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CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Malentendidos
Popularitas:32.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Lila se cansó de ser un eco en la vida de Abad, su esposo. Durante años, ocupó el segundo, el tercero, incluso el cuarto lugar en su mundo, siempre a la sombra de sus prioridades. Fue una situación límite, una gota que rebasó el vaso, lo que encendió en ella la chispa definitiva para desaparecer. Y se fue. Tan silenciosamente que todos la dieron por muerta. Todos, menos Abad. Él se negó a creer en su ausencia eterna, aferrado a una certeza que solo él entendía.

Cuando Lila regresó, no lo hizo sola. Traía consigo un niño, un secreto que Abad no había previsto, pero que no le importó en lo más mínimo. Sin dudarlo un segundo, Abad se lanzó a la reconquista. No solo para recuperarla a ella, sino para ganarse también al pequeño, dispuesto a aceptarlo como suyo, sin importar si la sangre lo unía o no. Porque esta vez, Abad sabía que no podía permitirse ser el último en la vida de nadie.

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Capítulo 8 El padre que llama.

Era ridículo. Este hombre era un desconocido. No tenía por qué llorar. Pero las lágrimas salían solas, como si su cuerpo supiera algo que su mente aún no procesaba.

—¿Por qué? —atinó a decir, y su voz se rompió—. ¿Por qué ahora? ¿Dónde estabas cuando me quedé huérfana? ¿Dónde estabas cuando cumplí quince años y no tenía a nadie? ¿Dónde estabas cuando me casé con un hombre que no me amaba? ¿Dónde estabas cuando perdí a mi bebé?

Cada palabra era un cuchillo, y Lila las lanzaba sin piedad, esperando que él sintiera al menos una fracción de su dolor. Pero Giacomo no se defendió. Solo cerró los ojos, como si cada golpe fuera merecido.

—Lo sé, Lila. Lo sé todo. Tu tío Mauricio me ha mantenido informado durante años, a escondidas, porque yo se lo pedí. —Abrió los ojos, y en ellos había una tristeza infinita—. Sé que no estuve allí. Sé que fracasé como padre. Y no hay excusa que pueda borrar eso. Pero te juro que he pasado cada día de los últimos dieciséis años buscándote. Y ahora que te he encontrado, no pienso dejarte ir.

Lila temblaba, sintiendo el peso de esas palabras. —¿Entonces por qué no viniste antes? ¿Por qué tuviste que esperar a que mi vida se desmoronara para aparecer?

—Porque tu madre me lo pidió —dijo Giacomo, y su voz era apenas un susurro—. Cuando ella se fue con mi hija, me hizo prometer que no intentaría buscarlas. Me dijo que si te quería, te dejaría ir. Y yo, como un estúpido, acepté. Pero me arrepiento de eso cada maldito día.

Lila apretó el teléfono con fuerza, sintiendo que el mundo se tambaleaba. Toda su vida había pensado que su padre la había abandonado. Toda su vida había creído que no era lo suficientemente buena para ser amada. Y ahora, este hombre le decía que todo había sido una mentira.

—No sé qué hacer —admitió finalmente, su voz quebrada—. No sé qué creer.

Giacomo la miró con una intensidad que traspasaba la pantalla. —No te pido que confíes en mí ahora mismo. No te pido que me quieras. Solo te pido una oportunidad. Una oportunidad de conocerme, de saber quién soy realmente. —Hizo una pausa—. No tomes ese avión, Lila. No vuelvas con Abad. Ven a Ginebra. Te estaré esperando con los brazos abiertos, y no te pediré nada más que me des la oportunidad de ser tu padre.

Lila tragó saliva. Su mente estaba en blanco, su corazón latía con fuerza. Miró al abogado, que la observaba con una mezcla de respeto y compasión. Luego volvió a mirar la pantalla, donde su padre —ese desconocido— le ofrecía una mano que nunca había estado ahí.

—Está bien —susurró finalmente—. Iré a Ginebra. Pero no por ti. Porque ya no tengo nada que me ate aquí. Porque si hay una posibilidad de que todo esto tenga sentido, necesito saberla.

Giacomo asintió, con los ojos brillantes de emoción. —Eso es más de lo que merezco. Gracias, hija. Te espero.

La videollamada se cortó. Lila se quedó en silencio, sintiendo el peso de todo lo que acababa de ocurrir. El teléfono estaba frío en su mano, pero su corazón ardía.

