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Esther: He Vuelto Para Vengarme

Esther: He Vuelto Para Vengarme

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Venganza / CEO
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Perdí cinco años de mi vida en una prisión de máxima seguridad, acusada de un crimen que jamás cometí. Me arrebataron mi libertad, mi nombre y mi futuro... pero no pudieron romperme. Hoy he vuelto. Aquellos que conspiraron para hundirme, que sonrieron mientras me juzgaban, pagarán cada día de mi encierro. No vengo a pedir justicia; vengo a cobrar la deuda. Me llamo Esther Vane, y su pesadilla acaba de comenzar.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo VIII La entrada de la reina

Punto de vista de Esther

El sol de la mañana se filtró a través de las cortinas del gran ventanal, iluminando la habitación desconocida en la que apenas había logrado pegar ojo. Los fantasmas de mi pasado habían vuelto con una fuerza brutal durante la noche, recordándome cada segundo de violencia, la sangre en la frente de Victoria y la sonrisa fría de Gabriel cuando me acusó de intento de homicidio para cubrir su propio crimen.

Apreté los puños sobre las sábanas, sintiendo el ardor de la rabia recorrer mis venas. No podía permitirme ni un instante de debilidad. La fragilidad me había llevado a una celda; la frialdad era lo único que me mantendría en pie.

Un toque firme en la puerta interrumpió mis pensamientos.

—Adelante —dije, incorporándome en la cama y poniéndome la bata.

Felipe abrió la puerta con la compostura impecable de siempre. Vestía un traje a medida sin corbata, sosteniendo un par de carpetas en la mano. Su mirada se posó en mí durante un segundo demasiado largo, evaluando mi rostro cansado antes de recobrar la distancia profesional.

—Buenos días, Esther. La diseñadora y su equipo acaban de llegar con el vestuario para la recepción de esta noche. Están abajo esperándote —anunció con voz serena—. Necesitamos que todo esté impecable. Victoria Herrera y su familia estarán ahí, y esta noche debe quedar grabado en la mente de todos que eres la mujer que camina a mi lado.

Escuchar el nombre de Victoria hizo que mi postura se tensara de inmediato.

—No te preocupes, Felipe. No vine a jugar a la cenicienta; vine a cobrar una deuda. Estaré lista en cinco minutos.

Él asintió levemente, pero antes de girarse para salir, dio un paso hacia el interior del cuarto.

—Sé que la noche de ayer despertó recuerdos difíciles —dijo, bajando el tono de voz a uno inesperadamente suave—. Pero recuerda las reglas que fijamos: somos socios. Si sientes que la presión te sobrepasa allá afuera, no tienes que actuar sola. Yo estoy aquí para respaldarte.

Sostuve su mirada, sorprendida por el matiz de genuina protección en sus palabras, pero me blindé de inmediato.

—Sé cuidarme sola, Vane. Lo he hecho durante cinco años en un lugar mucho peor que un salón de fiestas de la alta sociedad.

—No lo dudo —respondió él con una ligera inclinación de cabeza—. Te espero abajo.

Punto de vista de Felipe

Observé a Esther bajar por la escalinata principal de la casa una hora después, y por un momento me resultó difícil mantener el control implacable que me caracterizaba.

El vestuario que la diseñadora había seleccionado era una obra de arte, pero era Esther quien le daba vida. Llevaba un vestido de noche en tono esmeralda profundo, de corte elegante pero audaz, con un escote asimétrico que resaltaba la solidez de sus hombros y la firmeza de su postura. Su cabello oscuro estaba peinado en ondas sobrias hacia un lado, dejando al descubierto su cuello largo y fino. No quedaba ni un solo rastro visible de la mujer maltrecha que había cruzado las puertas de la prisión hacía apenas dos días.

Sin embargo, detrás de esa belleza impactante, pude ver la sombra implacable en sus ojos grises: la mirada de una mujer que había regresado de entre los muertos para ajustar cuentas.

—¿Satisfecho con la inversión, abogado? —preguntó ella al llegar al último escalón, cruzándose de brazos con una ligera chispa de ironía.

—Superas con creces las expectativas, Esther —admití, acercándome a ella para ofrecerle una elegante caja de terciopelo negro que tenía sobre la mesa—. Pero falta el toque final.

Ella abrió la caja con curiosidad. Dentro descansaba un collar de esmeraldas y diamantes, una pieza familiar que pertenecía a la colección privada de la familia Vane.

—Esto es demasiado —dijo ella, dando un paso atrás instintivamente—. No necesito joyas ostentosas para cumplir con mi parte.

—No es una simple joya, es un mensaje —expliqué, tomando el collar y posicionándome detrás de ella—. Este collar le perteneció a mi abuela. Cuando la alta sociedad te vea llevarlo esta noche, entenderán que no eres una intrusa ni una aventura pasajera. Sabrán que tienes el respaldo absoluto de mi apellido.

Sentí cómo su piel se erizaba ligeramente cuando mis dedos rozaron la nuca para abrochar el broche de oro. Durante un breve segundo, el aroma a jazmín de su perfume y la cercanía de su cuerpo hicieron que mi respiración se volviera más pesada. Era una atracción peligrosa, una chispa involuntaria que ninguno de los dos podía permitirse en medio de una guerra.

Me alejé un paso y ella se giró, rozando con los dedos la piedra preciosa que ahora descansaba sobre su pecho.

