Sarah regresa a la vida de Miguel después de cinco años. Poniendo de cabeza todo su mundo.
¿Qué harías si un día, inesperadamente vuelve la mujer que te enseñó amar sin que tú mismo te dieras cuenta? Dejarías todo por ella, o simplemente la tratarías cómo la madre de tus hijos?
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Confusión
A la mañana siguiente, Sarah se levantó temprano y fue a bañarse y luego a preparar el desayuno para los tres.
El día anterior después de la llamada con Antonio Madrigal, Sarah llamó a una agencia para que le enviarán a una chica profesional.
Ya que no podía dejar a sus hijos con cualquier mujer. Eran más de las 10 de la mañana y aún no llegaba la chica, eso pudo muy nerviosa a Sarah.
Ya que no podía llevar a los niños con ella a la ciudad.
_____ Esto no me puede estar pasando a mí. ___ Susurró Sarah mientras caminaba de un lado a otro.
_____ Mami, estas muy nerviosa. ¿ Pasa algo? ____ Al escuchar la pregunta de su hijo, Sarah forzó una leve sonrisa y acarició la mejilla de su hijo.
______ Todo está bien, mis amores. ___ Sarah se inclinó abriendo sus brazos para abrazar a sus hijos.
_____ Mami, ¿es por la entrevista de trabajo? ___ La pregunta de Diana confundió a Sarah.
_____ ¿Cómo es que saben eso, mis amores? ___ Sarah acariciaba las mejillas de sus hijos.
_____ Te escuchamos conversar con ese hombre. ___ Marcelo respondió.
_____ Ah... Sí, mi amor. Debo ir a la ciudad y no tengo con quien encargarlos.
______ Con los vecinos de enfrente mami. ___ Mencionó Marcelo.
_____ ¿Cómo crees que voy a hacer eso? Yo no conozco a esas personas. No sé qué tipo de ser humanos son.
_____ Mami, se ven buenas personas. Solo será un ratito en lo que vuelves. ___ Diana insistió, al tener curiosidad de conocer a más personas.
Sarah hace un gesto de incredulidad al ver la insistencia de sus hijos por conocer a los nuevos vecinos.
______ Mis amores.
_____ Tampoco voy a llegar a su casa y les voy a decir. Señores me pueden hacer el favor de cuidar a mis hijos un momento. Debo ir a la ciudad a una entrevista de trabajo; les juro que no me tardo, solamente será unas horas.
_____ ¡Por Dios, mis amores! Esperemos otra hora a ver si llega la niñera.
_____ Mami, se te hará tarde. ____ Los niños insistieron y a Sarah no le quedó de otra que pedirle el favor su vecinos.
_____ ¡Ok...! ___ Dijo soltando un suspiro profundo.
_____ Prometame que se van a portar bien con los vecinos y que van a contestar el celular como se los dije.
Ambos niños levantaron sus manos para prometerle a su madre que se iban a aportar muy bien.
Sarah solamente recogió una ligera maleta con lo que más necesitan sus hijos. Tampoco quería causar tantas molestias a los vecinos.
Al llegar a la casa de los vecinos, Sarah llamó a la puerta. En ese momento, Ernestina abrió.
_____ Buenos días, Señora, mi nombre es Sarah Gonzáles Páramo y soy su vecina.
_____ Me gustaría pedirle un gran favor, si me lo permite.
Ernestina sonrió al ver los dos niños que tomaba Sarah de las manos.
______ Sí, dime en qué te puedo ayudar. ___ Contestó Ernestina.
_____ Me quedé sin niñera y no tengo con quien dejar a mis hijos. Podría hacerme el favor de cuidar de ellos por un par de horas.
_____ Debo ir a la ciudad a una entrevista de trabajo.
Ernestina estaba feliz de poder cuidarle a los niños a Sarah. Desde el momento en que los vio, sintió una gran atracción por ellos. Tal vez, por el gran parecido que tenían con su hijo Miguel.
______ ¿Y, tu esposo? ¿Por qué no los cuida él? ____ Las preguntas de Ernestina le borraron la sonrisa a Sarah.
______ El padre de Diana y Marcelo está lejos y no puede cuidar de ellos. ___ Contestó Sarah, para enseguida agregar.
_______ Bueno, si no puede cuidar de mis hijos, lamento haberla molestado. ___ Sarah se dio media vuelta, acompañada de sus hijos.
Ya qué no podía dejarlos ahí se los llevaría a la ciudad, aunque eso pusiera en riesgo la negociación con Antonio.
_____ ¡Espera Sarah, nunca dije qué no! ___ Sarah se detuvo al escuchar a Ernestina.
Volteó de nuevo a ver a la mujer detrás de ella.
______ En verdad no quiero causar problemas. No sé no porque vine a pedirle este favor.
______ Sarah... ¿Puedo llamarte por tu nombre verdad? ____ Preguntó Ernestina.
_____ Sí, claro... ____ Contestó Sarah de inmediato.
_____ Bueno, Sarah, mi nombre es Ernestina Fernandes de Gonzáles.
_____ ¿Gonzáles? Señora. Qué casualidad compartimos apellido. ___ Expresó Sarah sorprendida.
_____ Sí, verdad, no me había dado cuenta de eso. ____ Ernestina quedó sorprendida con el apellido de Sarah. Ya que no era un apellido muy común.
Sarah volvió a mirar el reloj en su muñeca, al ver que faltaba muy poco, no tuvo más opción qué dejar a los niños con Ernestina.
La mujer le daba confianza, así que dijo.
_____ Bien, niños. Los dejaré un momento con la señora Ernestina, por favor se portan bien.
Sarah en ese momento no recordó que Ernestina era la madre de Miguel, solo tenía prisa de salir corriendo de ahí y llegar a tiempo a la empresa de Antonio.
Se despidió de los niños y corrió al auto. En el momento en que lo enciende para irse. Recuerda a Ernestina, solo la había visto una vez en su vida.
A pesar de que Miguel era el mejor amigo de Antonio, Ernestina pocas veces visitaba a la familia de Antonio.
Al darse cuenta de que acababa de dejar a sus hijos con la familia de Miguel. Sarah se quedó pálida.
Cómo si toda la sangre se le hubiera ido a los talones. Abrió de nuevo la puerta del auto con toda la intención de ir a recoger a sus hijos.
Al bajar se quedó mirando a la Villa de Ernestina y su esposo Pedro, pero, al segundo después volvió al auto.
_____ ¡Antonio Madrigal me la supiste jugar tus cartas! Estoy segura de que esto tiene mucho que ver con usted.
Sarah pisó el acelerador del auto hasta el fondo. Estaba vez estaba realmente molesta con Antonio.
Al llegar a la empresa Madrigal dejó su auto en el estacionamiento de la empresa. Al conocer muy bien la empresa Madrigal, Sarah subió al ascensor, sin imaginarse lo que le esperaba en la oficina de Antonio.
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