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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:129.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Desilusión.

Los días comenzaron a pasar con una rutina que, aunque necesaria, empezó a pesarle más de lo que Verónica estaba dispuesta a admitir. Se levantaba antes del amanecer, cuando el cielo todavía estaba teñido de ese azul oscuro que anuncia la madrugada, dejaba todo lo posible organizado y salía a trabajar con el corazón apretado, sabiendo que sus hijos despertarían sin verla. Y aunque hacía todo por estar en las noches, había días en los que el cansancio y las horas extras la traicionaban, obligándola a llegar cuando ellos ya estaban dormidos.

Una de esas noches, mientras les acomodaba las cobijas y besaba sus frentes con delicadeza, sintió un nudo en la garganta que no pudo ignorar. No era solo el cansancio… era la culpa.

A la mañana siguiente, mientras les servía el desayuno, Samuel la miraba en silencio, con una seriedad poco común en un niño de su edad. Rodrigo, en cambio, jugaba con la cuchara sin notar del todo el peso del momento.

Fue Samuel quien habló primero.

—Mami… —dijo despacio.

—¿Sí, mi amor? —respondió ella, intentando sonreír.

El niño dudó un poco antes de continuar.

—¿Por qué mi papá ya no viene?

La pregunta cayó como un golpe directo al pecho.

Verónica se quedó en silencio unos segundos, sintiendo cómo las palabras se le atoraban en la garganta. No estaba preparada para eso… no así.

Rodrigo levantó la mirada de inmediato.

—Sí, mami… —añadió con inocencia—. Antes lo veíamos más.

Verónica tragó saliva, obligándose a mantener la calma. No podía romperse frente a ellos.

No debía.

Se acercó y se agachó a su altura, acariciando sus mejillas con ternura.

—A ver… mis amores —dijo suavemente—. Papá… está pasando por cosas de adultos.

Samuel frunció el ceño.

—¿Cosas malas?

Verónica negó con la cabeza rápidamente.

—No, no… solo cosas difíciles de entender.

Rodrigo inclinó su cabecita.

—¿Y ya no nos quiere?

Esa pregunta… la rompió por dentro, pero sonrió porque tenía que hacerlo.

—Claro que sí —respondió con firmeza, aunque por dentro doliera—. Papá los ama muchísimo.

Samuel no parecía convencido.

—Pero ya no viene… —insistió—. Y tú eres la que trabaja… y la que está con nosotros.

Verónica sintió cómo su corazón se encogía. Ese niño… ya estaba entendiendo más de lo que ella quería.

Lo tomó de la mano.

—A veces, los adultos se equivocan, mi amor —dijo con voz suave—. Pero eso no significa que el amor se acabe.

Samuel bajó la mirada.

—A mí me gustaría que volviera… —murmuró.

Verónica lo abrazó con fuerza.

—Lo sé, mi vida… lo sé.

Y mientras los envolvía a los dos en ese abrazo, sintió que algo dentro de ella se quebraba en silencio. Porque no sabía cómo explicarles que su padre no se había ido por ellos, sino por ella y eso… era un peso que jamás permitiría que cargaran.

...

Los días siguieron su curso, pero algo cambió en el ambiente. Los niños comenzaron a sentir más su ausencia, no solo la de su padre… sino la de ella también. Aunque había comida, uniformes limpios y todo lo necesario, había momentos que no se podían reemplazar.

Las mañanas sin su abrazo, las noches sin su voz y eso empezó a notarse.

Un domingo, finalmente, tuvo descanso. Y desde temprano, los niños no se despegaron de ella.

—Mami, quédate con nosotros hoy —dijo Rodrigo, abrazándola por la cintura.

—Sí, no te vayas —añadió Samuel.

Verónica sonrió con dulzura, acariciándoles el cabello.

—Hoy es de ustedes —prometió—. Todo el día.

Decidieron ir a casa de Catalina, su hermana, que vivía a dos barrios de distancia. El camino fue sencillo, pero lleno de pequeñas risas y conversaciones que Verónica había extrañado más de lo que quería admitir.

Cuando llegaron, Catalina los recibió con una sonrisa amplia.

—¡Miren quiénes vinieron! —exclamó, abriendo los brazos.

Los niños corrieron a abrazarla, y pronto estaban jugando con sus primos como si el mundo fuera ligero otra vez.

Ese día hubo sancocho, risas, historias compartidas y un calor de hogar que hacía tiempo no sentían. Verónica, por un momento, se permitió respirar sin ese peso constante en el pecho.

—Te ves cansada —le dijo Catalina en voz baja.

Verónica soltó una pequeña risa.

—Un poco… pero aquí se me pasa.

Antes de irse, Catalina les entregó una bolsa con ropa.

—Es para los niños —dijo—. Algunas cositas que ya no usan los míos.

Verónica la miró con gratitud.

—Gracias… de verdad.

Pero mientras su vida seguía avanzando, había algo más que también crecía en silencio.

Jader.

Durante tres meses, se mantuvo presente. Mensajes, audios, llamadas… y ayudas económicas que llegaban sin previo aviso: cien mil, ciento cincuenta, a veces trescientos mil pesos. Verónica siempre agradecía, con el corazón sincero, sintiendo que por primera vez alguien estaba ahí sin hacerla sentir sola.

