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Selena Y El Don De Las Tinieblas

Selena Y El Don De Las Tinieblas

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Edna Garcia

Traicionada por su propia hermana y sacrificada como moneda de cambio por su familia, Selena Sanches vio cómo sus sueños de amor se derrumbaban cuando Ingrid falsificó sus exámenes prenupciales.
Considerada “estéril”, Selena fue descartada por Cássio Álvarez, el hombre que juró amarla y con quien iba a casarse… pero él decidió casarse con Ingrid sin dudarlo.

Humillada y sin apoyo, Selena creyó que nada podía empeorar, hasta que su padre la ofreció como esposa al misterioso y temido Henrico Garcês, un mafioso al que nadie jamás se atrevía a mirar a los ojos. Un hombre que vive en las sombras, rodeado de rumores, poder… y peligro.
Ahora, unida a un desconocido que inspira tanto miedo como fascinación, Selena deberá descubrir si este matrimonio forzado será su ruina…
o su salvación.

NovelToon tiene autorización de Edna Garcia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Selena sujetaba la toalla contra su pecho mientras Henrico volvía a nadar lentamente, como si cada movimiento suyo estuviera calculado. Pero era imposible fingir que la tensión entre los dos no estaba creciendo: densa, caliente, eléctrica.

Henrico se detuvo nuevamente cerca del borde donde ella estaba.

El agua escurría por los músculos de sus hombros mientras se apoyaba en el borde, el rostro peligrosamente cerca del de ella.

—¿Siempre te pones tan roja cuando hablo contigo? —preguntó con una sonrisa provocadora.

La voz baja rasguñó algo dentro de ella.

Selena respiró hondo.

—No estoy... roja.

—Sí, lo estás. —Él inclinó la cabeza, acercándose más. —Y eso es interesante.

El aire pareció desaparecer por un segundo.

Henrico extendió la mano, como si fuera a tocar su rostro, pero se detuvo a unos milímetros de distancia.

Selena sintió el calor de su mano sin que él siquiera la tocara.

—Relájate —murmuró—. No voy a tocarte... todavía.

Ella tragó saliva.

—Henrico... ¿por qué actúas así?

—¿Así cómo? —provocó él.

—Como si me conocieras. Como si tuvieras algún derecho sobre mí.

Él rió de lado, un sonido bajo, peligroso.

—Soy tu marido, Selena. Quieras o no, estamos unidos ahora.

—¡Unidos por un contrato que no elegí! —replicó ella, más firme de lo que esperaba.

Henrico no retrocedió.

—¿Y crees que yo elegí esto? —Su voz se volvió más seria, cargada—. ¿Crees que yo quería una esposa? ¿Una desconocida en mi cama? ¿Una mujer en la que no sé si puedo confiar?

Selena se quedó en silencio. Él respiró hondo, controlando el tono.

—Siéntate —pidió.

Ella vaciló, pero se sentó en el borde de la piscina nuevamente. Henrico se quedó allí en la piscina, apoyado en los brazos, mirándola con una sinceridad que él rara vez ofrecía.

—Henrico, ¿por qué un hombre guapo, elegante, atractivo como tú necesitaría "comprar" una novia?

Henrico desvió la mirada hacia el agua, como si elegir las palabras fuera incómodo.

—En la mafia, un hombre casado es un hombre respetado. Un hombre con familia es visto como estable, sólido, fuerte. —Él la miró nuevamente—. Un Don sin esposa es señal de debilidad.

Y yo no puedo tener debilidades.

Ella lo miró fijamente, sorprendida.

—Entonces... ¿cualquier mujer serviría?

—Yo pensaba que sí —respondió sin rodeos—. Tu apariencia no importaba. No importaba si era bonita, fea, joven, vieja...

Él frunció levemente el ceño.

—Pero cuando te vi entrando en ese altar... me di cuenta de que tuve suerte.

Selena sintió una ola caliente subir nuevamente por su rostro.

Henrico se dio cuenta.

—Y gracias... —murmuró— por haber dicho que soy guapo.

Ella desvió la mirada, completamente avergonzada.

—Yo solo... me sorprendí —confesó, sosteniendo la toalla—. Oí tantos comentarios malos sobre ti que...

respiró hondo antes de continuar.

—Dijeron que eras viejo, calvo, barrigudo. Que vivías en la oscuridad porque te avergonzabas de tu propia apariencia.

Henrico soltó una risa verdadera, sincera, algo raro.

—¿Viejo, calvo y barrigudo? —repitió, encontrando gracia.

—La gente habla cualquier cosa cuando no conoce la verdad. La sombra donde vivo no tiene nada que ver con la apariencia... sino con seguridad. Con supervivencia.

Selena lo observó con más atención, viendo allí un hombre más complejo de lo que imaginaba.

