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Cuatro Bestias Y Una Reina.

Cuatro Bestias Y Una Reina.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Venganza / Romance oscuro / Harén Inverso / Mafia / Poli amor / Completas
Popularitas:2.4M
Nilai: 5
nombre de autor: Marines bacadare

Ginevra es rechazada por su padre tras la muerte de su madre al darla a luz. Un año después, el hombre vuelve a casarse y tiene otra niña, la cual es la luz de sus ojos, mientras que Ginevra queda olvidada en las sombras, despreciada escuchando “las mujeres no sirven para la mafia”.

Al crecer, la joven pone los ojos donde no debe: en el mejor amigo de su padre, un hombre frío, calculador y ambicioso, que solo juega con ella y le quita lo más preciado que posee una mujer, para luego humillarla, comprometiéndose con su media hermana, esa misma noche, el padre nombra a su hija pequeña la heredera del imperio criminal familiar.

Destrozada y traicionada, ella decide irse por dos años para sanar y demostrarles a todos que no se necesita ser hombre para liderar una mafia. Pero en su camino conocerá a cuatro hombres dispuestos a hacer arder el mundo solo por ella, aunque ella ya no quiere amor, solo venganza, pasión y poder.

¿Está lista la mafia para arrodillarse ante una mujer?

NovelToon tiene autorización de Marines bacadare para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Muere una estúpida.

Ginevra se limpia las lágrimas con brusquedad, levanta el mentón y suspira. Sabe lo que tiene que hacer. Revisa su maquillaje en el espejo de la ventana y luego regresa a la fiesta, esta vez con una sonrisa. Cuando alguien le habla, contesta con naturalidad y ya no tiene ese complejo de invisible. La humillación la está matando, pero no piensa dejar ver sus costuras.

Mateo lleva la vista hacia ella y una sonrisa de burla surca su rostro, pero Ginevra simplemente sonríe con cordialidad y vuelve su atención a un caballero que le habla. Matteo, de inmediato, gira el rostro y besa a Elena.

Sigue como siempre, al margen de todo, pero esta vez hay una sonrisa en defensa. Su padre también la detalla, tal vez buscando algún signo de rabia o queriendo provocar que haga un drama para que queden en ridículo, pero no se lo da. Ni una lágrima, ni un temblor. Por dentro se siente hecha trizas, pero afuera es puro mármol. Una muñeca rota que ya no reacciona a nada.

—¿No me vas a felicitar, hermanita? ¿Es tanto tu envidia? —la voz chillona de su hermana menor resuena en sus oídos. Ella le da una sonrisa de labios cerrados y asiente una sola vez con la cabeza.

—Felicitaciones. Son el uno para el otro. —Se gira sin más, con la misma calma que ha mantenido la noche entera. Elena también está desconcertada: ¿por qué no le grita?, se pregunta en su cabeza. Eleonora también se le acerca con comentarios hirientes, se burla de que ni siquiera le heredaron la mafia, pero eso no le afecta, o al menos no lo demuestra.

Cuando la música cesa y la gente comienza a despedirse, ella se levanta despacio, desliza la silla con cuidado. Camina por el salón como una sombra. Saluda a quienes le hablan con una inclinación mínima de cabeza, sin dejar que sus ojos se encuentren con los de nadie más.

Sube las escaleras sin apuro. Abre la puerta de su habitación y, apenas cierra, se lanza sobre la cama y entierra la cara en la almohada. Un grito sale de su garganta, aunque gracias a la presión que hace enterrando su cara contra la suavidad del material, los gritos no salen al exterior. Golpea la cama con puños y antebrazos, patalea descontrolada, deja salir toda esa frustración que ha cargado la noche entera. Muerde la tela que presiona su rostro y no para de llorar. El nudo en su pecho es inmenso, pero se dice a sí misma que es necesario para poder mejorar.

Se arrastra hasta el armario. Con las manos todavía temblorosas, empieza a sacar ropa, zapatos, papeles. Separa lo más necesario, lo que realmente es suyo: un collar de su madre, una agenda vieja, una foto guardada al fondo de un cajón, un cofre que le dio la mujer que la cuidaba poco antes de morir, que contiene cosas de valor de su madre. Su nana le contaba que su madre decía: “Algún día le daré esta caja a mi hija, tal vez cuando cumpla quince años o cuando pelee con su padre porque no la deje ir a una cita”.

Recuerda las palabras de su nana y sonríe sin dejar de llorar. Todo lo demás lo deja tirado. Cada prenda que mete en la maleta es como arrancarse un trozo de piel. Recuerdos de la noche en que se entregó a ese desgraciado, la tormenta, cada beso o cada palabra, cada día que fingió amarla. La rompe cada vez más, pero la forja al mismo tiempo.

