Después de Ti ,Yo
La historia de una mujer madura, que aprendió a elegirse ,demostrando que ser una mujer de 50 años todavía tiene la oportunidad de ser feliz
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capitulo 23
LA VERDAD QUE NADIE PODÍA OCULTAR
La noche parecía haber detenido el tiempo.
Analia permanecía sentada con la carta entre sus manos.
Frente a ella estaban Bladimir Bianchi Rossi, Iván, Alejandro, Elías, Araceli y Raiza.
Todos observaban en silencio.
Nadie se atrevía a hablar.
Analia respiró profundamente.
Sus manos temblaban.
La carta había sido escrita por su padre muchos años atrás.
Un hombre al que había amado.
Admirado.
Y que ahora comenzaba a descubrir que había guardado secretos que jamás imaginó.
Analia comenzó a leer.
“Hija mía, si estás leyendo esta carta, significa que alguien del pasado ha regresado.”
El silencio se hizo más profundo.
Analia continuó.
“Durante toda tu vida intenté protegerte de un mundo que nunca debiste conocer.”
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
Alejandro se acercó a ella.
—Mamá...
Analia levantó una mano.
—Déjame terminar.
Su voz estaba quebrada.
Pero necesitaba saber.
Necesitaba conocer toda la verdad.
Continuó leyendo.
“Héctor Beltrán fue uno de los mayores errores de confianza que cometí en mi vida.”
Elías levantó lentamente la mirada.
Su rostro cambió.
Analia continuó.
“Le di trabajo. Le di oportunidades. Lo consideré parte de mi círculo de confianza.”
Héctor apretó los puños.
Bladimir lo observaba.
“Pero Héctor utilizó esa confianza para traicionarnos.”
Analia levantó la mirada.
Miró a Elías.
Elías permanecía completamente destruido.
No podía creer que su padre...
el hombre cuya existencia había sido ocultada durante tantos años...
hubiera estado relacionado con el padre de Analia.
Analia continuó.
“Cuando descubrí sus actividades, comprendí que no solamente estaba robando dinero.”
Todos permanecieron atentos.
“Héctor trabajaba para personas peligrosas y entregaba información sobre nuestra familia y nuestros negocios.”
Alejandro apretó los puños.
Iván intercambió una mirada con su padre.
Analia respiró profundamente.
Y siguió leyendo.
“Bladimir estuvo conmigo cuando descubrimos la verdad.”
Bladimir bajó la mirada.
Por un instante...
parecía haber regresado a aquellos años.
—Tu padre era un hombre valiente —dijo lentamente.
Analia levantó los ojos.
—¿Por qué nunca me dijo nada?
Bladimir la observó con tristeza.
—Porque quería que fueras feliz.
Analia cerró los ojos.
Aquella respuesta le dolía.
Pero también comprendía a su padre.
Durante toda su vida...
él había intentado protegerla.
En otro lugar...
Isabel caminaba lentamente frente a la comisaría.
Durante horas había permanecido sentada.
Pensando.
Recordando.
Llorando.
Pero finalmente había tomado una decisión.
No iba a seguir huyendo.
Un oficial se acercó.
—Señora Isabel, necesitamos confirmar algunos datos de su declaración.
Ella levantó la mirada.
—Pregunte lo que necesite.
—Usted afirma que Gissela y su madre estuvieron involucradas en amenazas contra Analia Rosales.
Isabel cerró los ojos.
—Sí.
—¿Y afirma que existen otras personas involucradas?
Isabel abrió lentamente los ojos.
Recordó la voz de Héctor.
Sus amenazas.
Su presencia.
Y el miedo que había visto en los ojos de Raiza.
—Sí.
El oficial tomó nota.
—¿Quién?
Isabel dudó durante unos segundos.
Pero entonces respondió.
—Héctor Beltrán.
El oficial levantó la mirada.
—¿Está segura?
Isabel asintió.
—Completamente.
La policía comenzó inmediatamente a investigar.
Pero Isabel todavía no sabía algo.
Algo que cambiaría por completo aquella noche.
Héctor Beltrán...
no era solamente un hombre relacionado con el pasado.
Era el responsable de una red de secretos.
De amenazas.
De manipulación.
Y ahora...
su regreso había puesto a todos en peligro.
Mientras tanto...
Raiza permanecía junto a Héctor.
—Esto tiene que terminar.
Héctor soltó una pequeña risa.
—¿Ahora quieres terminarlo?
