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El Alfa De Hielo Y El Refugio Del Omega

El Alfa De Hielo Y El Refugio Del Omega

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / CEO / Padre soltero
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Pau Orozco

Alexander Sterling Blackwood lo tiene todo: poder, una fortuna incalculable y el control absoluto de un imperio empresarial. Es el Alfa dominante más poderoso del país, pero también el más solitario. Desde la noche en que su esposo murió en un trágico accidente de tránsito, su mundo se tiñó de gris. Para sobrevivir al dolor, Alexander congeló sus instintos, sepultó su aroma a madera de sándalo quemada y whisky, y se escondió detrás de una armadura de hielo y supresores, convirtiéndose en una “sombra" fría que mantiene a todos a distancia… incluido a su hijo Alistair, de apenas cinco años, un cachorro omega que crece en el silencio de una mansión vacía, ansiando desesperadamente un abrazo de su padre.

​Liam Miller es un Omega puro que solo busca un empleo estable para reconstruir su vida. Tras sufrir la dolorosa traición de su exnovio, quien lo engañó con su mejor amigo, Liam llega a la imponente Mansión Sterling con el corazón lastimado, pero con la firme intención de salir adelante.

NovelToon tiene autorización de Pau Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Grietas en el hielo y ojos en las sombras.

​A pesar del gélido y tenso encuentro de la noche anterior con el dueño de la casa, Liam no se dejó amedrentar. Su mente todavía procesaba la brutalidad de la mirada de Alexander Sterling, esa fijeza casi felina que lo había dejado paralizado en la escalera, pero su prioridad absoluta no era el padre, sino el cachorro.

En menos de una semana, la presencia de Liam había obrado un milagro silencioso en el ala este de la mansión. Las pesadas cortinas de terciopelo gris que antes mantenían las habitaciones en una penumbra constante ahora permanecían abiertas de par en par desde temprano, permitiendo que la luz del sol de la mañana inundara los pasillos de mármol. El silencio sepulcral que solía reinar en el lugar había sido reemplazado por el sonido suave de canciones infantiles y, lo más hermoso de todo, por las risas cantarinas de Alistair.

​—¡Mira, Liam! ¡El camión va muy rápido, va a ganar la carrera! —exclamó el pequeño, corriendo con entusiasmo por la alfombra del cuarto de juegos.

El niño ya no vestía los trajes rígidos, oscuros y formales de antes; Liam se había encargado personalmente de hablar con la señora Greyson para conseguirle prendas cómodas, suaves y coloridas, adecuadas para un niño de cinco años. El aroma del cachorro también había experimentado una transformación notable: la vainilla natural y la leche de su instinto ya no olían a tristeza ni a encierro; ahora se sentían dulces, vibrantes y plenas, completamente arropadas por la constante y reconfortante fragancia a lavanda fresca y miel que Liam desprendía con naturalidad cada vez que jugaba con él.

​—¡Cuidado con la curva, Alistair! ¡Si vas tan rápido vas a tener que entrar a los pits! —rio Liam, sentándose en el suelo con las piernas cruzadas, sintiendo una calidez en el pecho que creía haber perdido tras la traición de su ex.

Cuidar de Alistair se estaba convirtiendo en su propio refugio. Mientras el niño jugaba, Liam acomodaba los bloques de madera, llenando el espacio de una alegría genuina. Sin embargo, no podía ignorar que, de vez en cuando, mientras caminaba por los pasillos compartidos de la casa, sentía una mirada fija desde la distancia.

Alexander Sterling seguía siendo una estatua de hielo inaccesible, pero Liam había notado algo en los últimos días: el aroma del Alfa dominante, aunque reprimido con ferocidad por esos supresores de los que hablaba el ama de llaves, ya no se sentía tan rancio ni muerto. Se percibía un aroma. Era un sándalo pesado y un whisky maduro que parecía vigilarlo desde las sombras del piso superior. Alexander cumplía su palabra de no acercarse, pero sus instintos de Alfa lo obligaban a seguir cada movimiento del Omega que, sin pedir permiso, estaba transformando su hogar.

A varios kilómetros de la majestuosa propiedad, en el ático de un edificio exclusivo en el sector más lujoso de la ciudad, el ambiente era completamente opuesto. Las cortinas estaban firmemente cerradas, bloqueando cualquier rastro de luz natural. La única iluminación provenía de una enorme hilera de pantallas de computadora y del destello parpadeante de una chimenea encendida que proyectaba sombras distorsionadas en las paredes.

En el centro de la habitación, sentada en un sillón de piel negra, una mujer sostenía una copa de vino tinto. Su belleza era innegable, de facciones afiladas y porte elegante, pero sus ojos reflejaban una fijeza perturbadora, una obsesión oscura que rayaba en la locura. Las paredes a su alrededor eran un monumento a su fijación: estaban cubiertas con recortes de periódicos financieros, fotografías de eventos corporativos y tomas de paparazzi de alta resolución. En todas y cada una de ellas aparecía el mismo hombre: Alexander Sterling Blackwood.

