Sinopsis
Emilia Velázquez, una joven universitaria apasionada por las novelas románticas, descubre que le quedan pocos meses de vida y acepta la oferta de una misteriosa hechicera para reencarnar en el mundo de su novela favorita, ocupando el cuerpo de Ester, la villana destinada a la desgracia. Mientras lucha por adaptarse a un reino lleno de conspiraciones, magia, dragones ancestrales y peligros ocultos, intentará cambiar un destino que no le pertenece. Sin embargo, todo se complica cuando un extraño encuentro con el príncipe dragón Derek provoca un intercambio de cuerpos que amenaza con alterar el equilibrio de ambos mundos para siempre.
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Capítulo 5: La villana despierta
Lo primero que sentí fue frío.
No el frío de una habitación con aire acondicionado.
Era un frío diferente.
Un frío antiguo.
Como si las paredes que me rodeaban hubieran guardado secretos durante siglos.
Abrí los ojos lentamente.
El techo sobre mí no era blanco.
No era el techo del hospital.
Era de madera oscura, decorado con detalles dorados y pinturas que parecían sacadas de un palacio.
Durante unos segundos solo observé.
Sin moverme.
Sin respirar casi.
Esperando despertar en mi verdadera habitación.
Esperando escuchar la voz de mi madre.
Pero nadie apareció.
Entonces recordé.
La mujer.
El mundo nuevo.
La decisión.
Ester.
Me incorporé de golpe.
Un mareo intenso me obligó a cerrar los ojos.
—Tranquila.
Una voz desconocida habló cerca de mí.
Abrí los ojos nuevamente.
Una joven estaba a mi lado.
Tenía cabello castaño recogido en una trenza y llevaba un vestido sencillo.
Sus ojos estaban llenos de preocupación.
—Señorita Ester, no debe levantarse todavía.
Mi corazón se aceleró.
Ese nombre.
Ester.
Todavía me costaba aceptarlo.
Miré mis manos.
Eran diferentes.
Más pequeñas.
Más delicadas.
Tenía la piel pálida y mis dedos temblaban.
Me levanté lentamente y caminé hasta un espejo que estaba junto a la pared.
Y entonces la vi.
Ella.
La chica del libro.
La villana.
Cabello negro largo cayendo sobre mis hombros.
Ojos rojos intensos.
Un rostro hermoso.
Pero diferente a como la imaginaba.
Porque en las páginas del libro siempre la describían como una mujer aterradora.
Una persona sin corazón.
Pero el reflejo frente a mí...
Parecía una chica perdida.
Asustada.
Sola.
—Soy...
Tragué saliva.
—Ester.
La joven bajó la mirada.
Como si escuchar ese nombre fuera peligroso.
Lo noté.
Y eso me preocupó.
—¿Qué ocurre?
Ella levantó la cabeza rápidamente.
—Nada, señorita.
Mentía.
Podía verlo.
En mi antigua vida siempre fui buena observando a las personas.
Y aunque ahora tenía otro rostro...
Seguía siendo Emilia.
—Dime la verdad.
La joven dudó.
Después suspiró.
—Todos en el castillo están sorprendidos de que haya despertado.
Fruncí el ceño.
—¿Por qué?
Ella abrió los ojos con miedo.
—Porque...
Se acercó y bajó la voz.
—La encontraron inconsciente en el bosque.
Mi cuerpo se tensó.
—¿El bosque?
Asintió.
—Cerca del territorio prohibido.
Recordé el libro.
Esa parte nunca estaba clara.
En la historia original, Ester aparecía después del incidente del bosque.
Todos decían que había intentado hacer algo terrible.
Pero nadie explicaba qué había pasado realmente.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
—¿Cuánto tiempo llevo dormida?
La joven respondió:
—Tres días.
Tres días.
Eso significaba que la historia ya había comenzado.
Y yo estaba en medio de ella.
—¿Cómo te llamas?
Ella pareció sorprendida.
—¿Señorita?
—Tu nombre.
Parpadeó.
Como si nunca antes le hubiera preguntado.
—Lina.
Sonreí ligeramente.
—Gracias, Lina.
Sus ojos se abrieron.
¿Por qué una palabra tan simple parecía sorprenderla?
Entonces entendí.
Ester original probablemente nunca trató bien a sus sirvientes.
Sentí una presión en el pecho.
Porque aunque todos la odiaban...
Quizás nadie se había preguntado por qué era así.
Una puerta se abrió de repente.
Lina se puso pálida.
—Señorita...
No terminó la frase.
Porque un hombre entró.
Alto.
Imponente.
Cabello negro.
Ojos verdes penetrantes.
Su presencia llenó toda la habitación.
Lo reconocí inmediatamente.
El príncipe Eduardo.
El protagonista masculino de Debajo de tu sombra.
El hombre que en el libro había odiado a Ester más que nadie.
Él me miró en silencio.
No había cariño.
No había preocupación.
Solo sospecha.
—Así que finalmente despertaste.
Su voz era fría.
Sentí un escalofrío.
En la historia original, Eduardo era quien provocaba la caída de Ester.
Y ahora estaba frente a mí.
Pero algo no estaba escrito en el libro.
Porque él parecía diferente.
Más joven.
Más cansado.
Como si llevara un peso que nadie conocía.
—¿Por qué me miras así?
preguntó.
Me di cuenta de que lo estaba observando demasiado.
Aparté la mirada.
—Estoy intentando recordar.
Una mentira.
Pero necesaria.
Eduardo caminó lentamente hacia mí.
—¿Recordar?
Sus ojos se entrecerraron.
—Dime entonces.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
—¿Qué ocurrió en el bosque?
Silencio.
La pregunta quedó entre nosotros.
Porque yo no sabía la respuesta.
Y él parecía saberlo.
Demasiado bien.
—Eso quiero descubrir.
respondió.
Me sorprendí.
—¿Qué?
Eduardo me miró fijamente.
—Porque cuando te encontraron...
Hizo una pausa.
—Estabas sosteniendo esto.
Sacó algo de su bolsillo.
Y mi sangre se congeló.
Era un collar.
El mismo collar que aparecía en el libro.
El objeto que marcaba el inicio de la tragedia.
Pero había algo que Eduardo no sabía.
Algo que solo yo conocía.
Ese collar pertenecía a la persona que en la historia...
intentaría destruirme.
Y esa persona todavía no había aparecido.
Eduardo dio un paso atrás.
—Ester.
Su voz se volvió más seria.
—Necesito saber la verdad.
Lo miré.
Y por primera vez pensé algo que jamás imaginé.
Quizás cambiar la historia sería más difícil de lo que creía.
Porque no solo tenía que sobrevivir.
También tenía que descubrir quién había convertido a Ester en la villana.