero a medida que iba explicando no podía contener la risita nerviosa por ser descubierta.

—Entiendo... – murmuró él caballero pensativo – de todos modos, no es apropiado que una jóven noble y soltera vea los entrenamientos de los hombres – explicó el capitán nervioso.

—¿Sería posible sí en lugar de verlos, pueda entrenar con ustedes? – preguntó ella ilusionada, con las manos juntadas como en oración.

—¡Señorita! – exclamó el capitán sorprendido – ¡no sería bien visto por la sociedad!

—Pero sería divertido para mí, capitán – sonrió ella serena.

—Su padre podría despellejarme vivo por hacerla entrenar – mencionó el capitán, provocando miedo en la mirada de Isa, el cuál él notó inmediatamente.

—Mis más sinceras disculpas capitán, he sido imprudente – se disculpó ella antes de retirarse bajo la atenta mirada del capitán.

Ella siguió caminando por los alrededores, ya no tan emocionada y dicharachera como antes, pero aun así trataba de disfrutar de todo lo que podía. En su vida pasada, jamás habría paseado de esa manera, no habría podido correr o estar tanto tiempo bajo el sol.

Decidió de pronto que no todo estaba perdido. Arregló sus prendas, quitó algunos trapos que le estorbaban y comenzó a correr para mejorar su condición física. Dio un par de vueltas por el marquesado, y eso no era cosa fácil, ya que el lugar era realmente enorme, pero sus ganas de vivir la vida eran inmensas.

El Capitán la vió correr y quedó anonadado, no podía creer que esa chiquilla de verdad quisiera entrenar, pero veía esa tremenda fuerza de voluntad, una que a muchos de sus hombres les faltaba.

La jóven azabache había tenido la fortuna de nacer en un cuerpo sano y fuerte, un regalo que no estaba dispuesta a desperdiciar.

Isabel se movía con gracia entre los jardines del marquesado, había encontrado un lugar en el jardín que era hermoso, perfecto para entrenar. Estaba bajo las hojas de un árbol hermoso, daba fresco y vitalidad.

Hacía abdominales, sentadillas y flexiones, quería estar preparada lo antes posible para poder empuñar una espada.

—¡No puede ser! – gritó con una voz chillona Rosalind descubriendola.

Pero al parecer no estaba sola, varias jovencitas la acompañaban. Todas cuchicheaban mirándola. Se notaba a simple vista que eran todas de la misma madera.

—¡Qué zorra, como se te ocurre estar a plena luz del día con tan poca ropa! – exclamó Rosalind, lista para aprovechar esta oportunidad.

Isabel se miró a sí misma, a su parecer tenía demasiada ropa encima, eran como tres capas de vestido, sin mencionar la ropa interior extremadamente grande.

—Se lo diré a mí padre, él tendrá que reeducarte al parecer – sonrió maliciosamente la rubia.

—Haz lo que quieras Rosalind, sí eso te hace feliz – respondió con indiferencia Isabel. Se paró, tomó varios pastelitos que las chicas habían preparado para la hora del té y de dos bocados se los comió todo. Se moría de hambre.

—¡No puede ser, que glotona! – comentó una jóven.

—¿Viste las pocas prendas que lleva? – susurró otra.

—Seguro está esperando que algún muchacho la vea – aseguró otra jóven.

—Es una zorra – murmuraba todas.

Isabel entró a la casa fingiendo calma, pero dentro de ella estaba totalmente aterrada, sabía lo que su padre le haría cuando se enterará y encima de boca de su predilecta.

Se fue a bañar rápidamente y se puso una vestimenta más apropiada.

El marqués nada más llegar fue informado por Rosalind, quién detalló con vivacidad cada cosa, sin mencionar que también le comentó cada palabra de sus amigas, demostrándole que los había hecho quedar mal ante la sociedad.

Totalmente furioso y harto de su hija, fue directamente a su encuentro con la rubia detrás de él. Entraron al cuarto sin llamamiento alguno y la encontraron sentada en el tocador observándose.

