Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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BÚNKER
NARRADOR
Fabián fue a su habitación más que molesto. No podía creer que su abuela no lo apoyara ni tampoco que Rebeca hubiese decidido darle más atención al mayordomo que a él. ¡Era inadmisible! ¡Injusto!
Cuando Arthur llegó, Rebeca lo esperaba sentada a la mesa. Margaret se había ido a su habitación para hacer algunas llamadas referentes a la boda.
El mayordomo se acercó a ella luego de ordenar que dejaran toda la ropa de la "futura señora Black" en la habitación de invitados.
--Señorita le aseguro que todo está perfectamente ordenado. Me tomé el atrevimiento de dejar en una pequeña bolsa sus productos de higiene junto a su vestuario para mañana. Lo demás lo organizarán las empleadas por la mañana
--Gracias Arthur. En realidad lo esperaba porque tenía que hablar con usted...-- Él sonrió. Imaginaba el motivo
--Lo supuse, señorita. ¿Se trata de lo que encontré en uno de sus cajones? Para ser más preciso de color rosa y rojo-- Rebeca hizo un gesto afirmativo con las mejillas sonrosadas y una sonrisa nerviosa
--¿Cree que eso es un problema? Le aseguro que me ocuparé yo misma y que solo será cuando regresemos del viaje de luna de miel que la señora Margaret planeó para nosotros
Arthur se sentó un momento y volvió a sonreír.
--Para la señora Margaret no lo creo si usted es responsable. Para el señor... creo que tal vez si genere un inconveniente mayor, pero lo descubriremos a su regreso
Rebeca sonrió aliviada. Imaginó la expresión de su futuro marido y acabó soltando una risa.
--Yo se lo avisé
--Si, pero creo que puedo interpretar lo que el señor creyó-- Ella lo pensó y acabó riéndose aún más-- No lo había pensado... pero tienes razón
--Bueno Arthur, creo que lo sabremos en pocos días. Por favor dime Beca o Becky. Me siento más vieja si me tratas con tanta formalidad
Rebeca continuó sentada por algunos minutos más compartiendo una sonrisa cómplice con Arthur que parecía un buen y leal cómplice. Ella lo acompañó a la cocina y mientras él cenaba, aprovechó a despejar sus dudas sobre por qué los dueños de la mansión usaban más de un tenedor para cenar.
Después del postre, ella fue a la habitación que ocuparía hasta la boda.
Pese a la comodidad del amplio cuarto, a ella le costó conciliar el sueño. Le envió un mensaje a Sofía para decirle que por tres días no podría ver a Jade, pero que por favor la llamara si necesitaba algo.
Sofía, no respondió como esperaba. Si creía que su hermana podría estar feliz al saber que su hija tendría mejores cuidados, eso no pasó. En lugar de eso la llamó intentando que la entendiera.
--Vinieron Cata y Vivi a verme-- Esas eran las mejores amigas de la adolescente, unas de las que había tomado distancia desde que supo que estaba embarazada o tal vez desde antes
--¿Por qué no pareces feliz? Son tus mejores amigas. Nunca me dijiste por qué se pelearon
--Nunca lo hicimos. No quise verlas, les pedí que se fueran
--Sofi, ¿Por qué hiciste eso? Intento entenderte, pero me resulta imposible si no me dices nada más que unas pocas palabras...
--¡Porque yo no quería esto y no voy a poder! ¡No puedo!
Sofia terminó la llamada abruptamente. Rebeca sabía que no valía la pena llamarla porque no le contestaría. Había intentado hablar con ella en varias oportunidades, pero no sabía cómo hacerlo. En el pasado eso había resultado sencillo, pero en ese momento... ella no parecía su hermana.
"-Quisiera entenderte. De verdad que si, pero no por dónde empezar-"
Ella finalmente pudo dormir. Cuando se despertó corrió al baño más que ansiosa. No podía llegar tarde a trabajar y además tenía que renunciar a sus dos empleos. Luego debería firmar el contrato que Margaret le daría. Había mucho por hacer.
El desayuno estaba servido cuando bajó corriendo las escaleras contando el dinero que necesitaría para el bus que la dejaría a dos calles del consultorio de la doctora Aguirre.
--Señorita, ¿Va a desayunar?-- Preguntó al verla tan apresurada
--Buen día, Arthur. Si deseo llegar a tiempo no podré hacerlo. Tengo que ir a tomar el bus
--Desayuna. El chófer te llevará. No tienes que preocuparte por tomar el bus-- Le pidió Margaret acercándose
--No quiero causar inconvenientes. De verdad puedo tomar el bus
--Serás la esposa de mi nieto, eso te convierte en parte de la familia. Incluso Fabián puede llevarte
Rebeca lo observó bajando la escalera mientras se frotaba los ojos y bostezaba.
--¿Qué fue todo ese escándalo, Rebeca? Estaba durmiendo y pareces haberte caído en el baño. Después te escuché gritar
--Me tropecé, se me cayeron mis cosas y luego me quemé con el agua en la ducha
--La gente normal duerme a esta hora
--La gente que no trabaja, tal como tú-- Ella se cruzó de brazos con molestia
--Fabián siéntate a desayunar y no me hagas perder la paciencia. Acabaré haciendo que trabajes de cuatro a doce en el hotel luego de tu luna de miel
--¿Cuatro de la tarde?-- Preguntó con esperanza
--De la madrugada
--Me odian. Todos están en mi contra. Arthur no me ofreciste café, ¿Ahora vas a prestarle atención a Rebeca solamente?-- Preguntó indignado buscando refugiarse en el mayordomo
--Lo siento, señor Black. No esperaba verlo hasta las diez. ¿Se siente mal?
--Es muy temprano
--Señora, ¿Cree que pueda tener el día libre? Si el mundo estuviera por acabarse me gustaría estar en compañía de mi familia. Usted comprende que acaba de ocurrir algo preocupante-- Rebeca se rió
--Cuando Fabián comience a trabajar conseguiré un búnker, solo por si acaso-- Dijo Margaret
--¡No lo puedo creer! Quieren volverme loco-- Fabián fue a sentarse sin poder disimular su molestia
--Así que amaneces de mal humor-- Comentó Rebeca ocupando una silla frente a él
--Solamente cuando es de madrugada-- Refunfuñó molesto
Arthur imaginaba que cuando hubiera boda, aquellas mañanas serían aún peores. Esa pareja parecía a punto de matarse y todavía no llevaban ni un día viviendo bajo el mismo techo.
La historia está muy bonita pero ya siento que se va tornando monótona 🤭
😂🤣😂🤣 pelear porque la primera sonrisa de Jade fue para Fabian fue demasiados celos de Rebeca que sobrina lo prefiriera cada vez que le hace una payasada.