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Perdona a papá, cariño

Perdona a papá, cariño

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Amante arrepentido
Popularitas:620.9k
Nilai: 4.5
nombre de autor: selvi serman

"Vete de aquí... ¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa! No estoy dispuesto a vivir con una tramposa como tú." El grito que resonaba hasta el techo de la habitación tenía el poder de hacer temblar el corazón y el cuerpo de Karla. Con todas sus fuerzas, trataba de contener las lágrimas que ya se acumulaban en sus párpados.

Si para la mayoría de los hombres sería motivo de felicidad descubrir que su esposa sigue siendo virgen, para Jairo, la situación era todo lo contrario; se sentía engañado.

Ya que su matrimonio tuvo lugar después de ser sorprendidos juntos en la habitación de un hotel, y en ese momento, las circunstancias parecían indicar a cualquiera que algo había sucedido con Karla, por lo que, sin más remedio, Jairo tuvo que aceptar casarse con la que había sido novia de su hermano.

Sin embargo, meses después del matrimonio, al tener relaciones con su esposa, Jairo descubrió que ella aún era virgen. Jairo, quien odiaba las mentiras por encima de todo, por supuesto no pudo aceptar esta situación y terminó por echar a su esposa.

NovelToon tiene autorización de selvi serman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Idéntico a su padre

Antes de que pudiera responder la pregunta de su asistente personal, un auto ingresó al estacionamiento del edificio corporativo y Thalia se dirigió hacia él.

Por el aspecto del vehículo, Rodrigo pudo deducir que se trataba de un taxi por aplicación.

—¡Avanza! —ordenó Rodrigo en cuanto vio que Thalia subía al taxi.

—Sí, señor —el auto de lujo conducido por el asistente personal de Rodrigo comenzó a moverse por las calles de Ciudad Santamaría, ya casi vacías de tráfico.

Rodrigo permanecía en silencio, pero su mente era un torbellino de preguntas sobre Thalia. ¿Sería cierto que esa mujer se había vuelto a casar? Pero si así fuera, ¿acaso eso no estaba mal? Al fin y al cabo, ambos seguían unidos por un matrimonio legal y legítimo.

Rodrigo pasó casi toda la noche sin poder pegar los ojos, impaciente por que llegara la mañana.

*

Thalia se sobresaltó y sintió miedo cuando alguien la tomó del brazo y la llevó hacia un pasillo del edificio que aún lucía desierto.

—¿Qué sucede, señor? ¿Por qué me trajo aquí? —cada vez que se encontraba con Rodrigo, el corazón de Thalia parecía dejar de latir. Toda clase de pensamientos negativos sobre lo que Rodrigo podría hacerle si descubría la verdad —que el bebé que llevaba en el vientre era hijo de él— se apoderaban de su alma.

—¿Es cierto que te volviste a casar?

Thalia guardó silencio; aún no entendía la pregunta de Rodrigo.

—Entonces es verdad que te volviste a casar —Rodrigo interpretó el silencio de Thalia como una confirmación de su sospecha: la mujer se había vuelto a casar.

Rodrigo sonrió, y aquella sonrisa resultó aterradora a los ojos de Thalia.

—Mientras seguías siendo mi esposa, te atreviste a casarte con otro, e incluso ahora estás embarazada... —Thalia apretó los ojos cuando Rodrigo golpeó la pared con el puño, hiriéndose la mano.

El corazón de Thalia dio un vuelco.

La declaración de Rodrigo la tomó por sorpresa: hasta ese momento, él no la había divorciado. Thalia había dado por hecho que, después de que la echara del departamento meses atrás, Rodrigo habría tramitado el divorcio de inmediato, considerando que en aquel entonces tenía motivos más que suficientes para hacerlo.

—¡Thalia...!

Mariana, que pasaba por casualidad por el pasillo del edificio, descubrió a su amiga junto a su jefe.

Al notar la presencia de Mariana, Thalia aprovechó la oportunidad para empujar el pecho de Rodrigo y liberarse de él.

—¿Qué estaban haciendo aquí? —Mariana las miró con suspicacia.

—Nada, Mari. Casi me caí sin querer y por suerte el señor Rodrigo me ayudó —Thalia se vio obligada a mentirle a su amiga.

—Ah, ya veo —al parecer, Mariana le creyó.

—Vámonos de aquí. Con permiso, señor... —hizo una reverencia ante Rodrigo y luego tomó a Mariana del brazo para alejarse de aquel lugar.

Gracias por salvarme otra vez, Mari, pensó Thalia.

Al parecer, Mariana no sospechaba nada; la prueba era que no volvió a mencionar lo que había visto. Ahora ambas se encontraban en el elevador que las llevaría al décimo piso, donde estaba su oficina.

En la oficina de la dirección.

Rodrigo acababa de dejarse caer en su sillón ejecutivo. No podía creer que hubiera perdido el control de esa manera frente a Thalia.

*

Esa noche.

Thalia acababa de salir de su consulta con el ginecólogo. Esa noche estaba radiante de felicidad: por primera vez podía ver con claridad el rostro de su hijo a través de una ecografía 4D. Sin embargo, en medio de su dicha, algo la inquietaba: el rostro de su hijo era idéntico al de su padre. Si cuando naciera Rodrigo llegaba a verlo, reconocería de inmediato a su hijo al notar el parecido entre ambos, y eso era lo que no dejaba de atormentarla. En el fondo, había dos cosas que Thalia temía más que nada: la primera, que Rodrigo no aceptara a su hijo y fuera capaz de hacerle daño; y la segunda, que aun si Rodrigo aceptaba al bebé, no necesariamente la aceptaría a ella como esposa, e incluso podría separarla de su hijo. Solo de pensarlo, el pecho de Thalia se oprimía de angustia.

