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El Caos En Mi Refugio

El Caos En Mi Refugio

Status: En proceso
Genre:Escuela / Romance
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Lola vive bajo una regla de oro: su espacio personal es sagrado. Es inteligente, retraída y encuentra paz en el silencio. Su único error fue dejar entrar en ese refugio a Mateo, su mejor amigo, un torbellino de imprudencia que solo entiende de tácticas de fútbol y de cómo hacerla reír cuando más lo necesita.

Pero el equilibrio se rompe cuando el "Rey del Campo" se convierte en el objetivo de la chica más popular, y un rival inesperado decide que la brillante timidez de Lola es el trofeo que realmente quiere ganar

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Territorio en Disputa

​La casa de los hermanos Ramos respiraba el calor propio de las fiestas de inicio de verano. El suelo de madera retumbaba con la música grave que salía de los altavoces del salón, mientras el aire huele a mezcla de cerveza barata, perfume dulzón y sudor. Para Lola, aquel ambiente era un territorio hostil.

Se mantenía pegada al marco de la puerta de cristal que daba al patio trasero, sosteniendo un vaso de plástico lleno de refresco sin gas que apenas había probado. Sus dedos jugaban nerviosos con el borde de la etiqueta del vaso, despegándola en tiras minúsculas mientras contaba internamente los minutos que faltaban para poder marcharse sin parecer descortés.

​A unos diez metros de distancia, en la barra improvisada de la cocina, Mateo destacaba por encima de la multitud. Llevaba una chaqueta universitaria con las mangas enrolladas hasta los codos y la risa floja de quien se siente el centro de atención.

Sin embargo, su mirada no estaba en los chistes que contaba el delantero suplente, ni en el juego de vasos que organizaban sobre la mesa. Sus ojos oscuros, inquietos y fijos, no se despegaban de la figura de Lola junto al patio.

​Lola lucía diferente esa noche. No llevaba el uniforme holgado de la escuela ni la gran sudadera gris que usaba para esconderse en la biblioteca. Vestía una blusa sencilla de tono crema y unos vaqueros ajustados; nada estrafalario, pero lo suficientemente distinto como para que Mateo sintiera una punzada de posesividad que no sabía cómo procesar.

Había estado buscando el momento adecuado para acercarse durante casi una hora, temeroso de que un paso en falso la ahuyentara de regreso a su cascarón.

​Fue entonces cuando la atmósfera de la fiesta cambió para él.

​Un chico alto, con el cabello perfectamente peinado y una camisa de lino azul con los dos primeros botones desabrochados, se abrió paso entre la gente y se detuvo justo frente a Lola. Era Andrés. Andrés no solo era el capitán del colegio rival en la liga regional, sino también el chico que lideraba el club de debate, alguien que hablaba con una elocuencia natural y que parecía no despeinarse jamás dentro o fuera del campo.

​Mateo sintió un latigazo en el estómago. Un "cortocircuito" instantáneo que le paralizó la risa.

​Desde su posición, Mateo observó la escena. Vio cómo Andrés le dedicaba a Lola una sonrisa educada, nada invasiva, y cómo Lola, para su sorpresa, no retrocedía. Al contrario, la rigidez de los hombros de Lola pareció ceder. Andrés le dijo algo al oído para hacerse oír sobre el volumen de la música, y Lola ladeó la cabeza, dejando entrever un atisbo de sonrisa. No era una sonrisa coqueta, sino de interés genuino; Andrés estaba hablándole de algo que parecía interesarle, utilizando un lenguaje que no requería gritos ni bromas infantiles.

​A Mateo se le erizó la piel. Ver a Lola responder con soltura a otro hombre, precisamente al tipo que encarnaba todo lo que él no era —elegante, refinado, intelectualmente articulado—, activó un resorte primario en su interior. La taza de plástico en su mano se aplastó con un crujido seco.

​Sin pensar en las consecuencias, guiado por un orgullo herido y un miedo visceral a ser desplazado, Mateo echó a andar. Caminó a pasos agigantados, apartando de un empujón sin miramientos a dos chicos que conversaban en el pasillo. La sangre le martilleaba en los oídos.

​—...sé que la edición traducida tiene varios errores de interpretación en el tercer capítulo, pero la versión original es brillante —estaba diciendo Andrés, inclinándose ligeramente hacia Lola con una compostura impecable.

​—Es justo lo que pensaba —respondió Lola, cruzando los brazos pero con los ojos iluminados por la conversación—. Es difícil encontrar a alguien que note ese detalle en...

​—Vaya, vaya. Pero qué bonita reunión del club de los aburridos —interrumpió Mateo, metiéndose de golpe entre los dos y rompiendo el círculo invisible que habían formado.

​La interrupción fue tan brusca que Lola tuvo que dar un paso hacia atrás para no tropezar con el pie de Mateo. El aroma a alcohol y sudor de Mateo irrumpió brincando sobre la fragancia limpia de Andrés.

​Andrés no perdió la compostura. Cerró la boca despacio, se erguí de inmediato y miró a Mateo con una calma exasperante, arqueando una ceja con condescendencia.

​—García —saludó Andrés, manteniendo las manos en los bolsillos de sus pantalones—. No sabía que te interesaba la literatura comparada. Pensé que tu rango de lectura no pasaba de las jugadas en la pizarra del entrenador.

​Mateo soltó una carcajada exagerada, falsa y ruidosa, buscando la atención de la gente más cercana.

