NovelToon NovelToon
La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

Status: En proceso
Genre:Batalla por el trono / Venganza / Romance / Aventura
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jan Vilar

La Chica que Compró al Príncipe Esclavo

Elena Valmont solo quería entregar un paquete, cobrar unas monedas y volver a casa.

Pero una noche terminó en una subasta clandestina… y compró a un esclavo condenado a morir al amanecer.

Lo que no sabía era que aquel hombre herido, silencioso y cubierto de cadenas no era un esclavo cualquiera, sino Adrien Asteria, el heredero perdido del imperio más poderoso del continente.

Desde ese momento, Elena queda atrapada en una guerra por el trono, perseguida por asesinos, nobles traidores y secretos enterrados durante años.

Salvarlo fue un acto de compasión.

Amarlo podría costarle la vida.

NovelToon tiene autorización de Jan Vilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5 El esclavo que no suplicó

El olor a humedad y hierro oxidado impregnaba las paredes de la celda.

La única ventana era tan pequeña que apenas permitía que unos débiles rayos de luz atravesaran los barrotes. El suelo estaba frío, cubierto de polvo y manchas oscuras que nadie se había molestado en limpiar.

Adrien permanecía sentado contra la pared de piedra, con las manos encadenadas frente a él.

Habían pasado varias horas desde que terminó la subasta.

Su cuerpo dolía más de lo que estaba dispuesto a admitir. Los golpes de la noche anterior todavía ardían sobre su espalda y los nuevos castigos de aquella mañana no habían hecho más que empeorar la situación.

Un guardia le había dicho que partirían antes del anochecer.

No le importaba.

Era curioso cómo el ser humano terminaba acostumbrándose incluso a las peores circunstancias. Había pasado tantos años huyendo, peleando y sobreviviendo que el miedo dejó de gobernarlo mucho tiempo atrás.

Lo único que seguía siendo insoportable era la impotencia.

Había visto hombres vender a sus propios hermanos por unas pocas monedas. Había visto nobles condenar pueblos enteros por orgullo y soldados incendiar hogares inocentes bajo órdenes absurdas.

La crueldad no era algo nuevo para él.

Lo que sí era nuevo era verse obligado a permanecer inmóvil mientras otros decidían cuándo debía comer, respirar o morir.

Uno de los guardias abrió la puerta de la celda de una patada.

—Levántate.

Adrien ni siquiera levantó la mirada.

—¿No me escuchaste?

El guardia lo tomó del brazo y lo obligó a ponerse de pie.

—Lord Varek quiere verte antes del viaje.

—Qué honor tan inesperado —respondió con ironía.

El hombre soltó una carcajada.

—No te preocupes. Después de hoy desearás haber sido ejecutado en la subasta.

Adrien guardó silencio.

Aquella amenaza no era especialmente original.

Durante años había escuchado cosas peores.

Mientras lo conducían por los pasillos del edificio, algunos empleados se detenían para observarlo. Unos sentían curiosidad. Otros desprecio. La mayoría simplemente lo veía como una mercancía especialmente problemática.

Ya no le sorprendía.

Lo que sí le sorprendía era recordar constantemente el rostro de cierta muchacha de ojos verdes.

No lograba comprender por qué seguía pensando en ella.

La había visto apenas unos minutos.

Una joven sencilla, con ropa humilde y una expresión que desentonaba por completo con el ambiente de aquella subasta.

Mientras todos lo observaban como si fuera un animal salvaje, ella había sido la única que parecía preguntarse si todavía seguía siendo humano.

Era extraño.

No había lástima en su mirada.

Tampoco miedo.

Había algo mucho más peligroso.

Compasión.

Y la compasión era un lujo que el mundo rara vez recompensaba.

—¿La conoces? —preguntó uno de los guardias al notar que había vuelto la cabeza hacia la entrada principal del edificio.

—No.

—Entonces deja de buscarla. Las muchachas bonitas no suelen interesarse por esclavos.

