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Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Hombre lobo / Completas
Popularitas:20.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Lía fue criada para obedecer.
En Sierra Oscura, nadie desafiaba a Damián Velasco, el Alfa que convertía lobos jóvenes en armas y llamaba ley a sus cadenas. Lía era su ejecutora más perfecta: fría, letal, incapaz de temblar... hasta que le entregaron a Mateo Rojas, un prisionero con el lobo sellado y una sangre de Alfa que nadie debía reconocer.
El primer roce de su aroma lo cambió todo.
Mateo no era solo otro cautivo. Era su pareja destinada. Y Velasco lo supo antes que ellos.
Atados por un juramento de sangre y castigados con acónito cada vez que intentan desobedecer, Lía y Mateo deberán sobrevivir a la manada que los quiere rotos, a una atracción que duele como una herida abierta y a una verdad capaz de incendiar todos los territorios: ella no nació para servir al rey oscuro, y él no nació para arrodillarse.
Cuando la luna reclame lo que es suyo, Lía tendrá que elegir entre seguir siendo el arma de un Alfa cruel... o marcar al enemigo que su loba ya reconoció como hogar.

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Capítulo 6

Capítulo 6: Garras bajo la luna

La primera regla del entrenamiento de Kaia fue simple:

—Si esperas pelear como un Alpha, vas a morir como un cautivo.

Mateo limpió la sangre de su labio con el dorso de la mano sana y levantó el cuchillo otra vez.

El bosque de entrenamiento quedaba detrás del patio interior, separado de la zona principal por una línea de postes marcados con scent de Warriors. No era un bosque libre. Cada árbol tenía cicatrices de garras. Cada roca parecía puesta ahí para romper rodillas. Sobre las ramas, la luna casi llena todavía no salía, pero su luz venía empujando desde el horizonte, blanca y enferma.

Mateo llevaba una hora cayendo.

Kaia no lo golpeaba fuerte.

Ese era el insulto.

Usaba lo justo: un giro de muñeca, una patada baja, un golpe con el mango del cuchillo contra las costillas. Lo mandaba al suelo antes de que él terminara de decidir dónde poner el peso. Con su lobo libre, Mateo habría leído su respiración, el cambio de presión, la intención en sus músculos.

Con el sello, solo llegaba tarde.

Siempre tarde.

—Otra vez —dijo ella.

—¿No tienes otra frase?

—Sí. Muévete.

Mateo atacó.

Kaia se deslizó hacia un lado. No retrocedió. Eso era lo primero que había notado de ella: nunca entregaba terreno si podía obligarte a desperdiciar el tuyo. Su scent se movió con ella, laurel y lluvia cortando el olor húmedo del bosque. Mateo lo siguió sin querer.

Error.

El codo de Kaia le golpeó el pecho.

Mateo cayó de espaldas sobre la tierra.

El impacto le sacó el aire. Por encima de las ramas, el cielo empezaba a abrirse en azul oscuro. La luna lo tocó en la cara y su lobo respondió desde el fondo, furioso por no poder levantarse con cuatro patas.

*Arriba.*

No era una orden de Kaia.

Era suyo.

Mateo se incorporó.

Kaia lo observó con la cabeza ladeada.

—Tu lobo quiere salir.

—Mi lobo quiere muchas cosas.

—Eso no es respuesta.

—No trabajo para ti.

Ella giró el cuchillo entre los dedos.

—No. Respiras por mí.

Mateo sonrió sin humor.

—Ahí está. La frase favorita.

Kaia se acercó.

El bond tiró de su pecho, no con dulzura, sino con ese instinto bruto de ir hacia lo que podía destruirlo o salvarlo. La piel de su cuello se calentó cuando ella quedó a un paso.

—Escúchame bien, Rojas. Tu sangre puede ser Alpha, pero tu cuerpo ahora pertenece a un sello. Si peleas como recuerdas, el acónito te va a partir antes de que el enemigo toque tu garganta. Pelea con lo que tienes, no con lo que te robaron.

La rabia le subió como humo.

No por el consejo.

Porque era bueno.

—¿Y tú? —preguntó—. ¿Peleas con lo que tienes o con lo que te hicieron?

