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El Deber Del Duque Transmigrado

El Deber Del Duque Transmigrado

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Duque / Edad media
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

Antes de morir en una sangrienta operación militar en la Tierra, la vida del protagonista tuvo un solo propósito: pagar el tratamiento contra el cáncer de su hermana menor. Cada noche, para calmar su dolor, le leía novelas de romance. Tras perderla, cayó en combate poco tiempo después.

Para su sorpresa, despierta como Alexander von Ashford, poderoso Duque y General del Imperio de Valerius. La transmigración ocurre un mes después de partir a una guerra absurda, tras la trágica caída de su caballo. Ahora, un nuevo espíritu toma las riendas de su destino.

Al cruzar los recuerdos del cuerpo con los conocimientos de la novela, comprende la realidad: está dentro del libro. En la historia original, tras tres años de guerra, el Duque regresaba para descubrir que su esposa Elena y su hijo Theo de tres años habían muerto trágicamente.

Con su astucia táctica y la memoria del cuerpo, el exmilitar actuará rápido para cambiar el destino.

NovelToon tiene autorización de Tiinii_1605 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: El fuego entre la neblina

Cargar a un niño de cuatro años no debería suponer el menor esfuerzo para un hombre que ha pasado la mitad de su vida vistiendo armadura completa y levantando un mandoble en el frente de batalla. Sin embargo, mientras avanzábamos por el sendero secreto envueltos en la bruma del Valle de Kaelen, sostener a Theo contra mi pecho me parecía una responsabilidad más pesada que cualquier campaña militar.

Cada una de sus pequeñas respiraciones cálidas rozando mi cuello era un recordatorio físico de lo cerca que estuve de perderlo antes de haberlo conocido.

Elena caminaba a mi lado. A pesar del terreno irregular y de la tela pesada de su vestido de viaje, sus pasos eran ágiles, silenciosos y precisos. Mis ojos descendieron instintivamente hacia el pliegue de su falda, donde sabía que llevaba oculta la daga con la que había practicado a escondidas en las noches de encierro.

Al recordar las palabras de mi hijo —la confesión entre sollozos sobre el terror a las alturas y las noches en que vio a su madre entrenar hasta el agotamiento—, una oleada de orgullo feroz se mezcló con un odio incandescente que amenazaba con devorarme el pecho.

«Evelyn... Gerald... Julian…», repetí mentalmente sus nombres como una promesa grabada a fuego. «Obligaron a mi esposa a convertir sus manos en armas y a mi hijo a contar sus pesadillas en la penumbra. Pagarán por cada gota de sudor y cada lágrima que cobraron».

—Estamos cerca —murmuré, modulando la voz para no alterar la paz de Theo, quien comenzaba a rendirse al cansancio sobre mi hombro.

Cruzamos un desfiladero estrecho oculto tras una pared de pinos tupidos y rocas cubiertas de musgo congelado. Allí, escondida en una pequeña quebrada natural donde el viento no podía alcanzarnos, nos aguardaba la cueva provisional. Kael y dos de mis mejores exploradores de sombras emergieron de la penumbra como fantasmas, inclinando la cabeza en un saludo silencioso.

—Todo está despejado, General —informó Kael en un susurro—. Las huellas del carruaje han sido alteradas y el fuego de la cueva no produce humo.

—Bien hecho —asentí, adentrándome en el abrigo de piedra.

El interior de la cueva era austero pero cálido, iluminado únicamente por las brasas sin humo de un brasero de hierro. Deposité a Theo con delicadeza sobre un cofre de madera cubierto con mantas de piel de oso. El niño soltó un pequeño suspiro, pero no se despertó del todo; el agotamiento emocional de la mañana lo había dejado exhausto.

Me giré hacia Elena y señalé dos bultos de tela doblados sobre una roca.