Henrico continuó:

—Ahora dime tú, Selena... —sus ojos descendieron lentamente por el cuerpo de ella—

¿Qué habrías hecho si yo fuera realmente viejo y barrigudo?

Ella vaciló.

—Yo... no sé.

—Sí lo sabes —provocó él, acercándose más una vez más.

—Pero no necesitas responder. Al final de cuentas, eres mi esposa. Y, por suerte...

Él levantó la mirada directamente hacia la de ella, dejando que su voz cayera en un susurro.

—No soy ninguno de esos monstruos que te describieron.

Selena contuvo la respiración.

Por un instante, pensó que él realmente iba a tocarla.

Los dedos de Henrico llegaron tan cerca de su piel que ella sintió un escalofrío subir por la espalda.

Pero, de nuevo, se detuvo antes de tocarla.

—Todavía no —murmuró, con una media sonrisa.

—Cuando te toque... será porque tú quisiste, y sé que pronto vas a implorar por eso.

Selena desvió la mirada, completamente tomada por la confusión de sensaciones.

Henrico nadaba despacio, pero sus ojos no se apartaban de Selena. Después de unos instantes en silencio, un silencio pesado, pensativo, volvió al lado de la piscina, apoyando los brazos en el borde nuevamente, justo delante de ella.

—Dime una cosa, Selena... —su voz era tranquila, pero afilada—. Si creías que yo era un viejo monstruoso... ¿por qué aceptaste casarte conmigo?

La pregunta cayó como un peso en el aire.

Selena apretó más la toalla en el pecho y desvió la mirada hacia el jardín.

—No fue por elección —murmuró—. Mi padre... él decidió por mí.

—Pero si no querías, era solo no aceptar.

—Siempre escuchaba a mi padre comentando sobre ti. Él decía que, si un día tuviera la oportunidad de unir nuestra familia a la tuya, pondría a Ingrid a tu lado.

Tragó saliva.

Henrico inclinó levemente la cabeza.

—¿E Ingrid es tu hermana?

Selena dio una sonrisa amarga.

—Sí. Pero ella siempre apartaba ese pensamiento de mi padre, diciendo que no iba a casarse con un viejo monstruoso.

Henrico analizó cada expresión en su rostro, evaluando si había mentiras. No encontró ninguna.

—Entonces, ¿por qué tú? —insistió él—. ¿Por qué Rodrigo resolvió ofrecerte a ti? ¿A la hija quieta? ¿A la que no aparece? ¿A la que él nunca puso en primer lugar?

Sus ojos se entrecerraron.

—¿Qué lo hizo entregarte a mí como... moneda?

Selena sintió un nudo formarse en el pecho.

Se sentó más erguida, como si necesitara fuerza para hablar.

—Porque... ya no era útil para él —dijo en un susurro firme—. Yo estaba comprometida con Cássio Alvarez. Íbamos a casarnos. Yo... realmente creía que él me amaba.

Henrico se quedó en silencio, escuchando cada palabra.

—Y entonces Ingrid... —la voz de Selena osciló—. Ingrid siempre me envidió. Todo lo que yo tenía, incluso siendo tan poco, ella lo quería. Cuando se dio cuenta de que Cássio me amaba... hizo de todo para tomar mi lugar.

Ella cerró los ojos por un segundo, respiró hondo y abrió nuevamente.

—Y lo logró. Cássio la eligió a ella. Mi familia... apoyó.

Dio una sonrisa sin vida.

—Ellos siempre la apoyaron a ella.

Henrico sintió algo extraño al oír aquello, no piedad, sino respeto. Selena hablaba sin drama, sin lágrimas, solo con la firmeza de quien fue quebrada tantas veces que aprendió a hablar calmadamente sobre sus propias ruinas.

—¿Entonces te sentiste traicionada? —preguntó Henrico, con la voz baja.

—No solo traicionada —corrigió Selena—. Descartada. Por el hombre que juró amarme... y por el padre que debería protegerme, pues soy hija legítima suya.

Ella jaló la toalla más cerca del cuerpo, como si fuera una armadura.

—Entonces... cuando mi padre vino con esa historia de tu matrimonio... cuando él me arrojó en tu dirección...

Miró a Henrico con una sinceridad que lo desarmó por dentro.

—Acepté. No por ti. No por voluntad.

Tragó saliva.

—Pero porque... era la única forma de salir de esa casa. La única forma de alejarme de ellos. De huir.

Henrico no habló inmediatamente.

Solo la observó: aquella mujer que él creía frágil estaba mostrando una fortaleza silenciosa, intensa. Y eso... lo conmovió.

Selena desvió la mirada, como si hubiera dicho demasiado.

—Solo quería irme —completó en un susurro.