—¡Eres una desgracia para esta familia! – pronunció el marqués furibundo, más aún al ver que ella no se defendía, lloraba o suplicaba por su perdón – ¡maldita sea la hora en la que tú madre te trajo a la vida!

Y sin más preámbulos, le propinó una fuerte bofetada de revés, volteándola al suelo instantáneamente.

—Espero que le agradezcas a padre su piedad hacía tí de no haberte vendido a una casa de burdel – comentó irónica Rosalind, metiendo más leña al fuego.

Isabel se abstuvo de responder algo, de todos modos no podía abrir la boca, de hacerlo caería la sangre que había comenzado a sangrar dentro de ella, tal vez se había lastimado la encía o mejilla interna.

El marqués insatisfecho le dió una patada en el estómago con toda su furia.

—¡Responde cuándo se te habla! – gritó despiadadamente.

Isabel tirada en el suelo, levantó la mirada hacía ellos de tal manera que la sangre comenzó a hervirles más. No la podían romper.

Veía a Rosalind sonreír con suficiencia desde arriba, disfrutaba lo que su padre le estaba haciendo.

Él iba a seguir golpeándola más hasta saciar su sed de sangre, si no fuera por Eliza que entró a la habitación alarmada por los gritos y los comentarios que había escuchado en los pasillos.

Ella tranquilizó al marqués, llevándolo consigo a su cuarto, le repugnaba el hombre, pero no había otra forma de sacarlo de allí, e hizo que también se llevará a Rosalind de la habitación.

Isabel pudo caer inconsciente una vez que se fueron, había resistido muchísimo dolor.

—Mi cielo, despierta por favor – suplicaba Eliza arrodillada a su lado entre lágrimas – mira lo que te han hecho estos monstruos despiadados.

—No llores Eliza... – balbuceó Isabel, escupiendo sangre mientras hablaba.

La mujer le limpió las heridas, la lavó y la cuidó todo lo que pudo. Le rompía el corazón que fueran tan crueles con la niña, ella era la más vivaz y alegre de la casa. Y aunque Dios era testigo del amor que tenía por sus propias hijas, sabía que no tenían el corazón de Isabel, que no eran como ella.

Los días fueron pasando y Eliza se había convertido en una protectora para la jóven azabache.

La pelirroja le cubría todo, incluso le había permitido ir a entrenar en el bosque, pero en cierto horario que nadie pudiera descubrirla, a veces el guardía pasaba por ahí y le daba algunos consejos.

Se habían echo muy compinches.

—Mi niña, hay algo que deseo contarte – dijo de pronto Eliza, mirando con ternura y miedo a Isabel.

—Dime Eliza, no te preocupes – le sonrió Isabel, calmando su ansiedad.

—Estoy embarazada – confesó con voz trémula y ojitos vidriosos.

A Isabel eso le horrorizó al principio, pues sabía que la pelirroja no estaba allí por su voluntad y ese niño no se había concebido por amor, además de que las demás mujeres e hijos tratarían de hacerle la vida imposible más que antes sí llegaba a tener a un varón.

Pero al segundo se dió cuenta que lo que Eliza necesitaba no eran preocupaciones, sino amor.

—Vas a tener un bebé precioso, y con un enorme corazón, igualito a tí – manifestó Isabel abrazándola con todo el amor que le fue posible – felicidades Eliza, has creado nueva vida.

Ambas estuvieron un buen rato abrazadas allí, para luego separarse cada quién por su lado.

Varios años después...

Isabel estaba en sus entrenamientos en el bosque cuando de repente alguien la derribó por la espalda, cubriéndole la boca e incapacitándola. Estaba totalmente aterrada.

—Shh, no grites. Sabés quién soy – le susurraron al oído.

Ella se dió cuenta de que se trataba de su hermano Vincent, el segundo hijo de Clara, quién le seguía en edad a ella.

