Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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Lo sucio de los negocios
Derek no le importaba que callara un rayo, ni pasara un tornado o vinieran a matarlo, el seguiría disfrutando de el cuerpo que le quitaba toda esa energía cuando la pensaba.
Resbaló sus manos sobre sus piernas levantando su vestido, por un momento Allison se tensó.
— No vendrá nadie. — tiene llave la cerradura.
Siguió en la tarea besando cada espacio que poco a poco iba desnudando.
Allison, se removía víctima de la excitación que las manos expertas del mafioso le estaban provocando, mientras cerraba los ojos.
Sintió sus bragas ser arrancadas sin ningún cuidado, mientras iba separando sus muslos, quedando en medio de la chica que ardía en deseo.
Pero Derek no quería parar ahí, se inclinó poniendo sus rodillas en el piso.
Allison se olvidó por completo del lugar donde estaban sintiendo una corriente de electricidad al sentir la lengua del mafioso recorrer sus pliegues de arriba abajo, haciendo retorcerse por la exquisita sensación que le estaba provocando.
Derek no paró hasta que no la sintió llegar. Allison aún no se sobreponía cuando sintió la dureza de la enorme erección colocarse en su entrada.
Un gruñido del interior de la garganta salió al deslizarse con suavidad sintiendo como lo apretaba no se detuvo hasta llegar al fondo llenando su pequeño €*ñ* con el grosor de su p0114.
— Nena hermosa rodéame la cadera con tus piernas.
Allison, obediente y sin pereza, lo hizo siendo levantada para llevarla al sofá que tenía ahí mismo. Empezando una danza de vaivenes, lentos sin prisa mientras no separaba sus labios de sus labios.
El mafioso movía sus caderas saboreando el placer con lentitud arriba y abajo hasta que los embates poco a poco se aceleraron hasta perder el control, haciendo que la chica, tuviera el Or64390 más largo y placentero que hubiera recordado, seguida por la descarga del hombre que enterró su cara en su cuello.
Así permanecieron por un par de minutos más, hasta que Derek sintió ser empujado por la joven quien necesitaba vestirse.
— Esto fue lo mejor que me ha pasado. Exhalo el mafioso deteniéndola para besar sus labios.
— Está fue la primera y la última que lo hacemos …..El hombre la miró con el ceño fruncido. Quice decir aquí en la oficina, alguien pudo haber llegado y vernos.
Derek volvió a respirar, volviéndola a besar
— ¡Eso lo decido yo.!— No me pienso quedar con las ganas. — ¿Oh quieres que te visite en tu habitación?
Allison levantó las cejas.
—¿No tienes vergüenza?
— ¿Vergüenza? — ¡No…! — Pero ganas de ti siempre. — Le dijo observándola vestirse con una sonrisa.
DOMINIOS DE ELÍAS
Elías estaba desesperado por hacer sus entregas, había vuelto a intentar pasarse por el territorio Maxwell, pero en el intento perdió cinco hombres he les incendiaron las camionetas.
Y lo peor era que, ya el mafioso era uno de sus peores enemigos.
Su única esperanza era esperar la llegada de Konrad Müller. El único problema con el era que también tenía sus reglas.
Sus negocios no eran precisamente lo que esos mafiosos esperaban, y si el propio Konrad se daba cuenta se le echaría para atrás.
Tenía una bodega llena de mercancía y tenía que mandarla en camiones de a uno por uno por caminos más extensos.
Varías de las mujeres que traficaban llegaban enfermas y veces morían, tenían que esperar que Konrad no se diera cuenta.
ZONA HUSH
zona baja
Diego paseaba por el barrio con un grupo de pandilleros que había convencido de pertenecer a su equipo.
Además esas pandillas tenían acceso a una parte de la ciudad, ahí podían volver a llevar una o dos mujeres por semana o por quincena.
Y esos hombres por dinero hacían bailar hasta su propia madre.
Uno de ellos se hacía llamar el mause, siempre estaba en problemas con la ley, pero era uno de los pocos que no temían en hacer lo turbio.
Así que el mause prometió llevarlo donde podía atraer chicas.
Era lo que Diego quería hacer, le daba mucho dinero, y conoció directamente a los traficantes, y de ahí conoció a Elías.
MANSIÓN MAXWELL
Karen entró a la enorme cocina sorprendida, la mujer que se encargaba de cocinar le explicaba dónde encontrar todo lo necesario para cocinar si quería hacerlo ella.
Marissa ya le había dicho que ellas podían usar todo a su gusto.
— Solo haré unas crepas. — La verdad no sé si a ella les gustarán, a mis hijas les gustan. Dijo Karen dirigiéndose a la cocinera.
— Ellos no son exigentes. — El señor no estoy segura casi nunca come nada aquí. Le contestó amablemente.
Marissa apareció sonriendo, no quería ser indiscreta pero anoche había visto a su nieto entrar a la habitación de Allison y no lo volvió ver salir.
— ¿Qué te tiene tan contenta Marissa? — Le preguntó Karen al verla sonriendo.
—¡A…! — Recordé algo, cosas de la edad. Veo que vas a cocinar.
— Les estoy haciendo unas crepas, haber si les gustan.
La llegada de Chloe con su habitual entusiasmo les hizo cambiar de tema. Pero la chica les sorprendió.
— Que hay para desayunar, huele muy bien. Preguntó la chica, abriendo la nevera, para sacar leche.
— ¿Qué huele tan delicioso? — Preguntó Emily desde una distancia, llegando junto a Samantha.
— Estás haciendo crepas mamá lo sé y me encantan. — Ya tenías tiempo que no las hacías. Exclamó con una sonrisa, volviendo su rostro, pues no veía a su hermana.
— ¿Buscas a Allison? — Creo tardará un poco. Estuvo muy ocupada anoche. — Descubrió Emily sonriendo pícaramente.
— ¡Cierto! — Chloe y yo vimos entrar a Derek a la habitación de Allison, — y estamos seguras que no volvió a salir.
Karen dejó la cuchara en el aire, Marissa cerró los ojos negando por la indiscreción de sus nietas, Samantha se tapó la boca para no soltar una carcajada.
— Bueno de mi parte me alegro. — Asumió Marissa mirando la expresión de Karen.
— Siii nosotras estamos muy felices. — Esperamos que haya boda. — Decía una entusiasta Chloe.
— ¡Buenos días! — Se me pegaron las sábanas. Expresó Allison con el pelo aún húmedo, pero no alcanzó a decir más, cuando también apareció Derek recién duchado.
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