Las horas pasan en silencio, salvo por el sonido sordo de las cremalleras y algún sollozo que se le escapa. Afuera, la casa duerme. La música ha sido reemplazada por ronquidos y el murmullo apagado de los últimos sirvientes. Elena yace en su cama con una sonrisa de triunfo, al igual que Eleonora, que descansa en el pecho de su esposo, complacida por el día de hoy. Para ella es una victoria, poco sabe que le costará caro.

Cuando termina, se sienta en el borde de la cama. Respira profundo. Se limpia el rostro y se mira al espejo: una mancha de rímel le cruza la mejilla, el cabello está mojado por el sudor y las lágrimas. Sonríe apenas; en el espejo solo ve a una desconocida. En esa misma posición pasa la noche. Se culpa, se ríe de sí misma, se insulta en el espejo y se queda con los ojos abiertos esperando que el reloj anuncie el amanecer.

—Siempre esperando una migaja de cariño, siempre mendigando un amor que nunca me dieron… pero esa estúpida muere hoy —se dice a sí misma, a la vez que se limpia la cara, aunque las lágrimas vuelven a cubrir su rostro, como el parabrisas que limpia las gotas de lluvia cuando el carro va en la carretera.

Apenas el color anaranjado del cielo comienza a aparecer, ella se mete a bañar. Saca el sudor de su cuerpo, acompañado de la estupidez que ahora siente que necesita sacar de su sistema. Sale del baño y toma lo más hermoso que encuentra, coge un abrigo y unos zapatos cómodos pero elegantes. Toma un pequeño bolso con decisión y sale del cuarto con la cabeza erguida. Rogelio la espera parado en la puerta. Ella asiente al mirarlo y baja las escaleras lento pero decidida. Trata de recoger la poca dignidad que le queda y retirarse como estrategia por un momento, hasta que pueda ser capaz de sostenerle la mirada a su padre y hacerle pagar cada lágrima, tanto a él como a los demás.

Al llegar al vestíbulo, se topa con los ojos verduzcos de Matteo. Al parecer, acababa de salir del cuarto de Elena. Él está medio inclinado sobre un jarrón, con cara de resaca. La mira y frunce el ceño; su simple presencia le molesta, el simple hecho de verla caminar.

—Ah, ¿ahora qué? —dice, con voz ronca—. No empieces, ¿eh? Me duele la cabeza y no estoy para tus reclamos ni para tus preguntas estúpidas.

Ella lo observa de arriba abajo, como quien ve una mancha en la acera. Ni un músculo de su rostro se mueve.

—Al parecer la droga y el alcohol te han nublado la mente, cuñado —responde, ignorando cada cosa que acaba de decir.

—¿Qué? ¿Ahora vas a hacerte la digna? —continúa, escupiendo las palabras—. ¿Esto es para que yo te haga caso? ¿Para llamar mi atención?

Ginevra gira el rostro apenas, sin responder esta vez. Lo atraviesa con una mirada fría, vacía. Luego sigue caminando, ignorando su existencia.

Matteo se cruza en su camino, incrédulo.

—¡Te estoy hablando! ¿Crees que con esta actuación me vas a hacer sentir mal? Eres patética —se burla con una sonrisa torcida.

Detrás de ella aparece Rogelio, cargando sus maletas. Se detiene a su lado, firme.

—Señorita, el coche está listo —anuncia con voz grave.

Matteo mira a Rogelio, después a las maletas.

—¿Pero a dónde demonios crees que vas?

Ginevra levanta la barbilla, respira profundo y lo mira con un desprecio silencioso, hasta elegante. Da un paso hacia la puerta, pasa a su lado sin rozarlo siquiera.

Rogelio coloca la mano en su espalda, protegiéndola.

—Vamos, niña.

Ella sale de la mansión que ha sido testigo de su sufrimiento. Él se queda en el vestíbulo, sin entender nada, murmurando algo que ya no importa. Porque, en ese instante, por primera vez en su vida, Ginevra no necesita permiso para irse. Y tampoco piensa mirar atrás.

Rogelio abre la puerta del auto para ella y arranca tan rápido como puede. Por fin, él también puede irse de ese lugar con la única razón que lo detenía en ese sitio.

