Lucas siempre ha hecho lo correcto.
Una carrera impecable. Una vida estable. Una boda en camino.
Hasta que Ethan regresa.
Doce años después, su antiguo mejor amigo vuelve convertido en su mayor rival… y en alguien completamente distinto. Más frío. Más seguro. Más peligroso.
Ethan no ha vuelto por negocios.
Ha vuelto por él.
Lo que comienza como una competencia entre empresas pronto se transforma en algo mucho más personal. Más intenso. Más difícil de ignorar.
Porque Ethan no juega limpio.
Y Lucas ya no puede seguir fingiendo que nada le afecta.
Entre decisiones correctas y deseos que no debería tener…
Lucas tendrá que elegir:
¿La vida que construyó…
o a quien nunca logró olvidar?
NovelToon tiene autorización de Lyn SD para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 18
Ethan
Escucho a Lucas decirle a Marcus, su asistente, que no volverá a su oficina porque tiene una cena con la familia de Isabella por la tarde.
No reacciono. Simplemente es un recordatorio de que no importa lo que haya avanzado, todavía queda un camino por recorrer hasta alcanzar mi objetivo. Quedarme con Lucas.
Quizá debería sentirme culpable por querer quitárselo a su novia, pero no lo siento.
En mi mente fui el primero en quererlo. Fui el primero en estar a su lado. Y sólo estoy volviendo las cosas a como debieron ser.
No hay tiempo, ni espacio para la culpa. No cuando doce años no pudieron hacerme olvidarlo.
Durante la tarde, mientras él está visitando a esa familia, tomo mi auto y hago lo propio con la suya.
Cuando llego, veo que el lugar no ha cambiado tanto. Toco y tía Lily abre la puerta.
—Ethan, cariño —me abraza, reconociéndome de inmediato—. ¿Por qué te tardaste tanto en venir a verme?
—Lo siento, tía. Estaba estableciéndome —le respondo, besando su cabeza.
—Pasa.
Entro a la casa y, aunque la decoración ha cambiado, conozco la distribución de memoria. Esta siempre fue, después de todo, mi segunda casa.
Nos sentamos en el mismo sofá, con ella abrazándome.
Sonrío.
—Siento que mi segundo hijo rebelde por fin regresó a casa.
—Lamento haber tardado.
—Está bien… ¿me dirás por qué te fuiste sin despedirte? —pregunta, y me recuerda a Lucas.
—Estaba confundido —respondo honestamente.
—¿Y ya no lo estás?
—Ya no.
—¿Eso quiere decir que no te volverás a ir?
—No lo haré —ni siquiera me planteo volver a irme, porque no pienso perderlo.
—Me alegra… Lucas sufrió mucho con tu partida…
No digo nada sobre eso, porque ahora lo sé.
El café llega poco después y tía Lily se separa para que podamos movernos.
—Voy a quedarme, pero no sé si Lucas estará de acuerdo en tenerme cerca —llevo la conversación hacia donde quiero.
—¿Qué dices? Él te quiere mucho. Puede que esté enojado y dolido, pero te perdonará, no te preocupes.
—No estoy tan seguro.
—¿Por qué lo dices? —pregunta extrañada.
—Él no parece la misma persona.
—Por supuesto que no lo es, ahora son adultos. Él hasta está próximo a casarse.
—A eso me refiero. Parece que cargara con la imagen de una vida perfecta, pero ¿en realidad es feliz?
Ella duda, como dándose cuenta de algo.
—Ahora que lo mencionas hay algo… En la ceremonia de compromiso, él parecía…
Me mira sin continuar, como si no encontrara las palabras correctas.
—Tía, quiero volver a acercarme a Lucas, no a quien intenta ser ahora…
Ella se queda en silencio otro momento, mirándome.
—Lo conoces mejor que yo, ¿no? Incluso después de todos estos años sin verlo.
Le sostengo la mirada, dejando que vea lo que en realidad siento, sin decir las palabras.
Lo entiende.
Baja la mirada y sonríe con tristeza.
—Debe haber sido difícil irte, ¿cierto?
Trago un pequeño nudo en mi garganta.
—Lo fue. Fue lo más difícil que he hecho —mi voz sale profunda, cargada—. Pero ya no huiré.
Ella me mira nuevamente con simpatía.
—Eres un segundo hijo para mí —repite—. Ethan, cariño… no quiero que mi pequeño parezca feliz, sino que lo sea.
Asiento.
Ambos dejamos esa conversación, habiendo llegado a un acuerdo tácito.
Paso toda la tarde con tía Lily, tomando café, paseando por el jardín, poniéndonos al día.
Cuando me voy, ella me abraza nuevamente.
—Sé fuerte, ¿sí? Hazlo por él… y por mí.
Ella entiende perfectamente que, aunque pueda parecer duro, en realidad soy el que está poniendo su corazón en la línea. Y el que podría terminar destruido.
—Por supuesto —prometo.
Quedo en volver cuando tenga tiempo, satisfecho con la visita en muchos niveles.