—Victoria solía envidiar las joyas de tu familia —comentó Esther en un susurro cargado de veneno—. Ver esto en mi cuello la va a enfermar.

—Ese es exactamente el objetivo —respondí, ajustándome los puños de la camisa—. El auto nos espera. Es hora de hacer nuestra entrada.

Punto de vista de Esther

El trayecto hasta el salón de eventos del Gran Hotel Imperial fue un recorrido de preparación mental. A medida que nos acercábamos al lugar, el destello de los flashes de los fotógrafos y la hilera de vehículos de lujo nos indicaban que la recepción de la élite empresarial de la ciudad estaba en su punto máximo.

Gabriel y Victoria Herrera estarían ahí, pavoneándose como los reyes de la alta sociedad, creyendo que su mentira de hace cinco años había quedado sepultada para siempre. No sabían que la víctima de sus manipulaciones regresaba, pero no como la humilde joven asustada a la que destruyeron, sino como la esposa del hombre más poderoso de la firma Vane.

El vehículo se detuvo frente a la alfombra roja. Un valet abrió la puerta.

Felipe bajó primero, abrochándose el botón de su saco con una elegancia natural. Luego se giró y me extendió la mano con firmeza.

Alcé la barbilla, acomodé la caída de mi vestido y coloqué mi mano sobre la suya. El contacto de sus dedos cálidos envolviendo los míos me dio un ancla de realidad en medio del caos que estaba a punto de desatarse.

—Recuerda, Esther —me dijo en un murmullo imperceptible para los demás, mientras nos deteníamos a un paso de la entrada principal—. A partir de este momento, eres inalcanzable. Camina a mi lado y deja que ellos sientan el terror de verte de pie.

—No voy a pestañear ni un segundo, Felipe —respondí con una sonrisa fría y calculadora plasmada en los labios.

Los murmullos de los periodistas y los flashes comenzaron a caer sobre nosotros en cuanto cruzamos el umbral del deslumbrante salón de cristal. Las miradas de la aristocracia local se giraron de inmediato hacia la pareja que acababa de hacer su entrada triunfal.

Y entonces, al fondo del salón, junto a la barra de champaña, los vi.

Gabriel Herrera lucía un traje impecable, sonriendo con suficiencia mientras conversaba con un grupo de empresarios. A su lado, luciendo un vestido rojo deslumbrante y una fina cicatriz casi imperceptible cerca del nacimiento del cabello, estaba Victoria.

En ese preciso instante, Gabriel giró la cabeza hacia la entrada. Su sonrisa se congeló de golpe. El vaso de cristal que sostenía en la mano estuvo a punto de resbalar de sus dedos mientras sus ojos se abrían de par en par, llenos de un horror sofocante. Victoria, al notar la palidez repentina de su prometido, siguió su mirada hacia la puerta.

Nuestros ojos se cruzaron a través del salón. La sorpresa, el pánico y la incredulidad transformaron los rostros de mis verdugos en una pintura de angustia pura.

Apreté ligeramente la mano de Felipe, sintiendo su agarre firme en respuesta. La cacería acababa de comenzar.

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Kim Nava
lo que tienen que pagar los hijo por unos padres locos de poder
Kim Nava
oajala Erika los llamé y diga que está bien
y los e melissa tienes que pi er todo claro con ella Felipe si no quieres perder a Esther
Kim Nava
sabía pero esto me da mala espina que aparezca la mierdita justo en estos momentos es de pensar
Kim Nava
hay no no me digas que este cambio de Felipe es por que apareció la muerta de melissa
por que que otra cosa
Kim Nava
bueno siempre hay una primera vez para que se nos caiga la cara de estúpidas de pensar que alguien nos ama no 🤷🏻‍♀️ ojalá Erika no lo perdone
mariela
Victoria y Gabriel son unas escorias ella una asesina y el un pervertido, acosador y violador sin contar con las dos familias que son ladrones y corruptos.
Si escarban el pasado encontrarán más pruebas de la que no imagina Felipe con la muerte de Melisa.
mariela
Porque tanto miedo no querías ser valiente pues asume que te gusta porque dijo esas palabras en la galaxia dos se gustan Esther y Felipe otro tonto.
Veremos con que artimañas salen los Linares 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
Liliana Torres
Esta loca la rata🐀
mariela
Comienza la convivencia en esa habitación Esther y Felipe que condiciones se impondrán para no matarse en el intento ya que Erika llegó para que esa estabilidad se desmorone.
Eliana Galann
ahhhhh la intriga me está matando!!
alicia g
buenísima historia, te felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias 🫂
total 1 replies
alicia g
buenísima historia, te felicito escritora
Maria Mongelos
Ojalá el abuelo no tome partido
Maria Mongelos
Victoria es la que maneja todo
Aurora
Ella aún debe aprender a confiar , pero sobre todos volver a amarse y valorarse a si misma , antes que a nadie más.
Kim Nava
ya les dieron a saber algo de lo que disque ellos le pasara a su buffet de abogados y no se ponen a pensar en eso
Kim Nava
no por favor Felipe debe darse cuenta🙏
Kim Nava
🤣🤣🤣 este si ya se volvió loco creo que Esther preferiría regresar a prisión que irse contigo
Aylin Cortes vila
me encanta leer tus novelas es una trama q te atrapa desde el primer momento
Aylin Cortes vila
Mimi es desesperante esperar por capitulos ya escritos pq no lo ponen todos en actualización
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
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