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Soy Humana, No Una Luna: Reclamada Por El Alfa

Soy Humana, No Una Luna: Reclamada Por El Alfa

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Amor prohibido / Mujer poderosa
Popularitas:7.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

El destino comete errores, y unir al Alfa de la manada con una simple humana es el más grande de todos. Mientras la manada exige una líder fuerte para la guerra y Alexander intenta marcarme como suya, yo me niego a ser el trofeo de un rey lobo. No tengo garras, no tengo instinto y no voy a pedir perdón por ser débil ante sus ojos. Soy humana, no una Luna. Pero para conservar mi libertad, primero tendré que sobrevivir a la pasión destructiva de un Alfa que no piensa dejarme ir.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo IV No aceptan débiles

Punto de vista de Arthur (segundo al mando de los renegados)

—¡Son unos completos incompetentes! —rugí furioso, haciendo temblar los cristales del edificio abandonado que usábamos como guarida—. El Alfa estaba herido e indefenso. ¡Solo tenían que terminar el trabajo!

—Jefe... para cuando llegamos al hospital, él ya se estaba curando solo —intentó explicar uno de mis lacayos con la voz temblorosa y la cabeza gacha—. Además, con un solo golpe de su brazo lesionado mató a Julián.

—¡Puras excusas! —estrellé el puño contra la mesa de madera, partiéndola por la mitad—. Era el momento perfecto para eliminar a ese Alfa y apoderarnos de su territorio.

La rabia me quemaba por dentro. Llevábamos un año entero escondidos en esta maldita ciudad buscando a una humana de la cual ni siquiera conocíamos el rostro, y la única oportunidad clara que habíamos tenido para derribar a un rey poderoso se iba por el caño solo porque un par de imbéciles no supieron hacer su trabajo.

—¿Qué han averiguado de la humana que buscamos? —pregunté, haciendo un esfuerzo sobrehumano por bajar la guardia y recuperar la compostura.

—Es como buscar una aguja en un pajar, señor —respondió Damián, mi segundo al mando, dando un paso al frente—. Hemos seguido varios rastros de sangre e instinto, pero cada vez que damos con una posible candidata, la mujer no resiste ni uno solo de nuestros ataques. Las mortales son demasiado frágiles.

—Esto es un desastre —declaré apretando los dientes—. Esa humana debe aparecer antes de que alguien más descubra su existencia o comprenda el valor que tiene.

Damián inclinó la cabeza y salió de mi presencia en silencio. Mi gente creía que esto era una obsesión absurda, pero yo sabía la verdad: encontrar a esa mujer era la clave definitiva para obtener un poder inalcanzable.

Punto de vista de Amelia

La mañana entró por el gran ventanal de la habitación con una luz fría que terminó de espantar las pocas horas de sueño que había logrado conciliar. No me había quitado la bata médica; permanecí sentada en una sillón de cuero junto a la chimenea apagada, con las piernas cruzadas y los brazos en jarra, velando mi propio cautiverio.

Me puse de pie con las articulaciones entumecidas. Al acercarme a la puerta de roble y girar el pomo, descubrí con una mezcla de sorpresa e indignación que la cerradura estaba abierta.

Asomé la cabeza al pasillo. Un hombre de torso amplio y uniforme militar negro que custodiaba la entrada inclinó levemente la cabeza al verme.

—Buenos días, Luna —dijo con voz grave y robótica.

—No me llame así —respondí al instante, frunciendo el ceño—. ¿Tengo permiso para caminar o voy a necesitar escolta armada para ir al baño?

—El Alfa ha dispuesto que tiene libre tránsito por el nivel superior de la fortaleza, con excepción de la sala de mapas y el ala de entrenamiento —explicó sin alterar su postura firme—. La esperan en el comedor principal para el desayuno.

Solté un suspiro frustrado. Mi teléfono celular se había quedado en la mesa de noche del hospital o se había perdido durante el ataque de los renegados, dejándome completamente incomunicada. Estaba en una jaula dorada, pero una jaula al fin y al cabo.

Caminé por los pasillos de piedra pulida, observando los detalles del lugar.

Era una construcción impresionante, decorada con estandartes antiguos, armas antiguas montadas en las paredes y retratos de hombres y mujeres de miradas imponentes. En cada esquina por la que pasaba, los sirvientes y los guardias se detenían en seco, clavando sus ojos en mí con una mezcla desgarradora de sospecha, curiosidad y desprecio.

Para ellos, yo no era la cirujana que había salvado la vida de su líder. Para ellos, era solo una intrusa mortal que ponía en riesgo el linaje y la seguridad de la manada.

Al llegar al comedor principal, la escena parecía sacada de una película de época. Una mesa de roble para más de veinte personas estaba servida con un banquete exagerado: carnes, frutas frescas y panes artesanales. En la cabecera de la mesa, vistiendo una camisa negra ajustada que dejaba entrever la venda de su herida, estaba Alexander. A su derecha se encontraba Marcus, su Beta, revisando unos documentos en una tableta digital.

—Buenos días, Amelia —dijo Alexander. Su voz profunda hizo que los dos guardias de la entrada se tensaran de inmediato. Los ojos dorados del Alfa se iluminaron con una calidez automática al verme llegar—. Por favor, toma asiento.

Me acerqué a la mesa, pero no me senté. Apoyé las manos sobre el respaldo de una de las sillas altas y lo miré con frialdad.

—No tengo hambre, Alexander —fui directa al grano—. Quiero mi teléfono. Quiero comunicarme con la jefatura de guardia del hospital para reportar mi ausencia y necesito que me lleves de vuelta a la ciudad.

