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UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Padre soltero / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:442.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Leonardo Fontana, es un joven de 22 años, italiano, heredero de una importante casa de moda. Acostumbrado a una vida de excesos, se ve forzado a madurar de la noche a la mañana, y reacomodar su vida a los nuevos desafíos que le trae.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 4

Valeria Rossi

El uniforme me queda un poco ajustado.

Desde que engordé esos cinco kilos que no he podido bajar y no es que tenga kilos de más, pero mi uniforme notaba los cambios en mi cuerpo, la cremallera del lado izquierdo amenaza con rendirse cada vez que respiro hondo. Pero es el único que tengo, así que me lo pongo con resignación cada mañana y finjo que no me importa cuando me miro al espejo.

Esta mañana, como todas, salí de mi apartamento en el barrio de Testaccio antes de que el sol calentara demasiado. Mi pequeño estudio de treinta metros cuadrados, con las goteras que aparecen cuando llueve y el calentador que decide si funciona según su estado de ánimo, quedaba atrás mientras caminaba hacia el edificio más lujoso de Roma.

Solo en ese edificio trabajan seis personas de limpieza. Yo soy la más joven. También la que más horas echa porque necesita pagar el siguiente cuatrimestre en la universidad.

Diseño Gráfico. Mi sueño. Mi obsesión. Mi billete de salida de este barrio, de esta vida, de estos trabajos que me dejan las manos agrietadas y la espalda rota.

—¿Vale?

me llamó el encargado, un hombre flaco y malhumorado que me odia sin motivo aparente.

— El penthouse. El del Fontana. Te toca hoy.

—Pero si la semana pasada...

—Hoy te toca. Y hazlo bien. Que ese chico es especial.

Especial. Claro. Especial por tener, un penthouse que costaría cien vidas de la mía, un coche que vale más que mi educación universitaria entera, y una vida dedicada a demostrar que el dinero no compra clase pero sí muchas horas de diversión.

He oído los rumores entre las otras señoras de la limpieza. El joven Fontana. Fiestas hasta el amanecer. Chicas diferentes cada semana. El hijo único que sus padres ya no saben cómo enderezar.

—Lo haré

dije, tomando mi carrito con los productos de limpieza.

El ascensor me llevó hasta la última planta con un silencio de lujo que contrastaba con el chirrido del ascensor de mi edificio. Las puertas se abrieron a un pasillo que olía a cera cara y a flores frescas. Solo dos puertas. Una, la del vecino, un productor de cine que nunca veía. La otra...

La otra estaba entreabierta.

Eso era raro. Normalmente el penthouse estaba vacío a esta hora. El joven Fontana solía dormir hasta tarde y salía directo sin dejar que nadie entrara hasta bien entrada la tarde.

Pero hoy la puerta estaba abierta. Y desde dentro salía un ruido que no esperaba.

Llanto. No uno, sino dos. Llanto de bebés.

Me acerqué con cuidado. Toqué la puerta con los nudillos.

—¿Señor Fontana? Soy la limpieza.

Silencio. Bueno, no silencio exactamente. Los bebés seguían llorando. Pero no había respuesta humana.

—¿Señor Fontana?

repetí, empujando la puerta con más decisión.

Y entonces lo vi.

El penthouse más hermoso que he pisado en mi vida estaba hecho un desastre. Mármol blanco, ventanales que daban al Tíber, muebles de diseño que costarían diez años de mi salario, todo cubierto de pañales desechables, una canasta de mimbre en medio de la cocina.

Y en medio de todo eso, Leonardo Fontana estaba arrodillado en el suelo.

Llevaba una camisa arrugada, desabotonada, los bajos de los pantalones manchados de algo que preferí no identificar. El pelo, ese pelo castaño que seguramente pagaba una fortuna para que luciera perfecto cada día, era ahora un nido de ratas. Los ojos, que en las fotos de revista parecían de un azul peligroso, estaban enrojecidos y desorbitados.

Y en sus brazos, dos bebés lloraban con la intensidad de quien lleva horas esperando algo que no llega.

Me quedé en la puerta, sin saber muy bien qué hacer. Esto no estaba en la descripción del trabajo. Yo limpio desastres, sí, pero desastres de champán y purpurina. No desastres de pañales y llanto.

Levantó la vista y me miró.

Y en ese momento, en sus ojos, no vi al Leonardo Fontana de los rumores. No vi al hijo mimado, al heredero arrogante, al rey de la noche romana como decían.

Vi desesperación. Pura, cruda, desesperación.

—Por favor

dijo, y su voz sonó rota. No la voz de alguien que está acostumbrado a pedir favores. Era la voz de alguien que ha tocado fondo y no sabe nadar.

— ¿Usted sabe de bebés?

Tragué saliva. Había cuidado a los hijos de mi vecina cuando ella trabajaba turnos dobles en el hospital. Había cambiado pañales, preparado biberones, aprendido a diferenciar el llanto de hambre del llanto de sueño.

Pero eso era entonces. Eso era en mi barrio, con gente como yo.

—Un poco

respondí, sin moverme de la entrada.

— Pero yo solo vengo a limpiar, señor Fontana. No soy niñera.

—Lo sé, lo sé

dijo, y su voz se quebró cuando el bebé del brazo izquierdo un varón, por el gorrito azul dejó escapar un alarido particularmente desgarrador.

— Solo... solo necesito que alguien me diga qué hacer. Por favor. No sé nada. No sé absolutamente nada.

El bebé del brazo derecho, una niña con un gorrito rosa, agitaba sus manitos como si estuviera ahogándose. Y él la sostenía con torpeza, con el pánico escrito en cada músculo de su cara.

Hice lo que siempre hago cuando no sé qué hacer, respiré hondo y dejé que mis manos decidieran por mí.

1
Francisca Letycia MirandaGarcia
y si es una lección que le quieren dar los papás?
Francisca Letycia MirandaGarcia
la enamoró su ternura de padre
Francisca Letycia MirandaGarcia
será que le están haciendo una broma para que madure
Francisca Letycia MirandaGarcia
los padres ya quieren que siente cabeza y él está en su plena juventud y sobretodo con dinero
Emilse Baldivieso Quispe
pero no conocia a los amigos los padres no don amigos de chicos
ysabel cecilia contreras
Ya me tiene hasta el gorro la Valeria miedosa e insegura ayyy que miedo
ysabel cecilia contreras
Pero pero ellos por qué no han legalizado su unión 👿
ysabel cecilia contreras
Qué va a pasar si aparece la mamá?
ysabel cecilia contreras
Dónde estás Marco 😂😂😂😂😂se fugó
Maigualida Requena
bellísima ésta historia. felicidades escritora 🌹🌹🌹🌹🌹
Maigualida Requena
bellísima ésta historia. felicidades escritora 🌹🌹🌹🌹🌹
ysabel cecilia contreras
🤣🤣🤣🤣🤣 Excelente buenos días
Emilse Baldivieso Quispe
no los llevo al medico y no los registro con su nombre
Daiana Martínez
bellísima novela
Leticia Contreras
creo que pronto habra un nuevo integrante en la familia 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Leticia Contreras
una felicidad completa despues de quitar todos los obstaculos muy merecido lo tienen a ser felices linda familia
Marcela Villena
Este acontecimiento lo está haciendo madurar y ser responsable 🥰🥰🥰🥰🥰
Leticia Contreras
y la boda cuando tampoco estan esperando bebe despues de tanto tiempo 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Leticia Contreras
la zorra no entendio la hiciero entender y perdio solo queria dinero
Leticia Contreras
una putizorra completa peor que un animal no tiene corazon me alegro que perdio y le salio cola
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