María solo quería llegar a tiempo a la facultad. Pero después de un accidente, despierta en un mundo que debería existir únicamente dentro de las páginas de una novela.
Ahora es Livia, la hija del medio de una de las familias más poderosas de Nivaria.
Y hay un pequeño problema...
Conoce la historia.
Sabe que su vida está destinada a convertirse en un infierno, que un príncipe terminará destruyendo todo a su alrededor y que alguien que debería haber sido un gran rey acabará muriendo por una traición.
Pero Livia no piensa quedarse de brazos cruzados.
Si el destino ya escribió su final...
ella piensa reescribirlo. ❄️👑✨
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16
La noche había llegado.
Livia lo supo incluso antes de que el cielo se oscureciera por completo.
El bosque, que durante el día ya le había parecido enorme y desconocido, se había transformado en algo completamente diferente.
Los árboles parecían más altos.
Las sombras eran más oscuras.
Y cada ruido conseguía que su corazón diera un pequeño salto.
Livia caminaba con dificultad.
Sus piernas estaban agotadas después de haber corrido durante tanto tiempo. Su vestido, que aquella misma noche había sido elegido cuidadosamente para su compromiso, estaba sucio y desgarrado en algunos lugares.
Qué bonita noche para comprometerme, pensó con ironía.
Primero desaparezco del palacio y ahora estoy perdida en un bosque lleno de cosas que probablemente quieren comerme.
Un ruido se escuchó entre los árboles.
Livia se quedó quieta.
—No.
Otro ruido.
—No, no.
Miró hacia todas partes.
—Por favor, que sea un conejo.
Algo se movió entre los arbustos.
Livia decidió no averiguar qué era.
Y salió corriendo.
...----------------...
No sabía cuánto tiempo caminó.
Había perdido completamente la noción del tiempo.
Pero finalmente, entre los árboles, encontró algo que consiguió devolverle un poco de esperanza.
Una cueva.
Livia se detuvo frente a la entrada.
La observó.
Era oscura.
Muy oscura.
Y, considerando la clase de día que estaba teniendo, probablemente tampoco fuera el lugar más seguro del mundo.
—Bueno...
Miró hacia el bosque.
Un ruido extraño volvió a escucharse.
Livia miró la entrada de la cueva.
Después volvió a mirar hacia el bosque.
—Prefiero la cueva.
Entró.
Avanzó unos cuantos pasos hasta que la oscuridad exterior quedó parcialmente oculta por las paredes.
Encontró un lugar donde sentarse y apoyó la espalda contra la piedra.
Por primera vez desde que había escapado, se permitió respirar.
Estaba agotada.
Pero no podía dormir.
No todavía.
Cerró los ojos.
Y, casi sin quererlo, volvió a recordar.
El frío.
La celda.
La puerta de hierro.
Y el momento en que comprendió que alguien quería hacerle daño.
...----------------...
...Livia había permanecido sentada sobre aquella pequeña cama durante un largo rato....
No sabía cuánto tiempo había pasado.
Pero sabía una cosa.
No quería morir.
Era una conclusión bastante evidente.
—No quiero morir —murmuró.
Miró hacia la puerta de hierro.
—Morí una vez.
Se quedó pensando.
—Bueno, técnicamente ya sé que es bastante desagradable.
Se cruzó de brazos.
—No voy a repetir la experiencia.
Pero había un pequeño problema.
Estaba encerrada.
No tenía armas.
No sabía dónde estaba.
Y afuera había varios hombres.
Livia apoyó la cabeza contra la pared.
—Excelente.
Entonces recordó algo.
Su entrenamiento.
Darian.
Cael.
El viento.
Las tardes en las que terminaba completamente agotada.
Las veces que había pensado que jamás conseguiría controlar correctamente su magia.
Abrió lentamente los ojos.
—Espera.
Miró sus manos.
—Tengo magia.
El silencio de la celda no respondió.
Livia levantó una ceja.
—¿Por qué estoy sentada aquí esperando a que alguien decida qué hacer conmigo si tengo magia?
Aquello era una pregunta excelente.
También era una pregunta que debería haber pensado mucho antes.
—Livia, eres una genio.
Esperó unos segundos.
—O una idiota.
