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La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: Terminada
Genre:Mafia / Posesivo / Completas
Popularitas:860.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Paciencia

Salvatore

Intento que su retirada no me duela, pero es en vano. Duele. Me duele cada palmo de piel verla a la defensiva. Alerta.

Sola.

Recuerdo las palabras de Stefy y no retrocedo. No ahora cuando necesito conocerla más profundamente de lo que mis hombres averiguaron para mí. Quiero que ella misma se desnude frente a mis ojos, revelando cada secreto, cada sueño... cada deseo. Quiero conocer su alma, quiero enseñarle que no tiene que tener miedo.

No conmigo.

–¿Te queda un poco de ese helado? –pregunto obligándome a sonreír mientras me pongo mi camiseta–. Creo que es el pago justo por una mañana de trabajo.

Sus ojos marrones, con vetas verdes y doradas danzando en ellos, se abren dos veces su tamaño.

–Olvidé que tengo helado –dice con un entusiasmo casi infantil.

Sonrío cuando busca dos cucharas y abre la pequeña nevera, y saca uno de los potes de helados.

–Pensé que te habían gustado –digo cuando me entrega una cuchara.

–Y lo hicieron. Esto es lo mejor que he tenido en mi boca –devuelve mientras saborea la cuchara como si fuera su última comida.

–Si te gustaron tanto, ¿cómo pudiste olvidarlos?

Sus hombros se encogen y puedo ver a la niña, que solo aparece por momentos breves y de forma difusa, como un espejismo que no termina de formarse.

–Imagino que es fácil olvidar algo tan bueno como esto cuando nunca lo has tenido –susurra mirando al vacío y haciéndose un ovillo en la silla mientras sus ojos miran a la huerta–. Gracias –agrega y sé que le sabe amarga esa palabra en su boca.

Mi ángel no está acostumbrada a agradecer, no por falta de educación, sino porque nunca ha recibido ayuda.

–Lo hice por el helado –devuelvo para aligerar el ambiente.

Ely vuelve a una posición más cómoda en la silla, y aunque me alegra verla salir de ese estado, me duele despedirme de esa niña.

De esa niña que nadie supo cuidar.

–Háblame de tu tía –le pido mientras ambos probamos el helado.

Su cuerpo se relaja. –Era la mujer más libre que he conocido. Siempre sonreía, aunque el mundo se estuviera cayendo a su alrededor. Era hermosa y lo sabía. Tenía una confianza que no he visto en nadie más. Tenía sus defectos, por supuesto, pero nunca dejó que eso le afectara. Brillaba bajo la luz y fuera de ella, porque ese brillo siempre estuvo en su interior –termina con un suspiro agotado.

Sus ojos se ven hundidos en su rostro y me pregunto cuándo fue la última vez que durmió.

Tengo que sujetarme a la silla cuando el impulso de alzarla y subirla a mi regazo es más fuerte que yo.

–¿Y qué hay de tu mamá?

Sus ojos se suavizan y puedo ver en ellos cuánto amaba a su madre.

–Mamá era hermosa y suave –susurra moviendo sus manos como si todavía pudiera tocarla–. Cálida, amable y daba los mejores abrazos de este mundo –agrega–. Sus abrazos se llevaban todo el dolor y todo el miedo lejos. Cuando papá llegaba borracho, golpeando y lanzando todo a nuestro alrededor, mamá se encerraba conmigo en el baño. Nos sentábamos en la ducha y simplemente me sostenía contra su pecho mientras mi cuerpo temblaba de miedo… pero luego de unos minutos en sus brazos, todo desaparecía. Papá seguía gritando y pateando la puerta, pero ya no lo escuchaba. Estaba en mi propia burbuja de seguridad –murmura y luego mira al vacío con una tristeza tan profunda, que tengo que levantarme, y alejarme físicamente unos pasos, para no sostenerla y obligarla a darse cuenta que, en mis brazos, también puede sentirse a salvo, porque yo quemaré el mundo por ella.

No hay nada que no haría por ella.

–Lo que más extraño es su olor. Olía a lavandas –dice mientras juguetea con las lavandas que hay en un vaso a nuestro lado–. No es cierto. Extraño todo de ella –susurra y luego se tensa cuando sus ojos reparan en mí, como si acabara de darse cuenta que no está sola.

Imagino que no le gusta que nadie pueda ver su dolor. Ni mucho menos compartirlo con alguien a quien prácticamente no conoce.

–No quiero ser grosera, pero estoy muy cansada –dice levantándose y caminando hasta la puerta–. Gracias por la malla, pero no era necesario. Estamos a mano.

–Lo estaremos cuando me invites a cenar con algo que hayas cultivado –empujo.

–Apenas están floreciendo –dice con un bostezo.

