Emilia, una joven publicista regresa a su casa, después de que su novio le rompiera el corazón, sus padres con la intención de ayudarla a superar su ruptura, la invitan a rodar con ellos, su padre presidente del club Osos MC, en una de sus rodadas conoce a Erik Ragnasson, un noruego que llegó a su ciudad a instalarse desde pequeño, ahora es un temido hombre de negocios y el presidente del club Vikingos MC, sin imaginar que se volvería la dueña de su corazón.
Lo que ella pensó que sería el fin de su vida amorosa se convierte en el inicio de una vida llena de amor, pasión y devocion.
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17. Infancia
-Señorita Emilia, le agradezco mucho, mi esposo ha sufrido mucho estos días entre su deber como miembro de vikingos, como padre y como esposo, su sensatez nos da alivio, a pesar del daño que sufrió es usted una buena persona- le dijo la madre de Roxan, eso de que le agarre la mano no me gusta, el vicepresidente sigue mi mirada y la retira de un lado de Emilia.
-No debe de agradecer, la entiendo pero no justifico su comportamiento, será cosa de ella que quiera mejorar y seguir adelante, más ya no puedo hacer, si reincide se lo dejaré a las autoridades- contesto Emilia, tranquila pero firme.
-Lo entiendo, no volverá a pasar, me encargaré de eso, ahora sí no hay otra cosa presente nos retiramos- se dirigió a mi el vicepresidente.
-Está bien, me encargaré con Gil del traslado, les avisaré cuando esté listo para que la vean, también buscaré al mejor psicólogo, eso lo cubrirá el corporativo, por el dinero no se preocupen-
-Gracias de verdad Gracias-
-La renuncia a tu puesto lo haremos en cuanto Emilia está bien-
-Claro- salieron de la habitación y me quedé de nuevo con ella a solas.
-Gracias por cubrir los gastos- me dijo extendiendo la mano, se la tome y le bese el dorso.
-Es solo que siento un poco de culpa, tal vez yo también sume para su estado mental, aparte nunca dicen que yo soy buena persona y tú con un pequeño gesto te ganas el respeto de mi gente- le apreté la mejilla.
Después de la revisión del Doctor determinó que ya podía volver a casa, salvó algunos cuidados y restricciones no había más indicaciones.
Le llamé a mis suegros y les di la noticia, así que los 4 regresaríamos a la ciudad, no se la dirección de su casa pero el chófer se la pidió a su padre de Emilia.
Pedí una camioneta estilo van grande para que ella esté cómoda, de camino son 3 horas así que no quiero que su cuerpo adolorido le cause molestias.
Nos caminamos sus padres en los asientos de enfrente y Emilia en medio acostada, yo en el asiento de atrás pendiente de lo que necesitará, también Gil me alistó una hielera con algunos bocadillos y bebidas.
A la media hora de iniciar el viaje Emilia se quedó dormida, así que me puse a platicar con sus papás.
-Quiero saber más de ella, como era de niña- le dije a mi suegra, ella se giró para mirarme.
-Mi pequeña niña, desde bebé siempre ha sido muy alegre, le gustaba correr al jardín y jugar en la tierra, los días de lluvia son sus favoritos, aunque jugaba en la tierra le dan mucho miedo los insectos, recuerdo una vez que se le quedó una lombriz en la mano y no se quería mover para que la lombriz no siguiera subiendo, cuando se la quite, se bañó como 4 veces seguidas porque decía que aún la sentía- imaginarme la así pequeña me da mucha alegría.
-Siempre la hemos consentido mucho, es hija única, pero también le hemos enseñado a defenderse y a ser justa- me dijo su padre.
-Disfruto de una buena infancia- dije mirándola dormir, ahora entiendo por qué tiene un alma tan pura.
-Si lo hizo, pero también tuvo su estaba rebelde, decía que se quería ir de casa a los 12 años, se escapaba para irse a casa de sus amigas, pero solo le duró un año la etapa, después decía que quería una granja, en el patio trasero nos hizo construir un gallinero y una consejera, pero duro poco, le daba mucho asco, limpiar- no me la imagino.
-Siempre fue muy buena en la escuela, nunca batallamos con eso, le gustó mucho la publicidad desde un principio y se enfocó en ello, su carrera le apasiona, pero ahora que renunció a su trabajo, no se cuál sea su plan- dijo su mamá con un dejo de tristeza.
-Ese maldito idiota le arruinó sus planes- dijo su papá golpeando su pierna.
-Bueno, pues aunque me duela admitirlo gracias a ese idiota ahora ella está en mis manos, pero no estoy haciendo un buen trabajo- mire su mano enyesada.
-Créeme que si mi hija considerara que no haces un buen trabajo, ya se habría ido, nunca ha dudado en ese sentido, simplemente que fue un mal momento- me dijo su mamá como para reconfortarme, pero eso me generó algo de ansiedad, ella podría dejarme, no lo permitiré.