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Isaura Garcia Mares
waowwwww, que fuerte,como sufrí,bien escritora!
Neli Martinez
hermosa genial la trama!!! no común pero es una novela y hay que interpretar como tal
Elsy Flores
Excelente trabajo, felicitaciones
Isaura Garcia Mares
waowwwwww,me encanto!
Cliente anónimo
Me encantó, nunca leo historias tan largas, pensé que como al principio deja aclaro que Victoria se basa a cuatro hombres y una mujer pensé que sería tan vulgar como las que he leído antes y me quitó el sombrero porque no dejaste ni un solo lado fuera de lugar yo cuando le están metiendo las manos muevo el capítulo y punto, así que espero que pronto alguien me ha una de tu victoria, y la quiero imprimir de corazón. Te lo deseo suerte con eso
Cliente anónimo
Yo tengo una pregunta Cuándo cuando llevas regresar a Rusia dejó a su papá encargado de la mafia italiana pero la resulta que tiene una mansión al lado de la B su hija y que junto con su esposa y dos hijos viven ahí y ahora mismo están festejando anteriormente estuvo en el rescate de la nena entonces no entiendo porque no leí en ningún lado que dijera que pusieron a Pancho cara de queso a manejar la mafia de Italia para que Rogelio pudiera irse a vivir a Italia
Cliente anónimo
Yo no diría que no siga leyendo, yo diría más bien brinca el capítulo, qué es lo que yo hago porque no hay nada que ella haga que yo no haya hecho yo lo he hecho con solo uno pero no hay nada así que para mí es algo repetitivo, porque ya tú esas cosas yo Habibi y yo lo que hago que paso capítulo, pero no como vas a decirlo que no teníamos la historia, hay forma de saber y te voy a felicitar porque vuelve y lo repito, eres muy buena, siendo una narrativa y esta historia ya la he leído y todas las que le he ido que son como seis lo más que hay es sexo y sin embargo tú has traído todo lo que conlleva el dolor, la ilusión, la perseverancia, el reto, la decisión, el amor, la dificultades y puedo decir que en dos años que yo leyendo en esta plataformas una de las mejores escritores eres tú, ahora vuelve y te digo, evita todo lo que escribes al principio de tu historia, porque una historia tan buena y que sólo llegues a 2000. Me gustan es inverosímil yo por estar brincando capítulo se me olvida darte me gusta, por eso te lo digo escribiendo te debo como a mí me gusta ya casi estoy terminando tu victoria y me gustó también como plasmaste, lo que es la mafia de nada que tiene está lento y mucho 9 y algún día no muy lejano perseveras, podrás tener ese libro que todo escritor quisiera tener porque talento tienes y de sobra 100% satisfecha
Cliente anónimo
Lo
Cliente anónimo
Lo
Cliente anónimo
No entiendo como esta chica que va a tener trillizos, se siente mal y no busca ayuda que si le pasa algo cuiden a sus hijos pero ya no está pesando en peligro ni tan siquiera piensa en el bienestar de los niños porque si mami está mal los bebés están mal eso es una lógica común. No puede estar una mamá mal y lo bebe bien negativo
Cliente anónimo
Lo que yo no entiendo, es que supuestamente cuando salieron de una reunión, ella iba para el carro ella y él no la dejó y se la llevó en el carro de él y después dicen que el otro se mostró en el otro carro y el otro sacó al chofer y cogió el carro y Dimitri se fue de copiloto. Entonces habían tres carros hacia la casa como es que ahora están todos dentro del mismo carro, no entendí esta parte
Cliente anónimo
Perdón por lo del comentario de los ojos, porque él se refería a una mujer del pasado y yo pensé que estaba hablando de la protagonista
Cliente anónimo
Cómo él va a decir que ella tiene los ojos color miel, si en principio en la foto ella tiene los ojos azules
Cliente anónimo
Pero si ya está en el pecho de y el otro está gritando, se supone que ya lo oiga, eso es lo más normal en cualquier modo que lo pongan una persona que grita el teléfono el que está al lado lo escucha
Cliente anónimo
Oye ahí adentro, el único que estaba era Aleski y este en vez de darle refuerzo a su amigo, el hermano del alma se llevó a la chica no hombre hay fallaste
Cliente anónimo
Si hay nieve, no puede haber ventanas abiertas y dice que la cortina se mueve con la brisa y es imposible que durante un frío aunque no haiga nieve, las ventanas no se pueden abrir y parece que Rusia está casi todo el año bajo el frío
Elsy Flores
pero que tonta es Ginebra son sus padres
tieben derecho de saber que sucede.
Cliente anónimo
2 Cuando jugaron con ella. Su primera y única vez fue mala parecía más violación con otra cosa porque no fue delicado, pero sin embargo, ahora con 21 años, sólo hace fantasías sexuales en la cabeza de donde está eso debería de haber empezado con uno de ellos para levantarle el apetito sexual, pero no ella vino empacada de de Italia, como si fuera una mujer activa sexualmente, que pulmón y se va a tirar a cuatro nombre ja ja ja ja
Cliente anónimo
Cómo que ya no tiene edad, si es un año mayor que ella él es la que es menor es un error ortográfico no tiene sentido que ya no tiene edad para eso si está en el cumpleaños tu hermana
Elsy Flores
santo dios!
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