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Renací Para Ser La Villana

Renací Para Ser La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna) / Traiciones y engaños / Venganza
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Traicionada por las dos personas que más amaba, Mía Beaumont murió escuchando cómo su prometido, Alexander Rivelli, y su mejor amiga, Isabella, confesaban entre risas cada una de sus mentiras. Humillada, manipulada y utilizada como un simple peón dentro de su propia vida, creyó que todo había terminado… hasta que despertó nuevamente en el pasado.
Pero esta vez, Mía ya no será la mujer ingenua y sumisa que todos podían controlar.
Con los recuerdos de su vida anterior intactos, decide recuperar el poder que alguna vez le arrebataron: tomará las riendas de la empresa familiar, destruirá la reputación de Alexander y hará pagar a Isabella por cada traición. Ya no llorará por amor. Ya no permitirá que nadie vuelva a pisotearla.
Sin embargo, sus planes cambian cuando Dante Morelli entra nuevamente en su vida.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 6

Después de decir aquello, me di la vuelta y salí del comedor antes de que alguno pudiera detenerme. Podía sentir la tensión detrás de mí, el silencio incómodo que había dejado en esa mesa donde durante años me senté fingiendo ser feliz mientras lentamente me apagaba por dentro. Mis pasos resonaban sobre el suelo de mármol mientras intentaba mantener la respiración estable, pero apenas crucé el pasillo principal sentí el peso de todo caerme encima de golpe.

Me detuve, cerré los ojos y finalmente respiré. Dios… Había sido mucho más difícil de lo que imaginé.

No porque dudara de mis palabras. No. Estaba completamente segura de todo lo que dije. Pero seguía siendo doloroso enfrentar a las personas de las que pasé toda mi vida buscando amor. Porque aunque ahora entendía que nunca me dieron el afecto que necesitaba, una parte de mí todavía recordaba a la niña que solo quería que sus padres estuvieran orgullosos de ella y eso dolía.

Muchísimo.

Apoyé una mano contra la pared intentando tranquilizarme mientras una mezcla de rabia, tristeza y alivio se revolvía dentro de mi pecho.

—Señorita Mía…

Abrí los ojos lentamente, Clara estaba observándome desde unos pasos atrás con evidente preocupación.

—¿Escuchaste todo? —pregunté con cansancio.

Ella dudó unos segundos antes de asentir despacio.

—No fue mi intención… pero la discusión se escuchaba incluso desde la cocina.

Solté una pequeña risa amarga, claro que sí, probablemente media casa escuchó cómo finalmente dejé de comportarme como una muñeca obediente.

Clara permaneció mirándome en silencio antes de hablar con cautela.

—Nunca la había visto discutir así con el señor y la señora.

—Yo tampoco —murmuré honestamente.

Y era verdad, jamás me atreví a enfrentarlos de esa manera, porque siempre tuve miedo.

Miedo de decepcionarlos, miedo de quedarme sola, miedo de perder el poco afecto que creía tener, qué triste era recordar eso ahora.

Miré hacia las enormes ventanas del pasillo mientras la luz de la mañana iluminaba lentamente toda la mansión. Todo seguía exactamente igual que en mi vida pasada. El mismo lujo excesivo. La misma perfección vacía. La misma sensación de frialdad escondida detrás de apariencias impecables y de pronto entendí algo que jamás quise aceptar antes

Nunca me sentí realmente en casa aquí.

—¿Quiere que le prepare algo para comer, no probó bocado? —preguntó Clara suavemente.

Negué lentamente.

—No tengo hambre.

Ella frunció ligeramente el ceño.

—Debe comer algo...

La miré unos segundos y por primera vez realmente observé a Clara.

En mi vida pasada estaba tan destruida emocionalmente que muchas veces ni siquiera notaba quiénes realmente se preocupaban por mí. Pero ahora podía verlo claramente. Clara jamás me trató con interés ni falsedad. Siempre estuvo ahí. Incluso cuando yo no sabía valorarlo y murió por intentar ayudarme, sentí un nudo formarse en mi garganta.

No. Esta vez no permitiría que eso ocurriera.

—Clara —dije de pronto.

Ella parpadeó sorprendida.

—¿Sí?

—¿Confías en mí?

Su expresión mostró desconcierto inmediato.

—Por supuesto que sí, señorita.

Asentí lentamente.

—Entonces, sin importar lo que ocurra de ahora en adelante… necesito que nunca tomes decisiones sola para protegerme. ¿Entiendes?

Ella me observó confundida.

—No comprendo…

—Solo prométemelo.

Clara dudó unos segundos antes de asentir.

—Lo prometo.

Sentí una pequeña tranquilidad dentro de mí, porque esta vez pensaba proteger a las pocas personas que realmente merecían quedarse a mi lado.

El sonido de unos pasos interrumpió el momento, levanté la mirada y casi inmediatamente sentí el cuerpo tensarse.

Isabella.

Entró a la mansión con la misma elegancia impecable que recordaba. Su cabello oscuro caía perfectamente sobre sus hombros y llevaba gafas de sol enormes junto a un vestido claro que la hacía lucir delicada e inocente.

Qué buena actriz era.