Leonardo guardó el dispositivo con cuidado. —Tengo un coche afuera, señorita Marín. El vuelo privado sale en dos horas desde el aeropuerto ejecutivo. ¿Necesita recoger algo antes de irnos?

Lila se secó las lágrimas con el dorso de la mano y negó con la cabeza. —No. No me queda nada que recoger.

Se levantó de la mesa, dejando el café a medio terminar. En la televisión, las noticias seguían mostrando imágenes del accidente, y Lila sintió un escalofrío al pensar en lo cerca que había estado de estar en ese avión.

—Señor Guzmán —dijo, volviéndose hacia el abogado—. ¿Cree que podríamos…? Antes de irnos, necesito hacer una llamada. A mi primo.

—Por supuesto —respondió Leonardo, señalando hacia la salida—. En el coche tiene privacidad.

*_*

Mientras tanto, en la oficina de Abad Mansur, el caos era absoluto.

—¡¿Qué quieres decir con que no hay sobrevivientes?! —gritó Abad, aún en el suelo, con Dante sujetándolo por los hombros para evitar que se desplomara por completo.

—Señor, el oficial fue claro —respondió Dante, su voz temblorosa y pálida—. El avión… explotó en el impacto. No hubo tiempo para nada.

—¡Pero ella no debía estar ahí! —Abad se levantó de un salto, como si la furia pudiera devolverle el control—. ¡Ella no debía estar en ese maldito avión! Yo la habría detenido. Habría ido a buscarla. Habría hecho algo.

—Jefe, tenemos que ir al aeropuerto. Identificar… —Dante no pudo terminar la frase. Las palabras se atascaron en su garganta.

—¡No! —El grito de Abad resonó en la oficina, y por un momento, el hombre poderoso pareció un animal acorralado—. Ella no está muerta. No puede estarlo. ¡Llamen a César! ¡Llamen a su tío! ¡Alguien tiene que saber algo!

Dante asintió y salió corriendo, dejando a Abad solo en la oficina. Las cortinas estaban entreabiertas, y la luz de la tarde entraba en rayos dorados que iluminaban los papeles del divorcio aún sobre el escritorio, manchados por el café que se había derramado.

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Marianela
que pasó? la novela dio un giro y no tiene coherencia
mariela
Realmente Violeta tiene en parte razón porque la desconfianza y no decirle que Sahina era su hermana y cuando perdió el gemelo el no corrió cuando lo llamó porque estaba cuidando a su hermanita y le importaba un bledo Lila y la madre la dejo tirada en el hospital como si fuera una basura y tiene que perdonarlo porque sufrió 5 años no me jodas pero como vio a Salvatore y es su hijo ahora quiere recuperar a su familia que fácil hay Sahina que fácil es decir todos necesitan un padre y el otro que murió donde estaba su padre 🤔🤔 piensa.
Limaesfra🍾🥂🌟
Salvatore necesita a su padre
Maria Alejandra Gautto
Me parece solo a mi, o falta un capítulo??
Esther💞🥰
¿me perdí algún capítulo?¿cuando pasó eso? 🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
cuando fue eso🤔
Ana Elena Jiménez
así es todo niño anhela un papá
Betty Saavedra Alvarado
Es pura y santa verdad todos los niños quieren un padre el es su héroe
MARCE MIRANDA
la suegra la desprecia y en ese deaprecio esta la veedad a su hijo.. él lo hizo todo, abandonarla, dejarla y todo
MARCE MIRANDA
pudrete Abd en ru dinero y en esa chica que hace todo por tenerte,. hasta hacerte perder a tu hijo y a tu esposa
Azul sofia hardy
👏👏👏👏👏👏👏👏👏 excelente
bett Bio
con Adri esto no es normal, debemos entender y permitirle resolver , tal vez la premura o la aplicación
ella es excelente escritora
bett Bio
estimada Adri los capítulos al inicio están confusos de repiten párrafos
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
es bueno que Lila lo sepa 🥰
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
lo sabia, por la promesa al papá
Natalia Cm
No que era Matteo ?? ahora resulta que es Salvatore... congruencia
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
no es Salvatore😂🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
seguro no abordo ese vuelo
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
eso es correcto Lila
Nancy Garcia
🤭
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