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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:697.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 8

​La noche en la mansión Volkov siempre se sentía como un manto de terciopelo demasiado pesado. Tras el incidente en el jardín, el ambiente estaba cargado de una electricidad residual.

Elena, incapaz de dormir y aún sintiendo el rastro de la presión de las manos de Liam en su cintura, decidió que no podía perder el tiempo en distracciones sentimentales. Había algo que no la dejaba descansar: el ritmo cardíaco de Ian. No era solo una válvula defectuosa; había una debilidad muscular en su corazón que no terminaba de encajar con el diagnóstico genético.

​Se encerró en su habitación, rodeada de los expedientes médicos que Liam le había entregado. Extendió los análisis de sangre de los últimos seis meses sobre la cama fucsia.

​—Algo no cuadra, pequeño —murmuró Elena para sí misma, ajustándose las gafas y encendiendo una lámpara de escritorio.

​Sus ojos expertos escanearon los niveles de potasio, calcio y sodio. Al principio, todo parecía normal, dentro de los rangos de un niño con su patología. Pero Elena era una doctora de "trinchera", acostumbrada a buscar lo que otros ignoraban por pereza. Empezó a comparar los picos de debilidad de Ian con la administración de sus suplementos vitamínicos.

​De pronto, sus dedos se detuvieron sobre un informe de hace tres meses.

​—Aquí está... —susurró, sintiendo un frío repentino en la nuca.

​Ian estaba recibiendo un "complejo vitamínico premium" importado de Suiza, supuestamente para fortalecer sus defensas. Pero Elena notó que, sistemáticamente, dos horas después de la ingesta de ese suplemento, los niveles de digoxina en su sangre (su medicamento cardíaco real) sufrían una fluctuación errática. No era una reacción alérgica; era una interacción química sutil. Alguien le estaba administrando un compuesto derivado de la hierba de San Juan o un quelante similar, disfrazado de vitamina.

​Mezclado con su tratamiento, ese suplemento no mataba al niño de inmediato, pero mantenía su corazón en un estado de fatiga crónica, haciendo que la válvula fallara más rápido. Ian no solo estaba enfermo; estaba siendo saboteado.

​El corazón de Elena latía con fuerza, pero no por amor, sino por una indignación profesional que le quemaba las entrañas. ¿Quién querría mantener débil a un niño de siete años?

​Elena salió de su habitación decidida a buscar a Liam. Necesitaba mostrarle los gráficos antes de que la duda se disipara. Cruzó el pasillo en silencio, notando una luz tenue que salía del despacho principal.

​Liam estaba allí, sentado frente a una chimenea apagada, con una copa de whisky intacta sobre la mesa. No tenía la chaqueta del traje y las mangas de su camisa estaban remangadas, revelando unos antebrazos potentes que Elena evitó mirar demasiado. Parecía un hombre cargando el peso de un mundo que se le escapaba de las manos.

​—Señor Volkov... Liam —llamó ella suavemente, entrando en el despacho.

​Él levantó la vista. Sus ojos azules estaban nublados por el cansancio y una vulnerabilidad que rara vez mostraba.

​—Doctora. ¿A qué debo esta visita nocturna? ¿Viene a darme otro sermón sobre el lodo y la libertad? —Su tono era irónico, pero carecía de la agresividad de la tarde.

​—Vengo a darle una verdad que le va a doler más que mis gritos —Elena se acercó y puso los informes sobre la mesa de caoba—. He revisado los análisis de Ian de los últimos seis meses. Hay una inconsistencia en los niveles de absorción de su medicina.

​Liam frunció el ceño, dejando la copa a un lado. La seriedad en el rostro de Elena lo puso en alerta.

—¿De qué habla? El equipo médico anterior supervisaba cada gota de lo que tomaba.

​—Alguien le ha estado dando un suplemento vitamínico que interactúa negativamente con su corazón, Liam. No es un error. Es demasiado preciso. Alguien quiere que Ian se mantenga débil, alguien está forzando que su válvula colapse.

​Liam se puso de pie, su rostro palideciendo hasta volverse de piedra.

—¿Está sugiriendo que alguien en esta casa está envenenando a mi hijo? —La voz de Liam era un trueno contenido—. ¡Eso es una acusación gravísima, Ríos! Este personal lleva años conmigo, Sabrina misma se encarga de...

​—¡Exacto! —interrumpió Elena—. ¿Quién tiene acceso a sus medicinas diarias? ¿Quién insiste en darle esas "vitaminas suizas" que no están en mi protocolo?

​En ese momento de máxima tensión, cuando Liam estaba a punto de procesar la magnitud de lo que Elena decía, la puerta del despacho se abrió con una suavidad calculada.

​Sabrina entró en la habitación, vistiendo una bata de seda negra que fluía tras ella como una sombra. Su rostro estaba perfectamente compuesto en una expresión de dulce preocupación.

​—¿Liam, querido? He oído voces y me he preocupado —dijo Sabrina, ignorando a Elena por completo y dirigiéndose directamente al CEO—. Oh, amor, te ves agotado. Es esta mujer, ¿verdad? Te está llenando la cabeza de miedos y teorías absurdas otra vez.

​Sabrina rodeó los hombros de Liam con sus brazos, pegándose a su espalda en un gesto posesivo. Liam, atrapado entre la lógica fría de Elena y la supuesta calidez de su prometida, pareció vacilar.

