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FUEGO DE ASFALTO. LA TRAICION DEL PILOTO. ULTIMO LIBRO SAGA CICATRICES

FUEGO DE ASFALTO. LA TRAICION DEL PILOTO. ULTIMO LIBRO SAGA CICATRICES

Status: Terminada
Genre:Elección equivocada / Traiciones y engaños / Mafia / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lucía Atelier, ejecutiva sofisticada pero ciega de amor, se entrega en secreto a Gabriel, un rudo piloto de pruebas. Ella cree vivir un romance salvaje, pero él la usa por ambición para robar los secretos industriales de su familia y arruinarla. Cuando Marcos, hermano de Lucía, descubre la relación e investiga al mecánico, lo acorrala. Desesperado, Gabriel secuestra a Lucía en una mansión aislada para exigir un rescate millonario. Al descubrir el chantaje, ella huye, pero Gabriel la atropella en la carretera y la deja por muerta. En la noche, Dante, el gélido y magnético líder del sindicato criminal más poderoso, la rescata y la cura en secreto. Lucía despierta con amnesia y surge entre ellos un tórrido y apasionado romance. Al recuperar la memoria y recordar la traición, Dante no solo la ayuda a regresar con su influyente familia, sino que la reclama como su mujer ante los Atelier. Con su poder letal, el mafioso removerá el cielo y la tierra para cazar a Gabriel y vengar a su reina

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CAPITULO 7. LA LLAMADA DEL TRAIDOR

La tarde cayó sobre el despacho principal de la residencia familiar con un cielo gris y denso que parecía aplastar los techos de la vivienda. En el interior de la estancia, la atmósfera respiraba una devastación humana absoluta. Brandon Atelier permanecía sentado en su sillón de piel con el rostro oculto entre sus manos grandes, con las líneas de su expresión marcadas por un envejecimiento de golpe. A su lado, su esposa Monique lloraba en silencio en una esquina del sofá, rota por el pánico de madre que le encogía el pecho al ver la habitación de su hija menor vacía. Se presionaba un pañuelo contra los labios para ahogar los sollozos, arropada por Sara, quien intentaba infundirle un hilo de calma en mitad del descalabro.

Marcos caminaba de un extremo a otro de la alfombra como un animal enjaulado, con las mangas de su camisa gris arremangadas y la mandíbula apretada con tal fuerza que los músculos del cuello se le tensaban de forma visible. El primo Alejandro, con su habitual seriedad, revisaba los registros telefónicos junto al detective García en una terminal portátil de alta seguridad, intentando rastrear de forma infructuosa algún rebote de señal en las antenas de la ciudad.

El silencio sepulcral de la estancia se vio roto de golpe por el timbre estridente, seco y metálico del teléfono móvil privado de Marcos.

Monique se incorporó de un salto en el sofá, con los ojos claros inyectados en sangre por las lágrimas, aferrándose al brazo de Sara. El joven directivo detuvo sus pasos en seco, y una descarga de pura adrenalina le recorrió el pecho. Miró la pantalla, que mostraba una línea de dígitos ocultos. Con dedos completamente helados, pulsó el botón de aceptación y se pegó el terminal al oído, activando el manos libres con un movimiento rápido e implacable.

—Atelier —pronunció Marcos con su profunda voz barítona, un tono tan bajo, rasposo y gélido que hizo que el aire del despacho pareciera congelarse.

Al otro lado de la línea, una risa corta, seca y cargada de una soberbia y un resentimiento corporativo inmensos rompió la comunicación. Era Gabriel. La voz del piloto de la escudería vieja sonó áspera, pausada y con una tranquilidad demencial que delataba el control absoluto que creía tener sobre la situación.

—Buenas tardes, señor director —siseó Gabriel, y su tono cínico hizo que Brandon levantara la cabeza de golpe, mientras Monique soltaba un gemido de puro dolor que Sara intentó contener—. Supongo que a estas horas ya habréis revisado la habitación de Lucía y os habréis dado cuenta de que vuestro blindaje familiar tiene demasiadas grietas. Vuestra preciosa heredera está bajo mi techo, a muchos kilómetros de vuestras leyes de despacho y de vuestros mecánicos de confianza.

—¡Gabriel! ¡Devuélveme a mi hija, por lo que más quieras, no le hagas daño! —exclamó Monique en un grito desgarrador que le rompió el alma a todos los presentes en la estancia.

—Cállate, mamá, déjame hablar a mí —le suplicó Marcos con un murmullo rápido, antes de volver a clavar su mirada en el teléfono—. Si le pones una sola mano encima a mi hermana, Gabriel, te juro por la vida de toda mi familia que yo mismo te voy a cazar y te voy a destrozar con mis propias manos.

