¿Qué harías si tras tu muerte, despiertas dos años atras en tu vida?
Joel lo tenía todo hasta que el destino le arrebató a su familia. En su ceguera por el dolor, eligió un culpable: Celene, la mujer que más lo amaba. Tras dos años de indiferencia glacial y rechazos que marchitaron el alma de su esposa, el silencio se vuelve permanente cuando ella muere consumida por la depresión.
Sin embargo, la verdad es un juez implacable. Al descubrir la inocencia de Celene y la realidad tras su tragedia familiar, Joel se quita la vida, incapaz de cargar con su propia culpa. Pero el tiempo decide darle una última oportunidad. Despertando dos años atrás, justo cuando el infierno comenzó, Joel se jura a sí mismo que esta vez no será su verdugo, sino su protector.
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Cap 5 - Ella es mí esposa, la mujer que amo
Después de que los médicos se fueran dejándome solo con ella, me senté a su lado y me quedé observándola por mucho tiempo
Estaba pálida, muy pálida y ver cómo los huesos de su cara se le marcaban demasiado, me hacía doler el corazón
¿Por que fui tan estúpido con la mujer que amé toda mí vida? Aún la amaba, no quería perderla, quería que envejecieramos juntos y tener muchos hijos
Estaba arrepentido, quería que todo volviera a ser como antes, cuando éramos felices, cuando nuestro amor iluminaba nuestras vidas
Quería poder retroceder en el tiempo y no haber sido tan idiota con Celene estos últimos dos años
Estaba tan absorto en mis pensamientos mientras observaba a Celene que no sentí cuando la puerta se abrió, hasta que sentí una bofetada que me dio vuelta la cara
— ¿Qué mierda haces aca? No tienes derecho a estar aquí, ¿Vienes a ver si se murió? Pues déjame decirte que no tendrás esa suerte, lárgate de aquí y no vuelvas — me dice Romina, hacía mucho tiempo que no la veía
— No me voy a ir, ella es mí esposa y no me voy a ir de su lado — le digo enojado
— Que caradura que sos, ¿ahora te acuerdas que es tu esposa? Firma el maldito divorcio y dejala tranquila, que ya bastante la hiciste sufrir estos dos años — me dice ella aún más enojada
— No voy a firmar ese maldito divorcio, no me voy a separar de ella, ella es mí esposa, la mujer que amo, con la que quiero tener muchos hijos y así va a ser hasta el día en que me muera — le digo haciendole frente
— Jajajajaja ¿hijos? ¿De qué hijos hablas? Si ni siquiera te importo cuando ella cayó internada hace 2 años atrás cuando por la depresión tuvo un aborto y perdió al bebé que llevaba en su vientre. A raíz del aborto quedó incapacitada para volver a tener hijos. ¿Así que de que hijos me estás hablando? — dice furiosa y yo me pongo pálido, ya que jamás supe de ese embarazo y de que lo había perdido
— ¿De… de qué estás hablando? — le digo con un nudo en la garganta
— Claro, que vas a saber, si en ese tiempo la tratabas de asesina a Celene, culpandola por la muerte de tus padres, fuiste tú el culpable de que ella tuviera un aborto, tú tienes la culpa de qué ella ahora no pueda tener más hijos, ¿y vienes a hacerte la víctima ahora? Largo de aquí — dice señalándome la puerta
— Yo… yo se que me equivoque, estoy arrepentido Romina, yo amo a Celene y no quiero perderla, entonces no me pidas que me vaya porque de aca no me voy a mover — le digo decidido
— Jajajaja ¿arrepentido? Ya es tarde para tu arrepentimiento Joel, ya la perdiste, ella ya tomó la decisión de dejarte, así que no compliques más las cosas, mírala, ¿ves su estado? Es por tu culpa qué ella está así, así que vete, deja de hacerle daño, ¿o acaso no pararas hasta que esté muerta? — me dice mirándome con desprecio
No me importaba lo que Romina me dijera, no me iba a ir, no pensaba dejar a Celene de nuevo, de ahora en adelante me dedicaría a cuidarla como realmente debí hacerlo durante estos dos años que pasaron
— Digas lo que digas, no me pienso ir de aca, solo si me lo pide Celene me iré, y no porque tu lo digas — le digo sentándome nuevamente al lado de Celene
