Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Abuelo Roberts 1
El abuelo Roberts seguía bebiendo té tranquilamente cuando Adele cerró lentamente el contrato.
Su mente ya estaba trabajando a toda velocidad.
Sí.
Era una locura.
Una completa locura.
Pero mientras más lo pensaba, más sentido tenía.
Casarse con Irvin significaba condenarse.
Casarse con Ivan significaba… bueno…
Probablemente una vida extraña.
Pero viva.
Y honestamente, Adele prefería extraño antes que traumático.
Levantó lentamente la vista hacia el anciano.
—Abuelo.
—¿Hm?
—Quiero casarme con el duque Ivan Farrel.
El silencio fue absoluto.
El abuelo la miró fijamente.
Luego soltó una pequeña risa incrédula.
—Adele… querida, no hagas bromas.
—No estoy bromeando.
La sonrisa del anciano desapareció poco a poco.
Porque Adele lo estaba mirando con una seriedad aterradora.
No parecía confundida.
No parecía avergonzada.
Parecía decidida.
El abuelo dejó lentamente la taza sobre la mesa.
—¿Hablas en serio?
—Completamente.
El anciano pestañeó varias veces como si intentara procesarlo.
Porque aquella conversación simplemente no tenía sentido.
Adele Roberts había sido tímida toda su vida.
Obediente.
Dócil.
El tipo de muchacha que se sonrojaba incluso al levantar la voz.
Y ahora estaba exigiendo cambiar de prometido dentro de la misma familia ducal como si estuviera escogiendo un vestido.
—¿Por qué querrías eso? —preguntó finalmente.
Adele respiró profundo.
[Porque tu opción original es un demonio disfrazado de aristócrata.]
Pero claro, no podía decir eso.
Así que sonrió elegantemente.
—Siempre quise ser una duquesa.
El abuelo se quedó mirándola unos segundos más.
Claramente desconcertado.
—Adele… el duque Ivan lleva meses sin despertar.
—Lo sé.
—Muchos creen que nunca despertará.
[Perfecto.]
—Lo sé.
—Además… incluso antes de enfermar, no era precisamente sociable. Apenas hablaba con otras personas. Solo se relacionaba con nobles de su rango y otros duques.
Adele casi suspiró aliviada.
[¿Callado?]
[¿Distante?]
[¿No socializa?]
[Dios mío, suena maravilloso.]
El abuelo continuó hablando..
—En cambio, Irvin se ha hecho cargo de casi todo. Es educado, atento y muy apreciado socialmente.
Adele lo negó tan rápido que hasta el anciano se sobresaltó.
—No.
—¿…No?
—Quiero casarme con Ivan Farrel.
Su voz fue firme esta vez.
Muy firme.
Tanto que el abuelo comenzó a mirarla con sospecha.
Porque Adele jamás insistía en nada.
Jamás.
Pero ella ya estaba cansada.
Muy cansada.
Llevaba apenas unas horas en ese mundo y ya había descubierto que estaba mágicamente atrapada en un compromiso infernal.
No iba a dejarse arrastrar dócilmente hacia una vida miserable.
No otra vez.
Se inclinó apenas hacia adelante y habló más bajo.
—Ayúdeme con esto.
El anciano frunció el ceño.
—Adele…
—Usted me debe esto.
El abuelo quedó completamente inmóvil.
Porque por primera vez…
Adele Roberts acababa de enfrentarlo.
Sus ojos oscuros lo miraban fijamente.
Sin miedo.
Sin sumisión.
Y aunque su voz seguía siendo suave, había algo nuevo en ella.
Algo peligroso.
—Me vendió a esa familia para pagar sus deudas.. Lo mínimo que puede hacer es ayudarme a escoger cuál Farrel arruinará mi vida.
El abuelo abrió ligeramente la boca.
Sorprendido.
Muy sorprendido.
Adele normalmente jamás hablaba así.
Nunca.
Pero ella ya no estaba intentando parecer una nieta perfecta.
Porque sinceramente…
Estaba demasiado ocupada intentando sobrevivir.
El anciano suspiró pesadamente y se masajeó la frente.
—Esto no es tan simple…
—Entonces empiece a moverse..
—Adele.
—No me casaré con Irvin.
La firmeza de su voz hizo que incluso el abuelo guardara silencio.
Ella hablaba completamente en serio.
Y lo más inquietante era que parecía haber tomado una decisión definitiva.
Adele sostuvo la mirada del anciano mientras por dentro pensaba frenéticamente..
[Por favor acepta.]
[Por favor.]
[No me obligues a escapar vestida de sirvienta porque honestamente lo haré.]
El abuelo Roberts permaneció en silencio durante varios segundos.
Adele lo observó atentamente desde el otro lado de la mesa, intentando descifrar qué estaba pensando.
El anciano finalmente suspiró profundamente, como si acabara de aceptar una enorme derrota.
—Dame dos o tres días.. Iré personalmente a la mansión Farrel para hablar con ellos.
Los ojos de Adele se iluminaron apenas.
No era un sí definitivo.
Pero tampoco era un no.
Y eso ya era una victoria gigantesca.
Asintió inmediatamente.
—Gracias, abuelo.