—Ahorraos los lamentos y los gritos, porque en este callejón no tenéis ninguna carta que jugar —le interrumpió Gabriel con un murmullo ronco que no aceptó réplicas—. Lucía está en mis manos porque ella misma decidió huir conmigo en mitad de la penumbra de la madrugada, creyendo en cada una de mis palabras. Pero este idilio de libertad tiene un precio muy alto para vosotros. Quiero cien millones de euros en efectivo, en billetes usados y sin marcar, guardados en bolsas de lona negra. Tenéis cuarenta y ocho horas para reunir la cantidad que os he pedido. Si os atrevéis a avisar a la policía, si veo un solo coche del detective García merodeando por las salidas de las afueras, os juro que os enviaré a Lucia en pedazos. Volveré a llamar para dar el punto de entrega. No os equivoquéis de apellido.

La línea se cortó con un clic seco y definitivo, dejando en el despacho un silencio sepulcral de lo más asfixiante. Por primera vez en la existencia del clan, la desesperación absoluta rompió la muralla de los Atelier. Brandon dio un golpe descomunal sobre la mesa de nogal, mientras Monique se hundía de nuevo en el pecho de Sara, rota por la impotencia de no saber dónde estaba su pequeña. El primo Alejandro cerraba los ojos, asimilando la magnitud del chantaje que los dejaba completamente atados de manos. Sus influencias y su inmenso capital no servían de nada en mitad de esa nada.

A cincuenta kilómetros de allí, en mitad del casoplón aislado de las afueras, Lucía permanecía de pie junto a la ventana del comedor de piedra, observando a Gabriel con una extraña sensación de inquietud que comenzaba a apartarla de las nubes del idilio. El piloto de la escudería había pasado la tarde encerrado en la planta superior, manteniendo un control de lo más obsesivo sobre las puertas de entrada y revisando las cortinas con una fijeza paranoica.

Cuando Gabriel bajó las escaleras, Lucía dio un paso al frente, alisándose los pantalones sastre y mostrando una presencia ejecutiva que intentaba recuperar su habitual firmeza y madurez decidida.

—Gabriel, llevamos horas encerrados en este casoplón y ni siquiera me dejas salir al porche a respirar el aire de las colinas —intervino Lucía con una voz clara y nítida, sosteniéndole la mirada de piedra—. Si de verdad hemos huido juntos para demostrarle a mi hermano que nuestro amor es real, no entiendo por qué actúas con tanta hostilidad. Parece que me estés ocultando algo.

Gabriel caminó hacia ella, y sus facciones de piedra lucieron una rigidez fría que la joven jamás había visto en el cobertizo de la medianoche. La atrapó por el antebrazo con un agarre grande y exigente, reduciendo la distancia física de un tirón seco que le dolió en la piel suave.

—Te he dicho que te calles y sigas mis instrucciones, Lucía —le siseó Gabriel con un murmullo áspero, desprovisto de cualquier ternura romántica—. No estamos de vacaciones en una finca de lujo. Tu hermano nos está buscando y mi única prioridad es que te quedes en este salón sin hacer preguntas. No me obligues a ponerme rudo contigo.

Lucía dio un paso atrás en cuanto él la soltó, conteniendo el aliento de golpe mientras un sudor helado le recorría la nuca. El velo del engaño comenzaba a agrietarse en su mente. Miró la espalda ancha del mecánico mientras este se alejaba hacia la cocina, dándose cuenta con un pánico primitivo de que el hombre por el que había traicionado a su familia... no era el protector que creía, sino que se había convertido en un hombre frio e hiriente que la mantenía acorralada en mitad de la nada de las afueras.

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Gladys Dona
Hermosa novela las próximas fotos fotos de los personajes
Gladys Dona
Excelente novela lo único que faltaría es ponerle rostro a tus personajes y broche de oro porque tienes mucha imaginación Felicitaciones 👏
Graciela Saiz
estuvieron como conejos más de un año y ella no quedó embarazada 🤔🙄
Graciela Saiz
wwoooo! que calor lo pm! 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🫠🥵
Graciela Saiz
eso en el porche de la casa 😳😳🔥🔥wwwo ! y se fue sin siquiera limpiarse 🤔🙄
Graciela Saiz
Dante , tarde o temprano ella va a recordar, que harás entonces 🤔,
Graciela Saiz
Dante le habrá contado a ella que es un mafioso ?
Deisy Campos
excelentemente buenísima y no le metieron más para alargarla así está bien gracias 👏👏👏
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