Adrien soltó una pequeña sonrisa irónica.

—Eso me tranquiliza enormemente.

Minutos después, fue llevado a un amplio despacho decorado con muebles costosos y enormes tapices rojos.

Lord Varek lo esperaba junto a una copa de vino.

—Por fin nos conocemos adecuadamente.

Adrien observó la habitación sin responder.

—Tengo que admitir que eres una adquisición interesante. Los rumores no te hacen justicia.

—¿Ya terminaste?

—No.

Lord Varek sonrió mientras tomaba asiento.

—Tengo una propuesta para ti.

—No estoy interesado.

—Ni siquiera la has escuchado.

—Precisamente por eso puedo rechazarla tan rápido.

El noble soltó una carcajada.

—Empiezo a comprender por qué tantos hombres han querido golpearte.

Adrien permaneció en silencio.

—Trabaja para mí durante cinco años. Obedéceme y te concederé la libertad.

Aquellas palabras hicieron reír a Adrien por primera vez en varios días.

No fue una gran carcajada.

Solo una pequeña risa llena de incredulidad.

—¿Te parece gracioso?

—Mucho.

—¿Puedo preguntar por qué?

—Porque los hombres como tú jamás cumplen sus promesas.

Lord Varek dejó la copa sobre la mesa.

—¿Y los hombres como yo cómo son exactamente?

—Cobardes que creen que el dinero puede comprar cualquier cosa.

El silencio se volvió incómodo.

—¿Sabes cuál es tu problema? —preguntó finalmente el noble—. Todavía te comportas como si fueras alguien importante.

Aquellas palabras hicieron que Adrien desviara la mirada hacia la ventana.

Era una acusación curiosamente precisa.

—¿Y si lo fuera?

—Entonces no estarías usando cadenas.

—No necesariamente.

Lord Varek sonrió con arrogancia.

—Te romperé, esclavo. Todos terminan rompiéndose tarde o temprano.

Adrien lo observó durante unos segundos antes de responder.

—Tal vez.

—¿Tal vez?

—Pero no será hoy.

Las palabras fueron pronunciadas con tanta seguridad que incluso el noble quedó momentáneamente desconcertado.

No era la respuesta de alguien desesperado.

Era la respuesta de un hombre que todavía conservaba algo que los demás no podían ver.

Esperanza.

No una esperanza ingenua de ser rescatado por un héroe.

Sino la convicción de que aún no había llegado el final de su historia.

Horas más tarde, mientras era conducido nuevamente hacia su celda, escuchó voces provenientes del patio principal.

—¿Está aquí?

—No puedes entrar.

—¡Necesito verlo!

El corazón de Adrien se detuvo por una fracción de segundo.

Reconocería aquella voz en cualquier parte.

Era ella.

La muchacha de la subasta había regresado.

Uno de los guardias comenzó a reír.

—Parece que tienes una admiradora, esclavo.

Adrien se quedó completamente inmóvil.

No tenía sentido.

¿Por qué había vuelto?

¿Por qué arriesgarse por alguien a quien ni siquiera conocía?

Por primera vez en mucho tiempo, había algo que no lograba comprender.

Y eso lo inquietaba más que cualquier amenaza o cadena.

Porque si había algo más peligroso que el odio de un enemigo...

Era la compasión de una persona dispuesta a hacer una locura por un desconocido.

Y Elena Valmont estaba a punto de cometer la mayor locura de toda su vida.

1
Lusi 💕
😭noooooooooo me dejaste a medias cuando realmente empezaba lo bueno 😭🤭
Jan Vilar: mañana habrá más capítulos /Determined//Determined/
total 1 replies
Lusi 💕
Dios es sencillamente fascinante , 🥰🥰🥰 me como los capítulos en menos de 10 minutos....
Lusi 💕
No, no ,no ,no ,no ,no necesito actualización 😕😞 Dios mío me comí los capítulos en 3 minutos nooooooo
Lusi 💕
Interesante
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play