-No dejaré que nada más le pase, si necesita algo la apoyaré, yo le puedo dar trabajo si ella quiere aunque no va a tener la necesidad, todo lo mío ahora es de ella- dije con la mano en el corazón.
-Bueno eso dependerá de lo que ella decida- me dijo su mamá.
-No puede llegar a mi vida, moverme el mundo entero y esperar que la deje ir, así sin más- dije acariciado su mejilla.
-Eres un buen muchacho, solo cuídala, no pedimos más- mi suegra me miró con cariño.
Lo soy, soy un buen muchacho, he hecho cosas malas, mis manos no están limpias, tengo un legado que proteger y no importa que se interponga, yo debo de poder, lo he hecho y aunque hay cosas que no me enorgullecen, he construido un imperio donde no solo yo y los míos se benefician.
Pero ahora tengo un propósito, una Reina que proteger, nunca había tenido esa necesidad, la Diosa del amor Freyja, me ha dado tan bello regalo, será mi deber cuidarla para que pronto su fertilidad nos llene de bellos vikingos.
Imaginar una vida con ella me sorprende a mi mismo, ahora entiendo por qué mi madre moría por conocerla.
Despertó a la mitad del camino, le di algo ligero de comer y un poco de agua, la plática siguió con historias de Emilia, en ratos se ponía roja como tomate o solo intentaba no reír.
Fue muy ameno el camino y una vez que llegamos a su casa, la baje en mis brazos, me dijo cuál era su cuarto y la lleve ahí, su cuarto con tonos claro, una cama grande, con un edredón de peluche color rosa pastel, sus muebles de tonos madera claro, si tocador con varias cosas bien ordenadas, un escrito y un librero.
Su clóset de lado a lado y al costado de su cama una gran ventana, había varios peluches acomodados estratégicamente, no se veía saturado pero sí acogedor y tierno.
En la esquina hay una silla con un gran oso de peluche, lo miré por mucho tiempo.
-Fue un regalo de un amigo cuando cumplí 15 años- girando la cabeza para mirarlo.
-Amigo- un poco de molestia me atravesó el estómago.
-Sí, aún es un buen amigo-
-Nadie regala un oso de ese tamaño sin intenciones románticas- dije tratando de contener mi molestia.
-A los 15 años no hay malicia-
-Yo a los 13 ya sabía, para qué era y como se usaba- mi confesión la tomo por sorpresa y casi se atraganta.
-Como, a qué edad comenzaste tu vida sexual- pregunto mientras trataba de no atragantarse.
-A los 12 fue mi primera vez, pero ya me veía más grande, mi abuelo me llevo a un bar, fue de las pocas veces que salí con el, después enfermo y murió, mi madre nunca dejo que mi papá me llevará y luego quedó en silla de ruedas-
-Pero a los 12 eres un niño, yo a esa edad aún andaba jugando con muñecas y viendo caricaturas-
-El privilegio de una infancia diferente, pero a esa edad media más de 1.70 y era fácil parecer Mayor, no me arrepiento pero si me dieran a elegir, preferiría, estar pateando un balón y corriendo con los amigos, pero mi abuelo sabía que no le quedaba tiempo y mi padre no era una opción para hacerse cargo de todo- platique en lo que la acomodaba y tomaba el oso de peluche y lo metía al clóset.
-Lo siento-
-No tienes por qué, todos vivimos lo que nos toca y lo percibinos como más nos convenga, yo supe que decía ser fuerte, cuando mi abuelo murió se me entrego todo y cuando mi padre se accidentó tome el control al 100% de todo, no había tiempo para más-
Mi suegra entro y traía las medicinas, también algo para que pudiera cenar, me dijo que me esperaba abajo para que cenara con ellos
-Me quiero dar un baño mamá-
-Ok...-
-Yo lo aré- dije rápido, la cara de Emilia se puso roja y su mamá se tapó la boca, apenada.
-Serás mi esposa, que tiene de malo que te dé un baño- me puse de pie y entre al baño, y puse a llenar la bañera.
-Aparte ya.... -
-Cállate- me arrojó una almohada y eso le causó dolor.
-Ok cualquier cosa llámame- dijo su mamá saliendo rápido de la habitación.
-No tienes sentido de pudor o que- me dijo en tono de reproche.
-Nunca me he sentido avergonzado por nada-
-Si ya veo- le di un baño rápido, aunque mi cuerpo reacciona a su desnudes y el tacto de su piel, me esfuerzo para mantenerme a línea, una vez que la visto y le doy su cena, me aseguro que tome sus medicamentos y la dejo dormida
No me quiero ir de aquí pero me esperan para cenar, sería de mala educación, aparte es la primera vez en casa de mi suegros.
Me encanta como va la novela 👏👏👏👏💕💕💕💕🔥🔥🔥🔥