Selena era una joven de 19 años que convivía con sus padres y sus dos hermanos: Celia, una adolescente de 15 años, y Samuel, un joven de 23 años que se encontraba viviendo en el extranjero con su esposa. Su padre, Santiago, había casado a Samuel a la edad de 20 años, y ahora estaba decidido a encontrar una pareja para Selena. La persona elegida para contraer matrimonio con ella era Carlos Fernández, un joven proveniente de una familia adinerada.
Santiago no tenía dificultades económicas, ya que disponía de una buena situación financiera, pero su objetivo era asegurarse de que sus hijos formaran parte de familias acomodadas a través de sus matrimonios. Esta insistencia por parte de Santiago en unir a sus hijos con personas de buenas posiciones económicas reflejaba su deseo de mantener un estatus social elevado, lo cual se había convertido en una prioridad para él, independientemente de lo que sus hijos pudieran desear. De esta manera, estaba decidido a casar a Selena, sin considerar s
NovelToon tiene autorización de NELSI BLANCO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo 14
Selena se duchó y se puso un vestido bonito que había elegido cuidadosamente. Justo en ese momento, sonó la puerta; era Fernando. Cuando ella abrió, él le informó: Llegaron mis padres.
Selena, bajó las escaleras junto a Fernando y, al llegar al salón, saludó a los padres de él con un cálido abrazo. La atmósfera era amigable y acogedora. Después, se dirigieron al comedor, donde se sentaron a la mesa. Durante la comida, las conversaciones fluyeron con naturalidad; todos hablaban y reían, disfrutando de la compañía.
En un momento dado, Felipe, el padre de Fernando, rompió el hielo y preguntó de manera amigable si ya se llevaban bien entre ellos o si preferirían mudarse a vivir con ellos. La pregunta sorprendió un poco a Selena. Miró a Fernando, y se preguntó por qué sus padres los animaban a considerarlo. Sin embargo, después de unos instantes de reflexión, respondió con una sonrisa: De maravilla, jamás pensé que llegaría a querer a Fernando de esta manera.
Fernando comentó que nunca lo habían pensado demasiado, simplemente se dejaban llevar. Selena, con una mirada cómplice, agregó que en ese instante, al igual que en otras ocasiones, también se estaban dejando llevar, y todo fluía de manera inesperada. Amanda, sonriendo, intervino y expresó que eran realmente adorables.
Sin embargo, Felipe tenía sus sospechas. Al llegar a la sala, decidió desafiar la situación y dijo: Bueno, entonces quiero ver un beso entre esposos. Si antes no se atrevieron a darse ni un pequeño beso, ahora demuéstrenme que realmente están juntos.
Selena, sintiéndose un poco fría ante el comentario, miró a Fernando con incertidumbre, y él, comprendiendo la situación, se acercó a ella. Con un gesto suave y decidido, la besó. En ese momento, Selena sintió un intenso escalofrío recorrer su cuerpo, una mezcla de sorpresa.
Amanda aplaudió emocionada y exclamó que todo era muy hermoso. Fernando, al percatarse de la reacción de su madre, miró a Selena y le guiñó un ojo, como si le estuviera pidiendo disculpas por algo. Felipe, con una sonrisa en el rostro, comentó que estaba muy contento de que ellos dos estuvieran juntos, asegurando que pronto verían que eso era lo mejor; incluso mencionó que en poco tiempo llegarían sus nietos.
Selena, sorprendida, abrió los ojos y respondió rápidamente que eso aún no sería posible, ya que todavía faltaba mucho tiempo para eso. Ahora estaba enfocada en su trabajo y sus estudios, y no quería distraerse con otras cosas. Amanda, con un tono persuasivo, le sugirió a su hijo que debería ofrecerle a Selena un puesto en la empresa, pensando que sería una buena oportunidad para ella.
