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EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Hombre lobo / Completas
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lara creía que su loba interna jamás volvería a aullar. Tras ser rechazada por la codicia del Alfa Roderick, su espíritu quedó roto. Obligada a asistir al Baile de la Luna, la gran gala de segundas oportunidades, Lara viaja solo para esconderse en las sombras. Lo que no imagina es que el hilo del destino ya está escrito.En mitad de la gala, el aire se congela con la llegada del Rey Alfa, el soberano absoluto de todos los licántropos. Al clavar sus ojos en Lara, el lazo de segunda oportunidad estalla. Él la reclama como su Reina definitiva, pero Lara, indómita e independiente, se niega a ser la compañera sumisa que la corte espera, desatando una intensa tensión entre ambos.Mientras el Rey lucha por derribar los muros de su corazón, una amenaza avanza desde el norte. El hermano menor de Roderick, manipulado con mentiras sobre la muerte de su hermano, jura venganza eterna contra el Imperio y contra Lara. ¿Podrá el Rey Alfa proteger a su Reina, o la guerra devorará su imperio?

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CAPITULO 10. EL JUICIO DE LAS MATRONAS.

El amanecer trajo consigo el momento de la partida de mis padres hacia la manada central. En el porche del ala norte del palacio, el todoterreno negro permanecía con el motor encendido en un ronroneo sordo, listo para emprender el viaje de regreso por la frontera secundaria. El Rey se encontraba de pie a unos pasos de distancia, manteniendo esa postura firme de guerrero y guardando un silencio respetuoso que denotaba la templanza de sus decisiones. Mi madre me estrechó contra su pecho por última vez en un abrazo protector, depositando un beso tierno en mi frente que me caló hasta los huesos, mientras mi padre apretaba mis manos con una devoción implacable.

—Mantén el orgullo arriba, Lara —me habló mi madre en un susurro claro y directo, libre de formalidades cortesanas—. No dejes que las lenguas de esta corte apaguen la fuerza de tu loba. El soberano ya ha demostrado que es tu escudo y nosotros vigilaremos el norte desde el consejo. Tu hermano Leo te envía toda su fuerza a través del lazo.

—Cuídate, hija —añadió mi padre con su voz profunda, dándole un firme asentimiento al Rey antes de subir al vehículo—. Volveremos en cuanto la situación en la frontera se estabilice.

Observé el coche alejarse por el sendero arbolado hasta que la niebla matutina lo ocultó por completo de mi vista. Una agónica melancolía volvió a instalarse en mi pecho al quedarme sola en ese inmenso palacio extranjero, sintiendo que el invierno de mi espíritu seguía intacto. El Rey se acercó con pasos lentos y seguros, colocándose a mi lado sin romper mi espacio de intimidad. Con un comportamiento parco pero colmado de un infinito respeto supremo, me ofreció su brazo izquierdo para guiarme de regreso al interior de la residencia real.

—Sé que la despedida te desgarra el alma, Lara —su voz ronca y baja resonó en mi mente a través de nuestra telepatía, enviándome una oleada de calidez que comenzó a entibiar mis venas—. No pretendo sustituir el remanso de tu hogar, pero recuerda que cada rincón de este imperio te pertenece ahora. Camina a mi lado; la corte debe ver que nuestra unión es una muralla invencible.

Entramos al gran corredor del ala este, un pasillo colosal de mármol blanco decorado con tapices antiguos donde la luz del sol apenas lograba filtrarse. Sin embargo, la tregua pacífica de la mañana se rompió de golpe cuando tres mujeres de la alta aristocracia de las manadas tradicionales bloquearon el paso lateral. Al frente de la delegación se encontraba una matrona anciana, enjoyada con pesados collares de plata, que nos barrió con una mirada fija y severa que denotaba una hostilidad peligrosa.

Las sibilas no bajaron la cabeza ante el monarca; en su lugar, la anciana dio un paso al frente y clavó sus ojos en mi rostro pálido con absoluto desprecio.

—Buenos días, mi señor —pronunció la matrona con una voz gélida que cortó el aire—. La corte real sigue consternada por vuestra elección en el Baile de la Luna. Tradicionalmente, el soberano absoluto debe sentar en el trono a una hembra fuerte, criada en nuestras costumbres y lista para dar cachorros puros a la corona. No entendemos cómo habéis traído a una loba extranjera, una niña de veinte años que ni siquiera emite energía y cuyo espíritu se rumorea que está destrozado por el desprecio de un Alfa menor. Esta manada no aceptará a una Luna rota como su guía.

Una ráfaga de mi orgullo indómito y aguerrido encendió mis venas de forma instantánea ante el insulto velado. Sentí que el desgarro de mi pasado perdía fuerza, sustituido por la rabia de mi sangre real. Antes de que el Rey pudiera intervenir con su ferocidad implacable, di un paso al frente, interponiendo mi cuerpo y sosteniéndole la mirada a la matrona con una fijeza que la hizo retroceder un milímetro de forma involuntaria.

—Mi loba puede estar pasando por un invierno, señora, pero mi orgullo sigue intacto —le sentencié con una frialdad que helaba la sangre, con un lenguaje actual y directo—. Soy la heredera de la estirpe unificada y no necesito vuestra aprobación para ocupar el lugar que la Diosa Luna me otorgó en este palacio. Si consideráis que mi dolor es una debilidad, os sugiero que no cometáis el error de poner a prueba mis garras, porque os aseguro que os arrepentiréis antes de que vuestras lenguas vuelvan a escupir veneno contra mi familia.

El Rey Alfa esbozó una sonrisa de lado, y una intensa oleada de su aura protectora, tan densa y aplastante que el aire pareció congelarse en todo el pasillo, barrió la estancia de golpe, obligando a las tres matronas a encoger los hombros por el miedo y a agachar la cabeza en señal de sumisión absoluta. El monarca me rodeó los hombros con su brazo con una posesividad brutal, blindándome de la corte, mientras reanudábamos la marcha hacia los aposentos reales. El choque de voluntades contra la vieja guardia apenas estaba comenzando, pero en mitad de la negrura de mi mente herida, la certeza de que mi orgullo indómito era exactamente lo que el Rey adoraba de mí empezó a consolidarse como nuestra mayor victoria frente a esta corte que había decidido complicarme mas la situación.

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Maria Rojas
una vez mas gracias por compartir otra bella novela bendiciones 🙏😊
SIKEVALEN: Gracias a ti por leerlas y darme mucha fuerza para seguir con mi pasion que es la escritura, espero que no te pierdas el siguiente libro de la saga, pronto empezare a subirlo. Abrazos.
total 1 replies
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