Isabel lo odiaba, desde pequeño había sido un niño muy pervertido y acosador. La observaba cuando se cambiaba, trepándose a los árboles para espiarla, o escondiéndose en su cuarto. Siempre la había mirado con lujuria, y al crecer eso solo había incrementado.

Vicent estaba encima de ella, pegando su cuerpo al suyo, ella podía sentir todo de él sobre ella. Intentaba moverse, quitárselo de encima, pero el chico ya la había superado en tamaño y fuerza, además a él sí se le permitía entrenar y a ella no, por lo que él estaba más avanzado en eso también.

—¡Quítate! – gritó molesta y asqueada Isabel.

—Antes tenemos que ponernos de acuerdo – murmuró él, acomodándose mejor sobre ella – ¿Quieres que vaya y le cuente a padre lo que andas haciendo en el bosque?

A Isabel se le enfrió la sangre del cuerpo, seguro la volvería a golpear y más duro.

—Sin mencionar que Eliza es quien te cubre – agregó con una risita sádica – las he estado observando últimamente y las descubrí.

—¡A ella no la metas! – exclamó furiosa Isabel.

—Si lo deseas no diré nada, sólo debes hacer algo por mí y yo me olvido de todo lo que ví – susurró pasándole la lengua por el lóbulo de la oreja y apretándose la ingle más contra sus nalgas.

—Primero suéltame, no puedo así – pidió ella fingiendo estar de acuerdo.

Él aceptó encantado. Pero justo cuando la soltó, ella le dió un fuerte rodillazo en sus partes y salió corriendo de allí, dejándolo tirado en el suelo.

Isabel corrió con todas sus fuerzas en dirección a la casa, sin darse cuenta de que un par de ojos habían presenciado todo, la rubia sonrió llena de veneno.

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Mitsuki G
Tranquila uno comprende y como dices la perra no es malo lo único malo es que son sus intentos animales si se sintió en amenaza solo se defendió son animales no piensan se guían con sus instintos y uno será paciente
Quica Romero
O te "desmayaron" junto al Duque Radcliffe por la pelea entre la "azabache" y Cordelia.😈😂😈😅😈😆😈😄😈😁🤣😈😂🤷‍♀️😵🫨🤛
Noelia DiazPanal
Maravillosa historia 😍😊
Noelia DiazPanal
🤤🤤🤤🫦🫦🫦❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Noelia DiazPanal
Asco de familia 🤢
Noelia DiazPanal
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🤭🫦🤤🤤
Noelia DiazPanal
Igualmente para ti y los tuyos autora 🫂💖
Noelia DiazPanal
😍 me encanta ésta parejita 😍
Noelia DiazPanal
😭😭😭 pobre Elisa
Noelia DiazPanal
🤭🤭🤭😂 me encanta
Noelia DiazPanal
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Mitsuki G
Por lo menos este Tristán fue sincero sobre el matrimonio y como dijo debería hacer algún accidente al papá de esa chillona solo espero que Isabel le una tremenda paliza que ya le hace falta y que la dejen sin papi a ver como ella y la madre salen cuando Tristán se ponga de su lado por lo menos amigos
Noelia DiazPanal
uuufff ésto va a estar que echa fuego ❤️‍🔥
Noelia DiazPanal
Adoro a Theo, él y su madre son bellas personas 😊
Noelia DiazPanal
Por fin, que asco les tengo a esa familia, menos Eliza y Theo . 🤭
Noelia DiazPanal
Qué bello 😍❤️
Noelia DiazPanal
😭😭
Mitsuki G
Espero que Tristán sea sincero diga que solo es su padre como hermana ambiciosa de ese compromiso pero Cedric le deje claro que Isabel no será concubina y su hija no será ni una ni otra que Isabel no actúe antes de hablarlo con el por qué no escucho todo lo que hablaron no sabe que les dijo
Marlucha💋
Excelente historia
Quica Romero
Porqué es gente sin quiacer, que le gusta el chisme y la morbosidad.🤷‍♀️°~😌~°😏😈😁😈😂😈🤣😈😅😈😁😈
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