El rostro de Kaia se cerró.

Un metal frío apareció en su scent.

—Otra vez.

Mateo atacó más bajo.

Esta vez no siguió su olor. Miró sus pies. Su cadera. La forma en que sus hombros mentían antes de moverse en la dirección real. Kaia esquivó el primer golpe, pero el segundo le rozó la manga.

No fue una victoria.

Por la forma en que sus ojos se afilaron, sí fue una sorpresa.

Mateo pagó el precio un segundo después. Kaia le torció la muñeca, lo hizo girar y lo dejó contra un árbol con su propio cuchillo a un dedo del cuello.

La cercanía fue un golpe distinto.

Laurel. Lluvia. Flor blanca.

La sangre le bajó hacia lugares donde no tenía derecho a ir en medio de una pelea.

Kaia también lo sintió.

Sus pupilas se contrajeron. El cuchillo no tembló, pero su respiración cambió apenas. La nota amarga del miedo no apareció esta vez. Apareció algo más cálido, más peligroso.

Mateo tragó saliva.

—Si vas a matarme, hazlo antes de que Salazar escriba un informe.

Kaia se apartó como si el contacto quemara.

—Eres más útil vivo.

—Qué romántico.

—No uses esa palabra conmigo.

Un crujido en el bosque los interrumpió.

Kaia se quedó inmóvil.

Todo en ella cambió sin cambiar. La cabeza, un grado hacia el viento. Los hombros, sueltos. Los dedos, listos. Mateo olió después lo que ella ya había captado: sudor ajeno, cuero mojado, una capa tenue de hierbas para esconder scent.

Warriors.

Tres.

No del turno asignado.

Kaia guardó el cuchillo.

—Detrás de mí.

Mateo casi se rió.

—No.

El primer dardo salió de entre los árboles.

Kaia lo atrapó en el aire.

La punta brillaba con plata.

Mateo sintió frío.

Los tres Warriors salieron al claro. No llevaban crest visible. Eso los hacía más peligrosos, no menos. Uno era alto, con una cicatriz en el cuello. Otro llevaba una ballesta corta. El tercero olía a Zaira, o quizá al pasillo donde ella había estado.

Kaia mostró los dientes.

No fue sonrisa.

—¿Orden de quién?

El de la ballesta apuntó a Mateo.

—Solo queremos probar cuánto vale el nuevo juguete.

Mateo levantó el cuchillo.

Su mano rota palpitó.

Kaia dio un paso.

El Warrior disparó.

Mateo vio el dardo tarde.

Kaia no.

Lo empujó con el hombro. El dardo rozó el brazo de ella y se clavó en un árbol. La plata cortó tela y piel. El olor de su sangre llenó el claro, limpio y brillante bajo la luna que acababa de asomar.

Algo dentro de Mateo se rompió hacia adelante.

El bond no preguntó.

Dolió.

Le ardió debajo de las costillas, justo donde el corte de ella había abierto la piel. Su lobo rugió, un sonido atrapado que hizo vibrar sus dientes.

—Kaia.

Ella no respondió.

Empezó a cambiar.

Esta vez no fue una demostración lejana en una arena. Fue a un metro de él. Fue hueso contra carne, piel abriéndose bajo luz de luna, músculos desgarrándose para rehacerse más fuertes. Kaia cayó sobre una mano, luego sobre dos garras. Su columna se arqueó con un crujido que habría hecho gritar a cualquiera.

Ella no gritó.

El pelaje blanco brotó manchado de sangre en el hombro. Su mandíbula se alargó. Los ojos se volvieron oro pálido. El aire se llenó de poder contenido, no Alpha, pero sí algo antiguo, feroz, demasiado puro para Sierra Oscura.

La loba blanca se lanzó.

El primer Warrior no alcanzó a levantar el cuchillo. Kaia lo golpeó con el pecho y lo estrelló contra una roca. El segundo disparó otra vez; ella giró, recibió el corte en el costado en vez de dejar que el dardo llegara a Mateo, y cerró las fauces sobre la ballesta hasta partirla.

Mateo se movió hacia el tercero.

No con fuerza. Con lo que tenía.

