NovelToon NovelToon
HASTA QUE EL ORGULLO SE ROMPA. (HISTORIA JOSE Y ESTELA "UN DESEO QUE CAMBIO MI VIDA""

HASTA QUE EL ORGULLO SE ROMPA. (HISTORIA JOSE Y ESTELA "UN DESEO QUE CAMBIO MI VIDA""

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Atracción entre enemigos / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Estela y José se conocen desde la infancia, marcados por una diferencia de edad que parecía un abismo y una eterna relación de perro y gato. Detrás de cada burla y de cada cita saboteada, se escondía un amor tan profundo como doloroso. Al crecer, el orgullo, las malas decisiones y terceras personas los distanciaron, empujando a José a forjar una falsa reputación de hombre frío y mujeriego para proteger su dignidad herida.
Años después, convertidos en dos exitosos profesionales, el destino los obliga a unirse de nuevo. Laura, hermana de José y mejor amiga de Estela, se convierte en el lazo inquebrantable que derriba sus muros. Un inesperado viaje de negocios a la costa y la estrechez de un apartamento compartido encenderán la mecha de una pasión contenida durante una década. ¿Podrán sanar los fantasmas del pasado y admitir que sus corazones siempre se pertenecieron, o el orgullo familiar ganará la última batalla?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 5. LA SOMBRA DEL INGENIERO

La perspectiva de José

Pasé la mano por el volante de mi coche nuevo, sintiendo cómo el motor al ralentí vibraba suavemente. Estaba aparcado a media manzana de la discoteca del centro del pueblo, con las luces apagadas y la mandíbula tan apretada que me dolían los dientes. Tenía veintitrés años, un título de Ingeniería Informática bajo el brazo y una ronda de financiación cerrada para fundar mi propia empresa tecnológica. Debería estar celebrándolo en la capital con mis socios, pero en lugar de eso, estaba haciendo de detective privado barato. Todo por culpa de Estela.

Desde el día de mi fiesta de graduación, su indiferencia se me había quedado clavada como un virus en el sistema operativo. No podía quitármela de la cabeza. Lo peor era que ese verano, Laura y ella habían decidido "disfrutar a tope" antes de empezar la universidad, lo que se traducía en salir de fiesta todos los días de la semana con un grupo de amigos del instituto que a mí me parecían una panda de críos inmaduros. Especialmente un tal Carlos, un tipo alto que jugaba al baloncesto y que no se despegaba de Estela ni un solo segundo.

Cerré el coche con el mando a distancia y caminé hacia la entrada del local, tratando de lucir casual con mi camisa entallada y mis vaqueros oscuros. Al entrar, la música electrónica y las luces de neón me envolvieron. No tardé ni dos minutos en localizarlas en la zona de la barra.

Laura se estaba riendo con unos chicos, pero mis ojos se desviaron directamente hacia Estela. Llevaba un vestido ajustado de color rojo que le sentaba de escándalo y estaba hablando muy cerca del oído del tal Carlos debido al ruido. Sentí una descarga de furia tan violenta que casi pierdo los papeles allí mismo. ¿Desde cuándo esa mocosa salía con tíos?

Me acerqué a la barra con paso firme y pedí un gin-tonic, colocándome justo al lado de ellos, cortando el espacio de Carlos sin ningún tipo de miramiento.

—Vaya, qué sorpresa encontrarlas por aquí —solté, usando mi tono más maduro y condescendiente, cruzándome de brazos—. ¿Sus padres saben que están en un sitio como este a estas horas, Laura?

Mi hermana se giró, abriendo los ojos de par en par, entre sorprendida y divertida. Carlos me miró confundido, midiendo mi altura, pero cuando busqué los ojos de Estela, la decepción fue total. Ella ni parpadeó. Le dio un sorbo a su copa, miró a Carlos con una sonrisa radiante e ignoró mi pregunta por completo.

—Carlos, ¿vamos a la pista? Aquí el ambiente se ha puesto un poco denso —dijo Estela con una voz clara que me dio directo en el orgullo.

Se dio la vuelta sin mirarme, dejando que el jugador de baloncesto le pusiera la mano en la cintura para guiarla entre la multitud. Me quedé helado, apretando el vaso con tanta fuerza que el cristal crujió. Me pasé el resto de la noche de pie junto a una columna de la pista, vigilándolos como un halcón, espantando con la mirada a cualquier imbécil que intentara acercarse a ella. Me sentía patético, un informático brillante convertido en un guardaespaldas celoso, pero la idea de que otro hombre tocara a Estela me volvía completamente loco.

La perspectiva de Estela

Me obligué a mantener la sonrisa mientras Carlos me guiaba hacia el centro de la pista de baile, pero la verdad era que el corazón me iba a mil por hora y sentía las piernas de gelatina. Lo había visto. Había visto a José entrar por la puerta de la discoteca con esa pose de hombre de negocios importante que manejaba el mundo con un dedo. Y, por supuesto, había sentido cómo se le tensaba toda la cara cuando vio a Carlos hablarme al oído.

—Tu hermano da un poco de miedo, Lau —le grité a mi amiga por encima de la música cuando nos reunimos en la pista—. Nos está clavando los ojos desde la columna de la derecha. Parece que va a cometer un crimen.

Laura soltó una carcajada limpia, moviéndose al ritmo de la música sin ninguna preocupación.

—Te lo dije, Estela. Está completamente desquiciado. Ha venido siguiéndonos desde mi casa, vi los faros de su coche todo el camino. El gran genio de la tecnología del país está haciendo de sombra de dos universitarias. ¡Es un éxito absoluto!

Sonreí, sintiendo un subidón de adrenalina que me recorrió el cuerpo. El plan de "disfrutar el verano a tope" estaba saliendo mejor de lo que jamás imaginé. Carlos era solo un buen amigo del instituto, un chico divertido con el que no tenía ninguna intención romántica, pero usarlo como escudo para destrozar el ego de José estaba resultando una delicia.

Me obligué a no mirar hacia la columna donde José permanecía de pie, estirando el cuello cada vez que Carlos se acercaba a mí. Sabía que si le daba la más mínima muestra de atención, si le lanzaba una sola mirada de complicidad, él recuperaría el control de la situación y volvería a tratarme como a la niña de la casa de al lado. Tenía que mantener la distancia, actuar como si su presencia me importara un bando de gorriones.

Bailé, reí y fingí que me lo estaba pasando en grande, aunque por dentro me moría de ganas de mandarlo todo a la porra, caminar hacia esa columna, agarrar a José por el cuello de la camisa y obligarlo a confesar de una vez por todas por qué me miraba con esos ojos llenos de posesión y deseo. Pero resistí. Cuando salimos del local de madrugada, pasé por su lado sin dedicarle ni una mirada, subiéndome al coche del grupo con una elegancia ensayada. Sabía que esa noche José no iba a poder pegar ojo, programando en su cabeza mil formas de controlar lo incontrolable.

1
alejandra martinez añez
me gusta ésta novela, sale fuera de lo común, aunque el comportamiento de él es muy infantil! tiene 35 años y sale corriendo! 🤣
alejandra martinez añez
me gusta ésta novela, sale fuera de lo común, aunque el comportamiento de él es muy infantil! tiene 35 años y sale corriendo! 🤣
Ruby Baquero de Sánchez
Pero no tuvieron sino una hija de tres años, después de tanto tiempo de matrimonio? Y dónde están los padres de Estela? Se crió sola?
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play