​Una suave vibración rompió el silencio. Su teléfono, anunció la llegada de un mensaje. La mujer dejó la copa sobre la mesa de cristal con un movimiento seco y abrió el archivo enviado por uno de los informantes que pagaba dentro del personal externo de mantenimiento de la mansión Sterling.

El mensaje contenía una fotografía tomada a la distancia, escondida entre las rejas del gran jardín de los Sterling. En ella, se veía claramente a Liam riendo a carcajadas mientras cargaba a Alistair en el aire, bajo la luz radiante del sol. El niño sonreía como nunca antes lo había hecho.

La mujer apretó el teléfono con tanta fuerza que sus uñas perfectas se clavaron en la funda protectora. Una mueca de profunda repulsión y odio deformó sus facciones. De inmediato, su aroma comenzó a cambiar; un olor denso a flores exóticas artificiales mezclado con un deje químico amargo y rancio inundó la habitación, cargado de pura bilis y celos enfermizos.

​—¿Otro más? —siseó entre dientes, la voz temblorosa por la ira mientras arrojaba el teléfono contra la mesa—. ¿Otro maldito Omega barato intentando tocar lo que me pertenece?

Hacía cinco años, cuando descubrió que Alexander se había casado con un Omega, su mente ya se había quebrado por completo. No pudo soportar que el Alfa dominante más perfecto y poderoso del país la hubiera rechazado a ella, ignorando sus insinuaciones, para unirse a alguien más. Por eso se había encargado personalmente de planificar cada detalle del final de ese matrimonio: el corte de los frenos, la elección exacta de la ruta en la autopista de la costa, el conductor del camión de carga que pagó para que no frenara... El "accidente" de tránsito del primer esposo de Alexander había sido su obra maestra de planificación psicópata. Había dejado al Alfa solo, sumido en un dolor tan destructivo que lo alejó de todo el mundo, manteniéndolo exactamente donde ella lo quería: si Alexander no era para ella, no sería de nadie más.

Había esperado pacientemente durante cinco largos años, vigilando desde la distancia, aguardando a que el luto del Alfa terminara para volver a aparecer en su vida como su única opción de salvación. Y ahora, un omega aparecido de la nada, un simple niñero con cara de inocente, estaba viviendo bajo su mismo techo, ganándose al cachorro y respirando su aire.

La mujer se levantó del sillón con paso felino, caminó hacia la pared principal donde estaban las fotos de la mansión y, tomando una enorme tachuela de cabeza roja, la clavó con fuerza directamente sobre el rostro de Liam en la fotografía impresa.

​—Disfruta de tu pequeña fantasía familiar mientras puedas, Liam Miller —susurró con una sonrisa fría, torcida y desquiciada, mientras sus ojos brillaban con una promesa explícita de muerte—. Alexander es mío. Yo saqué a la primera molestia de su camino sin que nadie sospechara, y no me temblará la mano para destruirte a ti también. Vas a desaparecer de su vida, aunque tenga que enterrarte al lado del otro.

La tormenta se estaba gestando con fuerza fuera de la mansión Sterling, y esta vez, el peligro mortal no venía por los negocios del imperio empresarial, sino directamente hacia el Omega que acababa de llegar a devolverle la luz a un palacio de hielo.

...CONTINUARÁ...

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Maru19 Sevilla
Que bonito!!!
Victoria 017
espera que ella enfrente las consecuencias está vez, no conozco el anterior omega, pero según la descripción, parece ser buena persona.
Maru19 Sevilla
Que bueno que descubrieron a la loca👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Le salió mal la jugada a la loca, los unió más 🤭
Maru19 Sevilla
Ojalá que la encuentre rápido y la haga pagar/Grievance/
Maru19 Sevilla
Rematada mente loca😱
Maru19 Sevilla
Maldita loca!
Maru19 Sevilla
No sé a sabido nada de la loca😱
Maru19 Sevilla
Haber que dice la loca después de saber cómo va la relación entre el Alfa y el Omega 😱
Maru19 Sevilla
Ya cayó ese Alfa🥰
Maru19 Sevilla
Se va a rendir ese Alfa quiera o no
Maru19 Sevilla
Que duro es ese Alfa😱
Maru19 Sevilla
Haber como le va al Omega con la loca😱
Maru19 Sevilla
Esa loca de dónde salió?
Maru19 Sevilla
El Alfa va aprender el dicho " Cae más rápido un hablador que un cojo "
Maru19 Sevilla
Es emocionante está novela 👏👏
Maru19 Sevilla
Ese par de infieles van acabar mal es ley de vida
Oly-chan
Me gusta ❤️
Marcela Ponce
estupido, que culpa tiene el bb, es el mejor regalo que le dejo su esposo
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