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CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Valeria pensó que su vida se había terminado el día que su padre la obligó a casarse por negocios. El acuerdo familiar era absoluto: debía unirse a Ismael, el heredero de 24 años de la hacienda vecina, un hombre frío al que apenas conocía. Lo que Valeria no imagina es que Ismael odia esa tradición tanto como ella y esconde un secreto: ha construido una empresa millonaria en la ciudad y planea vender las tierras familiares para liberarlos a ambos.
Obligados a mudarse a la gran ciudad para mantener las apariencias, tendrán que convivir bajo el mismo techo compartiendo sábanas, mentiras y roces eléctricos. Pero cuando el juego de actuar como la pareja perfecta empieza a derretirse bajo el calor de las aguas termales de la costa y el asfalto urbano, las frías reglas de su sociedad financiera saltan por los aires. ¿Podrán conseguir la libertad sin perder el corazón en el intento? Una historia de amor forzado, secretos y superación.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 12. EL NIDO DEL ZORRO

El fin de semana se convirtió en una carrera de obstáculos contra el tiempo. Tras una segunda llamada de mi padre el viernes por la mañana, la situación se había vuelto críticamente peligrosa. Con su habitual prepotencia, Don Manuel ni siquiera nos había preguntado si teníamos espacio; simplemente había anunciado que, para ahorrarse el hotel de la ciudad y "pasar tiempo de calidad con sus queridos hijos", se instalaría en nuestro apartamento durante toda la semana de su viaje de negocios. Mi sangre se había congelado al escucharlo. Eso significaba que mi habitación ya no podía ser un estudio ni un gimnasio temporal; tenía que ser desalojada por completo para convertirse en el "cuarto de invitados" oficial donde mi padre dormiría y registraría cada rincón con su mirada de halcón.

Para ayudarnos a montar el escenario de este teatro forzado, Ismael convocó de inmediato a Héctor y a Sofía el sábado por la mañana. El salón del piso parecía una zona de guerra pacífica, llena de cajas de cartón, perchas y bolsas de la compra.

—A ver, por favor, un poco de orden en la sala —pidió Héctor, subido a una escalera mientras colgaba en la pared del pasillo un cuadro enorme con una de las fotografías oficiales de nuestro banquete de bodas—. Si Don Manuel entra aquí y ve las paredes tan vacías, va a pensar que este piso es un hostal de carretera y no el hogar de una pareja de recién casados apasionados.

Sofía, que salía de mi habitación arrastrando un montón de mis vestidos, se echó a reír con esa energía tan suya.

—Héctor tiene razón. Una casa de enamorados tiene que estar plagada de detalles tontos —bromeó Sofía, guiñándome un ojo mientras caminaba hacia el cuarto de Ismael—. He comprado un par de cepillos de dientes iguales, geles de baño con aromas florales para el baño principal y varias velas perfumadas. Hay que borrar cualquier rastro de que Ismael vive aquí como un monje de clausura metido entre gráficos de Excel.

El momento más incómodo, y a la vez divertido, llegó cuando tuvimos que trasladar mi ropa al armario de Ismael. Sofía me empujó hacia el interior de la habitación matrimonial cargando mis prendas más íntimas. Ismael estaba allí metido, organizando sus trajes de oficina para hacerme espacio en las baldas superiores. Al ver entrar a Sofía con mis cajones de ropa interior, el genio de las finanzas se aclaró la garganta y desvió la mirada hacia la ventana, con las orejas sutilmente enrojecidas.

—He dejado la mitad izquierda del armario completamente libre para ti, Valeria —dijo Ismael, recuperando su tono formal y calculadamente frío—. También he vaciado el cajón superior de la mesita de noche para que coloques tus cremas o lo que necesites. Si tu padre abre los muebles para colgar sus chaquetas, debe ver nuestras ropas mezcladas con total naturalidad.

—Perfecto —contestó Sofía con una sonrisa pícara, dándole un codazo amistoso a Ismael en las costillas—. Y recuerda, Ismael, que una cama de recién casados no puede estar hecha con la precisión militar que tú usas. Deja las sábanas un poco revueltas por las mañanas, que se note que hay vida ahí dentro, ¿entendido?

Ismael arrugó la nariz ante el comentario de la hermana de su socio, pero no replicó. La urgencia de la situación requería aceptar cualquier consejo experto en supervivencia doméstica.