— Eres una maldita porquería Joel, después de todo lo que le hiciste ¿piensas qué ella te permitirá quedarte? La tildaste de asesina, la hiciste entrar en depresión y por tu culpa perdió a su hijo, la ignoraste por dos años, le cortaste sus tarjetas y ella tuvo que salir a trabajar para poder tener algo de plata, y ahora casi se muere por tu culpa, ¿Después de todo eso, piensas que ella te perdonará? — continúa regañandome
— Yo no sabía que ella sufría de depresión, yo no sabía que ella estaba embarazada y que perdió a nuestro hijo, yo no sabía que ella no estaba comiendo, aunque llegara tarde ella siempre me esperaba con la cena lista y una sonrisa en su cara, siempre se levantaba primero que yo y preparaba el desayuno para mí, siempre con una sonrisa — le digo para que entienda que yo no sabía nada de todo eso
— Claro, ella te esperaba con la cena lista ¿y tú qué hacías? Llegabas y solo decías ya cene y te ibas a dormir sin importarte lo que ella hacía por ti. En las mañanas ella se levantaba emocionada a prepararte el desayuno ¿y tú qué hacías? Simplemente te ibas sin siquiera importarte que ella se levantara temprano para atenderte. ¿Sabes cómo quedaba ella después de que la dejabas sola? Si ella sufre de depresión es por tu culpa y eso es algo que jamás podrás borrar de su vida — me dice ella aún atacandome
Pero la verdad es que tiene razón en todo, fui una mierda con Celene, me va a costar muchísimo que me perdone, pero no me voy a dar por vencido, si tengo que volver a enamorarla, lo voy a hacer
Ya no le respondí nada más a Romina, simplemente me quedé sentado junto a Celene mirándola
Solo esperaba qué ella no me echara cuando despierte y me vea, por lo menos que me de la posibilidad de hablar, de explicarle cómo fueron las cosas en la cafetería, y de pedirle perdón, decirle cuánto la amo, y lo arrepentido que estoy.
Se que ella me ama aún, simplemente está dolida por todo lo que pasó, pero si me gano de nuevo su confianza, podemos volver a ser felices, aunque no tengamos hijos jamás, lo único que me importa es estar a su lado
Pasaron unas horas, la habitación estaba en silencio, tanto Romina y yo ninguno habíamos vuelto a hablar, solo nos quedamos a la espera de que Celene despertara
Tenía miedo, miedo de que ella me echara cuando despertara, miedo de que ya no quiera saber más nada de mí, miedo a perderla
Yo sabía que mis actos la habían llevado a esto, pero realmente la amaba, realmente la quería a mí lado aunque ahora fuese ella la que me odiara
Las horas comenzaron a pasar y no había rastros de que Celene quisiera despertar, de pronto las máquinas que estaban conectada a ella comenzaron a sonar
La desesperación comenzó a invadirme cuando varios médicos entraron corriendo y nos sacaron de la habitación, solo logré escuchar “su corazón se detuvo” y solo esa frase fue suficiente para que todo mí mundo se derrumbara en un segundo
Mis lágrimas comenzaron a salir sin poder contenerlas, caí de rodillas al piso y le rogué a Dios que no se la llevara, rece por mucho tiempo pidiéndole una segunda oportunidad con ella, solo una y juraba jamás volverla a ser sufrir
Cuando al fin los médicos salieron de la habitación, me levanté rápidamente y me acerqué a ellos
— ¿Doctor cómo está mí esposa? — pregunto con mucho miedo
— Logramos reanimarla, pero su corazón está débil, por la falta de glóbulos rojos ha estado bombeando mucha sangre para que los órganos no pierdan oxígeno y eso le está causando fallas cardíacas, necesitamos hacerle transfusión de sangre, ya que sus glóbulos rojos han bajado demasiado con la anemia y eso se está tornando peligroso para sus órganos — me dice el médico y mí corazón se hace pequeño con todo eso
— Hagan lo que sea necesario para que mí mujer se recupere, no importa lo que cueste el tratamiento, solo salvenla — le digo con dolor
— Estamos haciendo todo lo necesario para sacarla adelante, no sé preocupe señor Altamirano — me dice despidiéndose
Después de que los médicos se fueron volvimos a entrar a la habitación y nos quedamos junto a Celene
Yo la volví a tomar de la mano y recosté mí cabeza a su lado, me sentía miserable, ella estaba sufriendo por mí culpa y no sabía qué hacer para que todo mejorará. Solo deseaba una cosa, y es qué ella se recupera, ya sea que no me perdone, pero que sobreviva.