Señaló sus propias manos.
—Todavía no estoy segura.
Pero una cosa era cierta.
Tenía que intentarlo.
Se puso de pie.
Cerró los ojos.
Intentó recordar las palabras de Darian.
Concéntrate.
Después las de Cael.
No intentes obligar al viento. Aprende a sentirlo.
Livia respiró profundamente.
El aire de la celda era frío.
Pesado.
Pero estaba allí.
Siempre estaba allí.
Intentó sentirlo.
Al principio no ocurrió nada.
—Claro.
Volvió a intentarlo.
Nada.
—Perfecto.
Frunció el ceño.
—Ahora que realmente necesito que funcione, decides no funcionar.
Una pequeña corriente de aire rozó su mano.
Livia abrió los ojos.
Se quedó quieta.
—Ah.
El aire volvió a moverse.
Muy suavemente.
Pero estaba allí.
Livia tragó saliva.
Bien.
Intentó concentrarse nuevamente.
La corriente aumentó.
Un pequeño remolino apareció frente a ella.
Livia abrió los ojos de golpe.
—¡Funcionó!
El remolino desapareció inmediatamente.
—...y dejó de funcionar.
Suspiró.
Pero ahora sabía que podía hacerlo.
Solo tenía que conseguir controlarlo.
Y no tenía demasiado tiempo.
...----------------...
Un rato después, escuchó pasos.
Livia se quedó completamente quieta.
El sonido se acercaba.
Se preparó.
El aire comenzó a moverse ligeramente a su alrededor.
No demasiado.
Todavía.
La puerta se abrió.
Un hombre entró.
Llevaba una bandeja.
—Come.
Livia no respondió.
El hombre dejó la comida sobre la mesa.
—¿No vas a comer?
Ella lo miró.
—No tengo hambre.
—Como quieras.
El hombre comenzó a caminar hacia la puerta.
Livia observó sus movimientos.
Su corazón comenzó a latir con fuerza.
Ahora.
Pero no hizo nada.
Esperó.
El hombre estaba cerca.
Demasiado cerca.
Ahora.
Livia levantó una mano.
El aire explotó a su alrededor.
Una fuerte corriente atravesó la celda y golpeó al hombre, haciéndolo perder el equilibrio.
La bandeja salió despedida.
Livia se quedó mirando.
—¡Funcionó!
El hombre intentó incorporarse.
—¡¿Qué...?!
Livia levantó nuevamente la mano.
Esta vez el viento respondió con mayor rapidez.
Una segunda ráfaga lo derribó.
Livia abrió los ojos.
—Esto es increíble.
Después recordó que estaba escapando.
—Digo...
Intentó adoptar una expresión seria.
—Esto es terrible para ti.
Salió de la celda.
Pero en cuanto puso un pie fuera, escuchó voces.
—¿Qué pasó?
—¿Estás bien?
Livia cerró los ojos.
—Claro que no podía ser tan fácil.
Dos hombres aparecieron en el corredor.
Al verla fuera de la celda, se detuvieron.
—¡Ella escapó!
Livia levantó las manos.
—Podemos hablar de esto.
Los hombres comenzaron a avanzar.
—O podemos no hablar.
El primero intentó acercarse.
Livia dejó de retroceder.
Ya había corrido.
Ya había estado encerrada.
Y había tenido suficiente.
—No voy a volver ahí dentro.
Uno de los hombres soltó una risa.
—No tienes elección.
Livia levantó una ceja.
—Eso es lo que tú crees.
El aire comenzó a moverse.
Al principio fue una corriente pequeña.
Después aumentó.
Los hombres dejaron de avanzar.
—¿Qué está haciendo?
—¡Atrápenla!
Livia extendió una mano.
El viento se reunió frente a ella.
Esta vez no era simplemente una ráfaga.
El aire comenzó a concentrarse y a adoptar pequeñas formas afiladas que giraban frente a ella.
Los hombres se detuvieron.
—¿Qué...?
Livia los miró.
Tenía miedo, sí.
Pero también sabía algo.
No quería morir.
Y aquellas personas habían decidido que su vida no importaba.
Así que ella decidió defenderse.
—Les dije que no se acercaran.
Los hombres intentaron avanzar.