Por fortuna, esa noche Mariana no la había acompañado. Si su amiga hubiera ido con ella, habría descubierto fácilmente que el padre de su hijo no era otro que el director de la empresa donde trabajaban.

Al llegar a la pensión, Thalia vio el auto de Mariana estacionado al frente y a su dueña sentada en la silla de la entrada.

—¿De dónde vienes a estas horas? —Mariana siempre se preocupaba por su amiga; bastaba que Thalia saliera un momento sin avisarle para que la angustia se apoderara de ella.

—Fui al supermercado a comprar leche —por suerte, Thalia se había detenido un momento en el supermercado para comprar leche especial para embarazadas, así que Mariana le creyó sin más. Thalia no podía ser sincera con su amiga porque aún no estaba preparada para que Mariana viera la foto de la ecografía que mostraba el rostro de su hijo. Aunque la imagen era en blanco y negro, Thalia estaba segura de que Mariana adivinaría al instante quién era el padre de su bebé.

—¡Vamos, entra! —Thalia abrió la puerta de la pensión e invitó a Mariana a pasar.

—Quiero quedarme a dormir aquí, ¿puedo? —dijo Mariana mientras tomaba el control remoto de la televisión y la encendía.

Thalia esbozó una sonrisa.

—Qué raro, normalmente ni pides permiso para quedarte.

Mariana también sonrió, algo apenada, consciente de que su actitud esa noche era un poco extraña. En realidad, el motivo de su visita era hablar sobre el embarazo de Thalia, que ya estaba a punto de cumplir los nueve meses, y sin embargo hasta ese momento su amiga seguía sin comunicar la noticia a su esposo.

Thalia apareció de la cocina con una bandeja que llevaba dos vasos de jugo.

—¡Tómatelo mientras está frío!

—Gracias.

—Thalia...

La voz de Mariana desvió la atención de Thalia de la pantalla.

—¿Qué pasa? —preguntó Thalia—. Parece que quieres hablar de algo importante —adivinó al notar la seriedad en el rostro de Mariana.

Su amiga asintió.

—Tu embarazo está a punto de cumplir las treinta y seis semanas y todavía no le has dicho nada a tu esposo. Yo sé que eres capaz de ser madre soltera y sacar adelante a este niño, pero ¿nunca has pensado en cómo se sentirá tu hijo cuando crezca y la gente le pregunte por su padre? ¿No has pensado en lo pesada que será la carga que mi sobrino tendrá que soportar cuando los demás lo señalen por no tener papá?

El corazón de Thalia se contrajo de dolor al imaginar que lo que decía Mariana pudiera hacerse realidad. ¿Sería capaz de ver a su hijo convertido en objeto de burla? Por supuesto que no.

Los ojos de Thalia se llenaron de lágrimas.

—¿Y si su odio hacia mí lo lleva a odiar también al hijo que nació de mi vientre, Mari?

Mariana enmudeció, incapaz de responder esa pregunta.

—No creo que le importe mi hijo. La prueba es que, después de verme en este estado, ni siquiera preguntó por mi embarazo.

—¿Entonces ya te encontraste con él estando embarazada? —la pregunta de Mariana fue respondida por Thalia con un asentimiento, lo que dejó a su amiga sin palabras.

1
Rachel James
🤭🤭
Mildred Álvarez
no confundan más con sus comentarios.
Mildred Álvarez
Al principio la protagonista se llama Karla y el protagonista Jairo , ahora ella se llama Thalia y el Rodrigo,a pesar de todo la trama es buena es la tercera vez que la leo
Mildred Álvarez
de Doña Carmen es hijo,de Adrián es hermano.
maria josé gómez polo
felicitaciones autora hacía rato que no leía una historia buena bonita y llena de sentimientos
Ada Zulma Lopez
me encantó muchísimo leer esta maravillosa novela.. gracias por compartirla muy buenos contenidos, narración 🌟🌹✨️🫂
Mildred Álvarez
y parece bruto diciendo que ya se casó otra vez y si ni siquiera se han divorciado.
Ada Zulma Lopez
no se de se sorprende si hasta embarazada era bonita 😃
Albalu Herrer
Qué enredo
paola Alcendra
🙈 me confundo con los cambios de nombre de los personaje pero esta buena la trama me gusta mucho 🥰
Mariana Rodríguez
no entiendo cómo es el nombre de la protagonista 🤭
Karitza Godoy
la continuación xfa
Mercedes Herreros Sánchez
Yo quiero saber lo mismo, porqué no contesta?
Carmen Villarroel
L novela parece tener buena trama pero hay momentos que no se entiende ya que tiene párrafo donde no se sabe quien es quien
Nana Lily
que lio de nombres
Nana Lily
hay mucha confusión de nombres
Melania Mendez Devora
Me desconcierta los cambios de nombre en los protagonistas ya no sé quién es quien
Cliente anónimo
Aaaah que cosas no entiendo ese cambio de nombres ahora quien es quien así ya no me gusta mejor cambio de novela esta ya me confundió con la pena
stella ojeda
Su nombre no era Thalia?????
Irasema Rodriguez
ya estoy con la intriga de porque le hicieron creer que se acostó con ella 🤨
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