SIN SPOILER
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UN MATRIMONIO SIN AMOR
La lluvia seguía cayendo aquella noche.
El bosque aún estaba cubierto por el eco del grito de Alessandro.
Pero no le permitieron quedarse.
No le permitieron llorarla.
Ni despedirse.
Los hombres de su padre lo obligaron a regresar a la Mansión Torres mientras el cu3rpø deAdaline quedaba atrás.
Solo.
Abandonado bajo la tormenta.
El joven Alessandro tenía las manos manchadas de s@ngr3.
La s@ngr3 de la chica que amaba.
Y aun así…
nadie mostró compasión.
Porque en la familia Torres el dolor no importaba.
Solo el poder.
Horas después, Alessandro estaba de pie frente al enorme salón principal de la mansión.
Vestido completamente de negro.
Con la mirada vacía.
Parecía un c@d@v3r viviente
A su alrededor había mafiosos importantes, aliados rusos y hombres peligrosos observándolo todo.
El ambiente olía a lujo…
y a @m3n@z@
Frente a él estaba Bella Volkov.
Hermosa.
Elegante.
Fría.
Incluso a los dieciocho años sus ojos ya tenían la calma peligrosa de una @s3s1n@ entrenada.
Bella observaba a Alessandro en silencio.
Sabía perfectamente lo ocurrido.
Sabía que otra chica había ocupado el corazón del heredero Torres.
Pero eso no importaba.
Porque aquella boda jamás fue sobre amor.
Era un trato.
Unir dos familias peligrosas.
Fortalecer el imperio criminal.
El padre de Alessandro se acercó lentamente a él.
—Compórtate como un verdadero Torres.
Alessandro no respondió.
Ni siquiera miró al hombre.
Porque si lo hacía…
sentía que lo ød1@r1@ tanto que sería capaz de m@t@rlø
La ceremonia comenzó poco después.
Las palabras del sacerdote apenas se escuchaban entre el ruido de la lluvia afuera.
Alessandro no prestó atención.
Su mente seguía atrapada en el bosque.
En Adaline.
En sus lágrimas.
En el instante en que dejó de respirar.
Entonces escuchó:
—Puede besar a la novia.
Bella levantó ligeramente la mirada hacia él.
Pero Alessandro permaneció inmóvil unos segundos.
Vacío.
Finalmente se acercó solo lo necesario.
Sin emoción.
Sin amor.
Nada.
Y Bella lo entendió perfectamente.
Esa noche, después de la celebración, Alessandro permaneció solo en una habitación privada de la mansión.
La corbata estaba mal acomodada.
La mirada perdida.
Una copa de alcohol descansaba frente a él.
Pero ni siquiera tenía ganas de beber.
Lo único que sentía era culpa.
Culpa por no haber podido proteger a Adaline.
La puerta se abrió lentamente.
Bella entró en silencio.
Llevaba un vestido oscuro elegante y el cabello suelto.
Caminó hacia él sin miedo.
—Todos preguntan por nosotros.
Alessandro no respondió.
Bella observó el dolor en su rostro.
Y por un momento…
algo parecido a celos apareció en sus ojos.
Porque incluso después de mu3rt@…
aquella chica seguía ocupando el corazón de su esposo.
Bella se acercó a la mesa y dejó un vaso frente a él.
—Bebe un poco.
Alessandro apenas la miró.
Pero terminó tomando el vaso.
Necesitaba olvidar aunque fuera unos minutos.
El líquido tenía un sabor extraño.
Más fuerte.
Más pesado.
Poco después comenzó a sentirse mareado.
Su respiración se volvió inestable.
Bella lo observó en silencio.
—Necesitamos que este matrimonio sea real.
Alessandro frunció ligeramente el ceño.
Algo estaba mal.
Intentó ponerse de pie.
Pero el cuerpo no le respondió correctamente.
La vista comenzó a nublarse.
Y la última imagen clara que vio…
fue a Bella acercándose lentamente.
---
Cuando despertó al amanecer…
todo quedó claro de inmediato.
La habitación estaba desordenada.
Bella dormía a su lado.
Y Alessandro sintió un vacío horrible en el pecho.
Porque entendió lo ocurrido.
Apretó los puños con rabia.
Consumo el matrimonio.
No porque quisiera.
No porque amara a Bella.
Y eso solo aumentó más el ød1ø hacia su propia vida.
Bella despertó lentamente horas después.
Y aunque Alessandro esperaba enojo o vergüenza…
ella solo lo observó con calma.
Como si aquello hubiera sido parte del plan desde el inicio.
Los días pasaron tensos desde entonces.
Fríos.
Distantes.
Alessandro evitaba a Bella siempre que podía.
Y un mes después…
finalmente habló.
—Quiero terminar esto.
Bella levantó lentamente la mirada desde el sillón donde estaba sentada.
—¿Terminar?
—Este matrimonio nunca debió existir.
Ella permaneció en silencio unos segundos.
Y luego dijo algo que cambió todo.
—Estoy embarazada.
El mundo pareció detenerse.
Alessandro la miró fijamente.
Bella sostuvo su mirada sin apartarse.
—Será tu hijo.
El silencio se volvió pesado.
Muy pesado.
Porque Alessandro jamás imaginó escuchar eso.
Un hijo.
Él cerró lentamente los ojos.
Pensó en Adaline.
Pensó en todo lo que había perdido.
Y también pensó en ese bebé.
Un niño que todavía no nacía.
Que no había hecho nada malo.
Que no tenía culpa de los errores de los adultos.
Finalmente habló con voz baja.
Fría.
—Me quedaré.
Bella no mostró emoción.
Pero sí alivio.
Alessandro desvió la mirada hacia la ventana.
—Ese bebé no merece crecer sin padre.
Y aunque aceptó quedarse…
una parte de él mur1ø aquella noche junto con Adaline.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?