—Es momento de dejar atrás la nobleza, Elena —le dije, manteniendo la voz firme pero suave—. Ahí tienen prendas sencillas de lana y lino. En media hora, los mensajeros imperiales reportarán la destrucción total del carruaje. Para el mundo, la Duquesa de Ashford y el joven heredero han sido tragados por la niebla del valle. Necesito que a partir de ahora parezcan la familia de un próspero comerciante de madera del norte.

Elena miró las prendas, luego me miró a mí y asintió sin dudarlo ni un segundo. Tomó las ropas y se adentró en una pequeña ramificación posterior de la cueva para cambiarse y vestir a Theo.

Me quedé solo junto al brasero, apoyando las manos en la cintura mientras escuchaba el murmullo de los preparativos afuera.

En la soledad de ese pensamiento, mi mente se volvió un torbellino. Cuando desperté en este mundo tras la transmigración, los recuerdos del antiguo Duque Alexander se sentían como las páginas de un libro lejano. Recordaba una boda de conveniencia dictada por la política, conversaciones ceremoniales y el llanto distante de un recién nacido antes de marchar a la guerra. En mi mente, Elena era simplemente un concepto: la duquesa que debía proteger para cumplir con mi rol en este tablero de ajedrez.

Pero la realidad me había aplastado.

A través de las cartas confidenciales que nos enviamos en la penumbra, y sobre todo al verla hoy salir del carruaje con la cabeza en alto y la mano lista sobre el filo de su daga, todo en mí cambió. No eran los recuerdos heredados de este cuerpo los que respondían por ella. Era mi propia alma, el hombre que soy ahora, el que quedaba desarmado ante su presencia.

Había admirado su astucia desde la distancia, pero tenerla enfrente, sintiendo su valentía y su devoción absoluta por nuestro hijo, había encendido un fuego que no podía calcular.

El crujido de la tela me sacó de mis pensamientos.

Elena emergió de la penumbra de la cueva.

Aquel vestido verde oscuro de corte noble había desaparecido. En su lugar, vestía una túnica sencilla de lana marrón ajustada a la cintura por un cinturón de cuero grueso, una falda amplia de tela rústica y botas altas de viaje. Su cabello oscuro, libre de los peinados elaborados de la corte, caía sobre su hombro en una trenza gruesa y floja.

Se me cortó la respiración.

Sin las joyas, sin las sedas pesadas y sin el maquillaje aristocrático, Elena no solo no perdía su presencia; resultaba dolorosamente hermosa. Había una belleza salvaje, pura y deslumbrante en la firmeza de sus rasgos, en la curvatura de su cuello despejado y en la profundidad de sus ojos oscuros que brillaban a la luz de las brasas. Era como ver florecer una rosa de invierno entre las rocas desgastadas de la montaña.

Me quedé mirándola fijamente durante varios segundos, incapaz de articular palabra, sintiendo un vuelco violento en el corazón.

—¿Pasa algo? —preguntó Elena, acomodándose la manga de la túnica con una leve nota de timidez—. ¿Acaso me queda demasiado holgada?

—Te ves... maravillosa, Elena —la interrumpí. La sinceridad de mi voz fue tan evidente que vi cómo un sutil rubor teñía sus mejillas.

Dio un paso hacia mí, y el aroma a lavanda y nieve fresca que desprendía me embriagó por completo.

—Te vi caminar desde el carruaje hasta la cueva —continué en un murmullo, acortando la distancia entre los dos—. Mantuviste la mano en la daga hasta el último instante.

Elena esbozó una sonrisa de lado, con un matiz de ironía que me fascinó.

—Kael es un maestro exigente —respondió—. Aunque debo confesarte que me temblaban las piernas.

—Cualquiera habría temblado, pero tú no retrocediste ni un milímetro —insistí, mirándola directamente a los ojos—. Lo que hiciste por Theo... la forma en que sostuviste la casa ducal mientras yo estaba atado en la frontera... No hay palabras en el vocabulario de la nobleza para agradecerte lo que has hecho, Elena. Estoy absurdamente orgulloso de ti.

