Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
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Capítulo 10: Una invitación inesperada
Al día siguiente me desperté temprano. Tenía varias cosas pendientes en la empresa, pero apenas tomé el celular recordé la conversación de la noche anterior con Samantha.
Por alguna razón, tenía ganas de volver a hablar con ella.
Abrí WhatsApp y busqué su nombre. Me quedé unos segundos pensando qué escribirle y finalmente mandé el mensaje.
Santiago: Hola, hermosa, ¿cómo estás?
No tuve que esperar demasiado.
Samantha: Hola, bien. ¿Y vos?
Santiago: Bien también. ¿Ya estás en la universidad?
Samantha: Sí, estoy acá.
Santiago: ¿Y hasta qué hora tenés clases?
Samantha: Hasta las dos.
Santiago: ¿Hasta las dos de la tarde?
Samantha: Sí, ¿por qué?
Sonreí mirando la pantalla.
Santiago: Por nada. Preguntaba.
Samantha: Jajaja, no me digás que ahora vas a interrogarme.
Santiago: No, tampoco así. Simple curiosidad.
Samantha: Ajá, claro.
Me reí solo.
Después de unos segundos decidí preguntarle directamente.
Santiago: ¿Y después de las dos qué vas a hacer?
Samantha: Creo que estudiar. Tengo unas cosas pendientes.
Santiago: ¿Nunca descansás?
Samantha: Casi nunca. Medicina es así.
Santiago: Entonces necesitás hacer una pausa.
Samantha: ¿Y vos sos el experto en descansar?
Santiago: No precisamente. Pero conozco buenos restaurantes.
Samantha: ¿Ah, sí?
Santiago: Sí.
Me quedé mirando la conversación.
Ya había tomado la decisión.
Santiago: Si querés, después de tus clases te invito a comer algo.
Samantha tardó un poco en responder.
Samantha: ¿A comer?
Santiago: Sí. Nada complicado. Una comida tranquila.
Samantha: ¿Por qué me querés invitar?
Pensé cuidadosamente qué responder.
Santiago: Porque me caíste bien ayer y me gustaría seguir conversando contigo.
Samantha: Mmm...
Santiago: Si no podés o no querés, tranquila. No hay problema.
Pasaron unos segundos.
Finalmente apareció su respuesta.
Samantha: Bueno, está bien.
Sonreí.
Santiago: ¿Entonces aceptás?
Samantha: Sí, pero solamente a comer.
Santiago: Claro. A comer y conversar.
Samantha: Bueno.
Santiago: Entonces paso por vos cuando terminés.
Samantha: No hace falta. Nos podemos encontrar en algún lugar.
Me quedé pensando.
Santiago: Como prefieras. Decime dónde.
Samantha: Podemos encontrarnos cerca de la universidad.
Santiago: Perfecto.
Samantha: ¿A qué hora?
Santiago: Cuando salgás de clases. ¿Dos y cuarto?
Samantha: Sí, me parece bien.
Santiago: Listo, entonces queda así.
Samantha: Listo.
Santiago: Y ahora sí te dejo estudiar.
Samantha: Jajaja, gracias.
Santiago: Nos vemos más tarde, Sami.
Samantha: Nos vemos, Santiago.
Guardé el celular y me quedé pensando en aquella invitación.
Había algo diferente en la manera en que hablábamos. Apenas llevábamos poco tiempo de conocernos, pero conversar con ella resultaba fácil.
Sin embargo, también sabía que debía tener cuidado.
Mi vida personal estaba bastante complicada y no quería tomar decisiones impulsivas.
Aun así, había aceptado verla.
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Las horas pasaron lentamente.
Durante la mañana intenté concentrarme en la empresa, pero cada cierto tiempo miraba el reloj.
A las once pensé que faltaban tres horas.
A la una pensé que ya casi era la hora.
Finalmente llegaron las dos.
Recibí un mensaje.
Samantha: Ya salí de clases.
Sonreí inmediatamente.
Santiago: Perfecto. Estoy terminando unas cosas y voy para allá.
Samantha: Está bien.
Guardé algunos documentos, me despedí de los empleados y salí de la oficina.
Mientras manejaba hacia la universidad, pensé en lo curioso que había sido todo.
El día anterior había ido únicamente por asuntos relacionados con la empresa.
Había chocado accidentalmente con una estudiante.
Después había conseguido su número.
Y ahora iba a almorzar con ella.
No sabía qué iba a pasar.
Solo quería conversar, conocerla mejor y pasar un rato agradable.
Cuando llegué cerca de la universidad, estacioné el carro y miré alrededor.
Entonces la vi salir por la entrada.
Samantha llevaba sus libros en los brazos y caminaba tranquilamente.
Al verme, sonrió.
Yo bajé del carro.
—Hola, Sami.
—Hola, Santiago.
—¿Lista para comer?
—Sí, porque tengo hambre.
Me reí.
—Entonces tenemos que buscar algo rápido.
Ella sonrió.
—Eso sí.
Y juntos comenzamos a caminar por las calles de Cali, sin imaginar que aquella sencilla invitación a comer sería el comienzo de una cercanía que pronto complicaría mucho más nuestras vidas.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