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Despreciada por su Hermana, Desposada por un Millonario

Despreciada por su Hermana, Desposada por un Millonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Maltrato Emocional / Sustituto/a / Juego de roles / Amor eterno / Completas
Popularitas:137.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: uutami

Valentina nunca fue suficiente.

Coja desde un accidente que nadie quiere explicar, vive como sirvienta en la casa de su propio padre, humillada a diario por su media hermana Diana y su madrastra. Cuando un joven conductor de mototaxi llamado Mateo llega a pedir la mano de Diana y es rechazado con desprecio, la familia decide deshacerse de dos problemas a la vez: obligan a Vale a casarse con él.

Lo que nadie sabe —ni siquiera Vale— es que Mateo esconde un secreto que lo cambiará todo.

Detrás de la moto destartalada y la chaqueta de conductor se oculta el heredero de una de las fortunas más poderosas del país. Y detrás del matrimonio apresurado, una promesa que Mateo juró cumplir a cualquier precio.

A medida que Vale descubre que su marido no es quien dice ser, una red de mentiras comienza a derrumbarse: el hombre que la amaba en secreto pierde la memoria, su hermana finge un embarazo para atrapar al novio equivocado, y un padre biológico que Vale creía inexistente aparece con una prueba de ADN y una fortuna que le pertenece.
Pero la verdad más devastadora aún no ha salido a la luz. Porque la persona responsable de que Vale camine con muleta lleva años en coma... y acaba de despertar.

NovelToon tiene autorización de uutami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 34 — La trampa del ultrasonido

Ricardo observó la prueba de embarazo que le tendían; sus ojos no mostraron ni un atisbo de sorpresa. Más bien, emanaba de él un frío que helaba.

—¿Embarazada? —pronunció despacio, la voz cargada de incredulidad—. Después de todas las mentiras que me has contado, ¿crees que voy a creerte así nada más?

Diana se sobresaltó. Palideció, pero enseguida compuso una expresión de sufrimiento. —Ricardo... ¿por qué no me crees? ¡Aquí está la prueba! —Levantó la prueba más alto, los dedos blancos de apretarla—. ¡La prueba de que estoy embarazada!

Ricardo soltó una risa amarga.

—Una prueba que se puede fabricar fácilmente, Diana —respondió con una calma que lastimaba—. Ya mentiste antes. Una mentira enorme que cambió mi vida, que me llevó a casarme contigo. Y ahora apareces con esto... ¿De verdad crees que voy a tragarme eso?

—¡Ricardo!

Diana retrocedió medio paso; los ojos se le empañaron. —¡No estoy mintiendo! ¡De verdad estoy esperando un hijo tuyo!

Estrujó el borde de su falda; el cuerpo le temblaba ligeramente. —¿Por qué cambiaste? ¡Antes no eras así!

—Cambié por tu culpa. Porque tus mentiras salieron a la luz. Ya recuerdo todo, Diana. ¡Todo!

Diana se pasó la mano por el pelo hacia atrás, frustrada. —Eso no cambia que este hijo es tuyo.

Ricardo exhaló un suspiro largo; ya no soportaba el drama que se repetía una y otra vez. —Está bien. Si insistes...

El rostro de Diana se suavizó un poco. Parecía que Ricardo le creía.

—¡Vamos!

Diana sonrió.

—Al doctor. Estás embarazada, ¿no? Hay que hacer un ultrasonido.

Esas palabras cayeron sobre Diana como un relámpago. Se puso más blanca todavía; los labios le empezaron a temblar sin control. No pudo contestar; se quedó petrificada, mirando a Ricardo con los ojos anegados.

—¿Qué pasa? Si estás embarazada, debería ser una oportunidad, ¿no? O... —dijo Ricardo con un tono cada vez más gélido— ¿tienes miedo? Porque todo esto es otra farsa más.

Sin esperar respuesta, dio media vuelta y se alejó del estacionamiento. Sus pasos eran firmes, aunque el corazón seguía herido por el encuentro de esa mañana con Vale.

—¡Ricardo, no te vayas! —gritó Diana, el llanto desbordándose. Corrió tras él, pero las rodillas le flaquearon y cayó en medio del camino—. ¡No puedes dejarme así! ¡Yo te amo!

Ricardo se detuvo un instante, pero no volteó. El llanto de Diana le llegaba nítido, pero sabía que si volvía ahora, el ciclo doloroso nunca terminaría. Sin decir una palabra más, siguió su camino y subió al auto. El motor arrancó y en un segundo desapareció de la vista de Diana.

Diana se retorcía sobre el asfalto; el llanto se le hizo estridente. Apretó los ojos y, en un corazón colmado de furia, toda la culpa la volcó en un solo nombre. —Vale... ¡todo es por tu culpa! Si no fuera por ti, Ricardo me amaría por completo.

En la sede central de la empresa familiar de Mateo, la sala de juntas aún resonaba con la voz de una presentación. Mateo estaba sentado a la cabecera, el rostro aparentemente concentrado en la explicación del empleado que permanecía de pie frente a la pantalla del proyector. Sin embargo, sus ojos se desviaban con frecuencia hacia la pantalla de su computadora portátil, oculta bajo la mesa.

—...de modo que, con esta estrategia de mercadeo, estimamos un crecimiento en ventas de aproximadamente quince por ciento para el próximo trimestre, señor Mateo —expuso el empleado con plena seguridad.

