Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 15
Melanie
Pasaron tres días, sin una llamada, sin un mensaje. Sin nada
Los primeros dos los pasé diciéndome que era normal. Que estaba ocupado. Que me lo había advertido. Que su vida era complicada. pero nunca ni un mensaje me envio
El tercer día me cansé
Me senté en el sofá con el teléfono en la mano y me quedé mirando la pantalla. Ni una señal. Ni un, hola. Nada
Y así, de repente, me sentí una idiota. Una completa idiota
Le había dado todo. Sin condiciones. Sin conocerlo de verdad. Sin saber quién era. Y él seguía igual. Con su vida perfecta. Con sus apariencias. Ignorándome
Solo que esta vez ya no en el club. Esta vez había pasado algo. Y aun así seguía siendo invisible
Sentí que la rabia se me mezclaba con otra cosa. Con tristeza. Con decepción. Con esa sensación que ya conocía de antes. De no ser suficiente. De estar ahí solo cuando le convenía. De dar más de lo que recibía
Me levanté. Fui al baño. Me miré al espejo. Con el pelo revuelto y los ojos un poco rojos
— No otra vez
me dije
— No pienso pasar por lo mismo otra vez
Rodrigo me había hecho eso durante dos años. Celos, indiferencia, maltrato verbal, hacerme sentir que no valía nada. Y yo lo aguanté. Hasta que dije basta. Hasta que me vine a esta ciudad con el apoyo de mis padres para despejar mi mente
Y ahora, apenas unos días después, estaba a punto de caer en lo mismo. Con otro hombre. Con otra cara. Con la misma indiferencia
Pero no, esta vez no
Me reí. Una risa amarga. Sola en el baño. Sintiéndome la mujer más tonta del mundo
— Se acabó
dije
Esa tarde llamé a mis padres. Como todas las tardes
— Cómo va todo, mi amor?
preguntó mi mamá
— Bien. Descansando. Conociendo la ciudad
— Y tus amigas?
— pasan el día aquí cuando no trabajan
— Extrañas estar aquí?
— Un poco. Pero estoy bien mami, además pronto volveré
No les conté. No podía. No iba a preocuparlos con mis tonterías. Ellos querían que fuera feliz. Que descansara. Que disfrutara de mis dos meses de vacaciones antes de volver a trabajar con ellos
Y eso iba a hacer. Disfrutar. Sin Brandon. Sin nadie
En esos dias salí con Pamela y Stephanie Caminamos por la ciudad. Comimos en restaurantes nuevos. Nos reímos de tonterías. Fui a un museo. Al parque. Al mercado. Hice todas esas cosas que no podía hacer cuando estaba con Rodrigo. Cuando estaba con él, todo era celos, control, encierro. Y como siempre terminamos en el club, dónde había conocido a Brandon
Ahora era libre. Y lo iba a aprovechar
El sábado llegó rápido. Pamela y Stephanie aparecieron por mi departamento con ropa nueva y ganas de fiesta
— Hoy nos divertimos
dijo Stephanie, tirándome un vestido
— Otra vez al club?
— Sí. Por qué no? Tenemos días sin ir
— No sé. No quiero encontrármelo la verdad
— Si se lo encuentra, lo ignoras. Como él te ignoró a ti
— Eso!
gritó Pamela y fui a vestí. Un vestido negro. Nada llamativo. No estaba de humor para llamar la atención
Llegamos al club. El mismo de siempre. La misma música. Las mismas luces, lleno de gente
Nos sentamos en la barra. Pedimos unas copas. Y brindamos
— Por nosotras
dijo Pamela
— Por las tres
dijo Stephanie
— Por dejar atrás lo que no vale la pena
dije yo
Bailamos. Nos reímos. Nos tomamos las copas. Y por un rato, me olvidé de él. De su cara. De su nombre. De su indiferencia
Hasta que un hombre se acercó
Era alto. Moreno. Con una sonrisa cordial. Se presentó
— Hola. Soy Jorge. Las vi bailando y me parecieron las más divertidas del lugar. Puedo invitarles una ronda?
Pamela y Stephanie se miraron. Yo lo miré a él. Parecía decente. Educado. Sin dobles intenciones
— Claro
dije
Se sentó con nosotras. Pidió una ronda. Y empezamos a hablar
— De dónde son?
preguntó
— nosotras dos de aquí, pero ella vive en el extranjero
dijo Stephanie
— Y qué te trae por acá?
— Yo estoy de vacaciones
respondí
— Dos meses. Antes de volver al trabajo
— Y en qué trabajas?
— En una aseguradora. Es de mi familia
— Interesante. Yo soy arquitecto
— Y te gusta?
— Me encanta. Aunque a veces los clientes quieren cosas imposibles
— Como qué?
— Una vez uno me pidió una casa sin ventanas. Porque no le gustaba que lo vieran
— Y qué hiciste?
— Le puse ventanas. Pero le dije que eran decorativas
Me reí. No pude evitarlo. Fue una risa genuina. De esas que salen solas
— Y tú?
preguntó, mirándome
— Qué haces cuando no trabajas?
— Bailar. Viajar. Molestar a mis amigas
— Molestar?
— Soy experta en eso
— Lo dudo, te ves muy vivaz
Seguimos hablando. De todo. De nada. De la ciudad, de la música, de las cosas absurdas de la vida. Jorge era fácil. Sin complicaciones. Sin dobles fondos. Sin esa intensidad que me dejaba agotada
— te ves muy hermosa con ese vestido
dijo de pronto
— tu color favorito?
— No, pero me quedé bien
— Muy bien diría yo
— y verás que me lo puse para no llamar la atención
— Lástima. Con esa cara, llamas la atención aunque no quieras
Me reí otra vez. Y esta vez, sin darme cuenta, me sonrojé
— Eres un halagador
— Soy honesto. Hay una diferencia
— Eso mismo digo yo cuando insulto a alguien
— Y tú insulta mucho?
— Solo cuando lo merecen.ñ
— Y yo lo merezco un insulto?
Lo miré. A sus ojos tranquilos. A su sonrisa sin malicia. Y negué con la cabeza
— Todavía no, estás aprobado por ahora
En un momento, la música cambió a algo más lento. Jorge me miró
— Bailas?
Pamela me dio un codazo. Stephanie me sonrió. Yo miré a Jorge. A su mano extendida. A su sonrisa tranquila
Y por primera vez en días, sentí que estaba bien. Que no necesitaba a Brandon. Que no necesitaba a nadie.
— Sí claro
dije, tomando su mano y me fui a bailar con el