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CICATRICES DE NIEVE

CICATRICES DE NIEVE

Status: En proceso
Genre:Mafia / Romance
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Eliette Maldondo Velazquez

el dolor del alma

NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

5

La mañana siguiente a la gran boda de la Bratva se filtró de manera implacable por los enormes ventanales de la residencia familiar. Los rayos del sol invernal, reflejados con una intensidad cegadora sobre la nieve fresca del exterior, perforaban el ambiente de la cocina principal, convirtiéndola en un escenario de silencioso sufrimiento para los sobrevivientes de la noche anterior.

Taras entró al espacio arrastrando los pies, reemplazando la ropa de gala por ropa cómoda, pero con una expresión que delataba el precio de haber brindado repetidas veces con el vodka de la reserva familiar. Se llevó una mano pesada a las sienes, presionando con fuerza en un intento inútil de detener las pulsaciones que retumbaban dentro de su cráneo como tambores de guerra.

—Dios, me duele horrible la cabeza… —gruñó el "Espectro del Norte", con una voz que sonó aún más grave y agrietada de lo normal debido a la deshidratación.

—Se llama… resaca, tío. Y te entiendo perfectamente —respondió una vocecita ahogada desde el otro lado de la habitación.

Taras detuvo su avance y volteó lentamente la cabeza, midiendo cada milímetro de movimiento para evitar que el mundo le diera vueltas. Clavó sus ojos grises en la silueta que se encontraba sentada en uno de los bancos altos de la barra de la cocina. Era la pequeña Camila. La niña presentaba un cuadro digno de un veterano de la mafia tras una semana de fiesta: llevaba puestos unos enormes lentes oscuros que le cubrían la mitad del rostro para evitar la luz del sol, mantenía los hombros encogidos en una postura de absoluta derrota y sostenía una cuchara con total desgano frente a un tazón rebosante de leche y cereal.

—¿Ah, sí? —le dijo Taras, arqueando una ceja con una mezcla de incredulidad y una pizca de la ironía gélida .

—Tío, yo también tengo resaca —afirmó la pequeña con una seriedad absoluta, acomodándose los lentes oscuros sobre la nariz sin soltar su cuchara.

Taras cruzó los brazos, apoyándose contra el borde de la meseta de mármol, contemplando el cómico espectáculo que ofrecía su sobrina.

—Vaya… Me imagino que el helado de chocolate de ayer estaba muy fuerte —comentó el ruso, soltando un bufido que pretendía ser una risa, aunque el esfuerzo le costó un pinchazo agudo detrás de los ojos.

—Sí, tío, ni te lo imaginas. Siento que la cabeza me va a explotar igualito que a ti —aseguró Camila, fingiendo un dramatismo digno de la estirpe familiar mientras le daba un sorbo minúsculo a su leche.

Taras no pudo evitar sonreír, despojándose por completo de la fachada del demonio implacable ante la ocurrencia de la niña. Se acercó un par de pasos y le dio un suave golpecito con el dedo en la frente.

—Ay, Camila… Lo que tú tienes es una desvelada espantosa, no cruda, señorita —la corrigió con un tono divertido pero firme—. Tienes ocho años, no treinta y tres , para andar diciendo que tienes resaca. A tu edad, el peor efecto secundario de una fiesta es tener sueño antes del mediodía.

Antes de que la pequeña pudiera replicar en su defensa, el sutil sonido de unos pasos ligeros anunció una nueva llegada a la cocina. Azul entró al lugar luciendo fresca, radiante y con esa energía natural que parecía inmune a las largas horas de celebración de la noche anterior. Su presencia trajo consigo una bocanada de aire fresco que contrastó de inmediato con el ambiente de velatorio que compartían el tío y la sobrina.

—Buenos días —saludó Azul con una sonrisa amplia, cruzándose de brazos mientras evaluaba la divertida escena de los dos "convalecientes".

—Azul, buenos días… —respondió Taras, bajando instintivamente el tono de voz para no perturbar su propio dolor de cabeza, agradeciendo en silencio que ella no hubiera entrado gritando .

—¡Mami! —exclamó Camila, estirando los brazos hacia ella sin quitarse las gafas oscuras—. Dile a mi tío que mi dolor es real.

—Hola, mi amor —la saludó Azul, acercándose para plantarle un beso cariñoso en la coronilla, ignorando el atuendo de espía que llevaba su hija—. A ver, señorita, termine su desayuno antes de que se le ponga rancia la leche.

Taras miró hacia el pasillo vacío por el que había entrado Azul, extrañado de no ver a la sombra habitual que la seguía a todas partes, especialmente tratándose de la mañana posterior a su propia boda.

— ¿Y tu osito? —preguntó Taras, usando el viejo apodo familiar para referirse a su primo con una ceja levantada.

Azul soltó una carcajada limpia y cristalina que resonó en las paredes de la cocina, ganándose una mueca de sufrimiento por parte de Taras, quien se llevó una mano al oído debido al eco.

—Él está abrazando el inodoro en el baño principal —reveló Azul con total naturalidad, mientras se servía un vaso de agua—. Las náuseas matutinas lo están matando por completo hoy. No ha podido levantarse de la cama en la última hora.

Taras se quedó congelado por un segundo, procesando la información antes de que una enorme y franca sonrisa borrara cualquier rastro de molestia por su dolor de cabeza. El "Espectro del Norte" soltó una risa ronca, llena de una satisfacción genuina y burlona.

—Pobre oso de felpa… A él le tocaron todos los síntomas del embarazo —comentó Taras, sacudiendo la cabeza con evidente diversión al imaginarse al temido e imponente líder de la Bratva de Moscú completamente doblegado por los mareos solidarios.

—Gracias a Dios, jajaja —añadió Azul, guiñándole un ojo a su cuñado mientras bebía de su vaso—. El universo es muy justo a veces. Él se comió todo lo que quizo anoche argumentando que eran los antojos del bebé, así que me parece perfecto que ahora le toque pagar el precio de la naturaleza mientras yo disfruto de mi mañana en perfecta paz.

Camila, desde su rincón con gafas de sol, asintió con la cabeza de manera solemne, como si entendiera perfectamente la justicia divina de la que hablaba su madre, mientras Taras se disponía a buscar un café cargado, listo para usar la condición de su primo como el combustible perfecto para las burlas de los próximos meses en la organización.

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Nora Reyes
Me encanta el cura,sabias palabras ❤️
Nora Reyes
Sombra tuvo muy buenas ideas para la madre superiora,😂
Nora Reyes
Que bello amor👏👏👏❤️❤️
Nora Reyes
👏👏👏👏👏❤️
Nora Reyes
guau, pícara la novicia😂
Nora Reyes
que tierno Taras!!!❤️🥰
Nilda María Ovelar Zarate
Me encantaaaa!!
Nora Reyes
Hermoso capitulo!!!
Nora Reyes
casi lo pescan!!🙊
monita
está novela es continuación de otra ??? porque parece que ya está contada una parte 🤔
Eliette Maldondo Velazquez: si
Cenizas de una mágica noche

Lazos de neblina (Continuidad directa de Cenizas de una mágica noche)

Cicatrices de Nieve
(Continuidad directa de Cenizas de una mágica noche y de Lazos de Neblina)

Así se escribió está historia
total 1 replies
Nora Reyes
Me encantó. Hermosos capítulos, felicitaciones 👏👏❤️
Eliette Maldondo Velazquez
de nada cariño un placer ☺️
Nora Reyes
hermosa, me encanta,gracias por la continuación de Taraa ❤️👏👏
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