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El Regreso De La Fiera

El Regreso De La Fiera

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Malentendidos / Venganza / Completas
Popularitas:244.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Hace seis años, Tania era la esposa perfecta: dulce, paciente y profundamente enamorada. Sin embargo, en el nido de víboras que es la familia Durantt, su bondad fue tomada por debilidad. Manipulada por su suegra y víctima de una elaborada trampa orquestada por el primer amor de Nicolás, Tania fue acusada de una traición que jamás cometió. Nicolás, cegado por su arrogancia y posesividad, le entregó los papeles del divorcio y la expulsó de su vida sin darle el beneficio de la duda.

Hoy, la mujer que regresa no guarda rastro de aquella chica sumisa. Tania vuelve como una empresaria de éxito, con una mirada gélida y una fuerza física y mental capaz de derribar imperios. Su único objetivo es proteger el legado de su hijo, Nico, el heredero secreto que Nicolás nunca supo que existía. Cuando sus mundos vuelven a colisionar, Nicolás descubre que la "fiera" que él mismo despertó no está dispuesta a perdonar fácilmente, y que recuperar su amor será la batalla más difícil de su vida

NovelToon tiene autorización de Fernanda G para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 2

​El amanecer en Singapur no pedía permiso; estallaba en tonos cobres y violetas contra los rascacielos de cristal. A las 5:00 a.m., el gimnasio privado del ático de Tania ya bullía con el ritmo sordo de un saco de boxeo recibiendo impactos.

​Tania no golpeaba por inercia; golpeaba con una precisión matemática. Cada impacto de sus nudillos vendados contra el cuero pesado era un recordatorio de la resistencia que había tenido que construir. Su cuerpo, ahora fibroso y atlético, no guardaba rastro de la fragilidad de la chica que seis años atrás deambulaba bajo la lluvia. Sus movimientos eran una danza de violencia controlada: un jab de izquierda para desestabilizar, un gancho de derecha para demoler.

​Sudaba frío, pero su respiración era rítmica, casi meditativa. Al terminar la serie, apoyó la frente contra el saco oscilante. Sentía el latido de su corazón en las sienes, una percusión que le decía que estaba viva, que ya no era una víctima. La autocompasión era un lujo que había enterrado en el mismo aeropuerto donde aterrizó sin nada más que una maleta vieja.

​—La disciplina es la única libertad, mamá —susurró para sí misma, repitiendo el mantra que la había mantenido en pie.

​Se dirigió a la ducha. Dejó que el agua helada cerrara sus poros y despejara su mente. Al salir, se colocó su armadura para el mundo moderno: un traje de seda color marfil, hecho a medida, que suavizaba sus hombros fuertes pero resaltaba una presencia que exigía silencio en cualquier habitación donde entrara. Frente al espejo, se aplicó un labial rojo sangre. No era maquillaje; era una declaración de guerra.

​Dos horas después, Tania se encontraba tras un escritorio de obsidiana en el piso 50 de su corporación logística, Atlas Global. A través del ventanal, los barcos de carga en el puerto parecían piezas de un juego de mesa que ella dominaba a la perfección.

​Un suave golpe en la puerta interrumpió su lectura de los mercados asiáticos. Entró Marcus, su mano derecha y la persona que la había visto escalar desde que ella era una simple analista bilingüe en un puerto de mala muerte hasta convertirse en la "Reina de la Logística".

​—Los informes de debida diligencia sobre la expansión en Latinoamérica están listos —dijo Marcus, dejando una carpeta de cuero sobre la mesa. Su tono era profesional, pero sus ojos denotaban una cautela inusual—. Hay una oportunidad de adquisición hostil que acaba de abrirse en tu país de origen.

​Tania no se inmutó, pero sus dedos se cerraron sutilmente sobre su pluma estilográfica.

​—Dime los números —ordenó con voz de seda.

​—Logística Continental está al borde del colapso por una mala gestión de sus activos fijos. Tienen el monopolio de las rutas terrestres del Cono Sur. Si los absorbemos, Atlas controlará el 70% del flujo comercial de la región. Pero hay un detalle.

​Marcus deslizó una hoja adicional. Tania la tomó. En el encabezado, los nombres de los principales acreedores de la empresa objetivo brillaban como una herida abierta: Grupo Durantt.

​Por un segundo, el cristal de su oficina pareció volverse tan frágil como sus recuerdos. Absorber esa empresa no era solo un movimiento financiero maestro; era cortarle las piernas al imperio de Nicolás. Los Durantt dependían de esas rutas para mover su mercancía pesada. Si Tania compraba Continental, ella se convertiría en la dueña de los caminos que Nicolás necesitaba transitar.

​—¿Casualidad? —preguntó ella, con una ceja arqueada.

​—El mercado es caprichoso, pero tú me enseñaste que las casualidades son para los que no saben leer las señales —respondió Marcus—. Si firmamos, tendrás que viajar allá la próxima semana para la toma de posesión.

​Tania se puso de pie y caminó hacia la ventana. El reflejo en el cristal le devolvió la imagen de una mujer que Nicolás no reconocería. Había algo gélido en su mirada, una profundidad que solo se adquiere cuando has mirado al abismo y el abismo ha parpadeado primero.

​Sentía una mezcla embriagadora de adrenalina y una náusea persistente. Volver significaba enfrentar los fantasmas que había dejado atrás, pero también significaba que la justicia, esa que la justicia legal le negó, estaba finalmente a su alcance de manera orgánica.

​—Prepara el jet privado —dijo sin girarse—. Y quiero un informe completo sobre la situación personal de Nicolás Durantt. No solo sus finanzas. Quiero saber con quién se sienta a la mesa y quién duerme en su cama.