–Puedo esperar. Las cosas buenas, realmente buenas, toman tiempo. Seré un hombre paciente –le digo mirándola a esos ojos que ahora comienzan a mutar a un verde más profundo.

Asiente y cubre otro bostezo con su mano. Está agotada.

Hoy le permitiré tener su espacio, pero no porque no la quiera cerca. La quiero demasiado y ese es el problema.

La observo acomodarse para despedirme, como si cada gesto estuviera medido, como si ya hubiera aprendido que toda cercanía debe tener una duración exacta para no doler después. Su cuerpo está aquí, pero su mente ya levantó los muros.

No insiste. No pregunta. No me pide que me quede. Y eso debería facilitarme las cosas… pero no lo hace.

Hay mujeres que se aferran. Elira no. Elira sobrevive.

Doy un paso hacia la puerta y me detengo, porque todo en mí quiere volver, tomar su rostro entre mis manos y decirle que conmigo no tiene que cuidarse, que puede descansar, que no tiene que ser fuerte todo el tiempo.

Pero eso sería mentirle.

No porque no pueda cumplirlo, sino porque aún no está lista para creerlo.

Si me quedo ahora, ocuparé un espacio que todavía no puede sostener. Me convertiré en una presión más. En otra necesidad que atender.

Y ella ya ha tenido suficientes.

Así que hago lo único que sé hacer cuando amo de verdad. Me contengo.

Me acerco despacio y dejo un beso sobre su cabeza, breve, casi imperceptible. Un gesto que no exige respuesta. Que no la obliga a sentir nada.

–Tú hueles a jazmín –susurro–. Hueles a hogar.

No le digo que el hogar no siempre es un lugar. A veces es una persona que espera sin tocar.

Abro la puerta y salgo, pero no me alejo de inmediato. Permanezco ahí unos segundos, con la mano aún apoyada en el marco, escuchando su respiración del otro lado. Necesito asegurarme de que no se quebró cuando me fui.

Cuando por fin me alejo, lo hago con una certeza incómoda, pero firme: No voy a empujarla. No voy a salvarla. No voy a exigirle nada.

Voy a estar cerca… lo suficiente para que no se sienta sola, y lo bastante lejos para que no tenga que defenderse de mí.

Como dije, las cosas buenas, realmente buenas, toman tiempo.

Y yo… yo aprenderé a esperar, porque quiero verla brillar con su propia luz, como Katrina lo hizo.

Solo debo tener paciencia.

1
Elizabeth Vivas
gran historia felicidades autora
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Lidia
simplemente gracias autora, una genia 🎉🎉
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
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josmary oduble
lno espero tiempo
Cliente anónimo
Parece una historia buena, pero tiene mucha parábola innecesaria porque lleva dos capítulos que no sé. Por qué dice que más de 21 cuando no estás hablando de nada y según escritor va a describir lo que una persona siente por dentro. La historia se pierde porque se repite mucho las palabras, miedo, inseguridad, poder riqueza, y esas cosas dañan la historia desaniman a uno. Yo quiero llegar al grano donde quiera seguir leyendo más, porque me atrapa la historia, así de simple menos parábola.
Evelyn Padilla
Me encantaron todas las sagas...
Todas las historias están muy buenas y volvería a leerlas más de una vez xq cada historia va despertando diferentes emociones...
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Dilia Esther Sarabia Beleño
Excelente historia el amor verdadero siempre logra que se sean buenas personas con muchas dificultades que se vencieron dando paso a un futuro lleno de mucho amor verdadero y comprensión
me gustó mucho su trama.
Lourdes Mendez
ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO 🙌 ✨️ 💪 👍 👏
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Lourdes Mendez
FELICIDADES EXCELENTE TRABAJO ÉXITO ÉXITO 👌👌👌👌👌👌👌
Francis Garrido de Trujillo
yo tampoco entiendo quien le gusto a ella que lo invito a su camerino 😭
Evelyn Padilla
espero que sea Stefy ...
sino es muy traumatico imaginar a tu mamá con tu papá haciendo eso 🤢🤢
Evelyn Padilla
Damian y Stefy no pierden el tiempo 🔥🔥🔥
Evelyn Padilla
la niña necesita ser atendida...😈
Evelyn Padilla
auch! princesa en camino y más letal que su propio padre...😈
Evelyn Padilla
uy! parece que la doña esta eligiendo su propio final...
🔥arderá en las llamas del infierno q Salvatore provocará
josmary oduble
no entiendo nada
josmary oduble
lo llamo por su nombre
Roxana 🇦🇷
Bellísima me encantó
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛 😊
total 1 replies
Isabel Chavez Catalan
Esta muy buena la historia
Yeimi Suarez
A mi también me encanta, me tiene enganchada.
Clayas Pao
echar
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