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Él En Realidad Es Mi Vecino ? | TERROR

Él En Realidad Es Mi Vecino ? | TERROR

Status: En proceso
Genre:Terror
Popularitas:298
Nilai: 5
nombre de autor: Litaa.Randxm_Girl

A los 16 años, con 100,000 personas mirándome, sé que aquella niña de 9 años que quería ser youtuber no estaba loca, solo estaba adelantada . Y la persona que menos esperaba cambio mi destino

NovelToon tiene autorización de Litaa.Randxm_Girl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La soledad aumenta mi paranoia

Las 3:09 AM.

El reloj de la mesita de noche brillaba con esos números rojos que parecían sangrar en la oscuridad. Parpadeé varias veces, tratando de recordar cuándo me había dormido. No lo logré. Solo sabía que estaba despierta ahora, con el corazón latiendo tan fuerte que podía sentirlo en las sienes.

Tap. Tap. Tap.

El sonido llegó desde la pared. No era fuerte, no era un golpe seco ni violento. Era más bien como si alguien estuviera dando pequeños toquecitos con la punta de los dedos, un ritmo constante y monótono. Tap. Tap. Tap.

Me acurruqué bajo las sábanas, apretando la tela contra mi mentón. Mis ojos se clavaron en la pared del lado izquierdo de mi habitación. La pared que daba al apartamento vacío. El que nadie había alquilado en meses, el que mantenía las cortinas siempre cerradas y el silencio como único inquilino.

Tap. Tap. Tap.

"Es el edificio", pensé. "Las cañerías, la madera que se contrae, algún animal en el techo. Cosas viejas." Pero las excusas sonaban huecas incluso en mi cabeza. Los golpecitos eran demasiado rítmicos, demasiado humanos. Como si alguien estuviera del otro lado, llamando suavemente para que yo abriera.

Me quedé inmóvil durante lo que parecieron horas. Los golpes continuaron, sin variar en intensidad ni ritmo. Tap. Tap. Tap. Cada uno era una aguja clavándose en mi pecho. Traté de dormir, cerré los ojos con fuerza, conté ovejas, recé mentalmente todas las oraciones que recordaba. Nada funcionaba. Mi cuerpo estaba rígido, mis oídos atentos a ese sonido insistente que no quería desaparecer.

Finalmente, no pude más. La ansiedad me empujó fuera de la cama como una mano invisible. Mis pies descalzos tocaron el piso y recorrieron la casa en busca de algo que hacer, algo que distrajera mi mente. Caminé hasta la cocina, bebí un vaso de agua. Caminé hasta la sala, encendí una lámpara pequeña. Caminé hasta el estudio y miré la computadora.

Todo estaba normal. La pantalla apagada, el escritorio vacío, los cables ordenados. No había nada raro.

Pero entonces, en el reflejo del monitor negro, algo se movió en la esquina de mi visión. No era mi reflejo, porque yo estaba quieta. Era una sombra, o una silueta, escondida detrás de la puerta que daba al pasillo.

Mi corazón dio un vuelco. Giré el cuerpo rápido, dispuesta a enfrentar lo que fuera. Pero no había nada. Solo el pasillo vacío iluminado por la tenue luz de la lámpara.

"Mi paranoia se está descontrolando", dije en voz baja, llevándome una mano a la nuca y rascándola con fuerza, como si pudiera arrancar la inquietud de mi piel. "Esto es ridículo. Necesito dormir."

Volví a la cama, pero no para dormir. Me senté en el borde, con las piernas colgando, y escuché. Los golpecitos seguían. Tap. Tap. Tap. Incesantes. Me levanté de nuevo y caminé hasta la puerta principal. Me asomé por la mirilla.

No vi nada. Solo la oscuridad del pasillo, la tenue luz amarillenta del final del pasillo, el silencio. "Claro, son las 4:00 AM", me dije, apoyando la frente contra la puerta. "Es imposible que alguien esté despierto. Todos duermen."

Pero cuando aparté la cara de la mirilla, escuché algo. Pasos. Leves, lentos, como si alguien estuviera caminando descalzo sobre las baldosas del pasillo.

Volví a asomarme.

