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El Precio De Amarte

El Precio De Amarte

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Él domina un imperio, pero ante ella se vuelve un cobarde.
Dominic Sterling es el implacable magnate de la moda inclusiva en Nueva York, un hombre frío que construyó una fortaleza de éxito para proteger a su madre, Elena, de los fantasmas del pasado. Pero cuando Scarlett Sinclair —una brillante y hermosa diseñadora de alta costura que pisa fuerte en sus tacones altos— irrumpe en su empresa, el control de Dominic se desmorona.
Scarlett busca un socio, pero encuentra a un hombre que la desarma y que, al mismo tiempo, levanta una barrera de hielo por pánico a ser vulnerable. Mientras Dominic calla lo que siente, la llegada del carismático fotógrafo Julian Beck amenaza con alejar a Scarlett para siempre. Atrapado en su propio silencio, Dominic se enfrentará a la prueba más difícil: descubrir si el orgullo vale más que el precio de amarte.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: La Tormenta de Cristal

El día de la gran sesión fotográfica para el lanzamiento de la primera campaña de la colección inclusiva finalmente había llegado. El lugar elegido para el evento no escatimaba en lujos: un espectacular estudio fotográfico ubicado en un ático industrial de gran altura en el corazón de Brooklyn. Las paredes rústicas de ladrillo visto contrastaban a la perfección con los enormes ventanales de hierro que ofrecían una vista inigualable del puente de Manhattan y el horizonte neoyorquino. El espacio estaba inundado por una combinación de luz natural y potentes reflectores profesionales, mientras un equipo de estilistas, asistentes y productores se movían de un lado a otro en un ambiente cargado de emoción, música ambiental de ritmo moderno y el siseo constante de las planchas de vapor sobre las prendas de alta costura.

En medio de todo ese despliegue visual se encontraba el director de la lente, Julian Beck. Alto, poseedor de un carisma magnético que atrapaba la atención en cuanto ponía un pie en cualquier habitación, Julian vestía con un estilo bohemio-elegante que desafiaba las normas rígidas de la etiqueta corporativa. Llevaba una camisa de lino ligeramente desabotonada, varios collares de cuero y plata que colgaban con descuido sobre su pecho, y el cabello castaño sutilmente despeinado de una manera calculada. A diferencia de la presencia fría e indescifrable de Dominic Sterling, Julian rebosaba una seguridad descarada, fresca y sumamente extrovertida. Era un hombre libre, un artista puro que no escondía lo que pensaba ni reprimía lo que sentía; su mirada vivaz iba directa a sus objetivos y su risa franca contagiaba a todo el equipo, ganándose la simpatía inmediata de cada persona en el plató de grabación.

Mientras ajustaba los lentes de su cámara de alta gama, la atención de Julian se desvió súbitamente hacia el área de vestuario principal. Allí estaba Scarlett Sinclair. Subida impecablemente en sus altísimos tacones de aguja, con una aguja e hilo entre los dedos, la hermosa diseñadora se estiraba con agilidad para reajustar con esmero el dobladillo del vestido de seda de una de las modelos. El sol de la tarde golpeaba su cabello rubio, haciéndolo brillar como el oro, y la expresión de absoluta concentración en sus facciones delicadas realzaba su innato atractivo. En cuanto Julian la vio en acción, combinando esa belleza menuda y sofisticada con un talento técnico innegable, quedó completamente fascinado por ella.

Sin dudarlo un solo segundo, el fotógrafo bajó su cámara y caminó con paso resuelto hacia Scarlett, desplegando todo su arsenal de encanto de manera abierta y sin importarle la presencia del resto del equipo de producción que los rodeaba.

—He fotografiado a las mujeres más cotizadas de las pasarelas de Europa, pero ninguna de ellas lograba opacar sus propios diseños como lo haces tú, Scarlett —comentó Julian con una sonrisa pícara y una voz lo suficientemente alta como para ser escuchada por los asistentes cercanos.

Scarlett se enderezó de inmediato, sorprendida por el atrevimiento del fotógrafo. Se encontró con la mirada cálida de Julian, quien no dejaba de lanzarle cumplidos atrevidos pero sofisticados, elogiando no solo su aspecto físico, sino la maestría detrás de cada puntada de la colección. La naturalidad y el descaro del fotógrafo lograron lo que nadie en Sterling Textiles había conseguido en semanas: hacer que Scarlett soltara una carcajada genuina y espontánea. Halagada por las atenciones y sintiendo todavía en el pecho el dolor agudo por el reciente trato gélido y hostil de Dominic en la oficina, la diseñadora decidió seguirle el juego sutilmente. Aceptó los halagos con una sonrisa brillante y coqueta, permitiendo que la ligereza de Julian aliviara la pesadez de su corazón.

—Eres todo un peligro detrás y delante de la cámara, Julian —respondió ella con picardía, acomodándose un mechón rubio detrás de la oreja.

