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Bajo La Máscara De La Venganza.

Bajo La Máscara De La Venganza.

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / CEO / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la traición y el deseo son moneda corriente, una mujer se alza entre las sombras para reclamar su lugar en el trono del poder, desatando una tormenta de venganza y seducción.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Clara sabía que la fuerza bruta no sería suficiente para derrotar a la alianza entre los Beltrán y Viktor Volkov. Necesitaba usar su arma más letal: la percepción. Para el mundo exterior, "La Sombra" era una líder implacable, pero para sus enemigos, ella debía empezar a parecer una mujer acorralada, desesperada y, sobre todo, emocionalmente inestable.

El plan comenzó con una filtración controlada a la prensa y a los informantes del bajo mundo. Se rumoreaba que Clara Mendoza estaba sufriendo una crisis nerviosa tras la traición de su amante y el ataque de Volkov. Que sus cuentas estaban siendo congeladas y que su alianza con los mercenarios rusos había fracasado estrepitosamente.

—¿Segura de que quieres hacer esto? —preguntó Esteban mientras preparaba los documentos falsos de bancarrota—. Si los Beltrán creen que eres débil, atacarán con todo lo que tienen.

—Eso es exactamente lo que quiero, Esteban —respondió Clara, retocando su maquillaje para que sus ojos parecieran cansados, con ojeras marcadas—. Un enemigo que ataca por arrogancia comete errores. Un enemigo que ataca por miedo es cauteloso. Necesito que Lorenzo Beltrán se sienta un conquistador.

Esa noche, Clara organizó una "cena de rendición" en un restaurante de lujo que ella misma poseía, pero que había "puesto en venta" simbólicamente. Invitó a los representantes de los Beltrán y, para su sorpresa, el propio Lorenzo Beltrán confirmó su asistencia.

Lorenzo era un hombre de sesenta años, con el cabello canoso y una elegancia que ocultaba una crueldad legendaria. Entró al restaurante escoltado por cuatro hombres, moviéndose como si fuera el dueño del lugar. Clara lo esperaba en una mesa apartada, bebiendo una copa de vino con manos que fingían un leve temblor.

—Clara, querida —dijo Lorenzo, sentándose frente a ella sin ser invitado—. Es una pena verte así. Siempre admiré tu tenacidad, pero parece que el peso de la corona ha sido demasiado para ti.

Clara bajó la mirada, dejando que un mechón de pelo cubriera su rostro.

—Lorenzo. No he venido a pelear. He venido a negociar los términos de mi salida —dijo ella, su voz cargada de una vulnerabilidad fingida que habría engañado al mejor de los actores—. Volkov ha destruido mi logística. Mis hombres están desertando. Solo quiero conservar mis propiedades personales y que me dejen vivir en paz fuera del país.

Lorenzo soltó una carcajada seca, llena de desprecio.

—La paz es cara, Clara. Especialmente después de que intentaste entregarnos a la Interpol. Me has costado mucho dinero.

—Tengo los códigos de las cuentas suizas de mi padre —mintió ella, clavando sus ojos en los de él, fingiendo desesperación—. Son más de cien millones de dólares en fondos no rastreables. Te los daré todos a cambio de un salvoconducto para mí y para Gabriel.

El nombre de Gabriel hizo que Lorenzo entornara los ojos.

—Ah, el mercenario. Parece que te has encariñado con tu nuevo juguete. Está bien. Dame los códigos y te dejaré marchar. Pero primero, debes darme la ubicación exacta de los servidores donde guardas la información sobre nuestros contactos políticos. No puedo dejar cabos sueltos.

Clara dudó, el momento perfecto de la manipulación.

—Están en una caja de seguridad en el Banco Nacional. Mañana a mediodía. Iré yo sola. Si veo a un solo hombre tuyo antes de entrar, destruiré los servidores de forma remota.

—Trato hecho —dijo Lorenzo, levantándose. Se inclinó sobre la mesa, su rostro a centímetros del de ella—. Disfruta de tu última noche en esta ciudad, Sombra. Mañana, serás solo un recuerdo.

Cuando Lorenzo salió del restaurante, Clara recuperó su postura recta de inmediato. El temblor de sus manos desapareció. Gabriel salió de las sombras de la cocina, con una sonrisa de lado.

—Has estado magistral —dijo él—. Casi me haces llorar con lo del "salvoconducto".

—Él cree que ha ganado —dijo Clara, bebiendo el resto de su vino—. Cree que soy una mujer rota buscando refugio en los brazos de un hombre. Su machismo es su mayor debilidad. Mañana, cuando vaya al banco, no encontrará servidores. Encontrará a la unidad de delitos financieros de la policía esperándolo con una orden de arresto basada en los documentos que Moretti nos dio antes de... jubilarse.

—¿Y Volkov? —preguntó Gabriel, su tono volviéndose serio—. Él no caerá en trucos de oficina.

—Volkov es un animal —respondió Clara—. Y a los animales se les atrae con sangre. Mientras la policía arresta a Lorenzo, tú y yo nos encargaremos de Viktor. He hecho que Esteban filtre una ubicación falsa de donde me estaré escondiendo después del banco. Un almacén abandonado en las afueras.

Gabriel la miró con una mezcla de admiración y preocupación.

—Es un juego muy peligroso, Clara. Estás usando tu propia vida como cebo.

—Es el único juego que vale la pena jugar, Gabriel —respondió ella, acercándose a él y colocando una mano en su pecho, sintiendo su corazón fuerte y constante—. Lorenzo caerá por su avaricia, y Volkov por su odio. Y yo... yo estaré allí para ver cómo se apagan sus luces.

Esa noche, mientras se preparaban para la confrontación final del día siguiente, la atmósfera entre ellos era eléctrica. No era solo la tensión de la batalla inminente, sino la conexión profunda de dos personas que se reconocían en sus sombras.

—Si salimos de esta... —empezó Gabriel.

—Saldremos —le interrumpió Clara con firmeza—. No he sobrevivido a todo esto para morir a manos de un ruso o un viejo arrogante. Mañana, el mundo sabrá que "La Sombra" no puede ser eclipsada.

La manipulación estaba completa. Las piezas estaban en el tablero. Clara Mendoza se retiró a descansar, no como una mujer derrotada, sino como la arquitecta de una destrucción que cambiaría el panorama del poder para siempre. La venganza ya no se servía fría; estaba a punto de convertirse en un infierno.

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Mar Sol
Clara está confiada en que está vez va a resultar su plan, ella es astuta, espera no haya errores.
Equipo Motorola
excelente felicitaciones escritora, muy diferente a todo lo recurrente, solo me quedo la duda de Julian, osea, no murió jajaja
Mar Sol
Al igual que Julián, hay otra persona que no sabe de lealtad, la ambición es tan fuerte que no le importó vender información a los enemigos de Clara.
Mar Sol
¡¡Que interesante!! ¡¡esto apenas va a empezar!!
Mónica Aulet
Que fuerte!!
Mónica Aulet
Y que se queme todo!!!!
Mónica Aulet
Impresionante ,la verdad que me tiene atrapada la historia.
Irma Ruelas
❤️😍😍😍😍😍😍
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