Livia movió la mano.
Las formas creadas por el viento salieron disparadas.
Los hombres cayeron uno tras otro.
Otros, al escuchar los gritos y el ruido, aparecieron desde otras habitaciones.
—¡¿Qué está pasando?!
—¡Es ella!
Livia los observó acercarse.
Por un instante, pensó en correr.
Pero no.
No podía permitir que la rodearan otra vez.
No iba a volver a una celda.
No después de haber conseguido salir.
—Qué mala noche para todos ustedes —murmuró.
El viento comenzó a girar a su alrededor.
Esta vez Livia sabía lo que estaba haciendo.
Podía sentir el aire.
Podía moverlo.
Podía concentrarlo.
Los hombres comenzaron a avanzar.
Livia levantó ambas manos.
Las corrientes atravesaron el corredor.
Algunos intentaron esquivarlas.
Otros intentaron llegar hasta ella.
Pero el viento no les permitía acercarse.
Livia continuó.
Una nueva oleada de aire atravesó el lugar.
Las puertas golpearon contra las paredes.
Las mesas se movieron.
Los objetos comenzaron a caer.
Los hombres intentaban mantenerse de pie.
Pero el viento los derribaba.
Livia respiraba con fuerza.
—¡Déjenme en paz!
El aire respondió.
Esta vez con una fuerza mucho mayor.
El campamento entero pareció estremecerse.
Las puertas se abrieron.
Los objetos fueron arrastrados.
Los hombres fueron derribados.
Livia permaneció en medio del corredor.
Observó a su alrededor.
Había sido ella.
Lo sabía.
No había sido un accidente.
No había perdido el control.
Había tomado una decisión.
Ellos o yo.
Y ella no pensaba morir otra vez.
Livia bajó lentamente las manos.
Observó el lugar.
Después miró hacia la salida.
—Lo siento.
Su voz fue baja.
—Pero yo quiero vivir.
No se quedó a comprobar nada más.
Encontró la salida.
Y, cuando el aire frío de la noche golpeó su rostro, comenzó a correr.
No volvió a mirar atrás.
...----------------...
Livia abrió los ojos.
Estaba nuevamente en la cueva.
El recuerdo había regresado con tanta claridad que durante unos segundos casi podía escuchar las voces de los hombres.
Miró sus manos.
Estaban temblando ligeramente.
—Bueno.
Respiró profundamente.
—Definitivamente tengo que practicar más.
Un ruido se escuchó desde el interior de la cueva.
Livia se quedó quieta.
Giró lentamente la cabeza.
La oscuridad se extendía hacia el fondo.
Frunció el ceño.
—No.
El ruido volvió a escucharse.
Esta vez más cerca.
Livia se levantó.
—Por favor.
Retrocedió lentamente.
—Ya escapé de un secuestro. Creo que por hoy ya cumplí con mi cuota de problemas.
Algo se movió en la oscuridad.
Livia levantó una mano.
El viento comenzó a girar a su alrededor.
—No sé qué eres.
La figura salió lentamente de las sombras.
Livia tragó saliva.
No parecía un animal normal.
La oscuridad parecía rodearla.
Y había algo en aquella criatura que hizo que el aire mismo se sintiera más frío.
Livia retrocedió.
—Claro.
La criatura avanzó.
—Claro que tenía que haber monstruos.
Livia levantó ambas manos.
El viento salió disparado.
La criatura retrocedió.
—Una menos.
Otra apareció desde un costado.
Livia giró rápidamente.
El viento se concentró frente a ella y golpeó a la criatura antes de que pudiera alcanzarla.
Pero la bestia volvió a incorporarse.
Livia frunció el ceño.
—Ah.
La criatura volvió a avanzar.
—Eso es preocupante.
Livia utilizó nuevamente su magia.
El viento comenzó a rodearla, formando una barrera que impedía que las criaturas se acercaran.
Durante unos segundos funcionó.
Pero Livia comenzó a respirar con dificultad.
Sus brazos temblaban.
Había utilizado demasiada magia aquella noche.
Primero para escapar.
Después para defenderse.
Y ahora estaba utilizando lo que le quedaba para mantenerse con vida.
—Vamos...