No había nadie. Todo seguía oscuro y vacío.

Pero el sonido de los pasos se detuvo justo cuando mi ojo tocó la mirilla. Como si quien estuviera allí supiera que yo estaba mirando. Como si se hubiera quedado quieto, al otro lado de la puerta, esperando a que yo me fuera.

Me aparté de un salto, con el corazón en la garganta. Mis manos temblaban mientras echaba el pestillo, la cadena de seguridad, todo lo que pudiera cerrar. Me alejé de la puerta caminando hacia atrás, sin perderla de vista, hasta que mis talones chocaron con el borde de la cama.

Me dejé caer sobre el colchón, abracé mis rodillas contra el pecho y esperé.

Los golpecitos continuaron hasta las 5:47 AM. Luego, como si alguien hubiera apretado un botón, se detuvieron. El silencio que siguió fue más aterrador que el ruido, porque significaba que algo había terminado. Que alguien había decidido parar.

Cuando la luz del amanecer comenzó a colarse por la ventana, me atreví a respirar. Mis ojos estaban secos, mi cabeza palpitaba, y mi cuerpo entero se sentía como un músculo tenso que no podía relajarse. Me levanté lentamente, con las piernas entumecidas, y caminé hasta la cocina para prepararme un café.

Pero en el camino, pasé junto al estudio, y algo me hizo detenerme.

La computadora estaba encendida.

La había apagado. Lo recordaba claramente: antes de acostarme, cuando todavía creía que podría dormir, apagué todo. Pero ahora, la pantalla brillaba en azul claro y el escritorio se mostraba vacío, con una sola excepción.

El icono del juego.

No estaba en la carpeta. Estaba en el centro del escritorio, como si alguien lo hubiera arrastrado allí con el mouse.

Me acerqué con pasos temblorosos. El cursor parpadeaba sobre el icono, esperando que yo hiciera clic. Y en la barra de tareas, una ventana minimizada: el programa de análisis antivirus, abierto.

Con un mensaje:

"Ninguna amenaza detectada."

Pero debajo, escrito con letras que no eran del sistema, una frase:

"Pero ella no quiere irse."

Miré alrededor, buscando una explicación racional. Un error, un virus nuevo, un bug. Algo. Pero no había nada. Solo la computadora, el juego, y esa frase que me helaba la sangre.

Me senté frente al monitor y, sin saber por qué, moví el mouse hasta el icono del juego. Hice doble clic.

La pantalla se puso negra.

Y luego, apareció la imagen de una habitación oscura. En el centro, una silla vacía. Y al lado, una puerta entreabierta que daba a un pasillo iluminado con una luz tenue.

Un pasillo que se parecía mucho al mío.

Me levanté de la silla y miré hacia la puerta de mi estudio. Estaba entreabierta, igual que en el juego.

Y desde el otro lado, alguien susurró mi nombre.

"Valeria..."

No era una voz masculina ni femenina. Era como un eco, como muchas voces hablando al mismo tiempo, distorsionadas y lejanas.

No me moví. No podía.

"Valeria..."

El susurro vino de nuevo, más cerca. Sentí que el aire a mi alrededor se enfriaba, que la luz parpadeaba. Y en el reflejo de la pantalla, vi una silueta detrás de mí.

No me atreví a girarme. No quería ver lo que era.

Pero entonces, la voz dijo algo que me hizo olvidar el miedo:

"Ella te está esperando."

Y en la pantalla, la silla vacía se llenó. La figura de una chica, morena, pelo largo y ojos tristes, sentada mirando hacia mí.

La chica del cartel de desaparecida.

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SOFI💅💖
i love you
SOFI💅💖
eres la mejor escritora del mundo
SOFI💅💖
me encantaaaaa
SOFI💅💖
por fa a más capítulos
SOFI💅💖
este es el mejor libro que he leído en 2 años
SOFI💅💖
porfa autora actualiza💖 me muero de ganas de que pasará
SOFI💅💖
me encanta este libro lo empecé a leer sin querer pero me encanta💖
Liaa🍥: gracias de verdad, espero que disfrutes los demás capitulos 🩷
total 1 replies
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