Dos años pasaron y finalmente los Guardianes se volvieron a reunir luego de todo este tiempo.
*Segunda parte de Guardianes de la Luna: Reliquias de Selene
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Capítulo 4: Es hora de que lo afrontes...
JAYDEN
Al llegar a mi habitación me recibió el asqueroso olor de Lucien. Ese maldito aún luego de dos años no tenía la decencia de bañarse de en vez en cuando.
Al entrar estaba profundamente dormido. Lo cual agradecí. Me dejé caer en la cama y solté un largo suspiro. Luego de dos años finalmente podía dormir en una cama decente.
—Por fin, luego de dos años y finalmente puedo dormir en una cama...—Murmuré en voz baja.
Estaba por quedarme dormido cuando un grito desgarrador rompió la tranquilidad de la noche.
Lucien se despertó de golpe y se cayó de la cama.
Apenas se levantó tomó su pantalón y se lo puso rápido y tomó su daga. Salté de la cama y salí detrás de él. Corrimos por el pasillo escuchando aún el grito, mientras los Guardianes y estudiantes corrían por los pasillos gritando órdenes e informando.
Aeryn iba con ellos. Llevaba puesto el uniforme de Guardiana de tercer grado. Gris, con el emblema en el brazo indicando su grado. Ella se había convertido en una Guardiana y no lo sabía. Pero estaba feliz por ella.
—Vamos, el grito viene del ala de las reliquias elementales—Habló Lucien rápidamente siguiendo a los Guardianes y estudiantes en dirección al ala.
Al llegar el lugar estaba repleto de Guardianes rodeando a una figura alta con capucha negra que cubría su rostro sostenía la reliquia en su mano. Un relicario plateado con el grabado del sello del clan Volakis. El sello de protección estaba roto y la vitrina en la que estaba el relicario estaba hecha pedazos.
El relicario hasta donde nos explicaron perteneció al quinto Jefe del Clan Volakis Einar quien se lo dio a su esposa Alisa tras casarse.
Esa reliquia solo podía ser llevada por una bruja elemental con sentido de valor y justicia, pero de no ser así... quien lo sostuviera viviría una vida llena de miedo y paranoia constante hasta la muerte.
—¿Quién eres?—Preguntó Aeryn con voz firme mientras sostenía su daga con una destreza que no le conocía.
—Lo sabrás en su debido momento...—Dijo la voz en un tono grave y distorsionado, apenas era entendible.
—Te hizo una pregunta, responde—Habló uno de los Guardianes de primer grado.
—No tengo que responder preguntas estúpidas...—Murmuró el intruso encapuchado levantando una mano una onda mágica se hizo presente provocando que todos cayéramos al suelo. Todos menos Aeryn.
El encapuchado levantó la mirada y llevaba puesta una máscara blanca. La misma que llevaban los discípulos de Cedric. Caminó hacia Aeryn. Ella dio un paso atrás. El enmascarado dio otro hacia delante. Aeryn siguió retrocediendo. Hasta toparse con la pared, traté de levantarme, pero no podía mi cuerpo me pesaba y nadie podía levantarse.
Sin embargo; Aeryn se mantuvo firme. No dejó de mirar al enmascarado. Y este la miraba fijamente, con una especie de fascinación que era más bien una enfermiza obsesión.
Puso sus brazos a cada lado de la pared impidiendo que se escapara de él. Aeryn seguía firme y apuntando con su daga al cuello del enmascarado.
—Un paso en falso y haré que te ahogues en tu propia sangre. Maldito enfermo...—Le advirtió ella.
El enmascarado se alejó un poco, pero no demasiado.
—Ahora entiendo por qué Cedric te considera tan fascinante. Eres interesante y muy bella...
Aeryn al oír el nombre aplicó presión con el filo de su daga contra el cuello del enmascarado.
—¿Qué sabes de ese hombre?—Preguntó con una calma que me aterrorizó.