Raiza levantó la mirada.
—Ya perdí demasiado.
—Tú nunca tuviste nada.
Raiza lo miró con dolor.
—Tenía a mis hijos.
La expresión de Héctor cambió.
—Y ahora también los estás perdiendo.
Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Raiza.
—Déjalos fuera de esto.
Héctor se acercó.
—Ellos siempre estuvieron dentro.
Raiza negó.
—No.
—Elías es mi hijo.
—Y nunca permitiré que lo destruyas.
Héctor soltó una carcajada.
—¿Ahora quieres ser madre?
Raiza cerró los ojos.
Aquellas palabras le dolieron.
Porque sabía que durante muchos años...
había cometido errores terribles.
Pero por primera vez...
quería hacer algo correcto.
—Si quieres destruir a alguien...
destrúyeme a mí.
Héctor la observó.
—Eso podría arreglarse.
Raiza levantó la mirada.
Y comprendió que el hombre frente a ella...
seguía siendo el mismo.
Elías observaba la carta.
—Quiero leerla.
Analia levantó la mirada.
Durante unos segundos dudó.
Luego le entregó el documento.
Elías comenzó a leer.
Sus manos temblaban.
Entonces encontró una parte que lo dejó completamente inmóvil.
“Si algún día Elías descubre la verdad sobre su padre, quiero que sepa que nunca lo consideré responsable de los errores de Héctor.”
Elías levantó lentamente la mirada.
Analia lo observó.
—¿Qué dice?
Elías tragó saliva.
—Tu padre...
Hizo una pausa.
—Mi padre conocía a tu padre.
Analia asintió lentamente.
—Sí.
Elías continuó leyendo.
“Elías era solamente un niño cuando su madre pidió mi ayuda.”
Raiza comenzó a llorar.
Elías levantó la mirada hacia ella.
—¿Mamá?
Bladimir habló.
—Tu madre huyó de Héctor.
Elías permaneció inmóvil.
—¿Por qué nunca me dijiste?
Raiza bajó la mirada.
—Tenía miedo.
—¿Miedo de qué?
Ella levantó lentamente los ojos.
—De que algún día regresara.
Elías miró hacia la oscuridad.
Y por primera vez...
comprendió que toda su vida había estado marcada por secretos anteriores a él.
De pronto...
el teléfono de Bladimir comenzó a sonar.
Respondió.
Su rostro cambió inmediatamente.
—¿Sí?
Escuchó durante unos segundos.
Luego colgó.
Iván se acercó.
—¿Qué sucede?
Bladimir levantó lentamente la mirada.
—Isabel habló con la policía.
Elías frunció el ceño.
—¿Mi hermana?
—Sí.
Bladimir continuó.
—Y denunció a Gissela y a su madre.
Todos quedaron sorprendidos.
—¿Por qué? —preguntó Alejandro.
Bladimir respondió.
—Porque finalmente decidió decir toda la verdad.
Elías cerró los ojos.
Una parte de él sintió alivio.
Pero también miedo.
Porque si Isabel hablaba...
muchos secretos podían salir a la luz.
—Hay algo más —dijo Bladimir.
Iván levantó la mirada.
—¿Qué?
—La policía encontró información sobre Héctor.
Raiza palideció.
—No.
Bladimir la miró.
—¿Dónde está?
Raiza guardó silencio.
Elías se acercó.
—Mamá.
Ella comenzó a llorar.
—No puedo decirlo.
—¿Por qué?
Raiza levantó la mirada.
—Porque si él descubre que hablé...
Elías tomó sus manos.
—Ya no estás sola.
Raiza comenzó a llorar con más fuerza.
Por primera vez...
su hijo la abrazó.
Pero aquel abrazo no significaba perdón.
Significaba que todavía era su madre.
Y que estaba aterrorizada.
Horas después...
Isabel salió de la comisaría acompañada por dos oficiales.
Uno de ellos se acercó.
—Necesitamos que nos acompañe.
Isabel frunció el ceño.
—¿A dónde?
—A casa de Raiza.
El corazón de Isabel comenzó a latir con fuerza.
—¿Mi madre?
—Sí.
—¿Por qué?
El oficial respondió:
—Porque creemos que Héctor Beltrán podría estar relacionado con ella.
Isabel quedó completamente inmóvil.
—No...
—¿Qué sucede?
Isabel recordó las palabras de su madre.
El miedo.
La desesperación.
Y comprendió algo terrible.