Y poco a poco din darse cuenta de fue ilusionando.

—Me da miedo… —le confesó en un audio una noche—. No llevo ni seis meses separada.

—No tienes que apresurarte —respondía él—. Yo puedo esperar.

Pero el miedo no era solo por ella.

Eran sus hijos.

Era su pasado.

—No quiero equivocarme otra vez —susurró una noche—. No quiero traer a alguien a la vida de ellos y que sufran.

Y entonces todo se rompió.

Una noche, después de llegar agotada del trabajo, el celular sonó. Era el número de Jader.

Respondió sin pensarlo.

—¿Hola?

Pero no era su voz.

—¿Eres Verónica? —preguntó una mujer, con tono cortante.

El corazón de Verónica se aceleró.

—Sí… ¿quién habla?

—Soy la mujer de Jader.

El silencio se volvió pesado de inmediato.

—Mira, quita maridos —continuó la mujer con desprecio—. Deja de meterte donde no te llaman.

Verónica sintió un golpe en el pecho.

—Estás equivocada —respondió, intentando mantener la calma—. Yo no—

—¿Equivocada? —la interrumpió—. Tengo seis meses con él… y estoy embarazada de tres.

Las palabras la atravesaron y sin previo aviso, comenzaron a llegar fotos.

Ella y Jader juntos. Felices y reales.

El aire se le fue del pecho y en ese instante todo volvió: El dolor, la traición, las noches llorando por Héctor.

—Yo no sabía… —susurró, con la voz rota.

—Pues ya sabes —respondió la mujer con frialdad—. Aléjate de él. No lo llames ni me escribas más.

La llamada terminó y Verónica se quedó ahí sola, en silencio. Sintiendo cómo algo dentro de ella se desmoronaba otra vez.

...

Al día siguiente, el celular no dejó de sonar. Audios de Jader explicando, justificando, pidiendo que lo escuchara.

Pero ella ya no quería escuchar.

Cuando finalmente respondió, su voz fue firme.

—No me vuelvas a llamar.

—Verónica, déjame explicarte—

—No —lo interrumpió—. No quiero hacer sufrir a otra mujer  lo que yo sufrí.

Hubo silencio.

—Se acabó, Jader.

Y colgó.

...

Esa noche, acostada junto a sus hijos, los abrazó con fuerza, como si en ese abrazo pudiera protegerlos de todo.

De los errores. De los hombres equivocados. Del dolor.

Cerró los ojos y respiró profundo.

—Voy a salir adelante… —susurró—. Por ustedes.

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Sintiaroxani Piña Rodriguez
una historia muy bonita muchas felicidades escritora 🌹👏👏👏🌹🌹🌹👏🌹🌹🌹
Nairobis Cardozo Portillo
Hermosa historia gracias Rosita bendiciones y éxitos 🙏👏👏
Maria Solorzano
Lindo libro, lo recomiendo, me encanto ❤️ felicidades a la Autora 👍 sigue cosechando éxitos 👍
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo, puntuación y recomendación 🙏☺️🌹
total 1 replies
Maria Solorzano
Me encantó, felicidades autora, una novela linda y con cosas que suceden realmente 👍 pruebas de superación después de tanto dolor y lucha constante 👍
Ana Mendez
Escritora exelente, me alegro muchísimo por ti eres exelente escribido me han encantado todas las que e leído..m
Maria Solorzano
Y que no vuelvan más 👍
Graciela Galiano
estoy llorando a mares!!! es tan real tu historia que me duele el alma 😭😭😭
Yasmin Machado
Bonita historia, deja muchas enseñanzas. Nos muestra las resiliencia, el amor, la constancia, el valor propio, entre muchos otros valores. Ah por cierto Esther se reinvindico conmigo, porque al principio no me gustó como madre, pero después estuvo para su hija y fue un gran apoyo para ella
Yasmin Machado
👏👏👏👏👏👏
Yasmin Machado
Hermosa respuesta
Carmen Sevilla
Una historia inspiradora! En la que muchas podremos vernos reflejadas, excelente autora, te felicito! 👏👏👏
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏☺️🌹
total 1 replies
Edith López
la historia es hermosa y mucha verdad en toda la historia me encanto mucha suerte autora vamos a seguir con tus historias /Smile//Smile/
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏☺️🌹
total 1 replies
Yasmin Machado
4 en una moto, qué peligro…. Bueno por acá a veces lo hacen pero es una imprudencia 😥
Rositha🌹📝📚: Suele suceder mucho por acá en la costa 🙈
total 1 replies
Yasmin Machado
Grave error recibir dinero de un hombre, es mi opinión
Yasmin Machado
Mucho desgraciado
Yasmin Machado
Que difícil es pasar por una situación así, mucho hombres no saben separar el rol de pareja al de padre y en caso de divorcio, muchas veces también dejan a sus hijos
Marbelis Montes
si Maravillosa novela, muchas felicidades 🤗🙏❤️
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
hay señor cuando será que se leva a presentar un angel para que la ayude para que dejé de sufrir
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
note rindas mujer guerrera tu heres fuerte y valiente sigue adelante con ánimo
Beatriz Elena De La Hoz Barrios
huy que señora tan tacaña y miserable cuando se muera no va a llevarse nada porque no trabajo ella junto con los hijos vieja injusta
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