Hacia el final de la tarde, el apartamento había cambiado por completo. Mi antigua habitación lucía impecable, con las sábanas limpias y un juego de toallas nuevas listas para recibir a Don Manuel. En el salón, varias fotos de nuestra boda descansaban sobre los estantes y un sutil aroma a vainilla flotaba en el aire. Parecía, de verdad, el hogar idílico de una pareja que se amaba. Héctor y Ismael se marcharon un momento a la cocina a revisar los últimos detalles de los balances que debían presentar el lunes, dejándome a solas con Sofía en mi nuevo dormitorio.

Me senté en el borde de la gran cama matrimonial de Ismael, sintiendo que los nervios me corroían el estómago por dentro. Contemplé mis manos, temerosa de lo que vendría el miércoles. Sofía se sentó a mi lado en la alfombra, apoyando sus brazos sobre mis rodillas y mirándome con una profunda seriedad y cariño en sus ojos claros.

—Estás asustada, ¿verdad, Vale? —me preguntó en un susurro, suavizando el tono.

—Mucho, Sofía —confesé, sintiendo un nudo en la garganta—. Mi padre es un hombre implacable. Si nota la más mínima distancia entre Ismael y yo, si se da cuenta de que nos ponemos tensos al tocarnos o de que nos miramos con incomodidad, lo investigará todo. Tengo miedo de estropearlo y de que me arrastre de vuelta al pueblo. Si eso pasa, nunca podré ayudar a Aarón.

Sofía me apretó las manos con firmeza, infundiéndome un calor que necesitaba desesperadamente.

—No lo vas a estropear, porque eres una mujer fuerte y valiente, Vale —me aseguró con total convicción—. El truco para engañar a un hombre arrogante como tu padre no está en dar grandes discursos de amor, sino en los pequeños gestos diarios. Cuando tu padre esté delante, no te quedes rígida como una estatua. Míralo a los ojos cuando te hable. Si Ismael está sentado a tu lado, apoya tu mano de forma natural sobre su rodilla, o arréglale el cuello de la camisa con delicadeza antes de que salga por la puerta. Los hombres como tu padre creen que el amor es posesión y cercanía física; si ven que se tocan sin pensarlo, su mente machista asumirá que todo está bien.

Escuché sus palabras atentamente, memorizando cada consejo como si fuera una lección de alta costura.

—Además —añadió Sofía, con una chispa divertida y traviesa volviendo a sus ojos—, Ismael es un témpano de hielo para los negocios, sí, pero es un hombre guapísimo y tiene un fondo excelente. Te aseguro que a muchas chicas de la academia les encantaría estar obligadas a compartir la cama con él durante una semana entera. No te va a costar tanto actuar un poquito, jiji.

Un calor repentino me subió por el cuello hasta las mejillas, haciéndome reír con timidez para ocultar los nervios reales que me acababan de sacudir el pecho. Sofía tenía razón en algo: Ismael era atractivo, maduro y un caballero absoluto. El problema no era que fuera difícil actuar; el verdadero peligro era que, al pasar tantas noches compartiendo la penumbra de ese cuarto, los límites de la mentira empezaran a difuminarse y aquellos nervios ficticios se convirtieran en algo peligrosamente real.

Cuando Héctor y Sofía se marcharon al caer la noche, el apartamento se sumió en un silencio cargado de una nueva electricidad. Ismael y yo nos quedamos de pie en el pasillo, mirando hacia la puerta de la habitación matrimonial que ahora compartíamos.

—Bueno —pronunció Ismael, rompiendo el silencio con una voz baja que resonó en la penumbra—. Creo que es hora de empezar a ensayar nuestra convivencia, futura esposa. El enemigo llega en tres días.

Apreté los puños, sosteniéndole la mirada con una mezcla de valentía y expectación. El nido del zorro estaba listo, y nosotros estábamos a punto de encerrarnos en él.

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Blanca Montero Angulo
Excelente capítulo. ♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Ojalá puedan rescatar rápido a su hermanito 😭😭😭😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Graciela Calcaterra
Muy buena historia,corta,concisa. Demostraste que en pocos capítulos se puede hacer una hermosa historia!!! Felicitaciones!!!
Hiradia Cohen
Que cuando ella se vaya con Ismael a la ciudad se lleve Aaron de ese infierno y lo ayude a salir adelante
Hiradia Cohen
Parece que estas historias fueran de la época de la colonia que obligaban a casarse con los hijos de los reyes
Blanca Montero Angulo
pobresito el hermanito tan bello 😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Pobres 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡💔💔💔💔💔💔💔💔
Blanca Montero Angulo
Viejos desgraciados, como hacen negocios con la vida de sus hijos 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Perla Arbos
Me encanta esta historia!!!. Felicitaciones!!!
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