—Mi padre está vivo.
Los oficiales intercambiaron una mirada.
—¿Su padre?
Isabel comenzó a respirar rápidamente.
—Héctor Beltrán es mi padre.
Los vehículos policiales llegaron frente a la casa de Raiza.
Isabel descendió lentamente.
Su corazón golpeaba con fuerza.
Aquella casa había sido durante años su refugio.
Pero ahora...
parecía un lugar desconocido.
Un oficial llamó a la puerta.
—¡Policía!
Nadie respondió.
Volvió a golpear.
—¡POLICÍA!
Entonces...
la puerta se abrió lentamente.
Isabel apareció frente a ellos.
Los oficiales la acompañaban.
—¿Mamá?
Raiza levantó la mirada.
Su rostro cambió.
—Isabel.
Pero Isabel no estaba sola.
Detrás de ella...
había varios agentes.
Raiza retrocedió.
—¿Qué significa esto?
Isabel comenzó a llorar.
—Mamá...
—¿Qué hiciste?
Isabel bajó la mirada.
—Dije la verdad.
Raiza quedó inmóvil.
—¿Qué?
—No podía seguir viviendo así.
Los oficiales entraron a la casa.
—Necesitamos revisar el lugar.
Raiza comenzó a temblar.
—No pueden entrar.
Pero entonces...
una voz se escuchó desde el interior.
—Déjalos entrar.
Todos quedaron inmóviles.
Isabel levantó lentamente la mirada.
El miedo desapareció de su rostro.
Pero fue reemplazado por algo peor.
Horror.
Héctor apareció lentamente.
Raiza cerró los ojos.
—No...
Isabel retrocedió.
—Papá.
El silencio fue absoluto.
Héctor observó a su hija.
—Hola, Isabel.
Las lágrimas comenzaron a caer por su rostro.
—Estás vivo.
Héctor sonrió.
—Parece que la familia tiene problemas para aceptar la verdad.
Los oficiales avanzaron.
—Héctor Beltrán, queda detenido.
Héctor soltó una carcajada.
—¿Por qué?
El oficial respondió con firmeza.
—Por las investigaciones relacionadas con amenazas, organización criminal, extorsión y otros delitos que serán determinados durante la investigación.
Héctor miró lentamente a Raiza.
Luego a Isabel.
Y finalmente...
sonrió.
—¿Creen que todo esto termina conmigo?
Isabel lo observó.
—Tú empezaste todo.
Héctor negó.
—No.
Su mirada se dirigió hacia Raiza.
—Ella empezó mucho antes.
Raiza quedó inmóvil.
—Cállate.
Pero Héctor continuó.
—Diles quién movió el dinero.
Elías, que acababa de llegar acompañado por Iván y Alejandro, quedó paralizado.
—¿Qué dinero?
Raiza comenzó a llorar.
—No.
Héctor sonrió.
—Diles quién ayudó a esconderlo.
Elías levantó la voz.
—¡Mamá!
Raiza cerró los ojos.
Isabel observó a su madre.
Durante años...
Raiza había intentado protegerlos.
O eso había dicho.
Pero ahora...
las mentiras finalmente se estaban derrumbando.
Bladimir llegó junto con Iván.
Cuando vio a Héctor esposado...
se detuvo.
Héctor levantó la mirada.
Y sonrió con desprecio.
—Pensé que estarías muerto.
Bladimir lo observó con serenidad.
—Lo intentaste una vez.
El silencio cayó sobre todos.
Analia, que había llegado junto a Alejandro, quedó inmóvil.
—¿Qué dijo?
Bladimir miró a Héctor.
—No querías solamente destruir nuestros negocios.
Héctor no respondió.
Bladimir continuó.
—También intentaste acabar con nosotros.
Analia sintió un escalofrío.
—¿Mi padre sabía esto?
Bladimir bajó la mirada.
—Sí.
Analia comenzó a llorar.
—¿Y por qué nunca me lo dijeron?
Bladimir se acercó.
—Porque queríamos darte una vida diferente.
Analia cerró los ojos.
Durante años...
su padre había cargado con secretos terribles.
Secretos que nunca quiso poner sobre sus hombros.
La policía comenzó a llevarse a Héctor.
Pero antes de salir...
él se detuvo.
Miró directamente a Analia.
—Tu padre creyó que había ganado.
Analia levantó la mirada.
—¿Y no ganó?
Héctor sonrió.
—Todavía no.