Mi pecho se comprimió apenas verla, porque aunque ahora conocía la verdad… el dolor seguía ahí, no desaparecía mágicamente, la traición de alguien a quien amaste de verdad deja heridas profundas.

Muy profundas.

—¡Mía! —exclamó ella apenas me vio—. Dios mío, me asusté muchísimo cuando me dijeron que te desmayaste.

Y ahí estaba otra vez, la hipocresía, la preocupación falsa, la voz suave cuidadosamente construida para parecer sincera. Recordé inmediatamente sus palabras mientras yo moría sobre el suelo mojado.

“Las mujeres como tú son las más fáciles de destruir.”

Sentí escalofríos, pero esta vez no me derrumbé. Esta vez sostuve su mirada directamente.

—Estoy bien —respondí con calma.

Ella pareció notar algo extraño inmediatamente. Lo vi en la pequeña tensión que cruzó por su rostro antes de sonreír nuevamente.

—¿Segura? Tienes una expresión rara.

Porque ya no soy la idiota que manipulabas fácilmente, pensé pero solo sonreí apenas.

—Quizás simplemente estoy cansada.

Isabella se acercó para abrazarme, y aunque cada parte de mi cuerpo quería apartarse inmediatamente, me obligué a mantenerme quieta, no podía actuar impulsivamente, todavía no, necesitaba pensar, necesitaba moverme mejor que ellos esta vez.

—Alexander estaba preocupado por ti —dijo mientras se apartaba lentamente.

Mentira, probablemente ni siquiera sabía que me había desmayado.

—Qué considerado de su parte —respondí tranquilamente.

Isabella me observó unos segundos más y entonces entendí algo importante.

Ella ya conocía perfectamente a la antigua Mía, sabía exactamente qué palabras utilizar para manipularme, qué gestos hacer, qué emociones provocar, pero esta nueva versión de mí… Era completamente desconocida para ella.

Y eso me daba ventaja.

—Por cierto —continuó ella sonriendo—, mañana será la gala de los Betancourt. Ya tengo preparado tu vestido. Vas a verte preciosa.

Si... La gala.

La noche donde en mi vida pasada terminé humillada mientras ellos coqueteaban frente a todos creyendo que yo era demasiado estúpida para notarlo.

Sentí rabia, muchísima, pero también algo más, anticipación, porque esta vez las cosas serían diferentes, muy diferentes.

La miré directamente.

—No necesito que elijas mi ropa nunca más.

Ella parpadeó sorprendida.

—¿Qué?

—Escuchaste bien.

Su sonrisa vaciló apenas un segundo, solo uno, pero lo noté.

—Solo intentaba ayudarte…

Solté una pequeña risa.

—Curioso. Porque últimamente siento que demasiadas personas “intentan ayudarme” mientras toman decisiones por mí.

Isabella me observó fijamente, analizándome, intentando entender qué estaba pasando y sinceramente, eso me encantó. Porque por primera vez ella no sabía cómo manejarme.

—¿Discutiste con tus padres? —preguntó finalmente.

Sonreí apenas.

—¿Tan obvio es?

—Un poco.

Caminé lentamente hacia la sala principal mientras hablaba.

—Digamos que finalmente entendí algunas cosas sobre mi vida.

Isabella me siguió inmediatamente.

—¿Qué cosas?

Me detuve lentamente antes de girar hacia ella y sostuve su mirada directamente.

—Que confiar ciegamente en las personas puede destruirte.

El silencio cayó entre ambas, vi claramente cómo su expresión cambiaba apenas, no por miedo, pero sí por incomodidad y eso hizo que algo oscuro dentro de mí sonriera. Porque por primera vez… La que tenía el control era yo.

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Anonymus
Ella no se puede confiar tanto, ese par de zuripantos, andan dolidos y ofendidos en su orgullo y ella tiene una diana pintada en el rostro, ya me estrese 🫣😱😱😱
Anonymus
Cada vez, mejor , esta historia, gracias escritora por compartirla👍🏼😉😊
Maria Camila Hoyos Villa
s ss s ws s s
Maria Camila Hoyos Villa
jbbbb🤣bbb🤣b🤣🤣🤣🤣bb🤣n 🤣la vitrina donde se va todo un trato y esovida. s
Anonymus
Y aquí sigo abriendo la app, esperando ansiosamente, capitulos de esta espectacular historia 🫱🫲👍🏼👌🏻
Anonymus
Capítulo uno al diez y ocho y no me pude detener ' muy buena la trama 👍🏼
Crystal Suárez: Más tarde actualizo más capitulos, gracias por tu apoyo 🫂
total 1 replies
Anonymus
Y ella como supo que murió intentando denunciar al zuripanto , si dice el texto, ella había muerto hacía un año, o fue que estuvo en modo fantasma 🤔🤔
Anonymus: Gracias a ti 👍🏼
total 2 replies
Martha Lucia Montaño
Me encanta como escribes y mucho más la intriga en que siempre dejas las historias en cada capítulo
Emily Rodríguez
jajajajaja me hizo reír lo que le dijo a la mamá
Sr. Look “El Arte del Barbero”
el final de la sonrisa ufff
Lerida Malave de González
guao si así empezamos ya quedé enganchada
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