Una de las criaturas golpeó contra la barrera.
Livia retrocedió.
El viento comenzó a perder fuerza.
—No, no, no.
La barrera desapareció.
Las criaturas avanzaron.
Livia levantó las manos una vez más.
—No se acerquen.
Una corriente de aire atravesó la cueva.
Las bestias retrocedieron.
Pero Livia cayó de rodillas.
Su respiración era agitada.
—Necesito...
Intentó volver a levantarse.
—Necesito dejar de meterme en problemas.
Una de las criaturas avanzó nuevamente.
Entonces un grito resonó desde la entrada.
—¡Atrás!
Livia levantó la mirada.
Elías estaba allí.
Detrás de él se encontraban varios soldados.
Las criaturas giraron.
Los soldados avanzaron inmediatamente.
Livia intentó mantenerse de pie.
—Llegaron.
Elías se acercó rápidamente.
—Livia.
Ella intentó sonreír.
—Llegaste tarde.
Elías levantó una ceja.
—¿Qué?
Livia señaló débilmente hacia las criaturas.
—Estaba... manejándolo.
Elías miró a las bestias.
Después volvió a mirarla.
—Claro.
Los soldados comenzaron a enfrentarse a las criaturas.
Mientras tanto, Elías permaneció cerca de Livia.
Uno de los soldados consiguió obligar a una bestia a retroceder, mientras los demás protegían la entrada.
La lucha continuó durante varios minutos.
Livia observaba sin conseguir mantener los ojos completamente abiertos.
Finalmente, los soldados consiguieron acabar con las criaturas.
La cueva volvió a quedar en silencio.
Elías se acercó nuevamente.
—Ya está.
Livia intentó responder.
Pero su cuerpo ya no tenía fuerzas.
—Qué bueno...
Fue lo último que consiguió decir.
Sus ojos se cerraron.
Elías consiguió atraparla antes de que cayera.
—¡Livia!
Ella no respondió.
El príncipe comprobó rápidamente que seguía respirando.
Después levantó la mirada.
—Regresamos al palacio. Ahora.
Los soldados comenzaron a prepararse.
Elías sostuvo a Livia.
La había encontrado.
Estaba viva.
Pero después de todo lo que había ocurrido aquella noche, sabía que las preguntas apenas comenzaban.
...----------------...
Cuando regresaron al palacio, la noticia se extendió rápidamente.
—¡Lady Livia ha regresado!
Elisa fue la primera en llegar.
Marcus apareció detrás de ella.
Darian.
Cael.
Incluso algunos sirvientes comenzaron a reunirse cerca del corredor.
Livia fue llevada inmediatamente a una habitación.
El médico comenzó a revisarla.
—Está completamente agotada —explicó—. Necesita descansar.
Elisa permaneció junto a la cama.
Marcus observaba desde el otro lado.
Darian tenía los brazos cruzados.
Pero el alivio en su rostro era evidente.
Cael permaneció en silencio.
No se acercó demasiado.
Solo la observó.
Finalmente, Elías salió de la habitación.
Un guardia se acercó inmediatamente.
—Su Majestad está esperando.
El príncipe asintió.
Caminó por los corredores hasta llegar al despacho de su padre.
Adrián estaba frente a la ventana.
—La encontraron.
No era una pregunta.
—Sí.
Elías permaneció unos segundos en silencio.
El rey giró lentamente.
—¿Dónde estaba?
Elías lo miró.
Recordó la cueva.
El viento.
Las criaturas.
Y a Livia en medio de todo aquello.
—Padre...
Adrián frunció el ceño.
Elías respiró profundamente.
—Tenemos que hablar.
El rey lo observó en silencio.
Y, por primera vez desde que había comenzado la búsqueda, Elías comprendió que aquella conversación podía cambiar muchas cosas.
Porque Livia no solo había regresado.
El rey estaba a punto de descubrir que la joven a la que había permitido convertirse en la futura princesa heredera escondía algo mucho más importante de lo que todos habían imaginado.
de ser así q cael sea el salvador...😅
lo estás haciendo increíble y tú historia me a enganchado....
no pares 👍🏽 lo haces genial y lo importante esq tú lo disfrutes siempre
ánimo y bendiciones
😊