Bladimir dio un paso adelante.
—Llévenselo.
Los oficiales comenzaron a caminar.
Pero Héctor volvió la mirada hacia Elías.
—Hijo...
Elías quedó inmóvil.
—No me llames así.
Héctor sonrió.
—Puedes odiarme.
Elías apretó los puños.
—No te odio.
Héctor frunció el ceño.
Elías continuó.
—Pero nunca volverás a controlar mi vida.
Por primera vez...
Héctor perdió la sonrisa.
Los oficiales se lo llevaron.
Y cuando las puertas del vehículo se cerraron...
Raiza cayó lentamente de rodillas.
Isabel corrió hacia ella.
—Mamá.
Raiza comenzó a llorar.
—Perdóname.
Isabel también lloraba.
—Yo también tengo que pedir perdón.
Las dos se abrazaron.
Pero ambas sabían que aquel abrazo...
no podía borrar todo el daño.
Analia observaba la escena en silencio.
Entonces Bladimir se acercó.
—Todavía queda algo.
Analia levantó la mirada.
—¿Qué?
Bladimir señaló la carta.
—La última parte.
Analia tomó nuevamente el documento.
Sus manos temblaban.
Leyó las últimas líneas.
“Hija mía, si Héctor ha regresado, significa que otros secretos también pueden regresar con él.”
Analia respiró profundamente.
Continuó.
“Hay una verdad sobre nuestra familia que nunca pude decirte.”
Alejandro se acercó.
—Mamá...
Analia continuó leyendo.
“Una verdad que podría cambiar lo que crees saber sobre tu propia herencia.”
Todos quedaron inmóviles.
Iván miró a su padre.
Bladimir cerró lentamente los ojos.
Analia levantó la mirada.
—¿Qué significa esto?
Bladimir no respondió.
Analia comprendió inmediatamente.
—Tú sabes algo.
El hombre permaneció en silencio.
—¡Bladimir!
Finalmente...
él levantó la mirada.
—Sí.
Analia sintió que el corazón se detenía.
—¿Qué sabes?
Bladimir respiró profundamente.
—Tu padre dejó algo que nadie debía encontrar hasta ahora.
El silencio volvió a llenar la casa.
Analia apretó la carta entre sus manos.
—¿Qué dejó?
Bladimir la miró fijamente.
—Una verdad que cambiará el futuro de tu familia.
Analia cerró los ojos.
Después de todo lo ocurrido...
pensó que ya no quedaban secretos capaces de sorprenderla.
Pero estaba equivocada.
Porque mientras Héctor era llevado por la policía...
otro secreto...
mucho más profundo...
acababa de despertar.
Ahora se descubre que Isabel está involucrada en el desvío del dinero y el ataque de la esposa de Alejandro y por eso Iván fue a la casa de Raiza.
Quien fue que atacó a la esposa de Alejandro y llegó a la habitación y ella se aterrorizó 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien es Iván y que relación tenían el padre de él y el de Analía 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Porque Elías y Raiza están tan asustados con la auditoría van a encontrar sus fechorías y estafas.
Isabel prácticamente Ivan te descubrió lo que estás tratando de hacer desprestigiar a Analía no sabes con quiénes te haz metido.
Gissela ahora vas a traicionar a Elías para salvar tu pellejo o por dinero 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien estaba manipulando la herencia de Analía y porque 🤔🤔🤔❓❓❓
Que esconde Raiza que Isabel y Gissela quieren saber 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Isabel no le importa su sobrina Araceli ya le sembró una duda lo más probable es que destruyan la confianza que sus hijos tienen en ella que desgraciada pero eso se paga el karma no perdona.
Tamara quiere saber quién es Nayid es mejor decirle la verdad de una vez.
Que querrá la loca de Gisela ahora en la casa de Analía menos mal que está Alejandro allí.
Obvio que Araceli está dolida puesto que para ella su padre era un ejemplo y la decepcionó.
Tamara esa niña de 12 años piensa infantilmente e inocentemente que todo se arreglará.
Aquí no hay arreglo ni tampoco solución lo que hay es un divorcio.
Alejandro que descubrió el abogado de la empresa de quién es 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Ese Alejandro es de armas a tomar no se deja y pensaron que el iba a ceder a cuenta de que 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que desilusión para su hija que la persona que creía era un hombre sin defecto resultó un ídolo de barro.
Lourdes me gusta esa temática muchas suerte en esta nueva novela.