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Bajo La Sangre Del Cuervo

Bajo La Sangre Del Cuervo

Status: Terminada
Genre:Mafia / Acción / BL / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: jaritzy mendoza

Durante años, las familias mafiosas más poderosas han mantenido un frágil equilibrio de poder. Sin embargo, una traición rompe esa paz cuando Noah Salvatore, el estratega de una organización rival, es entregado a Adrián De Luca, el temido líder de la mafia Cuervo Negro.
Todos esperan una ejecución inmediata. Adrián, en cambio, decide mantener con vida a aquel hombre de mirada desafiante que parece esconder secretos capaces de destruir el imperio criminal de la ciudad.
Obligados a colaborar para sobrevivir, la desconfianza pronto se convierte en respeto, el respeto en deseo y el deseo en un amor tan peligroso como la guerra que amenaza con consumirlos. Pero en el mundo de la mafia, amar a la persona equivocada puede costar la vida.

NovelToon tiene autorización de jaritzy mendoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: Sangre en la noche

El silencio que siguió al mensaje encontrado sobre el cadáver del traidor fue más inquietante que cualquier disparo.

"El Cuervo caerá... y el Heredero regresará a casa."

Aquellas palabras no solo eran una amenaza.

Eran una declaración de guerra.

Adrián permaneció inmóvil frente al cuerpo. La sangre seguía fresca sobre el suelo de mármol del sótano de la mansión. El hombre asesinado era Víctor, uno de los encargados del sistema de vigilancia de Cuervo Negro. Llevaba casi diez años trabajando para la organización.

Y aun así...

Había sido el espía perfecto.

—¿Cuánto tiempo llevaba muerto? —preguntó

Adrián sin apartar la vista.

El médico de la organización, Elías Moretti, terminó de revisar el cadáver antes de quitarse los guantes de látex.

—No más de quince minutos.

Matteo apretó los puños.

—Llegamos demasiado tarde.

Noah permanecía unos pasos detrás de Adrián, observando cuidadosamente la escena. No miraba el cadáver.

Miraba todo lo demás.

La posición del cuerpo.

Las huellas de sangre.

La forma en que estaba escrita la amenaza.

Entonces dio un paso al frente.

—No lo mataron aquí.

Todos giraron hacia él.

Matteo frunció el ceño.

—¿Cómo lo sabes?

Noah señaló el piso.

—Hay muy poca sangre alrededor del cuerpo. Si lo hubieran asesinado aquí, habría mucha más. Lo trajeron después.

Elías volvió a revisar el cadáver.

Tras unos segundos levantó la cabeza.

—Tiene razón.

Adrián observó a Noah con interés.

Cada vez confirmaba más que mantenerlo con vida había sido la mejor decisión.

—¿Qué más ves? —preguntó.

Noah se arrodilló junto al cadáver.

Ignorando el fuerte olor metálico, examinó las manos del hombre.

Después sonrió con ironía.

—Nuestro traidor no era importante.

Matteo negó con la cabeza.

—¿Cómo puedes decir eso?

Noah levantó la mano derecha del cadáver.

Debajo de una uña había restos de pintura dorada.

—Intentó defenderse.

Todos guardaron silencio.

—Quien lo mató llevaba una máscara pintada a mano.

Adrián comprendió inmediatamente.

—Como la del camarero en el baile.

Noah asintió.

—La Orden Carmesí vino a silenciarlo antes de que hablara.

Horas más tarde...

La mansión permanecía completamente cerrada.

Nadie podía entrar.

Nadie podía salir.

Los hombres de Cuervo Negro comenzaban a desconfiar unos de otros.

Después de descubrir que un infiltrado había trabajado tantos años entre ellos, cualquiera podía ser el siguiente.

Adrián convocó una reunión de emergencia.

Todos ocuparon sus lugares alrededor de la enorme mesa de madera oscura.

Noah permanecía a la derecha de Adrián.

Algunos hombres aún mostraban descontento por verlo ahí.

Pero nadie discutía las órdenes de su jefe.

Adrián habló con voz firme.

—A partir de este momento toda comunicación externa queda suspendida.

Nadie protestó.

—Las rutas de transporte cambiarán diariamente.

Matteo tomó nota.

—Y nadie trabajará solo.

Uno de los capitanes levantó la mano.

—¿También él?

Señaló a Noah.

El salón quedó en silencio.

Adrián ni siquiera dudó.

—Especialmente él.

Noah giró lentamente la cabeza hacia Adrián.

No esperaba esa respuesta.

Porque significaba una cosa.

Adrián ya no lo veía únicamente como un prisionero.

Lo estaba protegiendo.

Al terminar la reunión, Noah decidió salir al patio trasero.

Necesitaba respirar.

