Doña Matilde, una mujer de setenta años, pasa sus noches viendo novelas y criticando a las protagonistas ingenuas que confían en las personas equivocadas. Mientras mira una historia donde la dulce Sonia será traicionada y asesinada por su propia prima, Matilde no puede evitar enfurecerse por tanta ingenuidad. Pero un repentino paro cardíaco cambia su destino.
Al despertar, descubre algo imposible: ya no es Doña Matilde. Ahora es Sonia, la protagonista de la novela Amor cruel, cruel destino.
Con todos los recuerdos de la historia y sabiendo que su prima Paula planea destruirla, Matilde tiene una ventaj noa que nadie más posee: conoce el final.
Y esta vez no piensa permitir que ocurra. Porque si el destino cree que Sonia debe morir… tendrá que enfrentarse a una mujer que no tiene miedo de cambiar la historia
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La llamada de la serpiente.
El atardecer se observaba desde el jardín de la mansión. Las hojas de los árboles se movían dando una vista espectacular.
Paula estaba sentada en el balcón de su habitación.
Había cerrado la puerta con cuidado para asegurarse de que nadie la escuchara. Luego sacó su teléfono y marcó un número que conocía de memoria.
Esperó unos segundos.
—Hola, bebé —dijo en voz baja cuando la llamada fue contestada—. Ya estoy aquí en México.
Sonrió con satisfacción mientras miraba el jardín desde arriba.
—Sí, todo salió perfecto. Nadie sospecha nada.
Se acomodó en la silla y cruzó las piernas.
—Esta noche voy a ir al antro con mi prima..
—Ya sabes el plan, Rogelio.
Del otro lado de la línea el hombre respondió algo que la hizo reír suavemente.
—No puede haber equivocaciones —continuó Paula—. Recuerda el propósito de todo esto.
Hizo una pausa antes de seguir la conversación con voz seductora:
—Y también ya sabes cuál es tu recompensa.
Se levantó y caminó lentamente por el balcón.
—Esta vez no le vamos a poner pastilla para dormir.
Sus ojos mostraban con malicia.
—La vas a drogar… para que pierda el control.
Miró el cielo mientras hablaba.
—Después tienes que llevarla contigo… y grabar todo.
Su risa fue baja y llena de maldad.
—Y luego lo vamos a enviar a los medios de farándula.
Se apoyó en la baranda del balcón.
—Así mi tío y mi tía se enterarán de lo… precoz que es su hijita.
Entonces soltó una carcajada.
—Jajajaja.
Su expresión era pura maldad.
—Cuando eso pase… la familia perfecta se va a destruir sola.
Escuchó lo que Rogelio decía y asintió.
—Exacto. Nadie va a creerle cuando intente defenderse.
Se miró las uñas con tranquilidad.
—Porque las imágenes hablarán por sí solas.
Después suspiró con satisfacción.
—Bueno… te dejo.
Miró hacia la puerta de su habitación.
—Tengo que ver qué me voy a poner esta noche.
—Nos vemos en el antro.
Colgó la llamada.
Durante unos segundos se quedó en silencio mirando el teléfono.
Luego su expresión cambió.
Su rostro se endureció mientras miraba hacia la habitación de Sonia, que estaba justo al lado.
—Ay, Sonia…
Sus ojos se llenaron de odio.
—Cuánto te odio.
Se levantó de la silla y caminó lentamente hacia la baranda del balcón.
—Siempre tan perfecta.
Apretó los labios.
—Los padres perfectos.
—La casa perfecta.
—La vida perfecta.
Se cruzó de brazos.
—Y encima… más bella que yo.
Su mirada se volvió fría.
—Pero eso se va a acabar.
Recordó todas las veces que había sentido celos de su prima.
Desde pequeñas Sonia siempre era la favorita de sus abuelos.
La niña dulce.
La niña educada.
La niña hermosa.
Mientras que ella siempre quedaba en segundo lugar.
—No lo soporto.
Se apoyó en la baranda mirando el jardín.
—Solo quiero adueñarme de todo lo que es tuyo.
La mansión.Voy a arrebatarte a tus padres.
El dinero.
La vida cómoda.
Todo.
Sus labios se curvaron lentamente en una sonrisa oscura.
—Y lo voy a hacer muy pronto.
Mientras tanto, al otro lado del pasillo…
Sonia estaba en su habitación.
Sentada frente al espejo.
Observaba su reflejo mientras se cepillaba el cabello lentamente.
—Esta noche va a ser interesante —murmuró.
Aunque Paula pensaba que todo estaba bajo control, Sonia ya sabía lo que iba a pasar.
Recordaba cada paso de ese plan.
Cada movimiento.Eso era su punto a favor y además tengo otro plan jajajaj siempre tengo el plan A sino funciona tengo B y sino el C.
Se levantó y abrió su armario.
Había vestidos elegantes de todos los colores.
—Vamos a ver…
Sacó uno negro que resaltaba su figura.
—Este servirá.
Lo sostuvo frente al espejo y sonrió.
—Si la víbora cree que voy a caer en su trampa…
Negó con la cabeza.
—Está muy equivocada.
Se acercó más al espejo.
—Esta vez voy a estar preparada.
Recordó algo más.
En la historia original, Rogelio ese tramposo estaba de cómplice de mi prima a parte que es el hijo del secretario de mi padre.
Paula solo lo manipulaba con sexo para estar de perro.
—Ese muchacho es un tonto Paula solo lo utiliza —pensó Sonia—. Pero no es el verdadero actor de la maldad de esta historia.
Dejó el vestido sobre la cama.
—Primero voy a observar.
—Luego voy a dejar que crean que todo va según su plan.
Su sonrisa se volvió traviesa.
—Y cuando estén más confiados…
Chasqueó los dedos.
—Boom.
En la trampa estará esa pequeña zorra puedo terminar de una sola la historia pero no sería divertido hay que jugar con la presa antes de acabarla desde la raiz.
Se sentó en la cama mirando el techo.
—Ay, Paula…
—No sabes con quién te metiste.
—Yo podré estar en este cuerpo joven y sexi…
Pero lastima que mi mente tenía setenta años de experiencia.
Y esa experiencia…va a arruinar completamente los planes de su querida primita.