​—Tania... —Marcus dudó—. Sabes que entrar ahí es abrir una caja que costó mucho cerrar.

​—No la voy a abrir, Marcus —ella se giró, y por primera vez en la mañana, una sonrisa gélida curvó sus labios—. La voy a incendiar.

​En ese momento, la puerta de una estancia conectada a la oficina se abrió. Un niño pequeño, de unos cinco años, entró frotándose los ojos, con el cabello castaño revuelto y una energía que iluminó instantáneamente la estancia.

​—¡Mamá! ¿Ya terminaste de pelear con los números? —preguntó el pequeño Nico, corriendo hacia ella.

​Tania se agachó y lo recibió en sus brazos. El contacto con su hijo era lo único que lograba ablandar la coraza de diamante que rodeaba su corazón. Nico tenía los mismos ojos que el hombre que la había traicionado, la misma estructura ósea, la misma determinación en el mentón. Pero en él, esos rasgos no eran una amenaza, eran su motor.

​—Ya casi, mi amor —le susurró Tania, besando su frente—. ¿Te gustaría hacer un viaje largo? Vamos a conocer el lugar donde mamá creció.

​—¿Hay dragones ahí? —preguntó el niño con curiosidad.

​Tania miró por encima de la cabeza de su hijo, encontrándose con la mirada de Marcus.

​—No, Nico. Hay fieras —respondió ella, y su voz recuperó esa dureza metálica que la había hecho rica—. Pero no te preocupes. Tu mamá es la más grande de todas.

​Al quedarse sola de nuevo, Tania tomó la carpeta de los Durantt. Acarició el nombre de Nicolás en el papel. No sentía el amor desesperado de los veinte años, ni el odio ciego de la noche de la lluvia. Lo que sentía era algo mucho más peligroso: una indiferencia estratégica respaldada por un poder absoluto.

​Él la había echado pensando que era una flor que se marchitaría sin su sol. Seis años después, Tania regresaba como el invierno: implacable, hermosa y dispuesta a congelar todo lo que él consideraba sólido.

​Abrió el cajón de su escritorio y sacó un objeto que nunca había tirado: el anillo de bodas que él le lanzó aquel día. Lo miró un segundo antes de dejarlo caer de nuevo en la oscuridad del cajón.

​—Es hora de cobrar los intereses de mi dolor, Nicolás —sentenció para el silencio de la oficina.

​El salto estaba dado. El tablero estaba puesto. Tania, la mujer que una vez solo supo amar, ahora solo sabía ganar. El diamante se había formado bajo la presión de las cenizas, y ahora estaba listo para cortar el cristal de la realidad de los Durantt.

1
Yara Mojica
se supone que el no sabia que ella estaba embarazada y como en este capítulo él dice que ese hijo que espera no es suyo
ysabel cecilia contreras
Hay por favor que se guarde su deseo 🤣
Nay UwU
muy padre tu novela. céntrate en los comentarios buenos. ánimo!!
Nay UwU
me encantan los personajes, tan humanos, llenos de rencores, de odios y de errores... en fin... no veo la hora en que Nicolás se de cuenta que está mal su proceder. leamos
Estefania Castro
victoria no era Elena
Genoveva
solamente falta que le pusieras alas y varita mágica a Tania 🙄, que absurda eres, le das mucho realce a Tania, cuando ella fallo también, ahora viene como la gran heroína a vengarse de quién la irio🤣 que fastidio, pones en primer lugar a una mujer que tiene más auridad, más poder, que risa me da, me da la impresión que apoyas a las feministas (no tengo encontrá nada de ellas), Pero al leer está novela da mucho que decir, con esta novela van 3 que leo lo mismo, dejan un mal sabor de boca, mucho empoderamiento, menos felicidad 🙄 que patetico, mucha ambición, mucho orgullo, inmadurez en ambas partes, dejando aún lado aún niño que sin querer lo meten al rollo, y según Tania muy centrada 🙄 que tanta, ese personaje me cae del asco.
Sonia Yrady
escritora su novela es un mensaje de amor y resilencia en toda la trama de principio a fin, fue una enseñanza de que a través del dolor se puede llegar cambiar la historia, gracias por tan hermosa historia me súper encantó.
Alicia Barletta
muy linda mucho sufrimiento pero al fin la felicodad y el amor triimfaron
MaReyanaga Maldonado
👏 Excelente novela
Liliana Torrecilla
Una hermosa novela, me encanto. Muchas gracias escritora . Felicitaciones 👏👏👏❤
Alicia Barletta
muy rencorosa una enferma
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
felicidades por esta novela autora ,,,, 🎁💝🤗
Maris Benitez
Por lo visto va a quedar con él 🤦ya le ablando el corazón
Maris Benitez
Okey ya sabe que tiene un hijo y ahora que va a hacer
Maris Benitez
Excelente 👏👏👏👏👏 con altura y prestancia va destruyendo sus enemigos 🐦‍🔥💪💪💪
Maris Benitez
Esperando que esté ave fénix 🐦‍🔥 no vuelva a las cenizas 😤
Maris Benitez
Okey esperando que después de humillarlo no se quede con él 😤
Maris Benitez
Humm porque le puso el mismo nombre que él.padre , habiendo tantos
🤦
Maris Benitez
Bueno creo que se va a arrepentir 🤦y evidentemente la suegra tiene mucho que ver en el divorcio
Antonia Garcia
Una historia muy bonita aunque un poco larga me gustan más cortas pero gracias por compartir 😃
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