Mateo asintió brevemente y levantó la mano. —Bien, gracias. Continúe con el siguiente punto.

Mientras el empleado pasaba a la siguiente diapositiva, Mateo abrió a escondidas una pestaña oculta en su computadora: la imagen de las cámaras de seguridad de la casa donde vivía con Vale.

La pantalla mostraba la cocina, pulcra y ordenada. Vale estaba de pie frente a la estufa, con ropa sencilla de casa. Una mano revolvía el sartén; la otra se apoyaba en la muleta que siempre la acompañaba.

Ese día, Mateo había decidido no enviar a su personal de servicio. De vez en cuando dejaba que Vale se las arreglara sola para no levantar sospechas.

«Esta mujer mía no puede quedarse quieta ni un momento», se dijo.

La observaba con ojos llenos de ternura. «Qué linda eres, cariño», murmuró para sus adentros. La añoranza repentina le daban ganas de salir corriendo a casa para ayudarla a cocinar.

«¿Qué estarás preparando? Me muero de curiosidad.»

En otro rincón de la sala, don Eduardo lo observaba.

«Bien, cada vez se toma más en serio el puesto. Así puedo asegurarme de que sea el sucesor...», pensó, viendo a Mateo con cara de estar muy enfocado en la reunión. No imaginaba que la computadora de su hijo mostraba a su esposa cocinando.

—Señor Mateo, ¿tiene alguna observación? —preguntó el empleado, ligeramente desconcertado al notar que Mateo parecía distraído.

Mateo cerró la pestaña de las cámaras de inmediato y volvió la atención al frente. —Disculpe, repita el último punto, por favor. Estoy de acuerdo con la estrategia, pero necesitamos evaluar los riesgos potenciales.

—Ay, no. Se acabó el sazonador. Así no va a alcanzar —murmuró Vale, que acababa de apagar la estufa al darse cuenta de que el sazonador se le había terminado.

—Voy rapidito a la tienda.

Tomó la cartera de la mesa, abrió la puerta y salió con la muleta. Caminaba despacio por la callecita que conectaba las casas con la tienda de la esquina.

—Hola, Vale, ¿vas de compras? —la saludó doña Silvia, la vecina que tendía ropa frente a su casa.

Vale asintió con una sonrisa amable. —Sí, doña Silvia, se me acabó el sazonador y voy a la tienda un momento.

Doña Silvia se acercó un poco, el rostro lleno de curiosidad. —Oye, Vale, últimamente tu casa ha tenido bastante movimiento, ¿no? También he visto un auto estacionado enfrente, pero siempre se va rápido. ¿Tienes muchas visitas?

Vale se sorprendió un poco. Miró a doña Silvia con desconcierto. —¿Mucho movimiento?

—Sí, a veces después de la oración del alba, a veces de noche. A veces de día, cuando ya te fuiste a trabajar.

—¿De verdad, doña Silvia?

—Sí, estoy segura. Otros vecinos también lo han visto, Vale.

Vale se quedó pensativa un momento. —Será algún amigo de Mateo, ¿no? Porque una vez que me fui a trabajar, resulta que un amigo de él había venido de visita.

—Pero quién viene de visita a la hora del alba...

—Es cierto... —Vale se puso a darle vueltas al asunto. Pero al final se despidió para ir a la tienda—. Doña Silvia, luego le pregunto a Mateo. A lo mejor él sabe. Con permiso.

—Claro. Ve con cuidado, Vale.

1
Julia Camacho Cordoba
Bueno
Maritza Elizabeth Campos Rebolledo
sigo sin entender el porque tiene que alejarse de su esposa y ocultar así hermano el matrimonio, me podrías explicar autora plis
Silvina Claudia Rodrigo
y no se que esperaba Renato ,si Vale está muy enamorada de su esposo y mateo también la ama profundamente
Maritza Elizabeth Campos Rebolledo
me perdí de algo, mientras leía porque no entiendo porque no le dicen que es la esposa de Mateo?
💙💫Géminis 💫💙
va a tener otras historias
💙💫Géminis 💫💙
va a tener otras historias
Patty Zenemij
yo trate de ver las imágenes y nada jajajjaa ni modos a seguir con la simulación del personaje
Natalia Solis
🥰😍 Hermosa novela
Alicia Sira
falto el final de diana y martha
Alicia Sira
no me gusta como gloria a pesar de querer a vale la utiliza por bien de renato.
Lourdes Mendez
👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌
Lourdes Mendez
EXCELENTE TRABAJO FELICIDADES ESCRITORA ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO 🙌 ✨️ 💪 👍 👏 💕
Alicia Sira
😭 vale es muy buena.
Elianeth Pacheco
Buy bonita la novela pero siento que faltó y que paso con diana y la mamá
Graciela Maris Galarza
hermosa novela 👏
Tere Jimenez
muy bonito capitulo 😂
Tere Jimenez
muchas felicidades gracias por compartir tu novela hermosa de principio a fin espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento para compartir con nosotros todos tus éxitos un abrazo
Tere Jimenez
que hermoso capitulo muchas quisiéramos tener a nuestros padres un segundo
ana rosa cobos torres
esto es fraude . no sé pueden descargar las fotos 😢
Liliana Ester Doretto
Si le hubieran dicho desde un principio que era su cuñada él no se habría ilusionado ni enamorado de ella....la están usando todos,eso no está bien....
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