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ESTA VEZ TE ELEGIRÉ A TI

ESTA VEZ TE ELEGIRÉ A TI

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Reencarnación / Venganza
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Tulipán(Yulisa)

Alana Storm, hija de una de las casas ducales más poderosas del Imperio, entrega su corazón al príncipe heredero y termina convertida en emperatriz. Sin embargo, el amor que tanto anheló solo la conduce a la traición y a la muerte, asesinada por las concubinas del hombre al que amó.
Cuando despierta seis años en el pasado, comprende que ha recibido una segunda oportunidad. Decidida a cambiar su destino, descubre que posee una magia ancestral dormida y que el enigmático segundo príncipe, Maximiliano Ross, siempre la había amado en silencio.
Mientras busca vengarse y proteger a quienes ama, deberá decidir si el camino hacia el poder la convertirá en aquello que más desprecia o si aún existe un futuro diferente.

NovelToon tiene autorización de Tulipán(Yulisa) para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA ROSA QUE MIRÓ HACIA LA CORONA

La elección del Dragón Celestial Dorado había cambiado la historia del Imperio.

Durante generaciones, la Casa Ross había preparado a sus primogénitos para convertirse en emperadores. Era una tradición silenciosa, una costumbre tan arraigada que muchos habían olvidado una verdad fundamental:

La tradición podía guiar a los hombres.

Pero nunca podía obligar al destino.

La Marca del Dragón sobre la mano de Maximiliano Ross se había convertido en el símbolo más poderoso de Valtheria.

El segundo príncipe, aquel que había crecido en las sombras de su hermano mayor, ahora era reconocido como el futuro gobernante del Imperio.

Pero mientras algunos celebraban la decisión del Guardián, otros comenzaron a temerla.

En la corte imperial, los rumores se extendieron como fuego.

Algunos nobles consideraban que Maximiliano era la elección perfecta.

Un hombre disciplinado.

Un estratega brillante.

Alguien que no se dejaba controlar por las opiniones de otros.

Otros, en cambio, veían aquella elección como una amenaza.

Porque un emperador elegido por un Guardián no le debía su posición a ninguna familia noble.

No podía ser manipulado fácilmente.

Y para aquellos acostumbrados a mover los hilos del poder, eso era peligroso.

Entre quienes observaban los acontecimientos con mayor atención estaba Aurelio Ross.

El primer príncipe.

Durante toda su vida había sido preparado para llevar la corona.

Había aprendido política antes que juegos infantiles.

Había memorizado leyes antes que historias.

Había sido presentado ante la nobleza como el futuro del Imperio.

Y de repente, una criatura ancestral había decidido que todo aquello no era suficiente.

Pero Aurelio no mostró su frustración.

Porque una de las primeras lecciones que recibió en la familia imperial fue que un futuro emperador nunca debía mostrar debilidad.

Sonrió.

Saludó.

Aceptó la decisión con elegancia.

Y nadie vio la herida que aquella elección dejó en su orgullo.

Mientras la corte discutía el futuro del Imperio, Alana Storm continuaba viviendo dentro de su propio mundo.

Para ella, la elección del Dragón había sido sorprendente.

Pero no había cambiado lo que sentía.

Porque su corazón seguía mirando hacia la misma persona.

Aurelio Ross.

El príncipe heredero de sus sueños.

Aunque oficialmente ya no fuera el futuro emperador, seguía siendo un miembro importante de la familia imperial.

Además, Aurelio continuaba comportándose como siempre.

Amable.

Atento.

Cercano.

Y para una joven que todavía creía en los finales felices, eso era suficiente.

El primer encuentro después de la ceremonia ocurrió durante una recepción en el Palacio Celestial.

Alana estaba conversando con varias damas nobles cuando escuchó una voz detrás de ella.

—Lady Alana.

Ella se giró.

Aurelio estaba allí.

Como siempre, su presencia parecía atraer todas las miradas.

Alana hizo una reverencia.

—Alteza.

—Espero que no haya olvidado que prometió mostrarme los jardines de la Casa Storm algún día.

Ella parpadeó sorprendida.

No recordaba haber hecho una promesa tan formal.

Pero él sonreía de una manera tan cálida que no pudo evitar sentirse feliz.

—Por supuesto que lo recuerdo.

Mintió con una pequeña sonrisa.

Aurelio no pareció notarlo.

O quizás sí.

Desde lejos, Maximiliano observó la escena.

No sentía celos.

Al menos eso intentaba decirse.

Él sabía que Alana tenía derecho a elegir.

Sabía que no podía exigirle sentimientos que nunca había recibido.

Pero aun así, algo dentro de él se tensaba cada vez que veía a su hermano acercarse a ella.

El Dragón de la Corona apareció entre las sombras de la habitación.

Su presencia era silenciosa, pero imposible de ignorar.

—Sigues observándola.

Maximiliano no apartó la mirada.

—Ella parece feliz.

—¿Y eso es suficiente?

El príncipe permaneció callado.

La criatura lo conocía demasiado bien.

—Cuidado, Maximiliano.

Dijo el Dragón.

—Incluso los protectores pueden destruirse a sí mismos intentando salvar aquello que aman.

Con el paso de los meses, la relación entre Alana y Aurelio comenzó a llamar la atención de la corte.

La Casa Storm era una de las familias más poderosas del Imperio.

Un vínculo con ella fortalecería cualquier posición política.

Los nobles comenzaron a especular.

Algunos hablaban de compromiso.

Otros decían que Alana estaba destinada a convertirse en una futura emperatriz.

Y aunque nadie lo había anunciado oficialmente, esas palabras comenzaron a alimentar una ilusión dentro del corazón de la joven.

Alana empezó a imaginar un futuro.