El anciano seguía viéndose confundido.
Muy confundido.
Porque aquella joven frente a él parecía Adele… pero al mismo tiempo no lo parecía en absoluto.
La antigua Adele habría aceptado el matrimonio llorando en silencio.
Esta Adele negociaba.
Discutía.
Presionaba.
Y daba miedo cuando sonreía demasiado tranquila.
El abuelo la observó con atención mientras ella volvía a abrir lentamente los documentos.
Entonces Adele levantó la vista otra vez.
Había algo más que necesitaba entender.
Algo importante.
—Abuelo…
—¿Hm?
—Quiero saber por qué me escogieron.
El anciano frunció ligeramente el ceño.
—Ya hablamos de eso. La familia Farrel necesitaba una alianza conveniente.
Adele negó lentamente.
—No. Quiero saber la verdadera razón.
El abuelo desvió apenas la mirada.
Y eso fue suficiente para confirmar que ocultaba algo.
Adele entrecerró los ojos.
—¿Por qué yo? ¿Por qué me compraron a mi?
—No fue una compra.
—Claro que lo fue.
—Adele… eres una señorita hermosa, educada..
—Por favor, responda ¿Por qué yo? Hay jóvenes más hermosas que yo. Familias con mejor posición. Hijas de marqueses, de condes… incluso de otras casas ducales menores.
El abuelo permaneció callado.
Y ese silencio comenzó a incomodarla.
Mucho.
Porque de pronto sintió que había algo peor detrás de todo aquello.
Finalmente, el anciano soltó un largo suspiro.
—En el último tiempo… la magia ha comenzado a regresar al reino.
Adele parpadeó confundida.
—¿Qué?
—Hace siglos la magia era común en Sunderland. Las grandes familias nobles poseían distintos atributos mágicos. Pero con el paso de las generaciones, esos poderes comenzaron a desaparecer.
Adele lo observó atentamente.
Aquello no aparecía mucho en los recuerdos fragmentados que había recibido de la antigua Adele.
El abuelo continuó..
—Sin embargo, durante los últimos años han comenzado a nacer niños con habilidades mágicas nuevamente.
El ambiente pareció volverse más pesado.
—Hijos de nobles que nunca antes mostraron afinidad mágica… despertando poderes antiguos.
Adele sintió un pequeño escalofrío.
—Y los Roberts…
El anciano asintió.
—Nuestra familia poseía magia de luz hace muchas generaciones.
Los ojos de Adele se abrieron apenas.
Magia de luz.
Eso sonaba peligrosamente importante.
—Pero se perdió hace mucho tiempo. Nadie de nuestra familia ha manifestado magia en generaciones.
El abuelo la observó fijamente antes de agregar..
—Aunque ahora… existe la posibilidad de que reaparezca.
Entonces Adele entendió.
Y cuando entendió…
Sintió unas inmensas ganas de lanzar el contrato por la ventana.
—…Mis hijos —dijo lentamente.
El abuelo no respondió de inmediato.
Pero su silencio confirmó todo.
Adele soltó una pequeña risa incrédula.
Una risa vacía.
—Ah.
Ahora todo tenía sentido.
No era por amor.
No era por prestigio.
Ni siquiera era solo por dinero.
La familia Farrel quería descendencia mágica.
Y ella…
Ella era una posible incubadora de niños con poderes.
Adele sintió horror.
Absoluto horror.
[Dios mío. Realmente me compraron para reproducirme.]
El abuelo volvió a hablar con voz calmada..
—La familia Farrel posee un linaje mágico antiguo también. Aunque sus habilidades tampoco han aparecido recientemente. Si ambas sangres se unen…
—Podrían nacer niños mágicos —terminó Adele con expresión vacía.
El anciano asintió lentamente.
Ella se dejó caer contra el respaldo del sillón sintiendo que acababa de descubrir un nuevo nivel de desgracia.
Primero reencarnaba.
Luego descubría un matrimonio arreglado.
Después aparecía un contrato mágico imposible de romper.
Y ahora resultaba que también era material genético premium.
[Adele… querida… ¿Qué clase de protagonista de tragedia eras?]
Pero entonces pensó algo importante.
Si la familia Farrel deseaba desesperadamente descendencia mágica…
Entonces quizá eso le daba poder.
Mucho poder.
Porque ella ahora entendía algo crucial.
No la necesitaban específicamente como esposa de Irvin.
La necesitaban como madre de futuros herederos Farrel.
Y eso significaba…
Que su idea de casarse con Ivan podía funcionar realmente.
Adele lentamente levantó la mirada.
Y sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Peligrosamente inteligente.
[aunque si el duque no despierta mmmm quizas no quieran ocupar su posible incubadora mágica.. bueno aun asi sigue siendo el heredero.. sino hubiesen posibilidades de que él despierte ya habrían nombrado a Irvin]
Pensar eso, le hizo fruncir el ceño de inmediato.. porque si Irvin era asi ahora que es el segundo hermano, si alguna vez se convertia en duque seria terrible..
El abuelo Roberts sintió un escalofrío inexplicable al verla.
Porque por primera vez en años…
Adele Roberts parecía alguien capaz de ganar una guerra.