Fernando, entusiasmado por la idea, respondió: Claro, mamá, muy pronto, ya casi se gradúa. Felipe, haciendo énfasis en la conversación, repitió la palabra trabajo de manera que todos entendieran la importancia del mismo. Selena, confirmando lo que había dicho Fernando, agregó que efectivamente se refería al trabajo que él le había prometido una vez que culminara sus estudios.
Felipe: Ah, está bien, de acuerdo.
Amanda: Cariño, ¿me acompañas al centro? Quiero averiguar algunas cosas.
Selena: Claro que sí, permíteme un momento, voy a buscar mi bolso.
Fernando: Yo acompañaré a Selena y así le doy mi tarjeta para que compre lo que deseen, mamá.
Amanda: Qué lindo, mi amor.
Selena y Fernando subieron las escaleras, y al entrar a la habitación, Selena exclamó: ¡Qué fuerte! Y apenas es el primer día.
Fernando: Te lo dije.
Selena tomó su bolso y respondió: Bueno, y lo que falta. Déjame bajar para ir con tu mamá.
Fernando le entregó su tarjeta y bajaron.
Selena, con una mezcla de emoción y nerviosismo, exclamó: Estoy lista, nos vamos. Felipe, el padre de Fernando, propuso en ese momento: Mejor vamos los cuatro, hijo. Tú nos llevas. Al escuchar esto, Selena dirigió una mirada hacia Fernando y esbozó una sonrisa, aunque en su interior se sentía un torbellino de pensamientos, consciente de que la situación iba a ser un tanto intensa.
Fernando, siempre dispuesto a complacer a su padre, respondió con entusiasmo: Claro, papá, vamos. Así, los cuatro se dirigieron al centro comercial. Una vez que llegaron, Fernando tomó la mano de Selena, y los dos comenzaron a caminar juntos. Sin embargo, Selena experimentaba una extraña sensación; no estaba acostumbrada a actuar de esta manera, especialmente ahora que los padres de Fernando estaban presentes. La presión de tener que comportarse de una forma que no le resultaba del todo cómoda la sacaba de su zona de confort. Por otro lado, Fernando parecía disfrutar de la situación, plenamente consciente de la incomodidad que ella sentía.
Felipe avistó un área donde un grupo de personas estaba tomándose fotos y le dijo a su hijo: Mira, vamos hacia allí, tomémonos algunas fotos juntos, también como pareja; así tendremos bonitos recuerdos que guardar.
Selena, al escuchar a su padre, volvió a mirar a Fernando y abrió los ojos en señal de desaprobación, indicando que no quería. Sin embargo, Fernando, con una sonrisa en el rostro, respondió alegremente: Claro, papá, vamos a tomarnos muchas fotos.
Amanda, al ver la situación, sonrió y sugirió: Ustedes primero.
Selena, sonriendo pero con un toque de molestia, insistió: No, por favor, ustedes primero.
Felipe y Amanda se acercaron y comenzaron a tomarse varias fotos abrazados, posando de diferentes maneras, riendo y disfrutando del momento. Después de un rato de risas y clics de cámara, se dirigieron a Selena y Fernando, exclamando: Ahora les toca a ustedes.
Selena caminó junto a Fernando y se tomaron su primera fotografía, un poco separados el uno del otro. En ese momento, Amando, que los observaba, decidió intervenir y dijo: Los ayudaré, pónganse así, mientras hacía con sus manos la forma de un corazón. Después, les indicó: Ahora, Selena, colócate detrás de mi hijo, y Fernando se situó detrás de ella. Luego, les pidió que se acercaran nuevamente para una foto en la que debían besarse, indicando que debían mirarse con mucho amor. Así, fueron tomando varias fotografías, y al final, se juntaron los cuatro para una foto grupal.
Mientras tanto, Selena pensaba en cuántas fotos más tenían que tomarse, deseando que todo terminara pronto. Después de la sesión de fotos, decidieron salir a caminar y comprar algunas cosas. Durante el paseo, Fernando siempre llevaba la mano de Selena entrelazada con la suya.