Después de años de dedicación a su carrera como modelos en París, Louise y Elodie Venâncio regresan a Brasil para Navidad, ansiosas por reencontrar a la familia y a sus antiguos amores: Romeo y Bernardo. Sin embargo, lo que debió ser un dulce reencuentro se convierte en un juego de miradas, provocaciones y sentimientos sin resolver: los hombres están comprometidos, pero la atracción entre ellos y las hermanas sigue siendo intensa.
Entre fiestas familiares, cuidados a los sobrinos y planes para abrir su propia agencia de modelos, Louise y Elodie descubren que el corazón no se controla. Cartas antiguas, encuentros inesperados y coqueteos peligrosos revelan deseos secretos, pasiones guardadas y conflictos entre amor, celos y madurez. Ahora tendrán que decidir hasta dónde están dispuestas a llegar para conquistar a quienes siempre amaron, mientras equilibran carrera, familia y emociones a flor de piel.
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Capítulo 6
Elodie estaba tan extraña, una llamada y se alejó para contestar, y no dejó que yo fuera con ella, adonde tenía que ir. Pagué por nuestras compras y las metí en el coche, y encendí el motor en dirección al centro de São Paulo, con la música alta.
Durante el trayecto, miré el retrovisor, un coche todo negro me seguía, mis manos empezaron a sudar, ya he oído hablar de asaltos, pero pasar por uno nunca.
Louise - Siri, llama a papá.
Mi padre contesta al segundo tono mientras yo acelero mi coche.
📱Hola, mi amor.
Louise - ¿Mandaste a los guardaespaldas a seguirme?
Louis - ¿Dónde estás?
Louise - En la autopista principal, diles que dejen de seguirme.
Louis - Hija, quédate en la línea y sigue conduciendo.
Mi padre hace otra llamada y enseguida reconozco la voz de Bernardo.
📱Hola.
Louis - ¿Cuáles son las posibilidades de un secuestro en São Paulo?
Bernardo - ¿Qué?
Louise - Me van a secuestrar, no papá, necesito ayuda, voy a parar el coche.
Bernardo - Louise, ¿dónde estás? No pares, acelera el coche, finge que no estás viendo, voy hacia ti.
Louise - ¿Y si me disparan? Voy a parar y dejar que se lleven lo que quieran.
Bernardo - No hagas eso, Louise, quédate en la línea, voy a tu encuentro.
Continúa conduciendo, el coche empezó a parpadearme, aceleré, cuando sentí un impacto en la parte trasera de mi coche, haciéndome derrapar en la pista.
📱Me van a volcar, Bernardo.
📱Ya estoy detrás de ustedes, continúa.
Miré y vi los coches de policía detrás del coche negro, cuando me golpean, salgo de la principal, chocando contra el cantero, el airbag de mi coche se dispara, en cuanto colisioné, intenté agacharme, olvidando que mi coche era blindado en cuanto oí los disparos contra el coche, pasan por mí, el coche vuela por el aire, y vuelca varias veces.
Los policías van hacia ellos, y Bernardo abre mi puerta, salté a su regazo en pánico.
Bernardo - Te salvé, princesa.
Louise - ¿Quiénes son ellos, Bernardo?
Bernardo - Bandidos tras una extranjera millonaria, puedes seguir en mi regazo si quieres.
Me doy cuenta de que estaba en su regazo y me bajo, sonrío con torpeza.
Louise - Lo siento, gracias, Bernardo.
Policía - Señor, sólo uno sobrevivió.
Bernardo - Llévelo a la comisaría, y llame a los bomberos.
Louise - ¿Puedo irme?
Bernardo - No, sólo después de los procedimientos.
Bernardo me mete dentro de su coche, y me quedo mirándolo trabajar, él uniformado era lo más lindo de este mundo, enseguida se detiene frente a mí.
Bernardo - Mírame.
Miro y él me saca una foto con su celular.
Louise - ¿Es necesario esto?
Bernardo - Y perder la oportunidad de ver tu cara de pánico, la burguesita siendo seguida por secuestradores.
