Luciana Sandoval dio sus ojos para que Kael no perdiera el trono el reino y este prometió amarla. Pero, con la llegada de Eloisa al palacio, la vida de Luciana cambia y Kael siempre esta de lado de Eloisa.
Y lo peor de todo, es cuando Luciana, es abandonada en el bosque por Kael despues de ser inculpada por Eloisa y encuentra su final al caer por un acantilado, pero, no todo acaba ahí, porque, otra alma posee el cuerpo de Luciana y aunque no pueda ver, logra salir del bosque, siendo salvada por una bruja quien la lleva a la mansión del rey Vampiro, Ceres Valentine, el cual, siente una curiosidad por Luciana, al notar que su ceguera, no la vuelve una mujer débil, y justo por esto, le propone casarse con él, así, su abuela no lo seguirá presionando y él, la ayudará a obtener la venganza que ella busca en nombre de la verdadera Luciana.
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Capitulo 18- desafiante...
Otro día llegó a Rose, todos ya hablaban de la mujer ciega que había traído el rey y a la cual presentó como esposa. Claro, el tema principal no era su ceguera, era el hecho de qué, fue la prometida del rey de Holwin, aquella de los rumores que escapo con un amante, pero, ante todos, el propio Ceres había dicho que fue el rey de Holwin quien la abandonó por culpa de su amante.
Eloisa que paseaba por los pasillos, escuchaba los murmullos y como era señalada mientras cuchichean contra ella. Incluso escucho a un par de jóvenes nobles reírse de ella.
La abuela reina, era otra que se había enterado de todo el chisme. Así qué, aprovechando que Ceres ha salido de paseo con sus invitados, fue directamente al ala del rey, donde Luciana se estaba alojando.
—no creo que mi nieto haya hecho un pacto de sangre contigo...divorciate de él y te ayudaré a tener una vida tranquila.— propone la anciana.
Luciana, quien se estaba por llevar a los labios la taza de té, se detuvo y sonrió.
—le haré saber su propuesta a su majestad, si él acepta, me marchó.— responde la pelirroja.
La mujer mayor golpea la mano sobre la mesa causando que las doncellas en la sala se sobresalten, pero, Luciana solo bebió un poco de té con tranquilidad, la presencia de esa mujer no la intimida.
—¡insolente!, no creas que porque mi nieto te aprecia, puedes hacer lo que quieras. Te estoy dando una oportunidad por las buenas.— advierte.
—mejor pasamos a cuando usted intenta algo, y yo...yo me deshago de usted.— la sonrisa de Luciana era maliciosa.
La anciana se sobresaltó por sus palabras, pues, aunque la pelirroja tenga los ojos vendados, la anciana sintió como si la observará fijamente.
—¿me estas amenazando de muerte?, soy la abuela reina, tengo testigos.— señala a las doncellas.
—los testigos también pueden desaparecer...— Luciana mantiene su calma.
Y eso, es lo que mas enoja a la anciana. De repente, las doncellas en la habitación se sobresaltan. La anciana voltea y ve a los dos perros atravesar la puerta, estos mostraban su lomo erizado y sus dientes, mientras emiten un leve gruñido.
—hace dos días que no comen...y cuando lo hacen, no dejan ni los huesos.— expresa la licantropo.
—tú...esto...le diré a mi nieto...aunque diga quererte no tolerara esto...— amenaza nerviosa la anciana.
La mujer estaba encogida en el sofá ante la presencia de los canes. Onix dio un paso, y se esfuma como humo, pero, repentinamente aparece ante la anciana sobre el sofá y gruñe cerca de su rostro. La mujer grita protegiendose el rostro con los brazos.
Sus doncellas intentan acercarse, pero Nox se atraviesa ladrando con una voz profunda. Y, en cuestión de segundos, ambos perros desaparecen. Luciana se pone de pie y camina hasta la anciana quedando ante ella, mientras esta respira agitada por el susto.
—si usted intenta algo contra mí...no habrá una advertencia...no me importará si su nieto me odia...me aseguraré de mandarla con sus ancestros.— advierte Luciana.
Luciana da media vuelta y camina hacía la salida de aquella sala mientras que los perros aparecen de nuevo caminando a sus costados. La anciana por el susto, y el coraje, termina por desmayarse.
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Luciana había caminado hacía el área principal del palacio, los canes iban con ella, tranquilos, hasta que se ponen en alerta, y Luciana se detiene. Kael había logrado alcanzarla al correr hacía ella apenas la vio.
—Luciana...yo realmente creí en ti...no puedo creer que hayas llegado a esto. Huir con otro hombre, y después meterte a la cama del rey.— reclama el licantropo.
—¿su majestad padece de la memoria o de sus facultades mentales?, le recuerdo que usted me abandonó en el bosque...— Luciana intenta seguir caminando.
Kael la sigue y alcanza sujetarle la mano.
—aprovechaste lo del bosque para huir...Eolisa me lo dijo...ella te vio con un hombre en el palacio.— responde Kael.
Luciana solo frunce los labios con molestia, ese hombre, era demasiado estúpido. Lo que esa mujer diga, lo cree, vaya idiota.
—Luciana estaba ciega desde antes de darte sus ojos...pero esos ojos, yo los recuperaré.— sonríe ladina.
—¿que quieres decir?— aprieta el brazo de la chica.— no digas tonterías...y, mejor prepárate, volverás a Holwin conmigo.