Fingió un golpe alto, bajó el peso y hundió el cuchillo en el muslo del atacante. El hombre gritó. Mateo le quitó la segunda arma de la cintura y usó el mango contra su garganta. Cayó.

El sello le castigó el esfuerzo.

Acónito en la columna. Fuego verde. Rodillas casi al suelo.

Kaia estaba sobre el último Warrior, las garras a ambos lados de su cabeza.

No lo mató.

Eso fue lo que Mateo vio.

Podía hacerlo. Quería hacerlo. Su loba temblaba con ganas de abrirlo. Pero Kaia lo dejó vivo, sangrando y aterrorizado, porque vivo podía hablar.

La loba blanca levantó la cabeza hacia Mateo.

Había sangre en su hocico. Sangre en el pelaje del hombro. Plata quemándole un corte. Aun así, no se movió hacia el enemigo.

Se movió hacia él.

Un paso.

Otro.

Mateo apoyó la espalda en el árbol, respirando con dificultad.

—Estoy bien.

La loba olfateó su pecho, su mano rota, la sangre de la boca. Su cuerpo enorme bloqueaba el viento, el bosque, los atacantes. Una parte de Mateo quiso hundir los dedos en ese pelaje blanco y sostenerse ahí.

No lo hizo.

Kaia gruñó.

Bajo.

No amenaza.

Advertencia.

*Mate,* respondió su lobo.

La loba blanca se quedó frente a él, demasiado cerca, sin permitir que nadie más se acercara.

Desde las sombras, una voz de Warrior llamó por refuerzos.

Kaia no se movió.

Su wolf no quería dejarlo.

1
Celia
excelente novela felicitaciones 😊
Neidis Carey
como pude resistir al ver a su mate asi en esas condiciones
Caren Sanchez
Q corno es " Su scent?
yelit
tienen que acabar con Velásquez y todo su combo de asesinos y secuestradores de niños.
Porque lo que ellos no ven es que una niña de 6 años no tiene poder para decidir si quiere no convertirse en una asesina....
Anya Forger
Exactoooo 👏🏼
Anya Forger
Que lo laven rapidito 👌🏼
Anya Forger
Porqué casi? Ríete fuerteeee, que sea el sonido de la victoria de los "débiles" sobre este tirano hdp
Anya Forger
Pues desde que ya se vieron las marcas ya nada es legal, ahora resulta que lo están viendo y no lo castigan..
Ah pero buenos para exigir A los demás
Anya Forger
Y ahí explicas que es lo que te sucedió, pero ya
Anya Forger
Esooo así actúa una luna 🌗 viendo por la paz momentánea del niño
Anya Forger
Tampoco... respiraba en las celdas y no estabas ahí
Anya Forger
Ay ps... Envenenado, golpeado, mal dormido, poder de recuperación nulo.... ay Kaia hasta pena ajena de enfrentar así a un oponente
Anya Forger
Ahí estaba nena, por si no te acuerdas...
Maria Diosdado Velázquez
Me gustó el final, al principio no le entendía nada por las palabras en inglés poco a poco fuí poniendo atención, la leía dos, tres veces hasta que todo incluía y podía juntar dónde me quedé para entender lo que quiere decir y al final me gustó más porque, todo salió mejor, gracias por la novela, me hizo reír, llorar y sobre todo entender lo que significa a dónde iba la trama😉 felicidades es una gran escritora, pero no ponga letras inglesas en trama española☺️☺️❤️❤️
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Sabe escritora, ay palabras que son en inglés y no nos dejan saber a qué se refiere el texto que leemos, adivinamos lo que quiere decir, porque a veces no definimos en qué va la novela por favor en otra novela no ponga palabras inglesas porque la está transcribiendo en español y sale sobrando el inglés, disculpe mi opinión
Neidis Carey: hay palabras que no entiendo y me hace perderle el hilo novela e leído muchas historias de lobo y solo en esta me e sentido enredada sin poder entender todo
total 1 replies
Maria Diosdado Velázquez
Guuuuaauuu, realmente es su mate y ella lo sabe 🤭🤭🤭😭😭😭
Patricia Romero
los primeros capítulos muy dolidos,pero la historia es muy fuerte.te felicito autora
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