—El único peligro real aquí es que me digas que no a la cena que tengo planeada para los dos esta noche —replicó Julian de inmediato, inclinando el cuerpo hacia ella con una confianza magnética—. Tenemos que celebrar el éxito rotundo de esta campaña, y no acepto un "no" por respuesta de la diseñadora más talentosa de la ciudad.

Scarlett sonrió, sopesando la propuesta mientras el ambiente en el estudio seguía bullendo de actividad. Sin embargo, toda la calidez del momento se evaporó en un instante cuando la pesada puerta de metal del ático se abrió, dando paso a una figura imponente que congeló el aire del lugar. Dominic Sterling había llegado para supervisar personalmente el desarrollo y la inversión de la campaña.

Vestido con un traje gris oscuro hecho a medida que acentuaba su gran estatura, Dominic avanzó con la seriedad que lo caracterizaba. Pero en cuanto sus ojos oscuros recorrieron el plató y se fijaron en la escena central, sus pasos se detuvieron de golpe. Julian estaba excesivamente cerca de Scarlett. Vio cómo el fotógrafo rozaba sutilmente la cintura de la diseñadora con la mano para moverla suavemente fuera de la línea de toma de la cámara, y cómo ella le sonreía de vuelta, respondiendo a un comentario divertido con una complicidad que Dominic jamás había logrado arrancarle fuera de sus extenuantes jornadas de trabajo nocturnas.

En ese preciso segundo, una ola de celos posesivos, salvajes y abrasadores quemó a Dominic por dentro. Sintió una opresión brutal en el pecho que le impidió respirar de forma normal. Toda la letra de su propia debilidad cobró una dolorosa vida en su mente: por dentro sentía el impulso violento de cruzar el estudio, romperle la cara a Julian Beck y gritarle al mundo entero que Scarlett le pertenecía a él, que nadie más tenía el derecho de tocarla ni de hacerla sonreír de esa manera. El deseo de reclamar lo que su corazón tanto anhelaba rugió con fuerza en su interior.

Pero entonces, la realidad de sus propios demonios lo golpeó. El pánico destructivo a mostrarse vulnerable, el miedo atroz a perder el control absoluto de sus emociones y el trauma arraigado de su tormentosa infancia actuaron como cadenas invisibles que lo anclaron al suelo. Dominic se volvió un cobarde. La sola idea de dar un paso al frente, confesar sus celos y admitir ante todos lo profundamente enamorado que estaba de Scarlett lo paralizó por completo. Su orgullo y su miedo fueron más fuertes que su pasión.

Tragándose cada una de las palabras de amor y furia que amenazaban con salir de su garganta, Dominic apretó la mandíbula hasta que le dolió y dio un paso atrás. Con el rostro transformado en una máscara de absoluta indiferencia y frialdad, se dio la vuelta con brusquedad y abandonó el estudio fotográfico a grandes zancadas, sin decir una sola palabra a nadie.

Scarlett, que había visto de reojo la llegada de Dominic, sintió cómo la esperanza se le marchitaba en el pecho al ver la fría retirada del empresario. Al ver que él prefería marcharse antes que acercarse a ella, la joven se quedó sumida en una profunda tristeza, convenciéndose definitivamente de que a Dominic Sterling no le importaba en lo más mínimo lo que ocurriera con ella, dejando, sin saberlo, el camino completamente libre para Julian Beck.

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Maria Mongelos
Hermosa historia 💕 gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Me encantó este capítulo, gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Que bueno!! Ella vuelve y vuelve por él, por el hombre que ama y le demostró su amor
Maria Mongelos
Pero pueden visitarse, París no queda tan lejos, pueden hablar todos los dias
Maya
Mm pensé que iban a poder estar juntos otra vez se separan
Maria Mongelos
Está muy buena, gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Siii, ya aprendió la lección, ya bajó la guardia, reconoció sus sentimientos, ahora aprovechen la oportunidad y sean felices
Maria Mongelos
Ya es hora de que tengan una conversación y dejar de lado el orgullo, creo que él ya entendió
alicia g
el amor y respeto por la pareja pueden mover montañas, excelente historia escritora, felicitaciones
Judy
Hermosa historia!
Judy
Hermosa historia!!!! Me encantó la trama, diferente pero con un mensaje muy valioso sobre el respeto, la confianza, etc. Felicitaciones!
Isela Aguirre
excelente novela autora felicidades me encantó 💕 saludos
JZulay
😉👌🏼
Isela Aguirre
excelente felicidades autora
Rosa Nicolás
excelente
Zulema Neme
Pobre.Scarlett..No.Sufras por un Soberbio 😍😍😍😍😍. Ya llegará la hora de tu Venganza 🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Karina Marriaga
hola escritora me gusta la historia pero la tienes que seguir escribiendo para ver más capitulos
Maria Mongelos
Tu orgullo va a quedar hecho trizas pero sí va a valer la pena si consigues el perdón de Scarlet
Maria Mongelos
Te pásate Scarlet pero me parece justo, él tiene que aprender a ser humilde
Maria Mongelos
Si realmente la amas vas a tener que demostrarlo, remar bastante para que ella vuelva contigo
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