Luciana al sentir el apretón en su brazo, tira de este con fuerza y cuando Kael la suelta, ella aprovecha al levantar la mano contra el pecho del licantropo, una descarga de magia lo lanza contra la pared del pasillo. El choque es inevitable, Kael se queja y cae de rodillas.
—Luciana...tú...
—señorita Sandoval para usted...o mejor dicho, su majestad la reina.— le advierte la pelirroja.
Eloisa había visto todo y corrió hacía Kael ayudándolo a ponerse de pie.
—señorita Sandoval...atacar al rey es un deli..
Eloisa no termino de hablar, solo emitió un grito al sentir el dolor punzando en su hombro. Al mirar, había una daga clavada en esa parte y eso la hizo la gritar desesperada.
—¡Kael!, me duele...ayúdame...Kael...— se tiro al piso y cerro los ojos.
—Luciana...¿como has podido?, sigues siendo tan cruel.— reclama el licantropo.
—antes, no lo era, pero ahora...dile a tu amada que se cuide, si me provoca, la próxima vez le arranco el corazón con mis propias manos.— advierte la pelirroja.
Dicho esto, se dio la vuelta para seguir su camino, mientras que Kael carga a Eloisa y pide que le traigan un sanador.
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Para cuando Ceres volvió, escucho que había pasado algo entre Luciana y el rey licantropo, y que, antes, de eso, la abuela reina la había ido a buscar en la residencia del rey, así que se apresuró a ir en busca de la pelirroja. Pero, la encontró tranquila en el sofá de la habitación, bebiendo una copa de vino y había platos vacíos, al parecer, acababa de comer.
—su majestad, parece que regreso con prisa.— Luciana podía escuchar ese breve cambio en la respiración del rey vampiro.
—escuche que paso algo con el rey licantropo y que mi abuela te mando llamar.— Ceres entra y cierra la puerta.
El albino se sienta frente a la pelirroja, sirviendose él mismo vino.
—pude lidiar con ambos, aunque quizás la abuela reina este furiosa, al igual que el rey de Holwin...— sonríe ladina.— ya que heri a su amada.
Lo que la verdadera Luciana nunca hizo, lo hará ella. Mientras Eloisa este en su camino, le arruinará la vida, y de paso, provocará más a Kael, mientras más se enoje, mas satisfactorio será cuando logre quitarle los ojos. Solo es cuestión de encontrar el hechizo correcto.
—el rey licantropo debe de tener el ego herido, porque, la mujer que antes lo siguió con devoción, ahora, lo ignora y lo trata como nada.— menciona Ceres divertido.
—hombres como él, son una basura, la verdadera Luciana tenía un pésimo gusto.— se queja Luciana.
—¿y ahora?, su gusto es mejor, después de todo, me tienes a mi, manzanita.—
—no te infles el ego, no querrás que te deteste también.— responde la pelirroja.
—tengo orgullo, pero, no soy un tonto que cae bajo el encanto de mujercitas falsas.— asegura el albino.
Su plática se ve enterrumpida al escuchar la voz de Kael pidiendo que lo dejen pasar porque necesita hablar con Luciana. Ante esto, la pelirroja, sale de la habitación para ir a la entrada del ala.
—¡Luciana!, eres una maldita...has envenenado a Eloisa...— reclama.— tienes que darme el antídoto.
Luciana sonríe.—¿estas seguro que yo la envenene?, ella sigue viva, ¿no?
—así es...esa daga debió tener veneno, fuiste tú...sin el antídoto morirá...Luciana tienes que dármelo...— pide.
—que mal...yo no le puse veneno a la daga, porque si quisiera matarla, ya no estaría respirando ahora.— deja salir una risa breve.
Keal aprieta la puños al escucharla, la voz de Luciana estaba cargada de malicia, ya no era esa voz suave y amable, había algo diferente en ella. Kael estaba por decir algo, pero, Ceres aparece abrazando por la cintura a Luciana desde atrás y deja un beso en el hombro de esta.
—cariño, ¿por qué te demoras?— levanta la vista a Kael.
El licantropo se había quedado pasmado al ver la cercanía entre Luciana y Ceres, y en como este se había atrevido a besar el hombro de la chica.
—Luciana...tú...¿en verdad te has metido a la cama de este hombre?— pregunta furioso.
Luciana sonríe.— es mi esposo, es normal que ambos, compartamos cama...y nos entreguemos al deseo.
Luciana dio la vuelta sosteniendo la nuca de Ceres para mantenerlo inclinado y así, lamer la comisura de los labios del albino.
—y si nos disculpas...queremos nuestro momento a solas.— agrega la pelirroja.
Ceres se relame donde Luciana paso la leng*a y sonríe con burla al licantropo. Este, parecía que se le iba a romper la mandíbula de tanto apretar los dientes.
—¡Luciana!, maldita...sientes celos de Eloisa, pero aquí estas actuando como una zorra.— expresa furioso.
Ceres solto a Luciana y estaba por ir hacía Kael, pero la pelirroja le sostuvo el brazo.
—¿y que si actuó como zorra o prostituta?, solo lo hago con mi esposo, porque, me gusta complacerlo.—
Kael quiso usar aquel insulto para hacerla sentir mal, pero, la respuesta de ella lo había dejado sin palabras.
—¡ah!, si dices que envenene a tu amante, entonces trae pruebas...mientras tanto, mi esposo y yo, regresamos a la habitación...—
Luciana tiro del brazo de Ceres y este con burla, le mostró una sonrisa al licantropo mientras agita la mano en señal de adiós. Kael se quedo, en la entrada, furioso, mientras los guardias cierran las puertas.
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