Marcus dejó la tableta sobre la mesa con un golpe seco, soltando una risa burlona y amarga.

—¿Aún no entiende dónde está parada, mortal? —intervino Marcus con tono despectivo—. Ayer perdimos a un guerrero en el hospital. Los renegados de la ciudad están al acecho y la manada entera exige respuestas sobre por qué el Alfa trajo a una simple humana sin habilidades a nuestros aposentos reales. Debería agradecer que no la dejamos en ese pasillo a merced de los lobos.

Sentí una punzada de rabia en el estómago. Di un paso al frente, encarando directamente al Beta.

—Agradecería no haber sido secuestrada por un grupo de fanáticos —siseé con voz helada—. Soy médica. Mi trabajo es salvar vidas humanas, no servir de adorno ni de chivo expiatorio para sus guerras de manada. Si su rey tuvo la imprudencia de ser atacado, es su problema, no el mío.

—¡Suficiente, Marcus! —rugió Alexander.

La voz del Alfa resonó en el amplio comedor con tal potencia que las copas de cristal sobre la mesa vibraron. Marcus cerró la boca de inmediato y bajó la mirada en un gesto automático de obediencia, aunque sus ojos seguían transmitiendo veneno puro hacia mí.

Alexander se puso de pie con calma. Su figura imponente dominaba la sala por completo. Caminó rodeando la mesa hasta quedar a un paso de mí, rompiendo mi espacio personal.

—Nadie en esta casa va a faltarle al respeto a Amelia —sentenció Alexander mirando a su segundo al mando, para luego fijar su atención en mis ojos—. Marcus tiene una forma bastante torpe de expresarse, pero la amenaza afuera es real. No puedes volver al hospital. Si los renegados descubren quién eres y qué significas para mí, te usarán para destruirme.

—Yo no significo nada para ti, Alexander —respondí, manteniendo la mirada firme a pesar de la intensidad de su presencia—. Solo tuviste una reacción fisiológica por una herida y un estúpido mito de tu especie. No me conoces. No sabes quién soy.

Una sonrisa amarga y posesiva se dibujó en la comisura de sus labios.

—Sé que tienes más valentía en tu sangre humana que muchos guerreros de esta manada —murmuró con voz suave, extendiendo la mano para acomodar un mechón de cabello suelto detrás de mi oreja. El chispazo eléctrico volvió a recorrer mi piel, pero me obligué a no retroceder—. Y sé que no te vas a rendir tan fácil. Por eso, si quieres libertad dentro de este territorio, vas a tener que ganártela.

—¿A qué te refieres? —pregunté con desconfianza.

—Mi manada no acepta a los débiles —explicó, dando un paso atrás y cruzándose de brazos—. Si te quedas aquí como mi cautiva, serás blanco de las intrigas del consejo. Pero si demuestras tu valor bajo tus propios términos, nadie podrá cuestionar tu lugar. La clínica del territorio está saturada por las bajas del último enfrentamiento. Necesitamos tus manos de cirujana.

La propuesta me tomó por sorpresa. Me estaba ofreciendo la oportunidad de ejercer mi profesión dentro de su mundo, pero también era una trampa para integrarme en su sociedad.

—Trabajaré en tu clínica con una condición —dictaminé con firmeza—. No usaré sus vestimentas tradicionales, no me arrodillaré ante sus líderes y jamás permitiré que me llames "Luna" frente a tu gente. Soy humana, no la reina de ningún lobo.

Alexander dejó escapar una risa grave y complacida que retumbó en su pecho.

—Trato hecho, mi obstinada cirujana.

1
Maria Mongelos
Amelia es la Luna destinada, la zorra de Sabrina no va poder con ella
Anita Gutiérrez
me encanta el comienzo es diferente
Ido Rojas
guuuuaaaauuu , viene buena !
Michel Yandi
✨🦆
Kary Monte
más te vale
aunque los lobos una vez encuentran a su pareja son fieles inclusive mueren con ellas
Kary Monte
Amelia porque eres mal hablada
Alexander solo te está protegiendo y el te ha reconocido como su pareja su mate su luna su destinada ,eres tu quien lo desprecia en vez de usar tu inteligencia y asimilar todo esto
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Quedamos en el mejor momento 😭😭😭😭 espero que Elena le de una oportunidad al idiota de Marcus y lo tenga de sirviente de por vida 🤣🤣🤣🤣
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Vea pues espero que algún día puedan darse una oportunidad estos dos 🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Me hubiera gustado otro castigo pero bueno Sabrina con lo desgraciada e inútil que es no creo que dure mucho viva 😊
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Me encanta que Camilo cómo Omega tenga su momento y demuestre que los omegas pueden ser de mucha ayuda 🥰🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que buen momento Amelia 🤣🤣🤣
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Tan parece que en ese consejo deben ser relevados algunos puestos 😊
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Debes ganar su perdón bobo 😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Y al parecer son varios 😡😡😡
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
tarde para arrepentimientos ojalá Elena encuentre otra oportunidad con otro que si la acepte tal y como es sin prejuicios de por medio
Liliana Torres
😂😂😂😂quedo como novia de pueblo vestida y alborotada 😂😂😂
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Cómo así que se escapó ese.perro rabioso 😡😡😡 bueno a esperar que les den su merecido a todos 😊
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
😭😭😭😭😭 que se mueran de una vez esos renegando fastidiosos.
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que bueno pero aún les falta más a esos dos 😡😊
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que emoción la zuripanda va a morir de odio y envidia 🤣🤣🤣
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