—Sé muchas cosas, pero no puedo decirlo todo. Solo te diré una... él no ha dejado de pensar en ti. Y no es Cedric...
Se alejó de ella y luego desapareció. Se desvaneció en el aire. Finalmente, pude recuperar el control de mi cuerpo y me levanté del suelo. Los demás se fueron levantando de a poco y luego miramos hacia Aeryn quien todavía apuntaba al aire con su daga hacia donde estuvo antes ese enmascarado.
La bajó y la enfundó en su cinturón. Soltó un largo suspiro y cerró los ojos un momento. Los abrió y entonces se acercó a la vitrina destruida y sonrió.
—Lo sabía...—Murmuró.
—¿Qué cosa?—Preguntó Lucien.
—Ese tipo es un fanfarrón. El relicario está debajo de la base de la vitrina—Quitó la estructura con una facilidad que me dio más miedo lo fuerte que era—. Aquí está...
Tomó el relicario de la cadena con mucho cuidado y entonces no pasó nada. Simplemente, creó una base de piedra con su magia y dejó el relicario ahí. Y le puso una barrera con ocho sellos rúnicos.
—Servirá como protección temporal.
Nadie dijo nada. Simplemente, asintieron y luego de que el desastre fue limpiado todos nos fuimos a dormir pensando en por qué ese enmascarado hizo tal alboroto solo para después irse con las manos vacías.
Salí y fui tras Aeryn quien estaba apoyada en la pared respirando profundo. Muy profundo. Estaba tratando de no desmoronarse.
Se sujetaba el cabello conteniendo un grito de desesperación. Era la primera vez que la veía de ese modo, aun después de lo sucedido con Dmitri ella no se desmoronó de esa forma. Se mantuvo firme, pese a la situación.
Dos años desde aquel suceso y nunca la vi desmoronarse.
—No me digas nada—Dijo en el momento en que me acerqué—. No necesito que me ayudes. Solo... no me preguntes nada.
Asentí. No le dije nada, ni tampoco le pregunté nada. Solo me quedé allí hasta que finalmente se calmó.
—El enmascarado...—murmuró—Vi sus pensamientos y lo que dijo es verdad. Él sigue pensando en mí.
No pregunté quién. No hacía falta preguntar.
—Solo vino alardear. Se estaba burlando de nosotros.
—¿Qué más viste?—Pregunté finalmente.
—Él sabe muchas cosas sobre Cedric, pero no pude ver más.
—¿Por qué?—Ella suspiró.
—Porque su mente está perturbada. Y sí entraba más de la cuenta posiblemente iba a provocarle un colapso mental. Además, tiene un escudo mental hecho con un sello rúnico que nunca vi en mi vida.
Cedric, es precavido. No va a permitir que nadie revele sus secretos sin antes morir en el intento—.
Antes de poder decir algo Adler y Tinasha se aparecieron y por sus expresiones supe que no venían a conversar del clima.
—Lo del relicario fue una distracción. Se robaron el anillo de la Luna Celina—Dijo Tinasha cruzada de brazos.
Aeryn soltó una maldición y golpeó la pared provocando que todo el espacio temblara y la pared terminara con un gran cráter y grietas.
Su fuerza descomunal daba miedo.
—¿Qué pasará ahora?—Preguntó apenas conteniendo su ira.
—Lo que pasará ahora es que ustedes dos van a recuperar ese anillo. Servirá como calentamiento para ustedes como equipo. Mañana parten a Luna de Cristal. Ahí les darán la información que necesitan. Seguimos el rastro del anillo y según esto está cerca de la Manada Luna de Cristal.
Aeryn asintió sin estar muy convencida.
Tinasha lo notó.
—Sé que no has estado allí desde hace dos años. Pero es hora de que lo afrontes—Aeryn suspiró. Y al final cedió.
—Lo haré.
Tinasha asintió.
—Bien, aquí tienen los detalles e irán con Adler como líder.
Nos fuimos a dormir rezando porque no pasara otra locura en lo que restaba de la noche.