Tras una vida de maltrato, Akira consigue una beca para la universidad más prestigiosa del continente. Allí descubre que los seis príncipes de las bestias están ligados a su destino y que ella es la última Vinculadora. Un antiguo poder ha despertado... y todos la están buscando.
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Capítulo 5
El silencio se volvió insoportable.
Akira observaba a los seis jóvenes sin entender qué estaba ocurriendo. Ninguno apartaba la vista de ella. Era como si estuvieran esperando algo... o como si acabaran de encontrar algo que llevaban años buscando.
—¿Van a seguir mirándome o alguno piensa responder? —preguntó, cruzándose de brazos.
Los seis intercambiaron miradas.
El primero en hablar fue el joven de cabello gris.
—Tenés razón. Fuimos muy descorteses.
Hizo una pequeña reverencia.
—Mi nombre es Kael.
Uno tras otro comenzaron a presentarse.
—Soy Rowan.
—Lysander.
—Raizen.
—Aiden.
Solo el joven de ojos plateados permaneció en silencio.
Akira arqueó una ceja.
—¿Y vos?
Él la observó unos segundos antes de responder.
—No importa mi nombre.
—¿Cómo que no importa?
—Todavía no.
Aquella respuesta hizo que Akira frunciera el ceño.
—Qué raro sos...
Los otros cinco tuvieron que contener la risa.
Era la primera vez que alguien se atrevía a decirle eso al heredero del clan Varkhan.
Él, sin embargo, no reaccionó.
Seguía observándola.
Cada latido del corazón de Akira hacía que el suyo respondiera de una forma extraña.
Su bestia estaba inquieta.
Quería acercarse.
Quería comprobar que realmente era ella.
Quería... marcar su aroma para que nadie más se acercara.
Apretó los puños.
No.
Debía controlarse.
No podía dejar que sus instintos dominaran su razón.
Akira rompió nuevamente el silencio.
—Bueno... ya me dijeron sus nombres. Ahora díganme por qué me estaban siguiendo.
—Porque necesitábamos encontrarte —respondió Kael.
—¿Encontrarme? ¿Por qué?
Los seis dudaron.
Todavía era demasiado pronto para contarle la verdad.
Raizen dio un paso adelante.
—¿Escuchaste alguna vez hablar de la leyenda de la Vinculadora?
Akira negó con la cabeza.
—No.
—Es una historia muy antigua.
—Una historia para asustar niños —interrumpió Rowan con una sonrisa.
Lysander lo fulminó con la mirada.
—No la confundas más.
Akira comenzaba a impacientarse.
—¿Van a hablar claro de una vez?
Antes de que alguien pudiera responder, un fuerte dolor atravesó el pecho de Akira.
—¡Ah...!
Llevó una mano hasta su corazón.
Su respiración comenzó a acelerarse.
Un brillo dorado apareció bajo la tela de su camisa.
Los seis dieron un paso hacia ella al mismo tiempo.
—¡Akira! —exclamó Kael.
Ella cayó de rodillas.
Sentía que algo ardía dentro de su pecho.
Como si una llama quisiera salir.
El brillo se hizo cada vez más intenso.
De pronto, un símbolo antiguo apareció sobre su piel.
Era un círculo rodeado por seis figuras diferentes.
Un lobo.
Un zorro.
Una serpiente.
Un dragón.
Un león.
Y una criatura desconocida.
Los seis príncipes abrieron los ojos con sorpresa.
No había dudas.
La marca era real.
El Varkhan fue el primero en acercarse, pero Raizen le sujetó el brazo.
—Esperá.
Él se soltó de un tirón.
—Está sufriendo.
—Lo sabemos.
—Entonces no me detengas.
Akira respiraba con dificultad.
El dolor desapareció tan rápido como había comenzado.
El brillo se apagó.
Todo volvió al silencio.
Ella levantó lentamente la cabeza.
—¿Qué... fue eso?
Nadie respondió de inmediato.
Los seis seguían observando la marca.
Finalmente, Lysander habló con voz seria.
—No sos una chica común.
Akira soltó una pequeña risa nerviosa.
—Eso ya lo imaginé.
El príncipe serpiente respiró hondo.
—Akira... vos sos la última Vinculadora.
El mundo pareció detenerse.
—¿La... qué?
—Una persona capaz de crear un vínculo con las seis bestias ancestrales.
Ella negó con la cabeza.
—No. Deben estar equivocados.
—No lo estamos.
Akira retrocedió un paso.
—Yo solo conseguí una beca para estudiar.
—Y justamente por eso todo empezó a moverse —dijo Kael.
—Muchos te van a buscar.
—¿Buscarme? ¿Quiénes?
Los seis guardaron silencio.
No querían preocuparla.
Pero tampoco podían mentirle.
El Varkhan dio un paso al frente.
Sus ojos plateados nunca abandonaron los de Akira.
—Desde este momento...
Su voz sonó firme.
—...no voy a permitir que nadie te toque.
Akira abrió mucho los ojos.
—¿Perdón?
—Si alguien intenta acercarse con malas intenciones...
Una energía oscura comenzó a rodearlo.
—...tendrá que pasar sobre mi cadáver.
Los otros cinco príncipes lo miraron con una mezcla de sorpresa y fastidio.
Kael sonrió de lado.
—¿Solo vos?
El dragón dio un paso al frente.
—No seas arrogante.
El león se acomodó la chaqueta.
—Ella también está bajo mi protección.
El zorro rio.
—Parece que llegamos tarde... ya empezaron a competir.
Akira los miró completamente confundida.
—¡Un momento! ¡Yo nunca les pedí que me protegieran!
Los seis guardaron silencio.
Porque, aunque ella todavía no lo supiera...
Sus bestias ya la habían elegido.
Y ninguna estaba dispuesta a renunciar a ella.