Ella sostuvo mi mirada. Por un instante, el ruido del viento exterior desapareció. En ese espacio reducido de la cueva, comprendí la verdad con una claridad aplastante. No me importaba la política, ni la transmigración, ni el destino escrito en este mundo: me había enamorado perdidamente de ella. No era el afecto del pasado ni un compromiso ducal; la amaba con una intensidad visceral que me consumía por entero.

—¡Papá, mira! —gritó Theo, saliendo de la trastienda con un pequeño abrigo de lana que lo hacía parecer un osito de montaña.

La tensión romántica se rompió suavemente. Solté una carcajada sorda —la primera risa limpia en mucho tiempo— y me agaché para recibir a mi hijo, levantándolo en el aire antes de sentarlo en mi regazo.

—Te ves como un auténtico explorador del norte, Theo —le dije, acariciándole el cabello mientras le ofrecía una pequeña taza de caldo caliente que Kael acababa de traer.

Miré a Elena, quien nos observaba con una expresión tibia, llena de una paz que no había visto en su rostro durante años.

—Escúchenme con atención —dije, volviendo al tono del comandante pero manteniendo la calidez en los ojos—. Tienen exactamente una hora para descansar, beber este caldo y recuperar las fuerzas.

—¿Nos marchamos tan rápido? —preguntó Elena, sentándose a mi lado sobre la manta.

—Debemos ganar ventaja —expliqué, ajustando el embozo de Theo—. La noticia del ataque al carruaje tardará al menos seis horas en llegar a los oídos de Gerald y Evelyn. Para cuando sus enviados lleguen al Valle de Kaelen, las huellas habrán desaparecido y nosotros habremos cruzado el primer desfiladero hacia las montañas del norte. Los caballos están listos y la guardia de sombras nos escoltará en abanico.

Me puse de pie, ofreciéndole la mano a Elena para ayudarla a levantarse. Cuando sus dedos rozaron los míos, apreté su agarre con firmeza, transmitiéndole toda la seguridad que le había sido negada en la capital.

—Descansa esta hora, Elena —le susurré cerca del rostro, disfrutando del destello de sorpresa en sus ojos—. A partir de hoy, nadie volverá a poner un solo dedo sobre mi familia.

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Arely Castañeda
ya sospechaba algo de julina y ve estaba enamorado de Elena😱
Arely Castañeda
me encanta
que obra tan magistral
ya quiero ver arder a esos traidores
Arely Castañeda
mas por favor
ya quiero ver asustados a los traidores cuando el ya empiece a dar órdenes con el sello 👏🤭
Arely Castañeda
que emoción 🤭
Isabel Cuatindioy
👏👏👏👏👏
jaime pinto ramirez
espero que todo salga bien /Pray//Pray/
jaime pinto ramirez
cómo es posible que el emperador permita todo lo que está haciendo su hija, o no lo sabe ? /Speechless/
jaime pinto ramirez
que bueno que tenga algo de ayuda en su casa y así no se desanime
Arely Castañeda
mas por favor👏
Kira Javan
será que el hermano quería el ducado? Envidia? o quería a Elena y la casaron con el duque? mmmm buena trama suspenso 🙈
Kira Javan
🤷 creo yo que vamos bien y no tan larga pliss 🙏 🙈😂
Arely Castañeda
/Angry/
malditos como los odio y ese Julian su envidia y ambición lo destruiría y esa bruja ya me cae bien mal
Arely Castañeda
mas por favor 👏😭
Arely Castañeda
por diossss👏 ya que se los lleve
estos acabarán amándose mucho
Arely Castañeda
maldita loca
Arely Castañeda
😭😭😱😱😱😱
Arely Castañeda
que nervios
no nos dejen con la incertidumbre
ya quiero verla llegar con Alexander
Arely Castañeda
ya quiero que salgan de ahí
malditas vivoras y que bueno que no tienen el sello
jaime pinto ramirez
interesante inicio
Cosass UNI
Interesante
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