—Solo eso.

Henrico apoyó la barbilla en la mano, analizándola como si estuviera intentando descifrar un código complejo.

—Huir de tu familia... y acabaste cayendo en la mía.

—Lo sé —respondió, con una media sonrisa triste—. Solo espero haber caído en un lugar... menos cruel que aquel.

Henrico se quedó inmóvil.

Por un segundo, solo un segundo, algo suave atravesó su mirada.

Algo que Selena no consiguió identificar, pero que ciertamente no era frialdad.

Él respiró hondo, desviando los ojos por un momento.

—¿De verdad crees que podría ser peor que ellos? —preguntó.

Selena respondió sin dudar:

—No lo sé. Aún no te conozco.

Henrico se acercó más, los ojos fijos en los de ella.

—Entonces empieza a conocerme ahora.

Y por primera vez...

no parecía el Don de las Sombras.

Parecía solo un hombre intentando entender a la mujer que el destino, y la mafia, habían colocado en su camino.

Nota de la autora: Mis amores, el primer capítulo comenzó con 60 me gusta, ahora ya ha bajado, no cuesta nada darle me gusta a los capítulos, escribo con el mayor cariño para ustedes, denle me gusta a los capítulos para que la historia gane engagement.

Gracias.

1
mariposa
El error fue hacerle caso a los padres.
mariposa
Selenio nunca tuvo el apoyo de alguien.
Marian Gutierrez
wuaoooo que bello, me encantó ese hombre ya está rendido y más que dominado jejeje. felicidades por tu novela autor@
Violette Hernandez
pues será el sereno, pero a mí lo único que no me cala es que la Sabrina siga de sanguijuela viviendo con él, total para ella súper porque no va a trabajar ya que él tiene para mantener a sus dos mujeres, eso es como cobrar el favor de haberlo escuchado y follado en su momento.
Violette Hernandez
Siiiiii, tiene todo, un hijo, una esposa, una entenada y la querida, y ya recuperada milagrosamente, así cuando Selena no pueda estar con él, Sabrina llega al quite , jajajaja, francamente no me gustó que dejara a la vieja con la que estuvo Henrico cogiendo durante largo tiempo.
Violette Hernandez
pues lo más seguro es que si lo ayude, pues si ayudó y tiene viviendo vida de princesa a la que se revolcó con el marido, quien sabe cuánto tiempo, pues seguro ayuda a la hermanastra 😂😂😂
Violette Hernandez
Pues ya que a fuerza estará en la vida de éstos dos,de perdido que sea como una hermana y se salve para que ella cuide de su hija y no le quite la atención al primogénito de Henrico, francamente no me gustaría que ellos adoptarán a la bebé
Violette Hernandez
va bien,lo único que a mí no me gusta, es que la mujer que estuvo de amante de él,viva con ellos y sobre todo que los comprometió a quedarse con su cría,le hubiera dado dinero para un tratamiento y mandarla lejos si quería ayudarla.
Violette Hernandez
de repente una que otra palabra no se acomoda bien en la oración, pero ya que, y como que muchas atenciones también para la mujer con la que él se acostaba, pues no,ya exagerada con taparla como a una invalida no??? espero no la sigan poniendo taaan "dulce", con la mujercita ésa, que se sospecha el porque no quiere que cheque Henrico con otros doctores
Violette Hernandez
según ella llevaba días sin comer y resulta que es dueña de un antro o un lugar en dónde tiene trabajando a sus chicas?? 😂 o sea si es una trampa
Violette Hernandez
Estoy de acuerdo, francamente al poner que no le pareció que Selena se quedará,da mala espina y ojalá y sea descartable ése dizque embarazo porque no le creo nada
Violette Hernandez
yaa jajajaja me había perdido, Silvia es la mamá del ex y Patricia la de Ingrid 🤦🏻, bueno voy bien. Ahora sí me hubiese gustado imágenes de los protagonistas, pero ya la estoy leyendo terminada
Violette Hernandez
Silvia y Patricia son la misma? digo porque de repente cambia nombre
Violette Hernandez
habrá imágenes de ellos?
Violette Hernandez
prácticamente no es su hermana 😅,es la hermanastra
yudith del carmen betancourrt abanes
jajaja este hombre parece un caballo desbocado no tiene freno no para nadie no tiene filtra para adelante para allá
yudith del carmen betancourrt abanes
me facina ésta historia
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente historia muy buena narración en verdad felicito de corazón a la escritora sigue escribiendo buen argumento todo va muy fae excelente👏👏👏👏👏👏👏👏
yudith del carmen betancourrt abanes
tienes una nueva oportunidad aprovéchala al máximo
yudith del carmen betancourrt abanes
hay un dicho hoy por ti y mañana por mí nada dura para siempre
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