Un futuro donde ella y Aurelio gobernaban juntos.

Donde podía ayudar al Imperio.

Donde podía crear un lugar más justo.

Donde el hombre que admiraba la miraría siempre de la misma forma.

Pero había algo que Alana todavía no entendía:

La corte imperial no premiaba los corazones sinceros.

Premiaba las estrategias.

Una tarde, mientras paseaba por los jardines del palacio, Alana se encontró con Maximiliano.

No era extraño verlo allí.

Pero sí era extraño que estuviera solo.

El segundo príncipe siempre parecía rodeado de responsabilidades.

Ella hizo una pequeña reverencia.

—Alteza Maximiliano.

Él la observó.

Aunque su expresión permanecía seria, sus ojos se suavizaron ligeramente.

—Lady Alana.

Durante unos segundos ninguno habló.

Era curioso.

Con Aurelio, las conversaciones parecían fáciles.

Con Maximiliano, cada silencio parecía tener un significado.

—Escuché que visitará la Casa Storm pronto.

Alana sonrió.

—¿Habla del príncipe heredero?

Maximiliano asintió.

Ella bajó la mirada con una pequeña sonrisa.

—Es una buena persona.

Aquellas palabras fueron suficientes para hacer que algo dentro de Maximiliano doliera.

Pero su rostro no cambió.

—Espero que sea así.

Alana levantó la mirada.

—¿No confía en él?

La pregunta fue inocente.

Pero difícil de responder.

Porque Maximiliano había visto cosas que ella no.

Había visto cómo Aurelio trataba a las personas cuando no necesitaba impresionarlas.

Había visto su ambición.

Había visto su necesidad de reconocimiento.

Pero decirlo significaría destruir la imagen que Alana tenía de él.

Y Maximiliano no quería verla sufrir.

—Solo recuerda algo, Alana.

Ella lo miró con curiosidad.

—Las personas no siempre son como parecen.

Aquella frase quedó en su mente.

Pero en ese momento, no quiso escucharla.

Porque a veces los corazones jóvenes no buscan la verdad.

Buscan una razón para seguir creyendo.

Esa noche, en el Castillo Storm, Adrian observaba a su hija desde la distancia.

Seraphina estaba a su lado.

—Está enamorada.

Dijo ella suavemente.

El duque suspiró.

—Lo sé.

—¿Hablarás con ella?

Adrian permaneció en silencio.

Como padre quería protegerla.

Como duque sabía que el camino que ella estaba eligiendo era peligroso.

—Alana debe descubrir algunas cosas por sí misma.

Seraphina lo miró con tristeza.

—Espero que no tenga que descubrirlas demasiado tarde.

En el Palacio Celestial, mientras la nobleza comenzaba a imaginar una futura unión entre la Casa Storm y la familia imperial, una joven observaba desde un balcón.

Una de las damas más cercanas al príncipe Aurelio Lady Isabella Valtier.

Una mujer cuyo rostro mostraba una sonrisa amable.

Pero cuyos ojos estaban llenos de ambición.

Porque en la corte imperial, los sentimientos eran armas.

Y mientras Alana soñaba con amor...

Otros ya estaban planeando cómo utilizarla.

La rosa de la tormenta todavía no había mostrado sus espinas.

Pero algún día...

Todos aprenderían a temerlas.

1
Limaesfra🍾🥂🌟
sera que se enamoro de ella?🙄🙄🙄🙄🤣
Elizabeth Yepez
que querrá ese tipo de Alana
Elizabeth Yepez
autora no tardes estoy en ascuas
Elizabeth Yepez
empieza la batalla
Limaesfra🍾🥂🌟
Excelente historia, muy emocionante, gracias por compartir
Limaesfra🍾🥂🌟
vamos a la 🤺 unidos venceremos😌
la union hace la fuerza
Elizabeth Yepez
tiene un unirse los dos para vencer
Limaesfra🍾🥂🌟
guauuu que intenso, la magia que renace y se alza como escudo, proteccion y defensa del.imperio. A 🤺🤺🤺🤺
Laura Aguado
WoW empieza lo bueno. Hay algo que no entiendo, al despertar ya han cambiado las cosas? en esta vida Isabella y Alana no son amigas o Alana deja de quedar con ella? es q no me ha quedado claro, aparece para cambiar su vida o es otro línea temporal parecida pero diferente?
Limaesfra🍾🥂🌟
waoooo es asombroso...Alana sabia sobre su guardian que solo la miro y extendio su ala sobre ella y despues se puso a dormir no desperto su poder o su mafia pero ahora si
Limaesfra🍾🥂🌟
Claro ahora que no le busca su orgullo y narcisismo se molesta...wste tipo no come ni deja comer🙄🙄🙄🙄
Elizabeth Yepez
en la primera vida Alana y Isabella eran amigas, como quedó esa amistad
Limaesfra🍾🥂🌟: mmm solo que en esta etapa ellas aun eran amigas y si no la busca tampoco si que serian sospechosos😂😂 solo digo
total 3 replies
Elizabeth Yepez
que quieres Aurelio ya tiene a Isabella que importa lo que haga Alana
Elizabeth Yepez
Alana y maximiliano, tienen un amor muy bonito
Elizabeth Yepez
que bellos así debe ser siempre con la verdad por delante
Laura Aguado
😭😭😭
Elizabeth Yepez
ahora Alana tiene otra oportunidad de ser feliz
Limaesfra🍾🥂🌟
este Aurelio es un retonto cucaracho,
Elizabeth Yepez
mas capitulos por favor
Elizabeth Yepez
no entiendo porque Alana era tan tonta e ilusa tenía que darce cuenta que Aurelio no quería nada con ella
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