Le golpeé en el hombro.
Louise - Te odio, ¿ya puedo irme a casa?
Bernardo - Tu padre va a buscarte en la comisaría, toma tus cosas en el coche y colócalas dentro del mío, y vámonos.
Voy con él hasta mi coche, Bernardo me ayuda a tomar las bolsas y colocarlas en el coche de él, entro y él entra enseguida.
Bernardo - Por eso fuiste seguida, necesitan dejar de gastar tanto.
Louise - Puedes conducir y callarte la boca.
Bernardo - Puedo dejarte aquí si quiero.
Louise - Óptimo.
Me bajo del coche y él se baja también.
Bernardo - Ja ja, entra en el coche.
Louise - Voy a tomar un taxi.
Bernardo - No vas a conseguir ninguno, anda rápido.
Él abre la puerta y yo me siento a regañadientes, hecha una furia, él entra cerrando las puertas y sonríe, seguimos hacia la comisaría, intenté abrir la puerta, Bernardo sonríe, y destraba las puertas, pero él baja rápido deteniéndome en una esquina de la comisaría.
Bernardo - Podrías estar agradecida por haberte salvado, princesa.
Louise - Claro, te agradezco, gracias por salvar mi vida.
Bernardo - Louise, podemos hablar de esto.
Louise - ¿Sobre qué?
Bernardo - ¿Qué tal si entramos en mi coche y vamos a mi casa?
Louise - Me estás tomando el pelo, Bernardo, ¿de verdad crees que voy a caer en tu labia, y luego vas a seguir tomándome el pelo como siempre haces?
Bernardo - Quién sabe si no comparto tu cara de pavor con mi equipo, si eres buena conmigo.
La bilis subió a mi garganta, le acerté una bofetada en la cara, y él sonrió sujetando mi mano, yo sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Bernardo - Aún sigues siendo la misma fiera, mocosa, estoy jugando contigo. Esta bofetada dolió, y me la vas a pagar cuando te la cobre.
Tragué saliva, pero me negué a demostrar cualquier señal de debilidad. Erguí la cabeza, y mantuve mi postura firme.
Louise - Tú sigues siendo el mismo idiota inmaduro de siempre.
dije, con la voz firme, incluso con el corazón latiendo con fuerza.
Bernardo - Vamos a mi casa, quiero hablar contigo.
Louise - Agradezco la oferta, pero no estoy interesada.
La sonrisa maliciosa en su rostro desapareció en un instante. Sus ojos se endurecieron, y la expresión amigable y condescendiente dio lugar a algo mucho más sombrío.
Bernardo - Ah... entiendo.
El tono de voz cambió, más frío.
Bernardo - Tienes miedo de que te tire en mi cama, y te coma con fuerza.
Mi cuerpo entero quedó en llamas cuando él dio un paso adelante, y otro, y otro, automáticamente, retrocedí. Él se colocó frente a mí, y yo continué alejándome hasta sentir mi espalda chocar contra la pared fría.
Bernardo sonrió encostando su cuerpo contra el mío, sujetó mi cuello no fuerte, pero hizo que mi corazón latiera con fuerza, y acerca los labios a mi oído.
Bernardo - ¿Y qué pasa con las doncellas, cuando encuentran al príncipe encantado?
Louise - Supongo que yo soy la doncella, ¿y quién sería el príncipe?
Él sonrió y mordió mi lóbulo.
Louise - Ay.
Bernardo - Tu cuerpo ya sabe quién es el príncipe.
Louise - Dile eso a tu novia que está acabando de entrar en el patio de la comisaría y tú estás aquí agarrándome.
Bernardo - Carajo, ¿qué está haciendo aquí?
Louise - Pregúntale eso a ella, con permiso.
Bernardo - Ella ya no es mi novia, terminé con ella.
Louise - En serio, qué pena, por eso le tiras los galgos a todas las chicas que sufren algún atentado.
Salí dejando a Bernardo mirando hacia la pared, pasé por Isabele y le dije dónde estaba su novio, ella se quedó mirándome de arriba a abajo, entré en la comisaría.