​—Sabrina, la doctora dice que hay algo mal con las vitaminas de Ian —dijo Liam, aunque su voz sonaba confundida, como si el cansancio estuviera ganando la batalla.

​—¡Oh, por favor! —Sabrina soltó una risita melodiosa mientras acariciaba el pecho de Liam, justo sobre el lugar donde antes hubo lodo

—. Liam, cielo, esas vitaminas las recomendó el Dr. Meyer, tu amigo de la infancia. ¿Vas a confiar más en las fantasías conspiranoicas de una doctora que conoces hace tres días que en tu propio círculo de confianza? Ella solo quiere sentirse importante, quiere justificar su enorme sueldo creando dramas donde no los hay.

​Elena apretó los dientes. Veía cómo Sabrina manipulaba el espacio, cómo usaba el contacto físico para distraer la mente analítica de Liam.

​—No es una fantasía, Sabrina. Son datos químicos. Y tú pareces estar muy interesada en desacreditarlos —dijo Elena, dando un paso al frente.

​Sabrina miró a Elena por encima del hombro de Liam, y por un segundo, la máscara de "novia perfecta" se deslizó, revelando una mirada de una frialdad reptiliana.

—Lo que yo estoy es interesada en la salud mental de mi prometido. Liam, Ian está durmiendo tranquilo. Lo que necesitas es descansar, no escuchar historias de terror médico. Ven conmigo, deja que la doctora juegue a los detectives en su cuarto.

​Sabrina tiró suavemente del brazo de Liam, guiándolo hacia la salida. Liam miró a Elena por un instante. Había una duda atroz en sus ojos, pero la fatiga emocional era superior.

​—Mañana revisaremos esos papeles con calma, Elena —dijo Liam, dejándose llevar por Sabrina—. Ahora mismo... no puedo pensar con claridad.

​Elena los vio salir del despacho. Sabrina se giró un segundo antes de cruzar el umbral y le dedicó una sonrisa de triunfo absoluto. Un mensaje silencioso: "Aquí no mandas tú".

​Elena se quedó sola en el despacho, rodeada por el olor a whisky y el silencio de la mansión. Se sintió impotente, pero también más segura que nunca. La reacción de Sabrina no había sido de sorpresa o miedo, sino de una defensa agresiva.

​—Crees que has ganado, Sabrina —susurró Elena, recogiendo sus informes con manos temblorosas pero decididas—. Pero acabas de cometer un error: me has confirmado que tengo razón.

​Elena regresó a su habitación. Sabía que ahora ella también estaba en peligro. Si alguien estaba dispuesto a debilitar a un niño por poder o dinero, una doctora metiche no sería un obstáculo difícil de quitar. Miró hacia la habitación de Ian a través del pasillo. Ya no se trataba solo de una cirugía cardíaca; se trataba de una guerra. Y Elena Ríos estaba dispuesta a pelearla, incluso si tenía que enfrentarse al propio Liam para salvarlo de las sombras que lo rodeaban.

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Mirna Lobo
estás son dos versiones de la misma historia 😜😜🤔🤔 la original y la corrección 😶
Mirna Lobo
😜😜😜 no lo puedo creer 😂😂😂😂 todos metidos en un quirófano 🤔🤔
Mirna Lobo
y ella va a quedar con ese ma........😡😡😡
Mirna Lobo
escritora interpreta mi silencio 😶😡😡
Mirna Lobo
en verdad no sé quién es más pendejo en ésta historia /Grimace/
Mirna Lobo
en verdad no entiendo 🤔no la había sacado de la casa ❓ qué pasó ❓es muy incongruente 😡😡ese tipo es estúpido ❓y su hijo no le importa ❓/Frown/
Mirna Lobo
y dejaron al niño sólo con esa loca ❓❓❓😡😡😡
Ruth Stella Osorio
Pero ordenó a los guy q la llevarán a la policía q paso?
Pabla Rodríguez
me encanto la novela gracias autora
Sonia Bustos
la historia es muy linda a pesar de tener q sortear cual corresponde a la historia real autora revise antes de publicar sólo eso así no las arruina
Sonia Bustos
ya me canse de leer capítulos dobles o triples , yo no soy de criticar me gusta leer y aprecio la buena lectura pero autora ustedes misma arruina la novela
Sonia Bustos
hay 2 posibles capítulos o 3 de cada uno ¿q tenemos q adivinar cual es el correcto autora? q mal si le parece q uno no está bien borré el anterior pero no publique una adivinanza 😡😡
Sonia Bustos
autora revise antes de publicar "plis " xq usted misma arruina la novela 😡😡
Sonia Bustos
estos capítulos aparecen todos mezclados no están lógicamente organizados se repiten de diferentes formas muy mal escritora esto es como un sorteo 😡😡😡😡
Sonia Bustos
no puede ser tan estúpida de bajar la guardia así
Sonia Bustos
hay muchos enredos
Maryori Hernandez
Muy mala la novela no tenía sincronización 👎👎👎👎👎👎👎
Maryori Hernandez
La puso demasiado aburrida y estupida
Maryori Hernandez
De verdad que está escritora se pasó por mucho que es un libro, según el CEO MAS fuerte insensible, pero lo que da es risa lo pone como el CEO más ignorante y estupido, venía buena pero la puso aburrida y la doctora más estupida y muere 01 en la boleta 🥱🥱🥱👎👎👎👎
Hiradia Cohen
El mensaje es bonito la historia bien si tuvo muchas fallas en los capítulos se reconoce el esfuerzo de la escritora
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