Desde que había llegado a la mansión no había tenido un solo momento para procesar todo lo ocurrido.

La Orden Carmesí.

Su familia.

Las amenazas.

Y Adrián.

Sobre todo Adrián.

Cada día era más difícil recordar que aquel hombre debía ser su enemigo.

—Pensé que estarías durmiendo.

No necesitó girarse para reconocer la voz.

—No puedo.

Adrián caminó hasta quedar a su lado.

Ambos contemplaron el jardín iluminado por la luna.

—¿En qué piensas? —preguntó Adrián.

Noah tardó unos segundos en responder.

—En que mi vida era mucho más sencilla cuando solo debía preocuparme por sobrevivir a mi familia.

Adrián soltó una risa baja.

—La mía tampoco era sencilla.

—Pero al menos sabías quiénes eran tus enemigos.

Aquella frase hizo que Adrián bajara la mirada.

Porque Noah tenía razón.

Ahora el enemigo podía estar en cualquier parte.

Incluso dentro de su propia organización.

Un fuerte ruido interrumpió el momento.

¡Boom!

La explosión sacudió toda la mansión.

Los vidrios estallaron.

Las luces comenzaron a parpadear.

—¡Adrián!

Noah perdió el equilibrio por la onda expansiva.

Antes de caer, sintió unos brazos sujetándolo por la cintura.

Era Adrián.

Lo sostuvo con firmeza mientras otra explosión iluminaba el cielo nocturno.

Las alarmas comenzaron a sonar inmediatamente.

—¡Ataque!

Los hombres de seguridad aparecieron corriendo desde todas las direcciones.

Matteo llegó jadeando.

—¡Colocaron explosivos en el garaje!

El humo comenzaba a extenderse por todo el terreno.

Adrián soltó lentamente a Noah.

Solo entonces ambos se dieron cuenta de lo cerca que estaban.

Las manos de Adrián seguían rodeando la cintura del estratega.

Los ojos verdes de Noah se encontraron con los grises del líder.

Ninguno dijo nada.

Pero ambos sintieron el mismo impulso.

Acercarse un poco más.

El momento terminó cuando otro disparo resonó en la oscuridad.

Una bala pasó rozando el brazo izquierdo de Adrián.

—¡Jefe!

Matteo respondió inmediatamente con varios disparos hacia los árboles.

Los atacantes comenzaron a retirarse.

—¡No los dejen escapar!

Los hombres de Cuervo Negro iniciaron la persecución.

Sin embargo, Adrián no los siguió.

Porque sintió un ligero ardor en el brazo.

Noah observó la sangre que comenzaba a empapar la manga blanca de la camisa.

—Estás herido.

—No es nada.

—Déjame ver.

Adrián intentó restarle importancia.

Pero Noah ya había tomado su brazo.

Lo condujo rápidamente hasta el despacho.

Cerró la puerta.

Buscó el botiquín.

Y comenzó a limpiar la herida con mucho cuidado.

El silencio era absoluto.

Solo se escuchaba la respiración de ambos.

—Esto va a doler.

—He soportado cosas peores.

Noah levantó una ceja.

—Siempre tan orgulloso.

—Siempre tan terco.

Sin poder evitarlo, Noah sonrió.

Adrián también.

Era apenas una pequeña curva en sus labios.

Pero Noah la vio.

Y comprendió que muy pocas personas habían tenido el privilegio de verla.

Terminó de colocar el vendaje.

Cuando levantó la vista...

Descubrió que Adrián llevaba varios segundos observándolo.

—¿Qué?

Adrián negó lentamente.

—Nada.

—No mientas.

El líder respiró profundamente.

—Solo estaba pensando...

Hizo una breve pausa.

—Que hace unas semanas quería matarte.

Noah soltó una risa.

—¿Y ahora?

Los ojos grises de Adrián se suavizaron apenas.

—Ahora... no permitiría que nadie más lo hiciera.

El corazón de Noah dio un vuelco.

Antes de que pudiera responder...

La puerta del despacho se abrió de golpe.

Matteo entró sin aliento.

Su expresión reflejaba algo que ninguno esperaba escuchar.

—Encontramos al hombre que puso los explosivos..

Adrián dio un paso adelante.

—¿Está vivo?

Matteo negó lentamente.

—Se suicidó antes de que pudiéramos capturarlo.

—¿Y encontraron algo?

Matteo dejó una pequeña llave antigua sobre el escritorio.

En ella había grabado un símbolo.

Un cuervo.

Y debajo...

El número 13.

Noah sintió que el rostro perdía color.

Conocía esa llave.

La había visto una sola vez en su infancia.

Y estaba relacionada con un secreto que su padre juró llevarse a la tumba.

Continuará...

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Beisy Antunez
Me gustó esta historia a veces todos los enemigos no son los malos😉
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