●Secuela De La Novela: {Tu Guardián Sádico}.
●Autora: 💐🌿Zuilin T.R 🌿💐
●Separados por el engaño, la ambición y los hilos de poder de la poderosa dinastía Courteney, el tierno omega puro Cyrus se ve obligado a huir a los Hamptons para proteger el futuro de su alfa, llevando en su vientre el fruto de su amor en solitario. Durante tres largos años, Cyrus sufre la agonía de un nido vacío, consumido por la melancolía y el aislamiento de su jaula de oro, con su pequeño cachorro Cassian como único ancla para seguir adelante.
Mientras tanto, en Suiza, el desamparado alfa huérfano del pasado se ha transformado en Ethan Blackburn: un colosal, implacable y sádico magnate corporativo que ha levantado un imperio de acero para llenar el vacío de su ausencia. Armado con informes confidenciales y movido por un instinto territorial indomable, Ethan descubre la verdad sobre el sacrificio de su omega y planea una emboscada quirúrgica en Manhattan. No va a negociar.
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Capítulo 5: La huida silenciosa
Capítulo 5: La huida silenciosa
Novela: El Secreto De La Golondrina.
Autora: 💐🌿Zuilin T.R 🌿💐
Los días posteriores a la visita de Morgan se transformaron en un calvario silencioso para Cyrus. Faltaba muy poco para la ceremonia de graduación, apenas una semana, y el joven Courteney tuvo que desplegar una fortaleza que no sabía que poseía para fingir que todo estaba «bien». Cada mañana, al despertar bajo el calor del pecho de Ethan, Cyrus tragaba sus lágrimas, reprimía las náuseas del primer trimestre de su embarazo y obligaba a sus labios a dibujar una sonrisa. No podía permitirse flaquear; el más mínimo cambio en su aroma a clavelinas de mar encendería las alarmas del perspicaz alfa.
Sabía que lo que estaba a punto de hacer le destrozaría el alma a ambos, pero cada vez que miraba a Ethan estudiar hasta la madrugada, la voz de Morgan resonaba en su cabeza como una condena: «No interfieras en su brillante futuro por puro egoísmo». Cyrus prefería ser odiado y recordado como un cobarde antes que convertirse en el ancla que hundiera los sueños del hombre que amaba.
El día elegido para la partida amaneció envuelto en una densa niebla alpina. Cyrus se levantó temprano, actuando como si fuera un día completamente normal. Preparó el desayuno con un esmero desgarrador, asegurándose de que el café de Ethan estuviera exactamente como a él le gustaba.
Cuando Ethan salió del baño, ya vestido con su traje para asistir a su última jornada de prácticas en el bufete de abogados de la universidad, su mirada intensa y carismática se fijó en el menor.
—Hueles especialmente dulce hoy, mi golondrina —dijo Ethan con esa sonrisa magnética que siempre derretía el hielo de los Alpes. Se acercó y envolvió a Cyrus en un abrazo colosal, atrapándolo contra su pecho plano, donde el aroma a pino negro y lluvia de tormenta cubrió al omega en un manto de seguridad.
A Cyrus se le oprimió el corazón. Desesperado, el omeguita frotó sutilmente su vientre contra el cuerpo del alfa, un último e invisible saludo entre el padre y el tierno cachorro que aún no sabía que existía.
—Es porque estoy feliz de que ya casi terminas tus exámenes —mintió Cyrus, con la voz apenas en un hilo, alzando el rostro para mirarlo—. Que te vaya muy bien en el trabajo hoy, Ethan. Ve y demuestra lo gran abogado que eres.
Ethan soltó una risa suave, profundamente conmovido por la devoción de su pareja. Se inclinó y le dio un beso pasional, tierno y lento, un beso que sabía a promesa de eternidad.
—Te amo, Cyrus. Espera por mí esta noche, tengo una sorpresa que cambiará nuestras vidas para siempre —susurró el alfa contra sus labios, acariciando su mejilla de porcelana antes de tomar su maletín y cruzar la puerta.
En cuanto el sonido de los pasos de Ethan se desvaneció por el pasillo, la máscara de Cyrus se rompió en mil pedazos. El omega cayó de rodillas contra el suelo de la cocina, ahogando un sollozo desgarrador para no alertar a los vecinos. Lloró durante minutos que se sintieron como siglos, abrazando su propio cuerpo, sintiendo el vacío inmenso que ya se instalaba en el departamento.
Pero el tiempo corría. Ethan volvería en ocho horas, y la seguridad de la dinastía Courteney, alertada previamente por un mensaje cifrado de Cyrus, ya lo esperaba abajo. Marisol había enviado un transporte privado para recogerlo sin hacer preguntas.
Con las manos temblorosas, Cyrus se acercó a la pequeña mesa de la sala. Tomó una hoja de papel y su bolígrafo, disponiéndose a escribir la carta más dolorosa de su existencia. Sus lágrimas empaparon el papel, corriendo la tinta en varios fragmentos, pero se obligó a ser frío, a romper el lazo antes de que se consolidara:
«Ethan:
Peróname. Cuando leas esto, ya estaré muy lejos de Suiza. Estos casi tres años a tu lado han sido hermosos, pero la realidad nos ha alcanzado. Me he dado cuenta de que no pertenezco a este estilo de vida, ni estoy listo para la promesa que nos hicimos. Volveré a mi país de origen, con mi familia, al lugar al que verdaderamente pertenezco.
Por favor, no me busques. Olvídate de mí y concéntrate en tu carrera. Tienes un futuro brillante por delante y no necesitas una distracción como yo a tu lado. Sé el gran alfa que siempre has querido ser. Adiós, mi alfa.
— Cyrus.»
No mencionó el embarazo. No mencionó a Morgan. Dejó la carta sobre la mesa, justo al lado de los códigos civiles de Ethan, y colocó encima una pequeña flor de clavelina de mar que había recolectado el día anterior.
Con una sola maleta en la mano y el vientre protegido por sus brazos, Cyrus echó un último vistazo al nido estudiantil donde había sido verdaderamente libre. Salió al pasillo y cerró la puerta a sus espaldas, sintiendo que dejaba su corazón encerrado en esa habitación.
Al bajar las escaleras, un auto negro con cristales tintados ya lo esperaba bajo la lluvia alpina. Uno de los guardaespaldas de la familia Courteney le abrió la puerta con reverencia. Cyrus subió en silencio, observando a través de la ventana cómo el paisaje de Suiza comenzaba a desvanecerse entre la niebla, mientras la bella golondrina emprendía el vuelo de regreso a la inexpugnable y dorada jaula de su padre Louie, llevando consigo el secreto que cambiaría el destino de dos mundos.