​—¿Literatura? Por favor, Andrés —dijo Mateo, dando un paso intimidatorio hacia el espacio personal de su rival y dándole un golpecito burlesco en el hombro con dos dedos—. Estaba preocupado por Lola. Pensé que te estaba dando un derrame cerebral por intentar usar palabras de más de tres sílabas para impresionarla. Dinos la verdad, ¿te empollaste el diccionario antes de venir a la fiesta o simplemente estás memorizando frases de Wikipedia para compensar que en el último partido te dejamos el marcador a cero?

​El silencio cayó como un guijarro en un estanque. Un par de chicos del equipo de fútbol que estaban cerca soltaron una risotada ahogada, pero el resto de la gente alrededor bajó el volumen de sus conversaciones al notar la electricidad en el aire.

​Andrés no se achicó. Ajustó la posición de sus hombros y dibujó una sonrisa gélida.

​—La diferencia entre un partido y una conversación, Mateo, es que para la segunda se necesita cerebro, no solo botas con tacos. Pero no te preocupes, no esperaba que lo entendieras.

​El rostro de Mateo se endureció. Dóbló los puños a los lados de sus caderas, dando un paso más.

​—Repite eso si tienes agallas, cerebrito de porcelana...

​—¡Ya basta! —la voz de Lola resonó, corta y afilada como un cristal roto.

​Ambos chicos se giraron para mirarla. Lola no estaba asustada; estaba ardiendo de indignación. El rubor de sus mejillas no era por timidez, sino por la vergüenza ajena y la rabia que le comprimía el pecho. Sus ojos, habitualmente suaves y contemplativos, echaban chispas detrás de la sombra de sus pestañas.

​Miró a Mateo directamente a la cara. Mateo, que esperaba ver en ella la gratitud de haber sido "rescatada" de un rival, se encontró en cambio con una pared de hielo.

​—Loli, solo estaba... —intentó explicarse Mateo, dando un paso hacia ella y bajando la voz, repentinamente inseguro.

​—No me llames así —lo cortó Lola en seco. Su voz era baja, pero tenía la fuerza suficiente para traspasar el retumbo del bajo de la música.

​Lola miró a Andrés con una mueca de disculpa que reflejaba la incomodidad del momento.

​—Lo siento, Andrés. Parece que hay gente que no sabe estar en un lugar público sin actuar como un animal territorial.

​El golpe fue directo al orgullo de Mateo. Sintió cómo la cara le ardía, no por la presencia de Andrés, sino por el desprecio explícito en las palabras de Lola.

​—Lola, él solo estaba intentando pasarse de listo contigo... —musitó Mateo, apretando la mandíbula, con los gestos torpes de quien sabe que cometió un error pero es demasiado orgulloso para admitirlo.

​—Él estaba teniendo una conversación civilizada conmigo, Mateo —dijo Lola, enfatizando cada sílaba mientras lo señalaba con un dedo tembloroso por la ira—. Algo de lo que tú, claramente, no eres capaz esta noche. No eres mi dueño, no eres mi guardián y no necesito que vengas a marcar terreno como si yo fuera un trofeo en una vitrina.

​Sin darle tiempo a responder, Lola dio media vuelta. Dejó el vaso de plástico sobre la mesa de la entrada de un golpe seco, tomó su chaqueta del perchero junto a la puerta y salió de la casa sin mirar atrás. La puerta de madera se cerró con un chasquido firme tras ella, dejando que el aire fresco de la noche ocupara el espacio sofocante que acababa de abandonar.

​En el pasillo, el silencio entre Mateo y Andrés se volvió insoportable. Andrés se acomodó el cuello de la camisa con parsimonia, le echó a Mateo una última mirada cargada de lástima y se dio la vuelta para regresar con sus amigos.

​Mateo se quedó solo en medio de la fiesta. La música volvió a subir de volumen a su alrededor, las risas reaparecieron y las conversaciones continuaron, pero para él todo se había vuelto borroso. Miró hacia la puerta cerrada, sintiendo un peso denso en el estómago y el amargo sabor de la derrota. Su inmadurez, esa misma que solía usar como un escudo para esconder sus propias inseguridad, le había costado muy cara. Y por primera vez en su vida, el capitán de fútbol no tenía la menor idea de cómo pedir perdón.

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Fernanda
mateo date prisa 💯
Fernanda
muy bien Andrés
Carolina A²V
ese es mi Mateo lento pero seguro 😊🥰
Carolina A²V
estoy de acuerdo con Andrés mueve ese lindo trasero y pídele a Lola que vaya contigo al baile de graduación 😜
Carolina A²V
era no es el centro de su mente 🤔
Carolina A²V
te va a reventar tu linda carita opps 🫣🫢
celimar
me encanta 💯💯
Fernanda
cada capitulo es un aprendizaje para lola tiene que crecer más en ellos me encanta esta historia 💯💯
Betty Saavedra Alvarado
Hay personas en la vida que le gusta hacer daño no dejar a que sean felices meten cizaña para que una relación no prospere
Carolina A²V
nunca hubo hay ni abra lástima entre ustedes así que ya deja esos fantasmas que solo te atormentan y sobre todo no escuches a la venenosa de patricia que sólo tiene envidia de ti
Carolina A²V
tu apoyo de siempre Lola
Carolina A²V
todo lo contrario a lo que Lola esperaba 🤔😉
Carolina A²V
ayyy Lola y tus inseguridades 😟
Betty Saavedra Alvarado
Esa Patricia ves una bruja
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Celina Espinoza
firme lola no le agas caso
Celina Espinoza
que lindo capitulo 👍👍
Fernanda
patricia solo quiere hopacarte no le des el gusto
Fernanda
lola no caigas
Carolina A²V
Lo estás desarmando Lola, lo harás caer en un abismo de incertidumbres ese del cual salió anoche ya hoy vuelve a el
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